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Coronavirus: Por qué estamos contrayendo cada vez más enfermedades transmitidas por animales

El cambio climático está alterando nuestra relación con el reino animal y ayudando a las enfermedades a evolucionar. ¿Qué podemos hacer contra esto?
5 de febrero, 2020
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El nuevo brote coronavirus, que se ha extendido desde China a por lo menos otros 16 países, había dejado hasta este viernes más de 250 muertos y casi 12 mil pacientes contagiados.

Este virus, que se cree que proviene de algún animal de un mercado de la ciudad de Wuhan, resalta nuestro riesgo de contraer enfermedades transmitidas por la vida silvestre.

Es probable que esto sea un problema mayor en el futuro, ya que el cambio climático y la globalización alteran la forma en que interactúan los animales y los humanos.

¿Cómo pueden los animales enfermar a las personas?

En los últimos 50 años, una serie de enfermedades infecciosas se ha extendido rápidamente después de dar el salto de los animales a los humanos.

La crisis del VIH/SIDA de la década de 1980 se originó en los simios. La pandemia de gripe aviar de 2004-07 vino de unos pájaros y los cerdos nos dieron la pandemia de gripe porcina en 2009.

Más recientemente, se descubrió que el síndrome respiratorio agudo severo (SARS) vino de los murciélagos, animales que también nos dieron el ébola.

Pollos en jaulas, China

Getty Images
La pandemia de gripe aviar de 2004-07 vino de unos pollos.

Los humanos siempre han contraído enfermedades de los animales. De hecho, ese es el caso en la mayoría de las nuevas enfermedades infecciosas.

Pero el cambio climático está acelerando este proceso, al mismo tiempo que el aumento del número de habitantes en las ciudades y los viajes internacionales propician que estas enfermedades puedan propagarse más rápidamente.

¿Cómo pueden las enfermedades saltar de una especie a otra?

La mayoría de los animales transportan una variedad de patógenos: bacterias y virus que pueden causar enfermedades.

Venta de murciélagos en el mercado de Tomohon en el norte de Sulawesi, Indonesia, en febrero de 2017.

Getty Images
La mayoría de animales portan patógenos.

La supervivencia evolutiva del patógeno depende de la infección de nuevos huéspedes, y saltar a otras especies es una forma de hacerlo.

Los sistemas inmunes del nuevo huésped intentan matar a los patógenos, lo que significa que los dos están encerrados en un eterno juego evolutivo de tratar de encontrar nuevas formas de vencerse mutuamente.

Por ejemplo, aproximadamente el 10% de las personas infectadas murieron durante la epidemia de SARS en 2003, en comparación con menos del 0,1% de una epidemia de gripe “típica”.

Monos en un bote de basura

Getty Images
Las personas y animales como monos conviven en algunos lugares de India.

El cambio climático está alterando y eliminando los hábitats de los animales, transformando la forma en que viven y alterando quién se come a quién.

La forma en que viven los humanos también ha cambiado: el 55% de la población mundial ahora habita ciudades, en comparación con el 35% de hace 50 años.

Y estas ciudades más grandes ofrecen nuevos hogares para la vida silvestre: ratas, ratones, mapaches, ardillas, zorros, pájaros, chacales, monos, que pueden vivir en espacios verdes como parques y jardines, lejos de los desechos que los humanos dejan atrás.

Algunas especies suelen tener más éxito en las ciudades que en la naturaleza debido al abundante suministro de alimentos, lo que hace que los espacios urbanos sean un crisol de enfermedades en evolución.

¿Quiénes está en mayor riesgo?

Las nuevas enfermedades en un nuevo huésped suelen ser más peligrosas, por lo que cualquier infección emergente es preocupante.

Algunos grupos son más vulnerables a contraer estas enfermedades que otros.

Mercado en Bangladesh durante un brote de gripe aviar.

Getty Images

Los habitantes más pobres de las ciudades tienen más probabilidades de trabajar en la limpieza y el saneamiento, lo que aumenta sus chances de encontrar fuentes y portadores de enfermedades.

También pueden tener sistemas inmunes más débiles debido a la mala nutrición y la exposición al aire pobre o condiciones insalubres. Y si se enferman, es posible que no puedan pagar la atención médica.

Las nuevas infecciones también pueden propagarse rápidamente en las grandes ciudades, ya que las personas están tan apretadas que respiran el mismo aire y tocan las mismas superficies.

En algunas culturas, las personas también usan la vida silvestre urbana para alimentarse: comen animales capturados dentro de la ciudad o criados en los alrededores.

¿Cómo cambian nuestro comportamiento las enfermedades?

Hasta este martes la OMS ha confirmado 20.630 casos de afectados por el nuevo coronavirus y 426 muertos.

Las posibles consecuencias económicas del brote son claras.

Peatones portando mascarillas en Macao.

Getty Images

Se han impuesto restricciones de viaje, pero incluso sin estas medidas, las personas tienen miedo de interactuar debido al riesgo de contraer el virus, por lo que cambian su comportamiento.

Se hace más difícil cruzar las fronteras, los trabajadores migrantes temporales no pueden reubicarse y las cadenas de suministro se interrumpen.

Esto es típico de un brote de esta naturaleza. En 2003, la epidemia de SARS le costó a la economía global un estimado de US$40.000 millones en seis meses.

Esto se debió en parte al costo de tratar a los pacientes, pero también al descenso de la actividad económica y del movimiento de personas.

¿Qué podemos hacer?

Las sociedades y los gobiernos tienden a tratar cada nueva enfermedad infecciosa como una crisis independiente, en lugar de reconocer que son un síntoma de cómo está cambiando el mundo.

Cuanto más cambiemos el medioambiente, es más probable que alteremos los ecosistemas y que creemos oportunidades para que surjan enfermedades.

Síntomas del coronavirus

BBC

Solo alrededor del 10% de los patógenos del mundo han sido documentados, por lo que se necesitan más recursos para identificar al resto y a los animales portadores.

Por ejemplo ¿cuántas ratas hay en una gran capital y qué enfermedades transmiten?

Muchos habitantes de la ciudad valoran la vida silvestre urbana, pero también debemos reconocer que algunos animales conllevan daños potenciales.

Tiene sentido hacer un seguimiento de qué animales están llegando a las ciudades y si las personas están matando o comiendo vida silvestre o llevándola a los mercados de los alrededores.

Mejorar el saneamiento, la eliminación de desechos y el control de plagas son formas de ayudar a detener la aparición y propagación de estos brotes.

En términos más generales, se trata de cambiar la forma en que se gestionan nuestros entornos y la forma en que las personas interactúan con ellos.

Las pandemias son parte de nuestro futuro

Reconocer que están surgiendo nuevas enfermedades y que se están propagando de esta manera nos coloca en una posición más fuerte para combatir las nuevas pandemias, que son una parte inevitable de nuestro futuro.

Una persona poniéndose gel desinfectante en la mano.

Getty Images
Los expertos recomiendan tomar medidas de higiene como desinfectarse las manos para prevenir el virus.

Hace un siglo, la pandemia de gripe española infectó a aproximadamente 500 millones de personas y mató a entre 50 y 100 millones en todo el mundo.

El avance científico y las grandes inversiones en salud global significan que dicha enfermedad se manejaría mejor en estos tiempos o en el futuro.

Sin embargo, el riesgo sigue siendo real y potencialmente catastrófico: si algo similar ocurriera nuevamente, cambiaría la vida en el mundo.

A mediados del siglo XX, algunos en Occidente afirmaron que las enfermedades infecciosas eran conquistables.

Pero a medida que la urbanización y la desigualdad crecen y el cambio climático perturba aún más nuestros ecosistemas, debemos reconocer a las enfermedades emergentes como un riesgo creciente.


Este análisis fue encargado por BBC News a Tim Benton, experto que trabajaba para una organización externa.

Benton es director de investigación del equipo de Riesgos Emergentes en Chatham House, donde dirige el programa de Energía, Medio Ambiente y Recursos.

Chatham House, el Real Instituto de Asuntos Internacionales, se describe a sí mismo como un instituto independiente que ayuda a construir un mundo sostenible, próspero y justo.


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Magistrado de Jalisco denunciado por el abuso de una menor ya había sido acusado por dos de sus alumnas

El magistrado denunciado por abuso sexual de una menor de edad tiene al menos otras dos acusaciones por agresiones y acoso contra alumnas.
udg.mx
25 de noviembre, 2021
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Además del caso que se conoció de forma reciente, de abuso sexual contra una menor  de edad, existe el antecedente de otras dos denuncias de acoso y abuso hacia alumnas en contra de José de Jesús Covarrubias Dueñas, quien así continuó como profesor, fue ascendido como director de una división de estudios y luego se convirtió en magistrado en Jalisco.

Así lo documentó y reportó el Comité de Latinoamérica y el Caribe para la Defensa de los Derechos de la Mujer​ (CLADEM), lamentando la impunidad que ha prevalecido respecto a este funcionario, acusado desde hace al menos 7 años. 

Entérate: Denuncian a magistrado de Jalisco, José de Jesús Covarrubias, por abuso sexual infantil

De acuerdo con CLADEM, que tiene bajo resguardo copias de la denuncia que presentó desde 2014 una de sus alumnas, el acoso y hostigamiento comenzó cuando la joven tenía dos semanas de haber iniciado el servicio social en el departamento de derecho público de Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades (CUCSH), de la Universidad de Guadalajara, donde Covarrubias era profesor.

En la primera ocasión, “la llevó intencionalmente a la librería que está dentro de las instalaciones, a las 17 horas, con el pretexto de regalarle un libro de su autoría, la librería ya estaba cerrada, aprovechó que al ir subiendo a las escaleras con él, la acorraló, la abrazó, le dio un beso en la mejilla, le dijo que la admiraba mucho y que quisiera tener más alumnas como ella”, detalla el acta universitaria. 

En otro momento, la joven tenía las dos manos ocupadas al sostener unas bebidas. En eso llegó Covarrubias y le dijo  “así te quería agarrar”. La tomó de la cintura, abrazándola y dándole un beso en la mejilla. La víctima advirtió que tenía aliento alcohólico. 

Unas semanas después, la citó a su privado. “La tomó de sus manos, le dijo que la iba a robar, que no podía dejar de pensar en ella, que le gustaba mucho y que le invitaba a donde quisiera ir a comer, beber o a donde ella quisiera. Ella le dijo que sus papás no le permitían salir y que, además, no le parecía conveniente salir con el profesor. Él manifestó que le podía conseguir un trabajo en la embajada de México en España. Que él había estado ahí y que tenía muchos amigos ahí. 

“Como la alumna se negó, entonces comenzó la táctica y comenzó a violentarla”, explica Alejandra Cartagena, también integrante de CLADEM. 

Le pidió que fuera a su oficina porque estaba atendiendo a un embajador. Le dijo que le sirviera un vaso de agua, lo que implicó que ella se agachara hacia el garrafón, y él mirara sus piernas. 

Otro día le pidió que pasara a su privado y, en presencia de 4 hombres, incluso el chofer, comenzó a gritarle y a decirle que no sabía quién era él, pues podía hacer desaparecer su expediente de la universidad, y correrla. 

Finalmente, la citó por la tarde noche en su oficina, le pidió que revisara un programa académico, y le amenazó que de no acudir se tendría que atener a las consecuencias. Por ese motivo, la joven fue acompañada por su padre hasta que culminaron sus últimas semanas en la Universidad. 

En lugar de ser sancionado, Covarrubias fue ascendido a director de la división de estudios jurídicos del Centro Universitario.

“Esto fue un duro golpe para la víctima, pero también para el personal académico que en su momento, como se advierte en las actas, piden que se tomen acciones en contra de alguien que ni siquiera debería de estar como profesor en la Universidad de Guadalajara”, relata Guadalupe Ramos Ponce, integrante de CLADEM. 

Desde hace una semana, la Universidad de Guadalajara separó del cargo al académico, quien también fue suspendido de su puesto como magistrado de la Quinta Sala especializada en materia civil del Supremo Tribunal de Justicia de Jalisco.

Por el caso, la Universidad de Guadalajara respondió a Animal Político que revisan el caso a profundidad y darán seguimiento a las denuncias. 

Ramos insistió en que si esta medida se hubiera hecho hace 7 años, cuando esta víctima había denunciado, se hubieran prevenido muchas otras violencias, como la ocurrida a la menor de edad. 

La otra denuncia que tienen documentada, señala Alejandra Cartagena, también integrante de CLADEM, es de una mujer de ahora 42 años, que cuando tenía 15 años fue abusada sexualmente presuntamente por Covarrubias.

Entonces él era prefecto de la preparatoria donde era alumna. En este caso no se detalló cuál era el colegio donde ocurrieron los hechos. 

Tanto en los casos que registra CLADEM, como en el que dio a conocer el Colegio de Juristas Nacional del Estado de Jalisco sobre abuso a una menor de edad, las víctimas han tenido miedo. 

“Y siguen con miedo porque el tipo era muy poderoso, claro, si yo denuncio a alguien y en lugar de sancionarlo, lo premian, lo nombran director de la división y luego lo impulsan a llegar a ser magistrado, pues claro que ellos tienen mucho miedo de hablar, entonces ¿cuántas víctimas pensamos que van a acudir? A ese lugar que históricamente las ignoró y que generó todas las condiciones para que se diera esa impunidad”, sentencia Guadalupe Ramos. 

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