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"No soy un virus”: el racismo que enfrentan los asiáticos por el coronavirus

Las expresiones de racismo y el estigma se han multiplicado, principalmente en Europa, contra la comunidad de origen asiático. En Francia muchos han usado la etiqueta "No soy un virus" para pedir que no haya discriminación.
2 de febrero, 2020
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El brote de coronavirus originado en China ha enfermado a miles de personas, pero también ha generado otro tipo de víctimas: asiáticos que son objeto de discriminación.

En Francia, las personas de origen asiático se han manifestado en las redes sociales para repudiar las expresiones de discriminación en su contra que se han incrementado ante los temores de la propagación del coronavirus.

No pocos han dicho que en el transporte público han sido objetivo de comentarios discriminatorios, por lo que están usando la etiqueta #JeNeSuisPasUnVirus (no soy un virus) para generar una conversación sobre el tema en línea.

En ese país se han confirmado al menos cuatro casos de personas con coronavirus.

Pero también han surgido reportes de racismo contra asiáticos en Reino Unido y otros países.

“Alerta amarilla”

Las manifestaciones de rechazo contra el racismo en Francia se incrementaron luego de que un diario local, Le Courier Picard, publicara titulares como “Alerte jaune” (Alerta amarilla) y “Le péril jaune?” (¿Peligro amarillo?).

El primer encabezado fue acompañado con una imagen de una mujer china con una máscara protectora.

El periódico se disculpó poco tiempo después, alegando que no había tenido la intención de utilizar algunos de los “peores estereotipos asiáticos”.

Pero Stéphane Nivet, jefe de Licra (la Liga Internacional contra el Racismo y el Antisemitismo), dijo que ningún periódico se habría atrevido a usar el titular “Alerta negra”, por lo que estaba claro que había un problema.

Lou Chengwang hizo un llamado en Twitter: ¡Soy chino, pero no soy un virus! Sé que todo el mundo le tiene miedo al virus, pero sin prejuicios, por favor”.

Shana Cheng, una parisina de 17 años de origen vietnamita y camboyano, explicó a la BBC que fue objeto de comentarios humillantes en un autobús.

“Hay una mujer china, nos va a contaminar, tiene que irse a casa”, escuchó decir a un pasajero. Aseguró que gente la miraba “asqueada” y “como si fuera el virus”.

Nadie la defendió, explicó, así que decidió ignorar los comentarios y escuchar su música. Pero tosió “para jugar con sus miedos”, agregó.

Cathy Tran dijo que no estaba sorprendida por las reacciones de la gente. Opinó que el coronavirus es una excusa para que las personas muestren el racismo.

Pero dijo que esta vez el nivel de comentarios era algo que no había experimentado: “Raramente escuchamos a los asiáticos hablar sobre el racismo, porque se sabe que sufrimos en silencio, pero aquí estamos todos en la misma canasta y es demasiado”.

Turistas chinos en París

Reuters
Los asiáticos en París han denunciado ser víctimas de discriminación en el transporte público.

A medida que se popularizó el hashtag, una mujer, Cathy Tran, aseguró haber escuchado a dos hombres en la ciudad de Colmar diciendo: “Cuidado, una niña china viene hacia nosotros”.

“De camino a casa desde el trabajo, un hombre en una moto pasó y me dijo que me pusiera una máscara”, dijo Tran a la BBC.

Francia planeaba enviar un avión a Wuhan, la ciudad china donde se originó el brote, para evacuar a unas 250 personas, incluidos ciudadanos no franceses de la Unión Europea.

Los reportes más recientes indican que el cuarto caso del virus confirmado en Francia es de un turista chino que llegó de vacaciones a París.

El estigma en Canadá

Otro país donde se han elevado los casos de estigma es en Canadá, donde la comunidad de origen chino vivió las duras consecuencias del brote del síndrome respiratorio agudo severo (Sars) en Toronto.

El Sars, que es causado por un coronavirus, mató a 774 de las 8.098 personas infectadas en un brote que comenzó en China en 2002.

Una calle del barrio chino de Toronto

Reuters
Toronto tiene una gran comunidad de origen asiática en el “barrio chino”.

Tan solo en Canadá hubo 438 casos sospechosos de Sars, la mayoría en la ciudad de Toronto, y 44 personas murieron durante la primavera y el verano de 2003. Las empresas y negocios chinos se vieron especialmente afectados, con pérdidas de ingresos de entre 40% y 80%.

“El daño fue grave”, dijo a la BBC Justin Kong, director ejecutivo del capítulo de Toronto del Consejo Nacional Chino Canadiense.

“Una pérdida de ingresos, una pérdida de empleos, personas que pierden su sustento, sus hogares. Enfrentando el estigma en la escuela, en el lugar de trabajo”, dijo.

https://www.youtube.com/watch?v=FAfZ-GhFurA

Los concejales de la ciudad y los líderes de la comunidad china en Toronto instaron a los residentes el miércoles a no culpar ni discriminar a los residentes de ascendencia asiática por la propagación del coronavirus.

Actualmente, Canadá tiene dos casos confirmados de coronavirus, y Kong dice que la gente todavía está tratando de entender cuál podría ser el impacto.

Pero dice que hay “miedo dentro de la comunidad sobre la enfermedad y miedo al impacto de la discriminación en nuestra vida cotidiana; el impacto que tendrá en las industrias, los trabajadores y las pequeñas empresas y la comunidad en general”.


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#YoSoyAnimal
Especial

'Es como si se las hubiera tragado la tierra': madre de joven trans desaparecida en Jalisco

Desde el 18 de septiembre, Kenia y Karla, dos mujeres trans desaparecieron en Zapopan, Jalisco. Hasta hoy no hay ninguna noticia de lo que pudo suceder.
Especial
9 de octubre, 2020
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Kenia Duarte Pérez, de 20 años, quien desapareció junto con su amiga Karla García Duarte el pasado 18 de septiembre, es estilista. Ama tanto su trabajo que cuando atiende a sus clientes pasa ratos en silencio. Una vez su mamá le preguntó por qué no platicaba, la joven le respondió que se concentraba tanto en su labor que se olvidaba de todo. 

El sueño de Kenia, joven trans, cuenta Ana Duarte, su madre, es tener su propio estudio de estilismo y llenarlo de maquillajes y colores. Mientras podía hacer eso, atiende a sus clientes en su casa, donde vive con su mamá y sus dos hermanos. 

Otro sueño de Kenia es terminar la preparatoria, que dejó tiempo atrás cuando apenas cursaba el primer semestre. Su otro anhelo es viajar de Zapopan, Jalisco, donde vive, a la Ciudad de México para poder hacer el trámite gratuito de su cambio oficial de nombre. A los 15 años, Kenia eligió que quería llamarse así e identificarse como mujer.  

“Kenia siempre tiene planes, sueña con muchas cosas. Y yo le decía que la iba a apoyar en eso de montar su estudio para que no tuviera que trabajar para nadie más que para ella. También le decía que me esperara un poco para poder ir a la CDMX a hacer el trámite del cambio de nombre. Estábamos ahorrando para el viaje”, dice Ana, que labora como trabajadora del hogar. 

Lee: Karla y Kenia: investigan en Jalisco la desaparición de dos mujeres trans

Todos esos planes se han quedado en pausa, igual que la vida de Ana. 

El 18 de septiembre pasado, Kenia Duarte Pérez y Karla García Duarte, de 22 años (también joven trans), se reunieron con algunos amigos en la zona conocida como Cinco esquinas en el municipio de Zapopan. Se fueron a las 23:15 de ahí. Sus familias no las han vuelto a ver desde esa noche. 

“Es como si se las hubiera tragado la tierra. Nadie las vio. En las investigaciones de las autoridades no hay avances. El 28 de septiembre pusimos la denuncia y de entonces a la fecha no hay pistas, no me dicen nada”, cuenta la mamá de Kenia. 

La Fiscalía de Jalisco dijo a Animal Político que la investigación del caso está abierta y no puede dar más detalles del caso.

A Ana su hija le dijo que esa noche iría a una fiesta con su amiga Karla. “Le dije que no fuera, que a qué iba, que si no veía cómo estaba todo. Me dijo que solo iría un rato y se regresaba. A la 1 de la mañana le mandé un mensaje, le puse: ¿a qué horas, Kenia? Me respondió: sí, mamá, ya en un rato voy”. 

Fue la última vez que Ana supo algo de su hija.  Después de ese último mensaje, le llamó, pero Kenia ya no respondió. Su última conexión en WhatsApp marcaba a la 1:07, unos minutos después del “sí, mamá, ya en un rato voy”. 

Con la preocupación encima, Ana se fue a trabajar al otro día. Como Kenia no regresó en todo el sábado, su familia la empezó a buscar, empezaron a preguntar con los amigos. 

Entérate: Hallan muerta a la activista trans Mireya Rodríguez; ONG y autoridades piden justicia

“Nos dijeron que habían estado ahí en el punto este que se conoce como Cinco esquinas. Los amigos dijeron que llegaron ahí ellas y las invitaron a ir a una fiesta, pero nadie quiso acompañarlas porque al otro día debían trabajar. Se fueron a las 23:15 pm y no volvieron a saber de ellas”, dice Ana. 

El domingo, la mamá de Karla acudió a la casa de Kenia para ver si ahí sabían algo de las chicas. Las dos jóvenes trans eran amigas desde la adolescencia. Incluso Karla vivió un tiempo en la casa de Kenia. 

Aunque las familias las estuvieron buscando, nadie les supo dar razón de ninguna de las jóvenes. “Me esperé unos días para poner la denuncia porque tenía la esperanza de que volverían, aunque de haberse querido ir a algún lado, mi hija me hubiera dicho, nosotras teníamos buena comunicación. Ella no me hubiera preocupado así”.

Fue el lunes 28 de septiembre cuando Ana interpuso una denuncia ante la Fiscalía Especializada en Personas Desaparecidas de Jalisco. Hasta ahora no le han comunicado sobre ningún avance en la investigación. 

Debido al tiempo transcurrido desde la desaparición de las dos jóvenes y ante la ausencia de resultados en los procesos de búsqueda de las víctimas e investigación del delito, las organizaciones Litigio Estratégico en Derechos Humanos (IDHEAS) y Unión Diversa de Jalisco (UDJ), con base en el artículo 30 de la Convención Internacional para la Protección de Todas las Personas contra las Desapariciones Forzadas, decidieron acudir a las Naciones Unidas para denunciar los casos y exigir la pronta localización de las víctimas.

Entre otras medidas solicitaron al Comité contra las Desapariciones Forzadas de las Naciones Unidas (Comité CED) exhortar al Estado mexicano a realizar todas las acciones de búsqueda necesarias y adecuadas para determinar el paradero y la suerte de las dos mujeres trans desaparecidas, así como asegurar la inclusión de un enfoque diferenciado y de género y la aplicación del principio de no discriminación. 

Lee más: Más de mil cuerpos fueron hallados en 873 fosas clandestinas del país, solo en 2019

También solicitaron asegurar una efectiva coordinación entre los procesos de búsqueda y de investigación penal, y el acceso periódico de las familias a la información sobre las diligencias realizadas y los resultados obtenidos, entre otros aspectos.

En la petición, las organizaciones civiles advirtieron al Comité CED sobre el contexto generalizado de desapariciones en el estado de Jalisco, en el que se registra oficialmente un total de 11 mil 263 personas desaparecidas, cifra que ubica a la entidad como la segunda con más casos en el país. 

Además, alertaron al Comité CED sobre la grave crisis de violencia en contra de la comunidad LGBTTTIQ en México, particularmente en contra de las mujeres trans, quienes viven en condiciones de extrema estigmatización, precarización y marginación como consecuencia de la violencia de género y de las desigualdades en las estructuras económicas y culturales.

El municipio donde desaparecieron Karla y Kenia, Zapopan, es el segundo municipio con el mayor número de casos de personas desaparecidas en Jalisco, con 2 mil oficialmente reportados, de los cuales 580 son mujeres, señala Jeremy Renaux, subdirector de IDHEAS.

Pero las cifras en realidad dicen poco, ataja, porque hay un subregistro. “Cuando revisas las cifras en el Registro Nacional de Personas  Desaparecidas aparecen solo 21 personas de la comunidad LGBTTTIQ que han desaparecido en México entre los años 60´s y el 5 de octubre de este año”, señala Renaux.

El número, agrega, no refleja la cantidad real porque muchas veces no se toma en cuenta la orientación sexual o la identidad de género de las personas cuando se levanta la denuncia. 

La organización Letra S documentó en una investigación que entre 2012 y 2018 se habían cometido 473 crímenes de odio. Más de la mitad (261) fueron en contra de mujeres trans.

Sobre si hay algo que explique esta violencia, Renaux precisa que es parte del contexto de violencia de México, entrelazado con la violencia de género y el machismo. 

“Es que ellas rompen con muchas cosas. Imagínate: una persona que nace como hombre y dice no, yo me identifico como mujer y voy a vivir como mujer, eso es como una bofetada para el patriarcado, por eso creo que ellas sí concentran de alguna forma todo este odio que existe en México hacia la mujer y hacia la comunidad LGBTTTIQ, porque sí podríamos hablar de un odio por los crímenes que estamos viviendo y la violencia de los asesinatos”. 

Respecto a la actuación de las autoridades, Renaux alerta que hay mucha opacidad en general en los procesos de investigación a nivel nacional.

“En muchos casos hay demora para recibir la denuncia, no se entrega una copia de esta a las familias, no se les permite un acceso al expediente, no se les informa sobre las diligencias de búsqueda e investigación que se realizan y por lo tanto las familias no pueden monitorear la labor que está realizando la fiscalía”. 

En el caso de estas dos muchachas, precisa Renaux, “nos informó la mamá de Kenia que sí pudo tener una copia de su denuncia, pero a raíz de que le dijimos que fuera a la fiscalía a solicitarla. Solo porque la pidió se la dieron, cuando es un derecho de las víctimas tenerla y también el acceso al expediente. Esto es un derecho reconocido en la Ley General de Víctimas desde 2017 y en la recién aprobada Ley General en Materia de Desaparición Forzada y Desaparición por Particulares”.

Renaux señala que también les preocupa que en estos casos de desaparición de mujeres trans, a las familias no se les haya asignado un asesor jurídico por parte de la Comisión de Víctimas, lo que también es un derecho reconocido por ley. 

“Esta omisión del asesor jurídico es grave porque es importante que las víctimas tengan una buena representación legal, porque, por ejemplo, si la fiscalía del estado no quiere realizar ciertas diligencias de búsqueda o de investigación, el asesor jurídico puede intervenir solicitando realizarlas o presentar amparos ante un juez para obligar al MP a realizar estas diligencias. Así que muchas veces la fiscalía omite señalar a las familias que hay asesores jurídicos porque lo ven como alguien que va a estar obstaculizando o vigilándolos y eso es grave”.

La Fiscalía Especial en Personas Desaparecidas (FEPD) informó hoy que otra joven trans que se había reportado como desaparecida la misma noche que desaparecieron Karla y Kenia ya fue localizada. 

Esta madrugada, señala un comunicado de la FEPD, la familia de Dafne notificó a la autoridad que la joven trans llegó a su casa. De acuerdo al parte médico que se emitió después de revisarla, no presenta huellas de violencia. 

La mamá de Kenia espera que ella y su amiga Karla también vuelvan a casa y pide a cualquier persona que tenga información de su paradero comunicarse a los teléfonos que aparecen en la ficha que se emitió para localizar a las dos jóvenes como parte del protocolo Alba.

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