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Cómo es posible que Uber sobreviva con pérdidas de 1.2 millones de dólares sin obtener beneficios

Según el último informe trimestral de la empresa sus ingresos subieron pero mucho más sus pérdidas, y sus acciones cayeron hasta un 7% al abrirse los mercados. ¿Registrará Uber ganancias alguna vez?
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6 de noviembre, 2019
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Los inversionistas de Uber han esperado pacientemente un retorno de ganancias. Sin embargo, a juzgar por el último informe trimestral, tendrán que esperar un poco más.

La app de transporte compartido que se ha expandido al reparto de comida a domicilio, ya lleva 10 años en un creciente mercado global y sigue perdiendo dinero.

Aunque su clientela de base ha crecido y sus ingresos han mejorado, el balance sigue siendo negativo.

Las últimas cifras destacan que sus ingresos subieron casi 30% hasta US$3.810 millones pero sus pérdidas netas están en casi US$1.200 millones.

La empresa se caracteriza por permitir que pasajeros y conductores se califiquen a sí mismos. ¿Qué calificación recibiría Uber hoy?

¿Fin de los subsidios?

Hay que tener en cuenta que lo que hace Uber es proveer un software que elimina intermediarios.

No hay que llamar a un conmutador para que luego despache un taxi, se hace todo online. Esa tecnología corta los gastos mucho, pero no lo suficiente.

Pasajeros esperando un vehículo de Uber en un aeropuerto
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La revolución de Uber fue haber eliminado el intermediario en el mundo del taxi, lo que bajó los costos del transporte.

“A medida que pasa el tiempo, esa tecnología ha quedado a disposición de casi todos, incluyendo las empresas de taxi y eso minimiza la ventaja de Uber“, le dijo a la BBC Adam Leshinsky, autor de “Wild Ride: Inside Uber´s Quest for World Domination” (“Viaje salvaje: la búsqueda de Uber por dominar el mundo”).

“Lo que tiene Uber es un tamaño tremendo y facilidad de uso”, añadió.

Ese tamaño lo ha logrado volviéndose muy competitivo en los mercados donde opera porque subsidia los viajes. Pero, para Adam Leshinsky eso tiene que acabar.

“La principal manera que Uber y sus competidores como Lift podrían hacer dinero es si su brutal competencia en precios termina. Actualmente subsidian sus viajes en muchos mercados alrededor del mundo y lo han estado haciendo durante muchos años. Si sus precios suben, tendrían mejores perspectivas de ganancia”, considera el autor.

Al mismo tiempo, sin embargo, si suben los precios no gozaría de una base de clientela tan grande, pues ese es el fuerte que presentan. Pero Leshinsky considera que Uber tendrá mucha dificultad para lograr beneficios en un futuro.

“Si llegaran a registrar ganancias, eso vendrá a cambio de crecimiento. Ya están tratando de recortar gastos en un esfuerzo por llegar a beneficios. Cuanto más recortan los gastos se hace más difícil desarrollar el negocio. Los veo trastabillando así durante mucho tiempo”.

Problemas laborales y competencia

Por otra parte, a la empresa se la ha criticado por el pago a los choferes y la relación con los empleados, si son, en efecto, empleados o no.

Protesta frente a Wall Street contra el trato de las empresas de transporte compartido con sus empleados

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Los conductores han protestado contra varias empresas de transporte compartido.

Eso ha significado una lucha constante con los reguladores y legisladores. En California, uno de los mercados principales de Uber, aprobaron una ley que exige que trate a sus conductores como empleados.

Uber está luchando por conseguir una exención en ese aspecto. “Si no lo logran y tienen que pagar a sus conductores como empleados de planta o restringir las horas que trabajan será otra razón por la cual tendrán dificultades para hacer dinero”, explicó Adam Leshinsky.

El otro desafío para la empresa, naturalmente, es la competencia.

“Siempre habrá alguien que llegue ofreciendo un mejor acuerdo, tanto a los conductores como a los consumidores, lo que reducirá tus ingresos en el mercado”, expresó a la BBC Peter Morici, profesor de economía de la Universidad de Maryland, en Estados Unidos.

“Mi opinión es que será un espacio que por mucho tiempo será muy difícil para hacer dinero”.

El app de Lyft en un móvil

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Muchas otras compañías han entrado en el mercado.

En EE.UU. hay alternativas como Lyft, y en Europa Via, que se basa en varios pasajeros compartiendo un mismo vehículo.

“Contrario a Uber, no se han ido por otros sectores como los vehículos automatizados, ni han intentado entrar en América Latina”, señala Morici.

Una considerable fuente de problemas para Uber han sido sus otras cuatro divisiones que también están perdiendo dinero.

Por ejemplo, Uber Eats -que despacha comidas a domicilio- es la segunda división más importante de la empresa. Representa 17% de los ingresos registró y un crecimiento de 64%, pero sus pérdidas fueron 67% más altas que el año pasado.

El modelo Amazon

Para una empresa tecnológica que ha tenido tantos problemas alcanzar un punto de ganancias la promesa del director ejecutivo de Uber, Dara Khosrowshahi, de que la compañía reportaría ganancias para 2021 podría generar dudas.

El director ejecutivo de Uber, Dara Khosrowshahi

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Khosrowshahi prometió que la empresa generaría ganancias para 2021.

Pero otras empresas en el pasado invirtieron grandes sumas con el objetivo de lograr una competitividad futura.

Uno de los ejemplos obvios es Amazon, a la que le tomó muchísimo tiempo registrar ganancias, aunque sus pérdidas se debían a que invertía en la construcción de infraestructura, como bodegas de almacenamiento, y para sentar las bases de lo que sería una barrera impenetrable en torno a la empresa.

En el caso de Uber, los expertos se preguntan si sus subsidios e inversiones están creando una creciente clientela leal y un sistema más fuerte necesarios para garantizar ganancias.

Tanto el profesor Peter Morici como Adam Leshinsky coinciden en que más empresas entrarán en este mercado del transporte compartido.

Leshinsky, sin embargo, vaticina que todas se fusionarán en un solo producto.

“No se cuándo ni cómo será, pero estoy bastante seguro de que así se verá en el futuro, y reiremos de este período intenso y desordenado en el que nos encontramos”.


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AFP Archivo

'Para mí un contagio es muy peligroso': Personas con diabetes e hipertensión ante el coronavirus

Las personas que tienen estos padecimientos escuchan todos los días en medios de comunicación o en boca de sus familiares el alto riesgo en el que están. ¿Cómo lo enfrentan?
AFP Archivo
19 de abril, 2020
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“Me da miedo pensar que me ataque el virus y saber que corro el riesgo de perder la vida”, dice Erubiel Padilla, un hombre de 44 años, que hace cuatro fue diagnosticado con diabetes.

En las estadísticas que presenta la Secretaría de Salud todos los días en la conferencia vespertina sobre COVID-19, el número mayor de fallecidos está entre quienes padecen hipertensión o glucosa elevada en sangre.

Entérate: COVID-19 no solo pega a gente mayor, OMS pide que se tomen medidas de precaución sin importar la edad

De entre las personas que han perdido la vida a causa de este coronavirus, 43% tenían problemas de presión arterial alta y 37.3% diabetes. La siguiente mayor condición de riesgo es la obesidad, 32.6% de quienes murieron por COVID la presentaban.

La recomendación principal para bajar el riesgo, además de seguir las recomendaciones médicas de alimentación, ejercicio y los fármacos para mantener controlados los niveles de presión arterial y azúcar, es el aislamiento domiciliario. Pero este y la angustia de ser grupo de riesgo puede jugar en contra de la salud emocional y física.

Francisco Ascención está acostumbrado a salir. De lunes a viernes dejaba su casa a las 8 o 9 de la mañana y no regresaba hasta las 6 o 7 de la tarde. Es abogado y debe andar en los juzgados resolviendo asuntos legales de sus clientes. Desde hace 10 años trabaja como independiente.

En estos días no puede salir de su casa en el Estado de México. Tiene 63 años y desde hace más de 20 le diagnosticaron diabetes. En 2017 tuvo una infección y luego un infarto. Lo intubaron y logró sobrevivir. Lleva desde finales de marzo en estricto aislamiento domiciliario para evitar contraer el virus SARS-COV2, causante de la enfermedad COVID-19.

“Sé que para mí un contagio es muy peligroso así que no he salido. La verdad es que es difícil. Escuchar las noticias, saber que estás entre los grupos de mayor riesgo, da miedo. Pero también es desesperante no salir, no poder seguir con el trabajo”, cuenta Francisco.

A casi un mes de estar aislado en casa y sin que haya podido aplicar el trabajo a distancia dada su profesión, dice que ya tiene cambios de humor.

“Me altero a ratos, también me deprimo, después me vuelvo a animar, empiezo a tratar de concentrarme en organizar pendientes, pero luego viene otra vez la depresión, ya no me dan ganas de hacer nada, pienso que si esto es tan riesgoso para qué me preocupo si a la mejor no la libro. Paso por todos los estados de ánimo en una semana”.

Algo muy similar vive Erubiel Padilla. Él también está aislado en su casa en Ciudad Juárez, Chihuahua, desde principios de abril. Tampoco puede trabajar desde su hogar. Él se ocupa conduciendo un Uber.

“No he podido trabajar, afortunadamente tengo otros coches que conducen personas sin condición de riesgo, como la mía, y de ahí me entran ingresos, pero mucho menores a lo normal porque el trabajo ha bajado”.

Para no angustiarse de más frente a lo económico y el riesgo de contraer COVID se ocupa en lo que puede. Lee, organiza juegos de mesa con sus hijas, se entretiene viendo series. Dice que eso le ayuda a darle la vuelta a los pensamientos angustiantes cuando lo empiezan a bombardear.

Los dos, Francisco y Erubiel, tienen un estrés adicional, sus parejas siguen yendo a trabajar.

La esposa de Francisco trabaja en una consultora que no pertenece a un sector esencial. Pero la empresa no quiere parar. Lo más que le han permitido es ir a la oficina una semana sí y una no. Cuando va, debe tomar el transporte colectivo, con el riesgo que eso implica para ella y para su pareja.

La que sí trabaja en un sector esencial es la esposa de Erubiel. Ella es laboratorista químico, pero desde hace dos meses está en la parte de administración. Podría trabajar desde casa pero por ahora sigue yendo a la clínica donde labora.

Las estrategias frente al miedo

Alejandra López Montoya, coordinadora del Proyecto de Salud Mental en la Facultad de Psicología de la UNAM, dice que para lidiar con la angustia y el estrés que les puede generar a las personas de los grupos de mayor riesgo la epidemia de COVID-19 hay varias tácticas a seguir.

Primero es necesario entender que tener miedo o sentir ansiedad ante un escenario como este es algo normal, sobre todo para quienes tienen diabetes o hipertensión, “es una respuesta natural del organismo que se prepara para responde frente a un peligro”.

Esto solo sale de los parámetros normales si la ansiedad escala y todo el tiempo se está en estado de alerta o con pensamientos de tipo intrusivo sobre el contagio o la muerte. En este caso habría que buscar el apoyo de un especialista.

Si no, lo que hay que hacer es seguir todas las indicaciones médicas para mantener controlada la condición de riesgo, tomar la medicación indicada, checarse los niveles de azúcar y presión, observar la dieta, ingerir agua suficiente, y aprovechar el confinamiento para dormir bien y hacer ejercicio.

Además hay que seguir al pie de la letra las recomendaciones de la autoridades respecto a no salir de casa, no recibir visitas, lavarse las manos y mantener los espacios limpios.

Cuando se presente el miedo o la angustia, dice López Montoya, estas medidas de auto cuidado ayudarán a serenarse. “Nos podemos dar indicaciones a nosotros mismos de tranquilo, tranquila, puedo relajarme, me estoy cuidando. Y cuestionar nuestros pensamientos: qué tanto me ayuda estar pensando que me voy a contagiar”.

Aunado a lo anterior, explica, “también nos podemos proponer alternativas, cada persona puede pensar en qué le ayuda a sentirse más tranquilo: leer, ver la televisión, hablar con la familia o los amigos en el chat, en el teléfono, rezar, y poner eso en practica para calmarse”.

Hay que aprender también a respirar, “sentarnos en una silla, en la cama, inhalar profundo, hasta que se infle el estómago, y después exhalar lento, esa respiración profunda ayuda al cuerpo a volver a un estado de tranquilidad”.

Si los familiares o conocidos le están constantemente recordando a la persona el riesgo que tiene, “debemos entender que seguramente para ellos esto también es una forma de expresar la angustia, quizá su forma de enfrentar el estrés es reiteramos el riesgo, porque nos quieren, si eso nos genera más angustia hay que hablarlo”.

Y la familia lo que puede hacer, a su vez, para no generarle más presión a la persona, “en lugar de decir no puedes salir, hay que decir, bueno, pues ahora nadie sale más que para lo esencial e irá solo uno y todos vamos a cuidarnos”.

Respecto al estrés que genera todo el tiempo estar en casa, y esto no solo para las personas que están en los grupos de riesgo si no en general, la táctica es pensar que esto es algo temporal.

“Hay que pensar que después poco a poco vamos a ir recobrando nuestras actividades, que ahora es momento de cuidarnos todos, juntos, unos a los otros, y no estar pensando ay, ahorita estaría afuera o ahorita debería estar haciendo esto, porque eso nos abruma más”.

Lo mejor, aconseja la especialista, es tratar de seguir una rutina. “Bañarnos a la misma hora, como si fuéramos a ir a la oficina, vestirnos y ocuparnos. Si no podemos hacer trabajo desde casa, hay que aprovechar para generar nuevas habilidades, quizá hasta darnos el tiempo para aprender a respirar, para conocernos, para hablar con la familia y arreglar eso que anda pendiente, ver cómo nos apoyamos todos con las tareas en casa, todo eso que el ritmo acelerado no nos deja hacer”.

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