Qué hizo Costa Rica para ser el país de AL con menos muertes por COVID
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Getty Images

Cuál es la fórmula de Costa Rica para ser el país de América Latina donde mueren menos pacientes de COVID-19

Casi dos meses después de registrar su primer caso, en Costa Rica solo han fallecido seis pacientes de covid-19. ¿Qué está haciendo bien el país con menor tasa de mortalidad por el nuevo coronavirus en América Latina?
Getty Images
30 de abril, 2020
Comparte

Luego de pasar una terrible noche, con fiebre y fuertes dolores de cabeza y hombros, Henry* no dudó en acudir al sanatorio a la mañana siguiente en San José, Costa Rica.

Era 9 de marzo, tres días después de que en el país se detectara el primer caso del nuevo coronavirus SARS-CoV-2, que a la fecha ha dejado poco más de 700 contagios pero solo 6 muertes en la nación centroamericana.

En el centro de salud gubernamental le hicieron algunas pruebas básicas, tanto a él como a su madre, que también tenía síntomas, y los enviaron de regreso a casa.

“Me dijeron que tenía una infección muy grande en la garganta”, cuenta a BBC Mundo vía telefónica.

El venezolano de 50 años, residente en Costa Rica, sospechaba haberse contagiado de COVID-19 en su oficina, pues otro empleado dio positivo unos días antes, tras volver de un viaje a Europa.

Un hospital de campaña en Costa Rica

Getty Images
Las autoridades instalaron un hospital de campaña en San José, pero el país tiene muy pocos pacientes internados.

Para el 17 de marzo, Henry fue de nuevo al sanatorio para que le tomaran muestras. Y cuatro días después recibió un correo electrónico: él y su madre dieron positivo de COVID-19.

A pesar de tener algunas molestias, y de que su madre tiene mayor riesgo al superar los 70 años, su tratamiento debía cumplirse en casa. También su esposa y su hija estaban contagiadas.

Henry asegura que nunca se sintieron abandonados en la enfermedad, sino todo lo contrario.

“Desde el 21 de marzo y hasta hace como 10 días, los médicos venían para acá por lo menos un día sí y un día no” para seguir de cerca el tratamiento, explica Henry.

Los visitaban los trabajadores sanitarios de los Equipos Básicos de Atención Integral de la Salud (EBAIS), y su médico estuvo en contacto con la familia a través de mensajes de WhatsApp.

Una empleada de salud en una vivienda

AFP
Los trabajadores sanitarios acuden a los domicilios de los pacientes a entregar medicinas y verificar sus tratamientos.

El sistema del EBAIS ha sido la primera línea de respuesta a la pandemia en Costa Rica y representa una de las claves que han permitido al país tener la más baja tasa de letalidad por COVID-19 de América Latina, dicen los expertos.

A medida que el país llega a los dos meses desde el primer caso detectado, solo seis pacientes han muerto y hasta este miércoles había apenas 16 hospitalizados de unos 400 casos activos.

Más de 320 personas se han recuperado de la enfermedad.

Tasa de letalidad del covid-19 en los países latinoamericanos

BBC

“Nuestra mejor vacuna contra el COVID-19 es tener una población disciplinada y educada, y un sistema de salud bastante consolidado”, dice a BBC Mundo el doctor Luis Villalobos, experto en salud pública de Costa Rica.

“Nosotros no gastamos en ejército, pero sí gastamos mucho en salud, en seguridad social y en educación, y eso ha sido muy importante”, añade el también exdecano de la Facultad de Medicina en la Universidad de Costa Rica.

Un sólido sistema de salud

El sistema de salud costarricense estaba muy fragmentado en el siglo XX, explica Villalobos, pero reformas de las décadas de 1990 y 2000 crearon un esquema sólido que ha permitido responder a esta pandemia.

A través de más de 1.000 clínicas del EBAIS, que cuentan con médicos, enfermeras, asistentes técnicos y farmacéuticos, los sanitarios están atendiendo los casos de COVID-19 en la etapa de detección, la cual es crucial para contener los contagios.

Viandantes en San José

EPA
A comienzos de abril se dio el incremento más alto de casos confirmados de COVID-19, lo que llevó al reforzamiento de campañas de distanciamiento social.

Como en el caso de Henry, desde que se identifica un posible caso se mantiene la vigilancia activa de síntomas hasta la confirmación. Si un paciente se agrava, entonces pasa al nivel de hospitalización.

La Caja Costarricense de Seguro Social cuenta con una decena de hospitales a lo largo de las siete provincias del país, explicó el Ministerio de Salud del país a BBC Mundo.

Los momentos más complicados en estos dos últimos meses se dieron entre el 19 de marzo y el 3 de abril, cuando se confirmaron 325 nuevos contagios. El peor día fue el 24 de marzo, con 60 casos.

El avance del covid-19 en Costa Rica. El primer caso confirmado se dio el 6 de marzo.. .

Sin embargo, a partir de entonces el avance de la enfermedad ha decrecido notablemente: cada día se detectan menos de 20 casos nuevos (salvo dos jornadas) e incluso menos de 10 en los últimos días.

Tener solo 16 pacientes hospitalizados ha dejado disponible casi todo el centenar de camas para tratar exclusivamente a pacientes de covid-19, según cifras del Ministerio de Salud.

Los respiradores artificiales, que muchos países luchan por obtener, son cerca de 400 en el sistema sanitario, y el gobierno anunció la adquisición de 300 más.

Una prueba de un proyecto de respirador artificial

AFP
La Universidad de Costa Rica ha trabajado en el desarrollo de respiradores artificiales que puedan ser producidos a bajo costo.

Pero solo ocho personas estaban en cuidados intensivos hasta este miércoles.

Y tener solo 6 muertes por COVID-19 en casi dos meses ha puesto a Costa Rica como uno de los países con menor tasa de mortalidad por la enfermedad de América Latina, e incluso de otras regiones del mundo.

El funcionamiento del sistema se debe en buena medida a que Costa Rica es uno de los pocos países de América (junto a EU, Canadá, Cuba y Uruguay) que invierte más del 6% del Producto Interno Bruto en salud.

Tener sistemas de salud “menos fragmentados, integrales, que manejen bien la información de las personas bajo su cuidado, y que esté bien articulados” como en Costa Rica es lo que otros países deben procurar, aconseja Villalobos.

La curva de covid-19 en Costa Rica. Del 8 de marzo al 27 de abril de 2020.. .

¿Cómo más se ha protegido el país?

Cuando el conteo de casos COVID-19 en Costa Rica llegó a su primera decena, el gobierno tomó decisiones similares a otros países.

Fueron suspendidas las reuniones masivas, los cursos escolares, las actividades turísticas y sociales y se cerró la frontera. Además, se iniciaron campañas de promoción de trabajo desde casa, de lavado de manos y de distanciamiento social.

Una calle vacía en San José, Costa Rica

Reuters
Dos terceras partes de los costarricenses viven en la zona metropolitana de San José.

Expertos y autoridades destacan que los costarricenses han acatado las instrucciones notablemente, a diferencia de otros países.

Un reporte de Google basado en ubicación de teléfonos móviles mostró que las visitas a comercios y espacios públicos se redujeron un 84%, y las de playas o centros recreativos, un 82%.

“Muchos se han comportado a la altura. Han entendido el momento histórico que estamos viviendo, es un momento muy delicado”, dijo el ministro de Salud, Daniel Salas, la semana pasada.

Personas hacen fila en Costa Rica

AFP
Las prácticas de distanciamientos social han sido respetadas en espacios públicos, dicen expertos y autoridades.

En ello coincide Villalobos, quien también dice que la transmisión de información en móviles y el acceso universal al agua potable explican parte de la fórmula de protección del país.

“El hecho de tener agua intradomiciliaria prácticamente en el 100% de la población nos permite que la comunicación de lavado de manos sea muy efectiva entre la población”, señala.

Caminando sobre “cáscaras de huevo”

Costa Rica tiene una población de 5 millones, dos terceras partes asentadas en la zona metropolitana de San José, la capital del país.

Esto ha permitido a las autoridades concentrar los recursos en los focos más importantes de contagios, por lo que en el resto del país la demanda de servicios de salud no ha sido tan apremiante.

Un policía inspeccionando a un automovilista

Reuters
La policía ha establecido revisiones para verificar que las personas no salgan de casa sin motivo justificado.

El ministro Salas señala que el modelo Centinela favoreció la detección temprana de la enfermedad: “Nos permite saber qué está ocurriendo en puntos más álgidos, más estratégicos del país”, dijo el 23 de abril.

“En el momento en que tengamos un aumento en los casos que están en esas unidades centinela en todo el país, inmediatamente nos alerta que hay circulación incrementada de un virus”, sostuvo.

Costa Rica, sin embargo, no está exenta de riesgos.

Políticos de oposición han pedido también que se practiquen pruebas masivas a la población. Las cerca de 250 por cada 100.000 habitantes colocan al país en la media de América Latina.

Además, el constante movimiento de nicaragüenses -8% de la población de Costa Rica- ha planteado preguntas sobre cómo controlar el flujo de personas del país vecino, que ha tomado nulas medidas de prevención.

Un mercado en San José

Getty Images
Henry dice que el sistema de entregas a domicilio funciona bien en San José, por lo que no hay tanta gente congregada en los mercados.

El ministro Salas se muestra cauto sobre el futuro cercano, pues advierte a los costarricenses que el regreso a lo que era la normalidad no puede acelerarse ni llegará en el mediano plazo.

“La mayoría de la población, por el corto tiempo de la presencia del virus en nuestro país, no se ha visto expuesta al virus, no se ha infectado al virus. Podemos tener un aumento de casos, cadenas de transmisión, de manera intensa, en poco tiempo”, señala.

El país están caminando sobre un “piso de cáscaras de huevo, muy frágil”, advierte.


* El entrevistado pidió que su identidad fuera reservada para no generar preocupación a sus familiares en Venezuela.

Enlaces a más artículos sobre el coronavirus

BBC

Visita nuestra cobertura especial


Ahora puedes recibir notificaciones de BBC News Mundo. Descarga la nueva versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=H_Q1WDFqnT0

https://www.youtube.com/watch?v=Y36en98lbNw

https://www.youtube.com/watch?v=B_Gzc2Z7uQY&t=27s

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
Cuartoscuro

Los ciudadanos decidieron que era suficiente COVID y hospitales volvieron al caos: personal de salud

Los médicos y enfermeras apenas alcanzaron a tener un breve respiro cuando los hospitales se están volviendo a llenar en México. La sensación que tienen es de soledad frente a la epidemia.
Cuartoscuro
23 de noviembre, 2020
Comparte

El personal de salud en México está cansado y frustrado y se les nota en la voz. Hace unos meses, se les escuchaba a ratos un tono de enojo, que se acompañaba con un ritmo más rápido en las palabras, cuando hablaban de las personas que no respetaban el confinamiento, de sus amigos fallecidos por atender a los pacientes o de los días transcurridos con una sola mascarilla N95. Ahora hablan con un ritmo medio y un tono plano. No es resignación, es hartazgo, es el efecto de sentirse atrapados en una epidemia que no cede. 

Apenas habían tenido un breve respiro. Los hospitales registraban menos ingresos COVID. Ya se había iniciado el proceso de reconversión a la inversa en algunos, para volver a atender a los pacientes con enfermedades distintas al coronavirus y el ambiente en el interior de las instituciones iba perdiendo la atmósfera densa de una zona de contagio y muerte. 

Ahora el caos los está envolviendo de nuevo. Los casos de COVID que se registran cada día van en aumento, después de una ligera baja.

Lee: “Lo que se ha hecho ha dado resultados, ¿por qué cambiar?”: AMLO defiende estrategia contra COVID

El 10 de mayo, ya con la epidemia instalada a nivel nacional, se registraron en México, de acuerdo a datos de la Secretaría de Salud, 1,562 casos nuevos de COVID-19. Para el 30 de junio ya había 5,414, casi cuatro veces más, en menos de dos meses. 

El 1 de agosto, el día con más casos nuevos de COVID, hubo 9,556. Desde ese punto, la cifra empezó a bajar: en agosto y septiembre los números oscilaron entre 5 mil y 6 mil. El 13 de octubre hubo 4,295.

Pero entonces vino la subida, para el 31 de octubre ya eran otra vez 6,151 los casos nuevos de COVID; el 11 de noviembre fueron 7,646 y este viernes 20 se registraron en la base de datos de la Secretaría de Salud 6,426. 

Las cifras de julio no se han alcanzado, pero los casos muestran un oscilante repunte, con foco en estados del centro norte: Querétaro, Zacatecas, Nuevo León, Durango, Chihuahua, Coahuila y Ciudad de México. 

Hospitales de nuevo a tope

Elvira Luna, enfermera en el Hospital Central de la Ciudad de Chihuahua, dice que pocos días después de que el estado pasó a semáforo amarillo (el 28 de septiembre), los ingresos en esa institución se incrementaron al doble. 

La economía necesitaba recuperarse, dijeron los gobiernos locales y el federal, y los semáforos estatales dejaron el rojo, para pasar a naranja, amarillo y hasta verde, en el caso de Campeche. Una parte de la gente necesitaba salir, otra quería salir y salió. Volvió el tráfico en las grandes ciudades, los bares y las fiestas. No importó que la epidemia no registrara un descenso significativo. 

El Hospital Central de Chihuahua donde trabaja Elvira es estatal y desde el inicio de la pandemia se enfocó sólo en la atención de pacientes COVID, así que ahí en realidad la emergencia no pasó nunca, pero ahora ha vuelto a empeorar. 

Entérate: Por COVID, aumenta población con ingresos inferiores al valor de una canasta alimentaria: Coneval

“Ya llevamos ocho meses trabajando así, en la emergencia todo el tiempo, siete horas con el equipo de protección sin poder tomar agua, sin ir al baño”. Siete horas diarias por ocho meses metidos en un uniforme que asfixia y agota, tratando de salvar pacientes con los pulmones y otros órganos a medio reventar. 

Siete horas diarias por ya no se sabe cuánto tiempo más. Elvira dice que ya debieron empezar a enviar personas con COVID al Hospital Militar porque en el Central ya no cabían. 

El fin de semana pasado se abrieron afuera de ese hospital dos unidades móviles, dos carpas, donde se envía a los pacientes que van mejorando y están más estables, para en las salas quedarse con los críticos.

Samantha, a quien llamaremos así para reservar su identidad puesto que es una enfermera contratada por el Insabi para atender la emergencia y teme tener repercusiones en su trabajo, dice que en el Hospital General de México, en la capital del país, donde trabaja, la torre quirúrgica ya había dejado de recibir pacientes COVID y estaba retomando la atención de cirugías normales. 

“Yo ya estoy asignada a quirófano desde septiembre. Después de meses atendiendo a pacientes graves de COVID, viendo fallecimientos todos los días, ya estaba casi en la normalidad de un hospital. Ya solo una torre estaba reservada a COVID, ahora ya son tres otra vez y falta solo que se vuelva a reconvertir esta, la quirúrgica. Creemos que eso pasará pronto, en dos semanas”. 

Aurelia, también nombre ficticio, es enfermera en el Hospital General de Zona #47 del IMSS, en la CDMX, durante los peores meses de la pandemia estuvo en el área de urgencias COVID. Recuerda que en junio y julio había hasta 12 ingresos por día al hospital. Ella vivía entre el desgaste que es atender pacientes graves, el agobio del traje de protección y el miedo de contagiarse y contagiar a su hija de dos años. 

En agosto cuando los ingresos de las personas con COVID bajaron a cero en algunos días o a 1 o 2, la enviaron al área de hospitalización, ya con los pacientes regulares. 

“Ahora no sé qué vaya a pasar, han estado subiendo los ingresos por COVID a hasta siete por día, aún no llegamos a los niveles de junio y julio, pero está subiendo y ya el desgaste ha sido mucho”.  

También lo ha sido el riesgo. México es el país con más defunciones por COVID-19 entre los trabajadores de salud. De acuerdo con un informe de Amnistía Internacional, hasta agosto de 2020 habían muerto 1,320; en Estados Unidos, 1,077; en Reino Unido, 649 y en Brasil, 643 integrantes del personal sanitario. 

Arriba, abajo y otra vez arriba 

El 1 de abril de 2020, los datos del Sistema de Información de la Red IRAG, donde las instituciones están reportando su nivel de disponibilidad, indicaba que había solo 8 unidades médicas con 70% o más de ocupación en camas de hospitalización general y solo 2 con ese mismo nivel en camas con ventilador en Unidades de Cuidados Intensivos (UCI). Los hospitalizados por infección respiratoria aguda grave (IRAG) eran apenas 93. 

El 22 de abril, poco más de 20 días después, ya había más del triple de hospitales, 27, con 70% o más de ocupación en hospitalización general, y 14 con el mismo lleno en camas con ventilador en UCI. Los hospitalizados IRAG eran ya 2,857. 

Para el 20 de julio, los hospitales que reportaron 70% o más de ocupación en hospitalización general llegaron hasta los 222, más de 27 veces más que los de principios de abril, y 125 con ese nivel de lleno en camas con ventilador en UCI. Los pacientes IRAG alcanzaron los 16,142. 

Eran los días de esa atmósfera de muerte y miedo al contagio. Salas de espera vacías, pasillos por donde caminaban en silencio uno o dos de los integrantes del personal, los módulos de comida y las cafeterías cerrados. 

Eran los días en los que Janeth Cortés, jefa de enfermeras en el área de terapia intensiva del Hospital Juárez contó a Animal Político el dolor y la frustración de ver a los pacientes morir uno tras otro, pese al esfuerzo del equipo médico y la confianza que los enfermos les depositaban. 

“Tuve un paciente con el que estábamos platicando, riendo un poquito, eso fue cuando recién entré a la guardia. Pero al paso de las horas se fue agravando. Ya se estaba cansando porque no podía respirar. Había que intubarlo. Él decidió que sí. Me dijo que se ponía en nuestros manos y falleció”, las lágrimas interrumpieron la narración de Janeth en ese punto. 

El mismo dolor y frustración tenía el personal de todos los hospitales donde pacientes COVID fallecían de a cinco por turno, ante un virus que parecía indomable. El dolor y la rabia era también, es todavía, por sus compañeros infectados y fallecidos.

Después vino una leve tregua. Desde agosto los casos de COVID y los ingresos a los hospitales empezaron a bajar. Para el 10 octubre, ya se reportaba que los hospitales con 70% o más de ocupación eran 80, y 70 con ese nivel en camas con ventilador en UCI. Los pacientes IRAG descendieron a 8,693. 

Pero el descenso se interrumpió de pronto. Solo 10 días después, el 20 de octubre ya eran 109 los hospitales que reportaban 70% o más de ocupación en hospitalización general, 77 en camas con ventilador en UCI y 10, 396 hospitalizados IRAG. 

Lee más: Cómo el COVID-19 generará la mayor deuda pública mundial de la historia (y por qué no es necesariamente algo malo)

La movilidad se había incrementado en el país, la gente volvió a hacer muchas de sus actividades en el espacio público y eso se reflejó en los ingresos a hospital. 

A principios de mayo, de acuerdo a los registros de Facebook presentados por la Secretaría de Salud, la movilidad en Chihuahua, por ejemplo, había bajado alrededor de 45%, a finales de agosto ya era hasta 15% más alta que en los meses de enero y febrero, previos a la pandemia. 

En Durango pasó algo muy similar y también en Aguascalientes, Coahuila, Nuevo León y Querétaro. 

En la CDMX, la gente salió, pero menos. A principios de mayo, la movilidad en la capital cayó más de 65%. A partir de entonces ha ido a la alza, con su punto más elevado en la primera semana de noviembre cuando ya solo era 20% menor que en enero o febrero de 2020. 

Carolina Gómez Moreno, médico adscrito al área de urgencias del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán (INCMNSZ), decía hace un mes, a mediados de octubre, en referencia a que la actividad había vuelto casi a la normalidad y la gente andaba en la calle, “es como si el resto del mundo hubiera seguido con su vida y nosotros estamos aquí, como si nada más nosotros siguiéramos en la pandemia, yo sé que la realidad no es así, pero parece que la gente ya decidió que ya tuvo suficiente”.

La médica estaba ya frustrada. “Ver a la gente salir, si me da como el sentimiento de no manches yo no he visto a mis papás (viven en Aguascalientes), no he visto a mi mamá, no he ido a ver a mi familia en tantos meses por ser empático, por no estar regando el virus, y la gente sale así como si nada, eso sí me da mucho sentimiento”.

Para el 21 de noviembre había ya 145 hospitales reportando 70% o más de ocupación, 78 con el mismo nivel en camas con ventilador en UCI y 12, 083 pacientes IRAG. 

Samantha, la enfermera del Hospital General en la CDMX, dice que ella y sus compañeros esperan otro repunte, por culpa del Buen Fin. 

“Cuéntale dos semanas a partir de las filas por el Buen Fin y seguro ya estamos llenos, en menos de dos semanas las terapias de las cuatro torres del hospital ya serán COVID de nuevo”, dice la enfermera con tono de resignación. 

Eso del Buen Fin debieron pararlo, dice, “pero pues hay intereses políticos y económicos ahí. Y nosotros, sobretodo, los contratados por Insabi seremos de nuevo la carne de cañón frente al virus y para qué, para que sigan sin darnos la plaza y no nos paguen ni prima por trabajar domingos y días festivos”. 

Aurelia, la enfermera del IMSS, dice que frente al repunte siente mucha frustración. “Parece que a la gente no le importa lo que pasa aquí en los hospitales y es desgastante. Nosotros nos restringimos de salir para no arriesgar a los demás, no arriesgar a nuestra familia. Un compañero enfermero falleció por COVID, tenía 37 años, era joven, sano y dejó a una niña, parece que a nadie le importa eso”. 

El poco consuelo que hay en estos días entre el personal de salud es que el repunte de contagios no va a la par de un repunte en muertes. 

La gente está llegando antes al hospital, dice Elvira, eso nos da un mayor margen al personal sanitario para salvarles la vida.

En los primeros meses de la epidemia, dice, “los pacientes llegaban ya cuando estaban muy complicados, directos a la intubación. Ahorita ya tienen más conocimiento sobre la enfermedad y llegan menos graves, eso nos abre las posibilidades de salvarlos. Por ejemplo si vemos que un paciente se está agravando, le avisamos al médico y se valora si es candidato a intubarse de forma oportuna, en lugar de que esté tan grave que llegué al paro respiratorio aun con el soporte o de que muera en la intubación”.

Entre las estrategias del gobierno para ampliar la atención a los afectados, el martes 17 de noviembre en la conferencia del presidente Andrés Manuel López Obrador anunció que se ampliaba el convenio con hospitales privados, esta vez no solo para transferir a pacientes no COVID, como en los meses anteriores, sino también para atender a personas afectadas por el coronavirus. 

“Se ha optado para que en hospitales privados se atienda también a enfermos graves de COVID. Esto no se contempló en la primera etapa del convenio, se atendían a enfermos de otros padecimientos en hospitales privados para liberar espacios, camas, en los hospitales públicos y atender a enfermos de COVID”, dijo el presidente. 

La ampliación del convenio le permitirá al sector salud disponer de 150 camas en 50 hospitales privados. Se espera que la medida ayude a quitar presión en las instituciones públicas, mientras hospitales temporales como el del Citibanamex reportan lleno total en sus camas con ventilador.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.