El testimonio de una mujer de 32 años que arrastra las secuelas del COVID
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Consecuencias del covid-19: 'Mi fatiga no se parecía a nada que hubiera experimentado antes'

La fatiga crónica es uno de los síntomas que experimentan miles de pacientes recuperados de covid-19, incluso aquellos que no estuvieron tan enfermos como para estar hospitalizados. Jade cuenta cómo fue su caso.
22 de septiembre, 2020
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Jade Gray-Christie

Zoë Savitz/BBC News
Jade Gray-Christie nunca fue hospitalizada, pero meses después de haberse recuperado sufre fatiga crónica.

Si has leído noticias de personas con coronavirus que experimentaron síntomas “permanentes”, puede que la historia de Jade Gray-Christie te resulte familiar. Ella tenía síntomas “leves” y no fue hospitalizada, pero su vida dio un vuelco desde que se enfermó en marzo.

Antes de la pandemia, Jade tenía una vida muy ocupada.

Esta londinense, de 32 años de edad, compaginaba un gratificante trabajo dando apoyo a jóvenes de entornos desfavorecidos con una vida social activa, e iba al gimnasio tres veces por semana.

Pero en las primeras horas de la mañana del 15 de marzo, Jade llegó a casa tras un largo día de trabajo y supo que algo no iba bien.

“Me sentía fatal. Tenía mucho calor y mucho frío, y no paraba de toser, toser y toser”, me contó en voz baja, con dificultad para respirar.

A medida que pasaron los días, Jade, que es asmática y vive sola, comenzó a sentirse peor y más asustada.

Llamó al 111 (el número de emergencias). Le enviaron una ambulancia, pero los paramédicos se negaron a entrar. “Me hablaron a través de la ventana y me preguntaron qué me pasaba”, dice ella.

Jade Gray-Christie

Zoë Savitz/BBC News
Los paramédicos no quisieron entrar a casa de Jade.

Tumbada en la cama y sin apenas poder pronunciar las palabras, Jade explicó que tenía problemas para respirar y que le dolía mucho el pecho.

Le dijeron que tenía la típica “tos covid”, pero por su edad no podían llevarla al hospital. Eres joven y tu cuerpo es lo suficientemente fuerte como para recuperarse, le dijeron.

Jade se sorprendió. “¿Qué hago con mi respiración? Soy asmática. Vivo sola, así que si pasa algo no tengo a nadie que me ayude“, les comentó.

Pero ellos le respondieron que no se llevaban a nadie menor de 70 años por si pudiera contagiar a alguien más en el hospital.

“Comprendí lo que decían, pero al mismo tiempo estaba muy mal y no sabía qué iba pasar. Por las noches sentía miedo al acostarme”, dice Jade.

Con el tiempo, parecía mejorar poco a poco. Pero cada vez que pensaba que estaba recuperándose, sus síntomas volvían.

En mayo, se sintió lo suficientemente bien como para comenzar a trabajar desde casa a tiempo parcial. Tenía dolor en el pecho y a veces se sentía cansada, pero pensó que se las podría arreglar.

Hasta que a finales de mes, algo cambió.

Durmiendo 16 horas al día

“Mi pecho volvió a empeorar. Me costaba respirar y no podía salir de la cama”, dice ella. “Mi fatiga no se parecía a nada que hubiera experimentado antes”.

Los inhaladores de Jade

Zoë Savitz/BBC News
Jade tiene un inhalador para el asma y recibió dos más para tratar la covid.

Los meses pasaron con pocas mejoras. A veces dormía más de 16 horas al día y le costaba hacer las actividades diarias para cuidar de sí misma.

Cuando hablé con Jade a fines de julio, me contó que su médico le había dicho que tenía fatiga posviral, pero no le dieron ningún consejo sobre cómo manejar sus síntomas, más allá de que estableciera una rutina para dormir y despertar.

La idea era aprender estrategias de recuperación para ayudar a mejorar su calidad de vida y estabilizar su salud.

Pero a Jade le costó entender cómo aplicarlo a su vida. Mantener una rutina le resultaba casi imposible, ya que a menudo se despertaba agotada y se volvía a dormir.

“Cuando hablé con el médico sobre mis mareos, el hecho de que me hubiera desmayado y también sobre mi fatiga, me dijo abiertamente que no sabía cómo ayudarme y que el virus todavía es muy nuevo. Esto, por supuesto, me hizo sentirme aún peor “, comenta.

“Si los médicos no podían ayudarme, ¿entonces quién?”, se preguntó.

Jade Gray-Christie usando su laptop

Zoë Savitz/BBC News
Jade se sintió desesperada; no sabía a quién pedir ayuda.

Covid “de largo plazo”

La Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoce que no comprende por completo la covid-19.

Dice que los plazos de recuperación típicos son de dos semanas para pacientes leves, y hasta ocho para los que están graves, pero reconoce que hay personas como Jade que continúan teniendo síntomas durante más tiempo.

En tales casos, dice la OMS, los síntomas pueden incluir fatiga extrema, tos persistente o intolerancia al ejercicio. El virus puede causar inflamación en los pulmones, los sistemas cardiovascular y neurológico, y el cuerpo puede tardar mucho en recuperarse.

La experiencia de Jade le ha ocurrido a otras decenas de miles de personas,y se conoce como “covid de largo plazo”.

Barbara Melville, administradora de un grupo de apoyo en Facebook para este tipo de pacientes, explica que muchos de ellos dicen que no tienen acceso al cuidado y apoyo que necesitan, que no les toman en serio o que les dicen que sus síntomas son causados por ansiedad.

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BBC

Cómo conservar la energía si tienes fatiga

  • Para lidiar con la fatiga, los terapeutas ocupacionales usan “las tres pes”: planificación, pacing (ritmo) y priorización
  • Esto implica identificar estrategias para facilitar las cosas y gestionar la energía de forma más eficaz
  • Por ejemplo, si la ducha es agotadora, inténtalo en otro momento del día o siéntate en lugar de quedarte de pie
  • Divide las actividades en tareas más pequeñas y distribúyelas a lo largo del día
  • Planifica de 30 a 40 minutos de descansos entre actividades

Lauren Walker, Royal College of Occupational Therapists, Reino Unido

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BBC

¿Dónde deja esto a los pacientes? Para muchos es una cuestión de paciencia.

En el caso de Jade, su salud sigue con altibajos, pero ahora recibe sesiones de fisioterapia y de terapia ocupacional en la clínica covid del centro hospitalario University College Hospital de Londres.

Sus jefes han sido un gran apoyo, lo cual ha marcado la diferencia. Le dijeron que habían visto muchos casos similares.

“Fue un gran alivio,”, dice ella, tras haber pasado muchos meses sintiendo que tenía que demostrar que lo que le estaba ocurriendo no estaba “todo en su cabeza”.

Al final, recibió una carta confirmando su diagnóstico de covid-19 esta semana.

Jade planea ahora trabajar desde casa por el resto del año, con horas y responsabilidades reducidas, y le han aconsejado que divida su día, trabajando en períodos de dos horas con pequeños descansos en el medio.

Está contenta de poder volver al trabajo y de tener su mente activa.

jade en la puerta de su casa

Zoë Savitz/BBC News
A la joven inglesa le gusta haber vuelto a trabajar.

Barbara Melville advierte que no todos los empleadores son tan comprensivos y afirma que ha leído muchas historias en su grupo de apoyo de personas obligadas a regresar al trabajo demasiado pronto.

“Tienen miedo de no poder alimentar a sus familias. El descanso y la regulación del ritmo de vida son un privilegio“, comenta a la BBC.

Otros le han dicho que sufren discriminación en el trabajo porque no pueden proporcionar pruebas de que tenían la enfermedad, a pesar de que no hubo tests disponibles durante meses, y no se les dieron los ajustes que necesitaban para trabajar de manera segura.

Sin embargo, tiene la esperanza de que esta crisis lleve a un cambio cultural en cómo se trata a las personas que viven con problemas de salud a largo plazo.

“La covid ha puesto de relieve las desigualdades y esta es una oportunidad para empezar a hacer algo“, señala.

Jade dice que tras haberse enfermado sintió realmente que su vida se acababa. Solo cuando comenzó a recibir apoyo, atención y comprensión las cosas comenzaron a cambiar para ella.

Ahora siente que puede encontrar una manera de hacer frente a su nueva normalidad.

Fotografía de Zoë Savitz

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BBC

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Cuartoscuro Archivo

Gobierno recibe más de 400 solicitudes de amnistía, pero aún no se concede ninguna

La cifra actual de personas presas en el país es la más alta de los últimos tres años; las muertes en penales se triplicaron tras la llegada de la pandemia.
Cuartoscuro Archivo
5 de octubre, 2020
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La Ley de Amnistía aprobada de forma urgente en abril pasado en el Senado, como una medida para despresurizar los penales del país ante la emergencia sanitaria por el COVID-19, no ha liberado hasta ahora a ninguna persona presa, pese a que ya transcurrieron más de cinco meses de su publicación, y a que hay más de 400 solicitudes presentadas para acceder a ella.

Mientras tanto el problema de la sobrepoblación en las cárceles sigue creciendo. La cifra de personas privadas de su libertad se ha elevado en más de 10 mil de enero a agosto de 2020 y ya alcanza su punto más alto de los últimos tres años. Además, con la llegada de la pandemia, la cantidad de personas muertas en las cárceles del país se ha triplicado.

Leer más: Cárceles enfrentan el COVID con sobrepoblación, sin doctores ni insumos médicos: CNDH

Datos oficiales obtenidos por Animal Político a través de una solicitud de transparencia, arrojan que hasta al cierre de agosto pasado la Secretaría de Gobernación (Segob) recibió  formalmente 420 solicitudes de personas recluidas en penales federales para acceder a una posible amnistía.

Sin embargo, la comisión responsable de atender dichas solicitudes reportó que aun no se concede ningún beneficio, y añadió que el plazo para que las primeras peticiones se resuelvan podría extenderse hasta diciembre.

Lo anterior se debe al entramado de pasos y requisitos que se ha tenido que cumplir tras la aprobación al vapor de la Ley de Amnistía en la Cámara Alta el pasado 20 de abril, luego de que los legisladores rescataron la iniciativa que estaba congelada desde 2019.

Solo la pandemia provocó que las cosas se aceleraran. La preocupación de que el virus se propagara en los centros penitenciarios debido a la alta concentración de personas llevó al Senado a rescatar la iniciativa, votarla y aprobarla de forma exprés. Dos días más tarde se publicó en el Diario Oficial de la federación.

Pero para recibir las solicitudes de amnistía y procesarlas la ley contemplaba la creación de una comisión que tardó mas de dos meses en ponerse en marcha. Problemas burocráticos y de presupuesto complicaron que su arranque fuera más rápido.

Finalmente, el 18 de junio se instaló la Comisión de Amnistía cuya labor inicial era diseñar y aprobar los lineamientos para la atención de las solicitudes, procedimiento que tomó otros dos meses hasta que finalmente se publicaron el 19 de agosto en el Diario Oficial.

En la respuesta a la solicitud de transparencia presentada por Animal Político, la Unidad de Apoyo al Sistema de Justicia de la Segob recordó que la Ley de Amnistía contempla un plazo de cuatro meses como máximo para dar respuesta a una solicitud de amnistía, pero aclaró que aun cuando existieran peticiones previas dicho plazo solo comenzó a correr a partir de que se publicaron los lineamientos.

Lo anterior significa que el plazo para resolver las primeras 420 solicitudes que fueron debidamente presentadas vence hasta el próximo 19 de diciembre.

¿Y en los estados? Peor…

La ley de Amnistía aprobada hace unos meses solo beneficia a personas que cometieron ciertos delitos y fueron procesadas por jueces federales. No así a los internos procesados por delitos del fuero común, que representan más del 85% de la población penitenciaria del país.

En junio pasado, cuando se instaló la Comisión de Amnistía, la Segob dio a conocer que había recibido poco más de dos mil solicitudes de reos procesados por delitos locales. No obstante, dichas solicitudes son improcedentes a nivel federal.

Para que las amnistías apliquen también a internos locales se requiere que cada una de las entidades federativas diseñe, discuta y apruebe su propia ley y posteriormente cumpla con los procedimientos para implementarla. En términos ideales, se pretende que dichas normativas sean similares a la aprobada a nivel federal.

Pero hasta ahora ninguna entidad federativa ha avanzado lo suficiente para tener al menos comisiones instaladas que puedan recibir solicitudes. Hasta junio pasado, había 19 estados con proyectos iniciales para adecuar sus normas, pero no se registran mayores avances.

Población aumenta, y riesgos también

La población en las cárceles de México ha crecido mes con mes a lo largo del presente año. Mientras que, en enero, según cifra oficiales, había 202 mil 337 personas en prisión, para el cierre de agosto pasado ya sumaban 213 mil 494 los internos privados de su libertad.

Se trata de once mil personas presas más en comparación con las que había al arranque de 2020. Un crecimiento de casi el 6% en apenas siete meses.

Para poner esto en proporción, la cifra de personas privadas de su libertad al cierre de agosto es la más alta de los últimos tres años en México. La cifra de penales en el país que están rebasados en su capacidad (más internos que espacios disponibles) creció de 110 a 121 en este periodo.

Este crecimiento en la población penitenciaria se explica por las reformas que a nivel federal se han promovido para incrementar la cifra de delitos que ameritan prisión preventiva oficiosa (automática), incrementando a más de 20 el catálogo de ilícitos.

Lo anterior ha hecho infructuosos los esfuerzos de algunos estados que, con independencia de la Ley de Amnistía, han intentado despresurizar sus cárceles con otras alternativas como beneficios de libertad anticipada o preliberaciones.

Y con la llegada de la pandemia de COVID-19 la cifra de personas que han perdido la vida en los centros penitenciarios del país se disparó.

De acuerdo con las estadísticas oficiales del Órgano Administrativo Desconcentrado de Prevención y Readaptación Social (OADPRS), mientras que en el primer semestre del año 105 internos fallecieron en todas las cárceles, para el segundo trimestre se reportaron 359 internos muertos. Un incremento de más del 240%.

¿Cómo se presenta y resuelve una petición de amnistía?

La Secretaría de Gobernación detalló, a petición de este medio, la forma en que un interno a través de sus representantes o familiares puede presentar una solicitud de amnistía.

La solicitud deberá llevar el nombre completo, fecha de nacimiento y firma de la persona que solicita el beneficio. Luego deberá colocarse el número de expediente judicial o de carpeta de investigación, según sea el caso, y e juzgado federal en el que está radicado el asunto.

Posteriormente se deberán establecer los delitos por los cuales se solicita la amnistía. Solo serán procedentes los delitos contemplados en el artículo 1 de la Ley de Amnistía y que hayan sido procesados en juzgados federales.

Luego se deberá dar un domicilio, correo electrónico y datos del representante legal o la persona que haya sido autorizada por el interno para seguir su caso, junto con una identificación de este. Si la petición es presentada por un organismo de derechos humanos la solicitud deberá ser firmada por el representante legal de este.

Si el escrito lo presenta un familiar del interno deberá presentarse un documento del registro civil o una constancia que acredita el parentesco sanguíneo con el interno.

Gobernación indicó que las solicitudes que se presenten físicamente deberán entregarse en las oficinas de la Secretaría Técnica de la Comisión de Amnistía ubicadas en General Prim numero 21 colonia Centro, alcaldía Cuauhtémoc, CDMX. Si se prefiere la vía electrónica es a través del correo [email protected]

Una vez presentada la solicitud, la Comisión de Amnistía integrará sin excepción un expediente y el personal técnico elaborará un proyecto de resolución en el que analizará si se cumplen los requisitos o no para que en el caso particular proceda la amnistía. La Comisión sesionara periódicamente para aprobar o no los proyectos que se acumulen.

Sí se determina que la solicitud es procedente el caso deberá ser enviado a un juez federal para que sea este quien tome la determinación definitiva.

Todo lo anterior deberá realizarse durante el periodo de cuatro meses como máximo que contempla la ley para resolver una solicitud.

Aunque Gobernación ha insistido en que se trata de un trámite que puede realizarse de manera personal, hay organizaciones como Documenta y Equis Justicia que han dado seguimiento estrecho al tema y pueden asesorar a personas que tengan dudas sobre el procedimiento.

Incluso dichas organizaciones han elaborado un formato para presentar la solicitud de amnistía que puede consultarse y descargarse en esta página.

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