Cómo Islandia se convirtió en el primer país de Europa en deshacerse del COVID
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Cómo Islandia se convirtió en el primer país de Europa en deshacerse de la COVID-19

Islandia ha tenido un gran éxito conteniendo la pandemia del coronavirus, lo que le ha permitido reanudar sus actividades con bastante normalidad mientras muchos otros países de Europa siguen bajo confinamiento.
24 de marzo, 2021
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Sí, Islandia es una isla remota en el Atlántico Norte, con un solo aeropuerto internacional. Y sí, es el hogar de menos de medio millón de personas.

Por lo tanto, sería justo suponer que tiene que agradecer la suerte de poder convertirse en el primer país de Europa en deshacerse virtualmente del covid-19.

Pero diles eso a los islandeses y no harás muchos amigos. Porque cuando apartas la geografía y miras los detalles, hay más; y estos isleños están bastante orgullosos de su éxito.

Es jueves por la noche y los jóvenes acuden en masa a la noche de karaoke en el centro de Reikiavik, la capital, gritando en el micrófono interpretaciones de todos los clásicos. Se abrazan y se besan, mientras gotitas de saliva vuelan por el aire.

En Reikiavik ya disfrutan nuevamente de sus noches de karaoke.

BBC
En Reikiavik ya disfrutan nuevamente de sus noches de karaoke.

Las salidas nocturnas, los restaurantes, los conciertos y todo lo que el resto de Europa anhela están de vuelta aquí.

Solo hay 20 casos confirmados de coronavirus al momento de escribir este artículo. Una persona está siendo tratada en el hospital e Islandia ha tenido un total de 29 muertes, lo que equivale a 8.5 por cada 100.000 personas.

“Me he estado preparando para esta pandemia durante 15 años”, dijo Thorolfur Gudnason, el epidemiólogo jefe de Islandia, cuando la BBC le preguntó exactamente cómo lo había manejado.

Gudnason fue puesto a cargo de la respuesta a la pandemia de Islandia desde el principio.

“Decidimos de inmediato lo que haríamos: realizar pruebas, rastrear contactos y aislar a todos los diagnosticados. Hicimos esto de manera agresiva, desde el primer día”, apuntó.

Su equipo de rastreo de contactos, integrado por detectives de la vida real, estaba en funcionamiento antes de que Islandia registrara su primer caso.

Cuando aparqué frente a un hotel feo en el centro de Reikiavik, un hombre alto y alegre retiró las barricadas de metal, bloqueando la puerta: “Bienvenido al hotel de aislamiento”, se rió entre dientes.

Gylfi Thor Thorsteinsson dejó un trabajo en marketing en marzo pasado para abrir el hotel, donde se envía a las personas diagnosticadas con el virus. “En mi primer día, la mayoría del personal del hotel simplemente se fue, se negaron a participar”, cuenta.

Gylfi Thorsteinsson.

BBC
Gylfi Thorsteinsson dejó su trabajo para abrir un hotel de aislamiento.

Poco a poco, los convenció de que regresaran y, durante el último año, han atendido a más pacientes que todos los hospitales de Islandia juntos.

Todos los días, Thorsteinsson se viste con equipo de protección personal completo para ir a sus habitaciones y hacerles compañía.

“Ha sido un viaje, sin saber nunca lo que traerá el día”, dice.

Ahora el hotel tiene solo un puñado de pacientes.

Pero Islandia ya ha estado aquí antes. Tuvo su primera ola bajo control rápidamente y, en mayo de 2020, la gente había comenzado a declarar al país libre de coronavirus.

Las cosas siguieron así por un tiempo, pero a fines del verano, Islandia fue golpeada inesperadamente por otra ola más feroz, después de que dos turistas que dieron positivo rompieron las reglas de su aislamiento.

Hotel de aislamiento.

BBC
El hotel de aislamiento llegó a cerrar pero debió ser reabierto cuando surgieron nuevos casos de coronavirus.

Thorsteinsson ya había cerrado y se había ido a casa. Incluso había organizado una gran fiesta para todo su personal para celebrar.

“Honestamente pensamos que habíamos ganado. Pero luego recibí la llamada: estaba de regreso. En media hora, había abierto de nuevo y la gente seguía viniendo y viniendo. Y todavía lo hacen”, señala.

Después de erradicar el virus de la sociedad, Islandia erigió fronteras de acero. Desde junio del año pasado, todos los pasajeros que llegan han sido puestos en cuarentena y hay pruebas obligatorias en el aeropuerto.

Las aguas termales de Islandia son un gran atractivo para los turistas.

BBC
Las aguas termales de Islandia son un gran atractivo para los turistas.

“Siguiente”, grita una enfermera antes de meter un hisopo en mi nariz y bajar por la garganta, todo antes del control de pasaportes.

Algo que algunos países tardaron casi un año en descifrar, Islandia lo descubrió en unos meses. Si la sociedad tenía alguna posibilidad de reabrirse, el virus tenía que ser contenido al entrar.

Cuando le pregunté a Thorsteinsson qué le había dado a Islandia esta ventaja, fue enfático: “han sido los científicos quienes han creado las reglas, no los políticos. Eso importa. Ellos saben de lo que están hablando, los políticos no”.

En cada paso, Islandia ha seguido la ciencia, liderada por el profesor Gudnason y su equipo, sin que los políticos participen en las reuniones informativas diarias.

Al reunirme después con la primera ministra de Islandia, Katrin Jakobsdottir, tenía curiosidad por saber por qué se había quedado en un segundo plano.

La mujer, de 44 años de edad, ha dirigido el gobierno verde de izquierda del país desde 2017.

Para ella, pandemia y política son dos palabras que no van de la mano.

Ella me dijo lo emocionada que estaba por impulsar la realización rigurosa de pruebas, rastreando y aislando a los posibles contagiados, con la esperanza de evitar que el país sufriera bloqueos drásticos, algo que, en general, consiguió.

Pero pasar a un segundo plano no significó tomárselo con calma: “Esta pandemia me ha mantenido despierta durante todo un año. Solo desearía que todo terminara y pudiera volver a hablar de política de nuevo”, señala.

Alguna ayuda inesperada obtuvo desde el principio. Reikiavik es el hogar de una de las principales empresas de genética humana del mundo, dirigida por Kari Stefansson, un hombre animado de unos 70 años de edad que ha alcanzado el estatus de celebridad en Islandia.

A los pocos días de la llegada del virus a la isla, Stefansson acordó poner en manos de los científicos sus laboratorios de última generación para rastrear la propagación.

“Al principio, esto parecía la extinción de la humanidad, así que nos lanzamos con toda nuestra fuerza”, me dijo Stefansson mientras recorríamos los laboratorios.

“Somos una pequeña comunidad. Todos sabían que podíamos hacer esto, así que estaba claro que teníamos que hacerlo”.

Desde entonces, sus equipos han secuenciado cada caso positivo para comprender cómo se está propagando y cambiando. Señala que como el virus muta con cada cuarta transmisión, el 25% de las veces, ellos pueden averiguar quién se lo ha transmitido a quién. “¿Se lo transmitió Juan a Pedro o Pedro a Juan?”, explica.

Vida nocturna en Reikiavik.

BBC
El eficaz mecanismo de rastreo de contactos de Islandia es considerado como una de las claves para poder reanudar las actividades de ocio nocturno.

No tiene ninguna duda de que esto ha ayudado a Islandia a mantenerse por delante. “Para mí, ha sido un momento divertido. Me siento un poco culpable de admitirlo, pero ha sido emocionante”, apunta.

Durante meses, Islandia ha logrado evitar que la variante británica ingrese al país al contener los casos en la frontera.

Pero mientras estuve allí, el equipo de Kari Stefansson notó que el primer caso se había filtrado y había contagiado a otra persona.

Esa persona había ido a trabajar a un hospital y, luego, a un concierto con otras 800 personas en el que habían socializado en el bar durante el intermedio.

Parecía un desastre. Pero aquí, fui testigo de toda la fuerza del poderoso sistema de rastreo de contactos de Islandia en acción.

En cuestión de horas, todos habían sido contactados y en unos días más de 1.000 personas habían sido evaluadas. Se identificaron dos casos más y todos los infectados fueron trasladados al hotel de aislamiento.

Sorprendentemente, la variante estaba contenida, incapaz de causar el caos visto en otras partes de Europa en este momento.

“Normalmente somos una nación bastante rebelde, pero prosperamos en una crisis”, señaló Stefansson con orgullo.

Dejando la ciencia a un lado, es imposible ignorar el papel que la geografía única de Islandia ha jugado en su éxito. Esta isla volcánica, con todas sus erupciones y avalanchas, está acostumbrada a lidiar con desastres.

Islandia

BBC
Islandia tiene mucha experiencia lidiando con desastres.

Durante semanas, Islandia ha experimentado un serie de miles de terremotos al día y ha quedado claro que la pandemia es solo otra catástrofe que manejar. La primera ministra incluso admitió que tenía los mismos equipos trabajando en ambos.

Gylfi Thor Thorsteinsson está de buen humor en el hotel de aislamiento a pesar de sus nuevos pacientes.

“Tenemos el control”, sonríe desafiante. “Este es el espíritu que mantenemos. Estamos ganando”.

Pero aún no está listo para celebrar: “No más fiestas de despedida de covid. Todavía no”.

Kate Vandy contribuyó con esta nota.


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#YoSoyAnimal
Especial

Familia de Lucero, joven purépecha desaparecida, pide ayuda para encontrarla, ante inacción de autoridades

Lucero desapareció el 2 de marzo cuando salió a comprar pañales para sus tres hijos. Su familia pidió ayuda al gobierno comunal de Cheranástico, en Paracho, pero se encontraron con el machismo.
Especial
18 de marzo, 2021
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María Lucero Escamilla Hernández, mujer indígena purépecha de 24 años, acababa de llegar a su casa después de ir a hacer unos mandados rutinarios a la cabecera municipal de Paracho, en Michoacán, cuando cayó en la cuenta de que necesitaba pañales y leche para sus tres pequeños, dos niñas y un niño.

Lucero, que se dedica a las labores del campo y a la artesanía, avisó a su madre, con quien vive junto a sus hermanas en una modesta casa en la comunidad de Cheranástico, y a las 3 de la tarde salió caminando a la tiendita de la esquina, ubicada a tan solo unos pocos metros de la vivienda. 

Leer más | 8 de marzo: un recordatorio de que estamos vivas en un país feminicida

Como a la hora, su madre y las hermanas le marcaron al celular, extrañadas, para preguntarle por qué tardaba tanto en regresar. El teléfono timbró decenas de veces, cientos tal vez, pero al otro lado de la línea Lucero no contestaba, ni respondía a los mensajes.

Rápidamente, la tarde comenzó a avanzar y con el ocaso del día la preocupación de la familia se disparó. 

Ya de noche, a eso de las 9, la madre de la joven indígena fue a pedir auxilio a la jefatura de Cheranástico; una localidad de apenas 2 mil 500 habitantes que pertenece al municipio de Paracho, aunque tiene autoridades agrarias y concejo comunal propio, luego de que recientemente se adhirió a las comunidades vecinas que ejercen de manera autónoma su presupuesto y dirigen sus policías indígenas, como Cherán, Arantepacua, o Nahuatzén, en el corazón de la Meseta Purépecha. 

Pero una vez ante los jefes de la comunidad, la madre de Lucero no obtuvo la ayuda que esperaba. 

Activistas de la Colectiva Eraxamani que acompañan el caso, y que piden anonimato por temor a sufrir represalias en su contra, explican en entrevista con Animal Político que la primera respuesta de las autoridades comunales fue que la familia tenía que esperar, mínimo, un día para actuar. 

#TeVamosaEncontrarLucero

Publicado por Colectiva Eraxamani en Jueves, 11 de marzo de 2021

 

“La familia quería subir la foto de Lucero a Facebook de inmediato y que en la comunidad la ayudaran a salir rápido a buscar, a que se hicieran rondas por los alrededores, que es lo que habitualmente se hace cuando una persona del pueblo se pierde”, plantea una de las activistas entrevistadas. 

“Sin embargo, lo que les dijeron fue que no hicieran nada hasta que pasaran al menos 24 horas”. 

Ante la falta de acción inmediata, las activistas de Eraxamani cuentan que la madre y la familia de Lucero se quedaron en “una total indefensión”, sin saber con quién acudir, ni cómo tenían que actuar ante un caso de desaparición, ni cuáles son sus derechos. Por ejemplo, no sabían que, en la actualidad, por ley, la denuncia ante una desaparición tiene que ser recibida de manera inmediata por las autoridades, sin esperar 24 ni 72 horas. 

“Las autoridades de Cheranástico no tuvieron ni la agilidad, ni la atención, ni la perspectiva de género para considerar que la desaparición de una mujer es un hecho muy grave”, denuncian las activistas, quienes entraron a acompañar el caso cuatro días después de la desaparición de Lucero, cuando la familia acudió a ellas por Facebook para pedirles ayuda ante la inacción de sus autoridades comunales. 

“Se habrá ido con otro hombre”

Poco después, el 7 de marzo, la familia de Lucero decidió acudir a las otras autoridades, las del gobierno de Michoacán. Fueron a la Fiscalía estatal con sede en Uruapan, a unos 47 kilómetros de la comunidad de Cheranisco, y allí levantaron una denuncia por desaparición, activándose de inmediato la ‘Alerta Alba’. 

Esa Alerta, básicamente, consiste en la difusión de una ficha en la que puede apreciarse una fotografía de Lucero, la descripción de sus rasgos físicos más elementales -1.53 metros de estatura, 40 kilos, delgada, tez morena, cara ovalada, y cabello largo lacio de color negro-, y un número telefónico al que llamar en caso de que alguien tenga pistas de su paradero: el 800 614 2323. 

La Fiscalía michoacana confirmó a Animal Político que, en efecto, recibió la denuncia de la desaparición de Lucero y que implementó el mecanismo de búsqueda. No obstante, una semana después de la denuncia, y a dos de la desaparición el pasado 2 de marzo, aun no hay ninguna novedad, ni pista del paradero de la mujer indígena.

Por ello, ante la desesperante falta de noticias, la familia de Lucero sale a diario a peinar las calles de su comunidad y de las poblaciones vecinas de Paracho con poco más que un cubrebocas de tela para protegerse de la pandemia de COVID-19, y una enorme cartulina con la foto de la joven vestida con unos jeans y una chamarra deportiva negra.

Ante la precaria situación económica de la familia de Lucero, que de por sí vive en un municipio donde un cuarto de su población está en la pobreza extrema, según datos del Coneval, y en una comunidad que ocupa el quinto lugar del municipio con mayor rezago social, su madre y sus hermanas piden por medio de la cartulina “una pequeña cooperación” a la gente. Necesitan algo de dinero para continuar con la búsqueda, ya que ni en su comunidad, ni en las poblaciones vecinas, están consiguiendo ayuda. 

“De manera negligente, en la comunidad comenzó a esparcirse el rumor de que Lucero pudo haberse ido con otro hombre”, explica otra de las activistas entrevistadas de Eraxamani. 

“Y ya por eso, debido a que hay un gran problema de machismo en la comunidad, muchos hombres no quieren apoyar la búsqueda. Y por eso no ha habido una movilización, ni ayuda de otras comunidades vecinas”, añade la defensora de derechos humanos.

La familia insiste en que la hipótesis de que pudo haberse ido de manera voluntaria de casa, no encaja con la personalidad, ni con la forma de ser de Lucero, que es muy cercana a su madre y a sus hermanas. Incluso, aseguran que ya revisaron sus redes sociales, y tampoco hallaron ningún indicio que pudiera llevarlos a pensar que se fue de manera voluntaria con otra persona, dejando a sus pequeños. 

“Por ahora, todos los indicios lo que apuntan es que a Lucero le pudo haber pasado algo grave”, recalcan las activistas de la colectiva, que insisten en la necesidad imperante de que las autoridades, tanto las comunales como las de la Fiscalía, hagan su trabajo y ofrezcan resultados rápidos, sobre todo ante el contexto de violencia feminicida que enfrenta la región de Paracho en la actualidad. 

Dos asesinatos de mujeres en un día

De hecho, apenas el pasado domingo 7, dos mujeres fueron halladas sin vida también en Paracho, en el camino viejo Paracho-Quinceo. Se trata de Maricela, una mujer de unos 40 años, y de su sobrina Leslie, una menor de 15 años. 

Sus familiares habían denunciado en redes sociales que las dos desaparecieron el sábado previo, cuando iban en una moto rumbo al Arenal, en Paracho. 

La Fiscalía michoacana confirmó a Animal Político que las mujeres aparecieron muertas y con múltiples heridas de arma “punzo cortante” en el cuerpo, aunque, por ahora, se desconoce si el caso será investigado como feminicidio.

Michoacán, de hecho, es uno de los estados que menos tipifica así los asesinatos de mujeres, y que más absuelve a los acusados, a pesar de ser una de las 14 entidades que tiene una Fiscalía especializada para ello: en todo 2020, solo clasificó como feminicidio 21 de 250 homicidios femeninos, el 8.4% cuando a nivel nacional la media fue el 25.8%.

Ante este contexto, la Colectiva Eraxamani ofrecerá este jueves una conferencia en Morelia, la capital michoacana, para exigir a las autoridades comunales de Cheranástico y a la Fiscalía estatal que den agilidad y atención al caso de la desaparición Lucero Escamilla Hernández, y también para hacer un llamado de atención ante el aumento de la violencia contra la mujer en la región purépecha. 

“Será un llamado de atención a todas las autoridades, pero también hacia el pueblo purépecha y a sus ‘abusos y costumbres’”, aseguran las activistas. 

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