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"Solo me comunico por Internet”: un mexicano cuenta cómo se vive la cuarentena en Wuhan

El mexicano Daniel Stamatis lleva cuatro años viviendo en Wuhan, la ciudad donde comenzó el brote del coronavirus que ha matado a decenas de personas. Tras una visita a México, el 17 de enero volvió a China sin saber que una semana después quedaría atrapado en una ciudad en cuarentena.
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27 de enero, 2020
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El mexicano Daniel Stamatis se subió a un avión rumbo a China el 17 de enero sin saber que, solo una semana después, la ciudad en la que vive quedaría en cuarentena, con el transporte público suspendido, el aeropuerto cerrado y la obligación legal de no salir de ella.

Stamatis lleva siete años viviendo en el gigante asiático. Primero, en localidades más tradicionales y parecidas a la “China del taichí, lagos y lirios” que él se imaginaba antes de conocer el país. Luego, desde 2016, en Wuhan, una ciudad “contaminada” y “en construcción” que “en unos cinco o seis años será bonita”, pero que hoy en día “deja mucho que desear”.

Hasta hace pocas semanas, el nombre de Wuhan no evocaba mucho en el exterior. Tal vez no más que el de un lugar donde se hace escala cuando se viaja a algún país asiático.

Sin embargo, en estos días no deja de mencionarse en medios de comunicación de todo el mundo, donde ya es conocida como la urbe donde surgió un nuevo coronavirus que ya se cobrado más de 80 vidas y estropeado la celebración del Año Nuevo Lunar a cientos de ciudadanos.

La propagación del virus, del que aún se sabe poco, se “está acelerando”, según admitió este sábado el presidente chino, Xi Jinping.

Para frenarla, las autoridades decretaron medidas para aislar a decenas de millones de personas en más de una decena de ciudades. Entre los afectados, está Daniel Stamatis.

“Hace como un mes, algunos compañeros publicaban en nuestros grupos de WeChat, una aplicación que es como el WhatsApp pero en chino: ‘Usen máscaras’, ‘Hay que tener cuidado’. Para mí era una exageración porque ya sabes cómo es uno”, recuerda Stamatis, que está haciendo un doctorado en arquitectura con bambú en la Universidad de Ciencia y Tecnología de Huazhong.

Stamatis enseña en su cuenta de Twitter cuán vacías que están las calles de Wuhan…

... y cuán llenos que están los supermercados.

Así fue como oyó por primera vez de la existencia del virus.

Las advertencias se fueron haciendo más frecuentes. “Y luego yo me fui a México. El 11 de enero, yo estaba en una boda en México, fíjate”.

“Tenía mi vuelo de regreso el día 17, que lo tomo perfectamente, y el día 19: alarma total por el virus”.

Varios días solo

“Si hubiera puesto mi vuelo de regreso unos días más tarde, ya no me hubieran dejado entrar a China, me hubiese tenido que quedar en México y eso hubiese sido perfecto“, comenta en una entrevista por Skype.

Lleva varios días solo: “Solo me comunico por internet, no estoy viendo a nadie”.

Stamatis vive con su novia, pero hasta en eso ha intervenido la cuarentena.

“Mi novia se había ido un día antes a Suzhou, otra ciudad, con su mamá y ya no la dejaron entrar. No la dejaron subirse al tren… Por ley, nadie sale y nadie entra”, afirma este arquitecto de 36 años.

Ubicada en el centro de China, Wuhan es un importante polo comercial en el que viven 11 millones de personas.

Es, según Stamatis, un lugar en el que “todo el mundo hace las mismas cosas al mismo tiempo” en una especie de “ritualismo colectivo” que le lleva a evitar estar en la calle a determinadas horas del día.

“Yo sé perfectamente que, si salgo a las 6:30 de la mañana, tengo la ciudad para mí. Pero si salgo a las 7:30, es un caos. De 7:30 a 8:30 olvídate, no puedes hacer nada… Entonces, yo me muevo a las horas en que no es tan así”.

Daniel Stamatis

BBC
Stamatis dice que las calles están desoladas; pero los supermercados, llenos de gente.

El arquitecto asegura que su universidad es tan grande que, pese a movilizarse en metro, taxi o bus, tiene una motocicleta solo para poder desplazarse dentro del campus.

Pero ahora “no hay nada, no hay transporte público, no hay metro, no hay taxis, no hay tiendas… Salvo el supermercado, eso sí, pero las tienditas o restaurantes chiquitos no (están abiertos)”.

Este domingo entró en vigor la prohibición de la circulación de vehículos por el centro de la ciudad. Solo le está permitida a aquellos con permiso especial, como los camiones que transportan provisiones a los centros de salud.

De todas formas, él ya estaba de vacaciones por las celebraciones del Año Nuevo Lunar.

En principio, no debía regresar al campus hasta el 14 de febrero. “Precisamente hace como una hora nos mandaron un comunicado diciendo que se iban a extender, pero no nos dieron fecha”.

De compras

¿Cómo se vive en una ciudad en cuarentena?

Stamatis cuenta que no sale de casa, pero este domingo hizo una excepción para comprar comida.

Se puso la mascarilla —”Es ilegal no tener máscara”— y caminó por calles desoladas, en las que apenas se veían vehículos, hasta llegar a un lugar que sí estaba abarrotado de gente: el supermercado.

“Había muy poquita gente en la calle. Pero dentro del supermercado había muchas más gente que en un día normal”.

Hombre en motocicleta

Getty Images
Se puede ver poca gente por las calles de Wuhan estos días.

Antes de entrar al establecimiento, sin embargo, tuvo que pasar una prueba: “A todo el mundo nos pusieron un aparato… Era como una pistolita amarilla con un cuadrito que te la ponen en la frente, la checan allí y pasas”.

“Supongo que es para ver si estás infectado”.

Lo más probable es que haya sido un termómetro, con el que se está intentando detectar posibles casos de infectados con el coronavirus.

Junto a la tos, dificultades para respirar, dolor de cabeza, estornudos y fallos renales, la fiebre es uno de los síntomas que produce esta enfermedad.

La medición fue rápida y todo el mundo parecía pasar la prueba.

Stamatis volvió a casa bien provisto de alimentos congelados y enlatados y varios litros de jugo de naranja. Quiso comprar frutas y vegetales, pero estaban tan codiciados que la cola para pesarlos “ocupaba todos los pasillos del supermercado“.

“Nunca antes había visto algo así… No estuve dispuesto a pasar tres horas de cola por tres melones y tres manzanas”.

Si bien sí vio a algún adulto mayor, no se encontró ni en las calles ni en el supermercado con el otro perfil que compone la población más vulnerable al virus: niños.

Una “pequeña ventana”

El mexicano dice estar tranquilo por el momento y cree que hay que esperar a que acaben las festividades en China para ver el verdadero impacto de la cuarentena.

“Hace dos días fue el año nuevo chino y en esa época siempre está más lento. Creo que hay que esperar unos días más, que se empiecen a activar los ciudadanos, que salgan de sus vacaciones, para ver realmente cómo va a estar la situación cuando todos ya estén yendo a su trabajo como en un día normal”.

Daniel Stamatis

BBC
Daniel Stamatis estudia un doctorado en arquitectura con bambú en China.

Por eso, se tomó con calma el cierre de la ciudad: “Dije: ‘Órale, no voy a hacer ola. Voy a quedarme aquí, tranquilo, haciendo mis cosas y listo, no hay problema”.

Pero luego, dos noticias le hicieron cambiar de opinión.

“Una, la de que Xi Jinping decía que el virus se está acelerando. Y, al mismo tiempo, que Estados Unidos va a mandar aviones por los estadounidenses que viven en Wuhan, que son miles, porque tienen aquí a General Motors, (hay) muchos empresarios y diplomáticos”.

Un amigo mexicano en Indonesia acabó de darle forma a la idea: ¿por qué no usar ese avión?

“Me pareció no tan descabellado. Además, tengo visa a Estados Unidos desde los seis años”.

La embajada y el consulado atendieron su pedido “amablemente”, pero sin hacerle mucho caso, según él sospechaba. Y luego se le ocurrió recurrir a una herramienta que, según dice, apenas sabe usar: Twitter.

Varios medios de comunicación de América Latina se hicieron eco de su tuit.

“Me pareció una cosa impresionante, en 10 horas los embajadores contestaron, me llamaron de aquí, de China… Me dijeron que sí puede ser, que lo tendrán en cuenta, que nadie nunca se lo había pedido”.

Stamatis dice estar a la espera de que China apruebe que EE.UU. envíe aviones para retirar a sus ciudadanos.

“Yo no tenía la idea de salir de aquí porque cuando te cierran, te cierran. No hay mucha discusión. Pero si otro país, y sobre todo el vecino del norte, va a mandar aviones, pues yo me voy en el ala, no me importa”.

“No estoy desesperado porque de algún modo estoy bien, tengo comida, me siento bien físicamente, no he visto a nadie morirse en la calle… No quiero ni ser fatalista, pero tampoco pendejo”.

Su familia es la más esperanzada en que pueda subirse a ese avión. “Están más preocupados que yo. No sé si porque uno ya está aquí y se insensibiliza un poco“.

“Yo no más digo que no quiero quedarme con los brazos cruzados… Yo no más vi una pequeñísima oportunidad, una pequeñita ventana… donde igual quepo”.


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Cuartoscuro

Organizaciones proponen que órdenes de protección a mujeres sean definitivas y no temporales

Otros cambios propuestos están pensados para que tenga una perspectiva interseccional, considerando la diversidad de condiciones de las mujeres y dándoles facilidades, por ejemplo, si son indígenas o con discapacidad.
Cuartoscuro
17 de abril, 2021
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Cuando Mina conoció a su exnovio Yair Mansbach Rajchenberg, hace apenas un año, nunca se imaginó que la relación iba a terminar con ella pidiendo una orden de protección para que él no se le acercara. Después de cortarlo varias veces ante sus celos, insultos y desplantes violentos, él comenzó a acosarla física y virtualmente, a través de decenas de cuentas de redes sociales creadas en una sola noche para acosarla, mientras ella trataba de bloquear una tras otra conforme iban apareciendo con más insultos.

En septiembre consiguió la orden de protección por 60 días, que en la Ciudad de México no tiene que ir ligada a una denuncia. El agresor fue citado al juzgado del Reclusorio Norte donde le advirtieron que no podía acercarse ni buscarla por otros medios. Y por unos meses, pudo respirar tranquila.

Pero en cuanto pasó el periodo de restricción, él comenzó a acecharla otra vez, pasó horas y días parado afuera de donde ella vive, esperando a que saliera para pedirle “hablar”, creó nuevamente varias cuentas de redes para monitorearla a ella, a sus amigos, familia y compañeros de trabajo, y recientemente la amenazó con que cada 15 días la va a buscar para pedirle que regresen.

Mina lamenta que las restricciones se hayan terminado y sabe que si no la deja en paz, ahora sí tendrá que meterse en el proceso de una denuncia legal por acoso.

Leer más: Feminicidios en México se concentran en el 18% de los municipios; Juárez, el lugar con más casos

La duración de las órdenes de protección a mujeres víctimas de violencia actualmente es de hasta 60 días, prorrogables a otros 30, un tiempo en el que no siempre quedan a salvo de las agresiones. Por ello, la organización EQUIS Justicia para las Mujeres, en colaboración con otras 21 asociaciones civiles, desarrolló una iniciativa de reforma legal sobre este mecanismo que propone, entre otras cosas, que se pueda girar de manera “definitiva”.

No quiere decir que la restricción al agresor se vuelva permanente, pero sí que pueda extenderse incluso por años, si se considera que las condiciones de riesgo permanecen. La propuesta de reforma a la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia explica que esta opción ya existe en la legislación local de Yucatán, y que en Estados Unidos se aplica en varios lugares, en los que suelen durar tres años, para situaciones de mediano plazo en las que no basta con proteger solo tres meses.

Justamente otro de los conceptos que introduce la propuesta, y que en la actualidad no aparece en la Ley vigente, es el de hacer análisis de riesgo previo a que se otorgue la orden. Esta valoración tendría que observar cuatro directrices: las características, frecuencia y magnitud de la violencia; las necesidades específicas de cada mujer o niña que requiera la orden de protección; los factores sociales que pudieran aumentar su vulnerabilidad; y de parte del generador de violencia, los indicios del peligro que representa, como si tiene acceso a armas de fuego, antecedentes penales o redes de influencia.

La codirectora de EQUIS, Fátima Gamboa, recordó en conferencia de prensa que en un estudio hecho en 2019 con 110 sentencias de violencia de género encontraron que en el 69% de los casos, las y los jueces omitieron identificar los posibles riesgos para las mujeres, por lo que no dictaron órdenes de protección. El Banco de Banco Nacional de Datos e Información sobre Casos de Violencia contra las Mujeres (Banavim) confirma que por 100 casos de violencia, solo en 13 se dictaron órdenes de protección.

Wendy Figueroa, directora de la Red Nacional de Refugios, agregó que el análisis de riesgo sirve para que se considere un posible daño en el futuro y no solo cuando ya en el presente la vida de la mujer corre peligro, ya que les han llegado casos de mujeres que llegan a pedir ayuda porque las autoridades les negaron la orden de protección porque no traían signos visibles de violencia o no habían recibido una amenaza de muerte explícita.

Se trata, enfatizaron las activistas, de atender la violencia de género de forma preventiva y no solo punitiva, cuando el daño está hecho.

Facilidades para mujeres indígenas o con discapacidad y reeducación a agresores

Otros cambios propuestos a la Ley están pensados para que tenga una perspectiva interseccional, considerando la diversidad de condiciones de las mujeres y dándoles facilidades, por ejemplo, si son indígenas o con discapacidad. 

Actualmente, las órdenes pueden ser dictadas por “autoridades administrativas, el Ministerio Público o por los órganos jurisdiccionales competentes”. La propuesta incluye a los jueces cívicos, calificadores y de paz de los municipios, lo cual facilitaría a las indígenas que viven en comunidades pequeñas conseguir protección sin tener que desplazarse.

Para quienes tienen alguna discapacidad, se prevé que puedan solicitar la orden a través de un tercero, con la obligación para las autoridades jurisdiccionales de visitarla para analizar su riesgo, siempre respetando su autonomía, voluntad y capacidad jurídica. Además se incorpora explícitamente el principio de igualdad y no discriminación.

Otros tres principios considerados por la propuesta son el de buena fe, es decir, que las autoridades deben creerle a la víctima, “creer en su dicho, sin revictimizarla o hacerla responsable por su situación”; el de autonomía, que significa que las órdenes de protección no estén sujetas o condicionadas a que haya una denuncia o proceso legal; pero si ya hay en marcha un proceso, se seguirá el principio de complementariedad, que es que se pueden dictar en cualquier momento y como medida adicional a otras ya previstas.

Una novedad que pretende introducirse es “brindar servicios reeducativos especializados, gratuitos, de atención integral y con perspectiva de género al generador de violencia, en instituciones públicas debidamente acreditadas”. Hasta ahora, en la atención de violencia de género solo se trabaja con la víctima pero no con los victimarios, por lo que no hay acciones realmente para que dejen de violentar en un futuro.

“En este sentido de no ser algo punitivo, es necesario trabajar con estas personas, pero desde una visión feminista, una visión de género. Abundan los cursos para los policías, para los funcionarios, pero no son… son de una calidad malísima. Se necesita que gente especializada tenga este trabajo con los agresores”, señaló la activista Marta Mercado, de la organización Yolpakilis.

La Ley de Acceso se acaba de reformar en marzo pasado y ya se hicieron algunas mejoras importantes a este mecanismo de protección, como la obligación de monitorear el cumplimiento de las órdenes a través de la colaboración interinstitucional. Pero para las activistas, no es suficiente.

Las 22 organizaciones que elaboraron la nueva propuesta ya están en contacto con las legisladoras que promovieron los cambios recientes y a partir de esta semana ya se está enviando a las presidencias de las comisiones de género tanto de los Congresos locales como del federal. Y una vez que pasen las elecciones de junio próximo, un grupo de incidencia estratégica va a buscar que se considere en las nuevas Legislaturas.

El texto completo de la iniciativa se puede consultar en este enlace.

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