Coronavirus: ¿puede la llegada del verano limitar la propagación?
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Coronavirus: ¿puede realmente la llegada del verano limitar la propagación del covid-19?

A medida que aumentan las temperaturas en el hemisferio norte, que lentamente va saliendo del invierno, han empezado a circular versiones de que la propagación del nuevo coronavirus va a aminorar. ¿Es realmente así? ¿Influyen el frío y el calor en la propagación de este nuevo coronavirus?
2 de marzo, 2020
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Coronavirus

Getty Images
En el caso de la influenza, el invierno es el momento en que se producen más contagios.

Tras confirmarse los primeros casos del nuevo coronavirus en México la semana pasada, el secretario de Salud, Jorge Alcocer, destacó un punto que les juega su favor: la aproximación del fin del invierno.

Alcocer no ha sido el único en considerar el inicio de las temperaturas más cálidas, con el cambio de estación, como un factor de peso en la propagación del virus.

El presidente estadounidense, Donald Trump, también expresó su convicción de que para el mes de abril, con el ascenso de las temperaturas en el hemisferio norte, el problema desaparecería por sí solo.

Y un simple vistazo a los mapas que muestran la distribución del covid-19, con la gran mayoría de los infectados en el hemisferio norte, parece dar la razón a este argumento.

Entonces, ¿es realmente posible que el nuevo coronavirus siga el mismo patrón de la gripe común, y su propagación se vaya desacelerando con la llegada del buen tiempo?

Por temporadas

Según le explica a BBC Mundo Marcos Espinal, Director del Departamento de Enfermedades Transmisibles y Determinantes Ambientales de la Salud de la Organización Panamericana de la Salud, “aún es temprano para decir que el virus tendrá temporadas, pero si nos basamos en los patrones de los virus que producen la gripe o la influenza, esto puede ser esperable“.

Investigaciones sobre la influenza, dice Espinal, muestran que “este tipo de virus tiende a ser más activos y más agresivos en el invierno que en el verano”.

Pareja caminando por una calle vacía

Getty Images
En invierno, la gente tiende a pasar menos tiempo al aire libre, y se reúnen en lugares cerrados, donde hay gran proximidad entre unos y otros.

Por un lado, esto se debe a que la gente suele pasar menos tiempo al aire libre y se aglutina en lugares interiores, en los que se reduce la distancia interpersonal, y eso aumenta el riesgo de contagio.

Pero también se debe al modo de transmisión. Sabemos que el coronavirus se esparce a través de las microgotas que una persona infectada expulsa por la nariz y la boca cuando tose o estornuda.

Estas gotas se transmiten de manera más eficiente en ciertas condiciones climáticas.

“En el invierno, cuando hay vientos fríos y menos humedad, estas gotitas tienden a durar más en el ambiente y por ello los virus se mantienen más activos”, explica Espinal.

“Con el calor, en cambio, se destruyen más rápido”. Por esta razón, la transmisión resulta menos eficiente

No obstante, aclara el experto, si bien esta información es válida para la influenza y para otros coronavirus, “este es un virus nuevo, y no se sabe al 100% si se comportará de esta manera”.

“Hay que esperar y seguir estudiando: todos los días estamos aprendiendo algo nuevo sobre el coronavirus”.

Cautela

Benjamin Cowling, profesor de Epidemiología de la Universidad de Hong Kong, se muestra cauto a la hora de vincular la propagación del covid-19 (la enfermedad que provoca el nuevo coronavirus, SARS-CoV-2) al clima.

“No contamos con evidencia de que la transmisión pueda cambiar sustancialmente durante los meses de invierno”, dice en relación a la falta de estudios sobre el nuevo coronavirus originado en la provincia china de Hubei.

Personal sanitario tomando medidas precautorias.

Getty Images
Dada la falta de certeza sobre su propagación, es crucial continuar tomando medidas para frenar el contagio.

“El efecto del clima, ya sea la temperatura, la humedad o el comportamiento de la población, no cambia tanto la transmisibilidad del virus”, argumenta. Y cita el ejemplo del brote de gripe que se propagó en 2009 en el invierno boreal, pero que continuó durante la primavera “e incluso un poco durante el verano”.

El experto reconoce que este tipo de infecciones se trasmite menos en el verano, pero recalca que “aún no sabemos si con el nuevo coronavirus ocurrirá lo mismo o no”.

Marc Lipsitch, profesor de epidemiología de la Universidad de Harvard, en EE.UU., también expresa cautela.

Si bien se ha demostrado en el laboratorio que el aire más seco del invierno favorece la transmisión de la influenza, “no se han hechos estudio específicossobre el rol de la humedad en los coronavirus y otros virus respiratorios, además de la gripe”.

La relevancia de la humedad, insiste Lipstich, se desconoce, y pueden haber otros factores —como la duración del día o la radiación ultravioleta, por ejemplo— que sean importantes en el caso del coronavirus.

“Simplemente no lo sabemos”.

De un hemisferio al otro

En relación a la prevalencia invernal de la gripe, “hay que tener en cuenta que se da en un contexto en el que mucha gente está inmunizada”, le explica a BBC Mundo Benjamin Cowling.

Playa en Uruguay

Getty Images
El hemisferio sur todavía disfruta del verano, pero si el covid-19 se ve afectado por las estaciones, el foco podría pasar del norte al sur.

Por otro lado, esta no es una enfermedad tan transmisible, por eso “el único momento en que puede expandirse más es el invierno”.

En cambio, como el covid-19 es una enfermedad nueva a la que nadie antes estuvo expuesto, “hasta donde sabemos, todo el mundo es susceptible”, señala el epidemiólogo.

“Puede que (el coronavirus) también prefiera esparcirse en invierno, pero creo que también podrá hacerlo durante el verano”.

En las próximas semanas, dice, tendremos la posibilidad de despejar estas dudas.

“Si vemos cómo se transmite en los países tropicales donde ya ha llegado, particularmente en lugares como Malasia, Indonesia o Vietnam, si hay un brote o si la situación se mantiene igual, podremos ver si la temperatura realmente ayuda (a frenar su propagación) o no”.

Espinal también cree que los meses de abril y mayo serán clave.

Y advierte que, si se confirma que sigue un patrón similar al de la gripe, que se guía por el cambio de estación, “habrá que tener en cuenta que el invierno va a llegar al hemisferio sur, a Argentina, Australia, Uruguay…”.

Dada la falta de certeza, los organismos de salud enfatizan la importancia que continuar implementando todas las medidas de seguridad posibles para evitar que el covid-19 se transforme en una pandemia.

Recudir contagio coronavirus

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Ordenan reponer proceso en 53 hectáreas de playa en Holbox; se mantendrá protección: Semarnat

Semarnat deberá volver a definir la franja de playa con protección en Yum Balam, de Isla Grande, en Holbox, Quintana Roo, tras abarcar predios privados.
Cuartoscuro
8 de enero, 2020
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Nota del editor: Originalmente se publicó que autoridades ambientales habían perdido 53 hectáreas de zona protegida en un proceso legal contra una empresa hotelera, sin embargo se rectificó la información, pues solo se trató de un reponer un proceso que volverá a medir la zona protegida en Isla Grande, Holbox. 

La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) deberá volver a definir la franja de playa con protección federal en la zona de Yum Balam, de la Isla Grande, en Holbox, Quintana Roo, tras abarcar predios que pertenecen a seis empresas hoteleras. 

Esto, tras una resolución de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) que ordena revisar la medición de 53.8 hectáreas que cuentan con protección ambiental, luego de que empresas, como Península Maya Developments, impugnaro la medición porque abarcaban algunos de sus terrenos. 

Las autoridades ambientales publicaron tres acuerdos en el Diario Oficial de la Federación, del 2 de enero de 2020, en los que dejan sin efecto un documento que destinaba estos predios de Holbox, en el municipio de Lázaro Cárdenas, Quintana Roo, a la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp), con el objetivo de restituir el proceso.

Leer más: Poco presupuesto, deforestación y defensores asesinados: las deudas ambientales de México en 2019

La Semarnat aclaró que “no queda desprotegida ninguna porción de la Isla Grande de Holbox porque forma parte del Área de Protección de Flora y Fauna Yum Balam y se rige por un Plan de Manejo”.

Fuentes de la dependencia explicaron a Animal Político que el acuerdo de protección sigue vigente en más del 95% de la zona delimitada, y que el 5% restante (2.5 hectáreas aprox.) “está en revisión por traslape con terrenos privados”.

De acuerdo con la secretaría, no hay riesgo de que alguna zona quede sin protección, pues en un caso extremo “solo se recorrerá un poco la línea de costa” que divide a las áreas de conservación con los terrenos privados.

Con el acuerdo publicado el 2 de enero pasado en el Diario Oficial de la Federación, la Semarnat dará cumplimiento a la determinación de la autoridad judicial y realizará una nueva medición de la franja de playa, a través de la Dirección General de Zona Federal Marítimo, Terrestre y Ambientes Costeros.

La empresa Península Maya aseguró que los predios señalados en el acuerdo le pertenecen desde antes de 2016 y “forman parte de los terrenos adquiridos a través de la compra a sus propietarios originales en la zona”.

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Península Maya es propiedad de Fernando José Ponce Díaz, dueño de Grupo Bepensa, con presencia en 27 estados. En 2014 retiró de Semarnat la solicitud para obtener la Manifestación de Impacto Ambiental del proyecto turístico “La Ensenada”, que pretendía construir en la isla de Holbox, por ser área de protección.

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