Mayra, la primera en recibir un trasplante de pulmón por COVID en EU
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Northwestern Medicine

Mayra, la primera persona en recibir un trasplante doble de pulmón por COVID-19

Cuando Mayra Ramírez despertó otra vez a mediados de junio tras haber estado sedada y conectada a un respirador por más de 40 días no entendía todavía muy bien qué había pasado. Esta es su historia.
Northwestern Medicine
7 de agosto, 2020
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Cuando Mayra Ramírez despertó a mediados de junio tras haber estado sedada y conectada a un respirador por más de 40 días no entendía todavía muy bien qué había pasado.

Estaba en una cama de un hospital de Chicago, conectada a decenas de cables, aparatos y monitores, una escena similar al último recuerdo que tenía, cuando fue ingresada con los síntomas inequívocos de COVID-19 a finales de abril.

Pero las marcas frescas de las cicatrices mostraban que algo había sucedido mientras ella estaba en un coma inducido, en un no-tiempo de inconsciencia y pesadillas recurrentes.

“No fue hasta semanas después de que desperté que me di cuenta de que me habían hecho un trasplante de pulmones el 5 de junio y de que era el primer caso en Estados Unidos que lo recibía como un paciente de coronavirus”, cuenta en entrevista con la BBC.

Los médicos de Ramírez -de 28 años y sin ninguna enfermedad conocida que pudiera agravar su estado- habían visto su salud deteriorarse progresivamente desde que ingresó.

La joven había llegado al hospital con falta de aire, pero unas semanas después sus pulmones ya estaban “como un queso gruyer“.

A inicios de junio, llamaron a la familia en Carolina del Norte para que se despidiera de ella: no le daban dos días de vida.

Pero casi a último minuto los médicos decidieron probar una técnica que, hasta donde se conoce, no se había practicado antes con un paciente de coronavirus en EU.

“Mayra, más allá de la enfermedad, estaba saludable y también es joven, por lo que si éramos capaces de arreglar sus pulmones, todo lo demás debería estar bien”, cuenta a la BBC el cirujano Ankit Bharat, uno de los responsables del trasplante.

Dos días después iniciaron el procedimiento, sin tener ninguna esperanza -o certeza- de cuáles serían los resultados.

El lugar del silencio

Mayra, que es originaria de Carolina de Norte, se había mudado en 2014 a Chicago, donde comenzó a trabajar como asistente legal.

Mantenía una vida saludable: le gustaba correr, viajar y en su tiempo libre solía visitar a sus amigos o su familia o jugar con sus perros.

Cuando la pandemia comenzó a golpear el estado de Illinois, el temor de enfermarse la llevó a reforzar las precauciones: comenzó a trabajar de forma remota y asegura que apenas salía de casa.

Mayra

Northwestern Memorial Hospital
Mayra todavía se recupera de su operación.

Pero en abril comenzó a sentirse inusualmente mal y algunos síntomas recurrentes se mostraron como un mal augurio.

“Es la cosa más difícil por la que he pasado en mi vida. Estaba trabajando desde casa cuando empecé a perder el olfato y el sabor. Estaba muy cansada, me faltaba el aire y no podía caminar grandes distancias”, recuerda.

Contactó con la línea nacional de COVID para seguir sus consejos. Le recomendaron que se aislara en casa y vigilara sus síntomas.

Pero cada día se sentía peor.

“El 26 de abril ya no pude soportar más y fui a emergencias. Tomaron mis signos vitales y mi oxígeno en sangre estaba muy bajo. A los 10 minutos ya me estaban pidiendo que designara a alguien para que pudiera tomar decisiones médicas por mí“, recuerda.

Fue su último recuerdo por más de un mes.

Una cama de hospital

BBC
La joven estuvo en un ventilador por más de un mes.

La joven fue sedada y conectada casi inmediatamente a un respirador y a una máquina ECMO (oxigenación por membrana extracorpórea), un dispositivo que brinda soporte cardíaco y respiratorio.

“Estuve durante seis semanas en el respirador”, dice.

De todo ese tiempo solo recuerda unos malos sueños que todavía la atormentan.

“Durante esas semanas tuve pesadillas que todavía me afectan hoy, mientras todavía sigo tratando de recuperar algunas capacidades mentales y cognitivas”, asegura.

El momento decisivo

Pero luego de un mes y medio en un respirador Mayra no mostraba mejoría y sus pulmones ya mostraban daños irreversibles.

“Entonces fue cuando le dijeron a mis padres que yo tenía un daño pulmonar agudo y les pidieron que vinieran al hospital a decir adiós porque yo no pasaría de la noche”.

El equipo médico del Chicago’s Northwestern Memorial Hospital, sin embargo, decidió tomar una decisión arriesgada: completaron una evaluación urgente, la consultaron con la familia y como último recurso decidieron someterla a un trasplante doble de pulmón.

Era un procedimiento que se había probado antes en países como Austria y China para pacientes de coronavirus, pero no existía referencia hasta ese momento de otro caso similar en EU.

“Inmediatamente después del trasplante su corazón comenzó a bombear sangre de forma correcta a todos los demás órganos”, afirma el doctor Bharat.

“Cuatro semanas después estaba fuera del hospital. Ahora está en casa, hablando bien, con niveles de oxígeno adecuado”, agrega.

Según un comunicado del hospital, el caso de Ramírez y de otro hombre sometido poco tiempo después a una intervención similar muestran que los trasplantes dobles de pulmón pueden ser también una opción para casos críticos de coronavirus.

Para Ramírez, tras la operación, no solo comenzó el largo proceso de la recuperación, en el que ha tenido que aprender a respirar e incluso a caminar de nuevo.

También, dice, ha tenido que lidiar con las profundas cicatrices emocionales y psicológicas que los últimos meses han dejado en su vida.

“Ahora me siento mucho mejor que cuando desperté tras el trasplante. Estuve durante tres semanas en un proceso de rehabilitación que me ha ayudado drásticamente a mejorar mis habilidades físicas, pero todavía estoy tratando luchar con esto desde un punto de vista mental”.

“Es un proceso lento, pero estoy mucho mejor”.

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Cuartoscuro

Estudiantes del IPN que vacunan en CDMX no reciben pago y solo fueron capacitados 25 horas

Las y los estudiantes reciben un desayuno, colación y comida. Cuentan con un servicio de transporte y al final solo obtendrán una constancia.
Cuartoscuro
7 de abril, 2021
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Estudiantes del Instituto Politécnico Nacional (IPN) fueron convocados para sumarse al plan nacional de vacunación contra la COVID-19. Ellos están de manera voluntaria, no reciben un salario y recibieron una capacitación de 25 horas, la mayoría de forma virtual, y de las que solo nueve fueron prácticas. 

En febrero pasado, la institución dio a conocer la convocatoria para que, de manera voluntaria, los estudiantes politécnicos del área de Ciencias Médico Biológicas se sumaran a las brigadas.

La convocatoria establecía que los estudiantes del IPN que desearan participar deberían estar cursando algunas de las siguientes carreras: Médico Cirujano y Partero, Médico Cirujano y Homeópata, o las licenciaturas de: Enfermería, Optometría, Odontología, Psicología, Trabajo Social, Nutrición, Químico Farmacéutico Industrial, Biología, Bioquímica o en Sistemas Ambientales. 

Entre los requisitos se pedía que hubieran acreditado al menos el 50% de los créditos del programa académico al que estuvieran inscritos. 

Lee más: IPN dice que un error humano fue lo que provocó la aplicación de vacuna con jeringa vacía

“El Poli lanzó la convocatoria, pero en realidad fuimos pocos los que nos inscribimos. No sé cuántos, pero pocos, porque nos estamos arriesgando y ni siquiera nos van a vacunar. Y es estar ahorita en nuestras vacaciones de las 7 de la mañana a las 4:30 de la tarde atendiendo a la gente”, dice “Pamela”, una estudiante de enfermería que está participando en la jornada de vacunación en la Unidad de Vacunación en Zacatenco, en la Ciudad de México.

Fue en este lugar donde una voluntaria vacunó a un adulto mayor con una jeringa vacía. Un video, difundido en redes sociales el pasado sábado, mostró el momento en que una integrante de esa célula de vacunación pinchó a un adulto mayor, pero no le inyectó ningún líquido. La pregunta inmediata fue quién era ella, quién la reclutó y quién la estaba supervisando. 

Ella, se supo después, es una estudiante de enfermería del Instituto Politécnico Nacional (IPN). La Unidad Vacunadora estaba a cargo del IMSS.

Los voluntarios, cuenta Blanca, estudiante de enfermería, a quien llamaremos así porque asegura que les prohibieron dar entrevistas, solo van a recibir por este trabajo una constancia con créditos de valor curricular.

“No nos van a pagar nada de dinero. Solo nos dan los alimentos: desayuno, colación y comida. Y pusieron camionetas, que salen de diferentes puntos y luego nos regresan ahí mismo, para la transportación. Lo único que vamos a recibir es una constancia y todo lo que hemos aprendido”, dice la estudiante. 

Los voluntarios recibieron una capacitación previa de 25 horas: 16 horas, precisa, fueron en línea y fueron teóricas, cuenta ‘Rosa’, estudiante de enfermería al salir este martes de la última jornada de vacunación en la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas.

Otras nueve fueron prácticas. En estas, cuenta Rosa, a los voluntarios se les enseñó la técnica para aplicar la vacuna, todo lo de la red de frío, primeros auxilios por si se presenta un choque anafiláctico, pero también aspectos del trato hacia los pacientes y a los familiares. 

Presión y nervios, provocan errores

Las tres jóvenes estudiantes dicen que no conocen a la voluntaria que pinchó al adulto mayor con la jeringa vacía, ni saben qué ha pasado con ella. Pero comentan que sí se puede producir un error así por la presión del momento y de los familiares. 

“No es posible que nos podamos robar una dosis. Estas vacunas se deben usar en las siguientes dos horas después de descongelarse, no hay más tiempo, cómo las vamos a sacar y a transportar entonces. Además hay mucha vigilancia: aquí hay dos enfermeras del IMSS en cada módulo de vacunación supervisando y dos integrantes de la Guardia Nacional”, señala Blanca. 

La coordinación de esta unidad de vacunación estaba a cargo del IMSS. Fue justo su director, Zoé Robledo quien dijo que quien vacunó al adulto mayor con la jeringa vacía había sido una estudiantes de enfermería del IPN. El Instituto señaló además que ante el “error” cometido se había procedido a vacunar como corresponde al afectado. 

Lee: IMSS responsabiliza a acompañante de adulto mayor que recibió jeringa vacía

Fue hasta este lunes que el IPN confirmó que se trató de una de sus estudiantes y según informó en un boletín, se había tratado de un “error humano” y pedía disculpas. 

Animal Político solicitó información sobre cuántas células de vacunación tenía a cargo la Secretaría de Salud de la Ciudad de México y cuántas el IMSS, pero hasta el cierre de esta edición no hubo respuesta. 

Ambas instituciones solo respondieron que ellos aportan a parte de su personal (1,500 enfermeras Sedesa, 9 mil vacunadores el IMSS en todo el país, la meta es llegar a 18 mil esta semana), personal que, dijeron, está debidamente capacitado y bajo supervisión continua. 

Blanca, Pamela y Rosa dicen que después del incidente y de que retiraron a su compañera, todo siguió normal. “Le enseñamos a los adultos mayores o a los familiares, si están presentes, las jeringas cargadas y los tratamos con mucho cariño y respeto. Muchos vienen muy muy nerviosos, algunos casi a fuerza, así que tratamos de calmarlos, y también hay que decirlo, hay algunos familiares que son muy groseros, muy prepotentes y eso siempre tensa las cosas, como en el caso de la compañera que ahora se sabe que estaban cuestionando y grabando”, afirma Rosa.

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