Mujer de 90 años muere tras infectarse con dos variantes de COVID
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Mujer de 90 años muere tras infectarse simultáneamente con dos variantes de COVID

Las infecciones coincidentes con dos tipos de SARS-CoV-2 son raras pero pueden ocurrir, particularmente en personas que no están vacunadas, advierten los expertos.
12 de julio, 2021
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Es posible contagiarse con dos variantes de SARS-CoV-2 al mismo tiempo, advierten los expertos después de ver una doble infección en una mujer de 90 años.

La mujer, que murió en marzo de 2021 en Bélgica, no había sido vacunada.

Se había infectado con las variantes alfa y beta del coronavirus, que fueron identificados por primera vez en Reino Unido y Sudáfrica.

Sus médicos sospechan que las contrajo de dos personas diferentes.

Creen que es el primer caso documentado de este tipo y también que, aunque es raro, se están produciendo infecciones duales similares.

El caso se está discutiendo en el Congreso Europeo de Microbiología Clínica y Enfermedades Infecciosas de este año.

En enero de 2021, un grupo de científicos de Brasil informó que dos personas habían sido infectadas simultáneamente con dos tipos de coronavirus, uno de ellos de la “variante preocupante” —las nuevas versiones más preocupantes del coronavirus que están rastreando los expertos— llamada gamma.

Mientras tanto, investigadores de Portugal trataron recientemente a un joven de 17 años que parecía haber contraído una segunda variante de la Sars-CoV-2 mientras aún se recuperaba de una infección de covid-19 preexistente distinta.

La mujer de 90 años, que estaba infectada con las dos variantes preocupantes había sido ingresada en el hospital después de experimentar caídas, pero luego los síntomas respiratorios que presentaba empeoraron.

Versiones diferentes y simultáneas

Las pruebas de laboratorio de las muestras tomadas cuando fue admitida en el centro de salud revelaron que tenía covid-19, causado por dos versiones diferentes, y simultáneas, de mutaciones del virus pandémico: alfa y beta.

modelos de virus de covid

Getty Images

La investigadora principal, la doctora Anne Vankeerberghen, del hospital OLV en Aalst, situado en Bélgica, dijo: “Ambas variantes circulaban en Bélgica en ese momento, por lo que es probable que la mujer estuviera coinfectada con distintos virus procedentes de dos personas diferentes. Desafortunadamente, no sabemos cómo se infectó”.

“Era una señora que vivía sola, pero tenía muchos ayudantes que venían para cuidarla”.

“Es difícil decir si la coinfección de las dos variantes preocupantes jugó un papel en el rápido deterioro de la paciente”, indicó.

Los virus evolucionan constantemente al mutar a medida que se replican. Esto crea nuevas versiones o variantes.

El virus de covid-19 ha experimentado algunos cambios importantes que pueden darle una ventaja, por ejemplo, al aumentar su capacidad para replicarse o esquivar a parte de la inmunidad que hemos adquirido por la vacuna o por una infección pasada.

Los cambios más importantes están siendo monitoreados de cerca por científicos y se denominan variantes preocupantes.

Una de ellas, la delta, ha llegado al menos a 96 países y en varios de ellos es la predominante.

Los expertos confían en que las vacunas existentes ofrezcan una buena protección contra esta.

Los científicos están diseñando nuevas vacunas contra la covid-19 que podrían adaptarse aún mejor a las nuevas variantes y por tanto usarse como refuerzos.

El profesor Lawrence Young, experto en virología de la Universidad de Warwick, señala que “la detección de dos variantes preocupantes dominantes en una sola persona no es una sorpresa: estas podrían haber sido transmitidas por una sola persona infectada o a través del contacto con múltiples personas infectadas.”

Agregó que se necesitan más estudios para determinar si tales infecciones comprometen de alguna manera la eficacia de la vacunación o vuelven la infección más grave.


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'Ya quería venir a la escuela': niños en este primer lunes de vuelta a clases

La Secretaría de Educación Pública (SEP) informó que, este 7 de junio, regresaron a clases presenciales alrededor de un millón 631 mil 235 alumnas y alumnos en 24 mil 406 escuelas de nivel básico hasta superior, en todo el país.
8 de junio, 2021
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Irving Fernández y Andrea Isabella Tinoco tomaron clases por primera vez de manera presencial este 7 junio, en la que ha sido su escuela por casi todo un ciclo escolar, pero a la que nunca habían entrado. Los menores de 7 años están en primer grado, en la primaria Ignacio Zaragoza, en la colonia Gabriel Ramos Millán, en la delegación Iztacalco, Ciudad de México, y sus padres accedieron a que volvieran al aula, aunque la pandemia de COVID-19 no ha terminado, porque los niños se han atrasado y estaban ya aburridos y ansiosos por estar con sus compañeros. 

“Las clases en línea no me gustaron. Ya quería venir a la escuela”, cuenta Andrea. Irving narra que le gustó mucho conocer ya en persona a sus compañeros y estar con ellos, lo único que no le gustó tanto es que les hayan dictado durante media hora y “ni agüita nos ofrecieron”, dice. Su papá cuenta que el niño se acostumbró a que en casa puede tomar o comer lo que guste, pero que estaba ya muy aburrido y se le dificulta mucho estudiar solo. 

“Es un niño muy activo. Se distrae fácil. A mí me cuesta mucho que se concentre en algo. No hay como el ambiente de la escuela para que él pueda aprender, por eso accedimos también a que ya regresara”, dice Ignacio Fernández, papá de Irving. 

La primaria Ignacio Zaragoza es una de las mil 103 escuelas (716 privadas) de preescolar, primaria, secundaria y especial que volvieron a clases presenciales este 7 de junio en la Ciudad de México, informó la Autoridad Educativa Federal de la capital (AEFCM), donde hay un total de 9 mil 728 planteles. En total unos 80 mil estudiantes y 10 mil personas entre docentes, administrativos y de apoyo volvieron a los planteles este lunes, ya con el semáforo en verde vigente en la entidad. 

La Secretaría de Educación Pública (SEP) informó que en todo el país, este 7 de junio, regresaron a clases presenciales alrededor de un millón 631 mil 235 alumnas y alumnos en 24 mil 406 escuelas de nivel básico hasta superior.

De las que abrieron para las clases presenciales, 21 mil 187 corresponden a educación básica; 2 mil 609 a media superior y 610 a educación superior.Los estados donde se reiniciaron las clases presenciales son Aguascalientes, Baja California, Chiapas, Ciudad de México, Coahuila, Durango, Guanajuato, Jalisco, Estado de México, Morelos, Nuevo León, San Luis Potosí, Sinaloa, Tamaulipas y Veracruz. En Campeche, donde ya se habían abierto las escuelas ahora se encuentran cerradas por el regreso en la entidad al semáforo epidemiológico amarillo.

El regreso a clases fue voluntario. En la Ciudad de México se hicieron encuestas en las escuelas para ver si la comunidad quería volver y la vuelta a las aulas se hizo solo donde y con quienes aceptaron que los niños tomaran lecciones presenciales. Los horarios de clase serán reducidos, lo mismo que los grupos. 

El regreso incluyó medidas sanitarias

Los padres de familia señalan que en la primaria Ignacio Zaragoza, en la CDMX, donde solo habrá clases los lunes, de 8 de la mañana a 12 de la tarde, sí se respetaron las medidas de seguridad e higiene a la hora de la entrada. Lo niños ingresaron respetando la sana distancia de un metro y medio. Antes de entrar a cada uno se le midió la temperatura y se verificó que trajeran dos cubrebocas, gel antibacterial, agua y lunch, para que no estuvieran prestándose los artículos de higiene o compartiendo los alimentos. 

Los alumnos aseguran que adentro no se les permitió quitarse el cubrebocas, pero sí la careta, cuando ya no la aguantaban por el calor. Salieron a recreo escalonados, por grados, y solo se podían sentar en grupos de tres a tomar el lunch. No hubo juegos ni correteadas, pero al menos vieron a los amigos. 

“En el recreo no nos dejaron jugar, pero pudimos estar juntos, comimos juntos. No platicamos mucho, pero contamos chistes. No había estado con mis compañeros de este grupo de segundo año, y aunque no vi a todos, porque no todos vinieron, solo éramos cuatro, al menos vi a algunos y me gustó mucho volver. En la casa ya estoy muy aburrida”, dice Fátima Constanza Tinoco, de ocho años. 

Fue a la salida cuando sí se rompieron un poco las medidas de sana distancia. A las 12 del medio día, la puerta de la primaria Ignacio Zaragoza se abrió para que los alumnos pudieran salir. Afuera sus padres los esperaban, lo mismo que el carrito de las congeladas, una estampa que no se veía aquí desde hace 14 meses. Cuando los niños empezaron a cruzar la puerta, los padres se arremolinaron por unos minutos, pero la pequeña aglomeración se dispersó pronto.   

Salida del primer día de clases en la primaria Ignacio Zaragoza, en Iztacalco. FOTO: Andrea Vega

A esta escuela, donde el ciclo escolar actual termina el 9 de julio, volvieron a clases presenciales alrededor de 140 alumnos de un total de 484 niños; es decir, alrededor de una cuarta parte, informó Nancy Guillén Vázquez, directora de la primaria. 

“Es importante el regreso para saber sobre todo el estado socio emocional en el que están los niños, lo académico ya lo sabemos, pero es importante ver el estado emocional y reforzar algunos contenidos”, explica Guillén.  

Aunque esta primaria es una escuela de tiempo completo, que trabajaba ocho horas diarias antes de la pandemia, ahora solo abrirá cuatro horas, cada lunes. Y solo acudirán los niños de los padres que accedieron a que sus hijos volvieran. 

“Los enviamos a la escuela porque ellos ya extrañan venir, pero también porque ha sido difícil para todos. Mi esposa y yo trabajamos todo el día y ellos se tenían que quedar en casa con un familiar. Tuvimos que contratarles asesorías con una maestra para que los ayudara en las clases y no se atrasaran, porque nosotros no podíamos estar con ellos. Se nos iba el 25% de nuestros sueldos en pagarles esas asesorías a nuestros tres hijos. Por ahora solo van a venir un día a la escuela, pero esperamos que ya esto se normalice porque ha sido muy difícil, ellos están ya muy aburridos”, dice un papá, que prefiere que solo lo identifiquemos como Hernández López. 

Su hijo, Irving Alexis, cuenta que le fue muy bien en el regreso a clases. “Ya quería regresar, quiero estudiar acá de vuelta. Está la escuela más bonita y limpia, me gustó mucho volver. Yo estoy en tercero de primaria, y ya quería ver a mis compañeros, aunque volvieron muy pocos, cinco conmigo fuimos en mi salón. Pero me divertí mucho. Mi mamá y mi papá se la pasan trabajando y aunque tengo dos hermanos, ya estoy aburrido”. 

Arely Pérez Acosta tuvo el mismo problema. Se le dificultó trabajar y poder ayudar a su hija, Jimena, con las clases en línea. Ella es estilista y dice que tuvo que dejar su trabajo y atender a algunos clientes en casa para poder estar con la niña, que cursa apenas el segundo grado. 

“Es difícil combinar lo laboral con la parte de estarles ayudando, además, nosotros no tenemos esa parte pedagógica, yo no sé cómo explicarle y a ella se le dificultó acabar de aprender a leer. Ahorita ya lee, pero le costó, y ya se va a ir a tercero, necesita ya tener una mejor lecto escritura, por eso accedí a que viniera, porque sí está un poco atrasada”, dice Arely. 

En el grupo de Jimena solo regresaron 13 niños. Los grupos en esta escuela tienen un promedio de 30 alumnos. “Hicieron una encuesta para ver si queríamos que los niños volvieran y cuántos volverían -explica Arely. El sábado nos mandaron una carta responsiva para que la firmáramos. Y ya desde hace dos semanas nos habían invitado a que viniéramos a limpiar la escuela, pero solo los que quisiéramos”.   

Don Ignacio Fernández, papá de Irving, cuenta que él fue de los que ayudó a limpiar. “Vinimos tres días a hacer limpieza. La escuela no estaba vandalizada, pero se habían acumulado basura y cosas en todo el tiempo que estuvo cerrada. Sacamos lo que ya era desecho, limpiamos y sanitizamos pisos, baños, mobiliario y lo que usan los niños para deportes: pelotas, cuerdas, todo eso”, narra. 

Los alumnos que ya conocían el plantel notaron el cambio. “Está más bonita la escuela, la arreglaron, está toda pintada, está mejor ahora. Yo me sentí feliz de volver, al menos por un día a la semana. De mi grupo solo había siete niños, pero yo ya no quería estar encerrado en la casa”, confiesa José Enrique Nakasone, de ocho años. 

Su mamá, Martha, dice que ella no tenía mucho ánimo de enviarlo a clases presenciales solo un día a la semana, “pero lo vi muy entusiasmado. Creo que es importante que vuelva a socializar, porque si he notado que ha cambiado en su forma de ser, y pues es difícil ayudarles con los estudios porque ya les explican las cosas distinto, por eso tomamos la decisión de que viniera, siempre y cuando siguieran las medidas y la verdad es que sí, estuvo bien”.

 

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