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Los países que no han registrado ningún caso de COVID (y el precio por evitarlo)

El COVID-19 se ha extendido a casi todos los países del mundo. Pero hay 10 naciones que se han librado de momento de la pandemia. Eso sí, las pérdidas económicas son cuantiosas.
25 de agosto, 2020
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Hasta 1982, las lejanas y paradisíacas islas de Palaos no contaban con ningún hotel.

Ese año se inauguró el primer alojamiento turístico y desde entonces, este país, rodeada por las aguas celestes del océano Pacífico, ha disfrutado del auge del turismo.

En 2019 llegaron a Palaos 90.000 turistas, cinco veces la población total.

Según los datos recogidos por el FMI (Fondo Monetario Internacional), en 2017 el turismo representó el 40% del PIB del país.

Pero eso fue antes de la pandemia de covid-19.

Vista aérea de unos islotes de Palaos.

Getty Images
La República de Palaos se halla en un privilegiado enclave de Oceanía.

Las fronteras de Palaos han permanecido cerradas desde finales de marzo y es uno de los diez países del mundo sin casos confirmados (contando sólo los países miembros plenos de Naciones Unidas y excluyendo a Corea del Norte y Turkmenistán).

Sin embargo, aunque no se ha registrado ni un solo caso, el virus de alguna manera sí ha devastado el país.

Los hoteles están cerrados, los restaurantes vacíos y las tiendas de souvenirs no venden nada.

Los únicos huéspedes que tienen ahora los hoteles son los residentes que regresan a la isla y están obligados a guardar cuarentena.


Países sin casos registrados de covid-19

  • Palaos
  • Micronesia
  • Islas Marshall
  • Nauru
  • Kiribati
  • Islas Salomón
  • Tuvalu
  • Samoa
  • Tonga
  • Vanuatu

“El océano aquí es mucho más bonito que en cualquier otro lugar del mundo”, dice Brian Lee, gerente y copropietario del Hotel Palau.

Es el océano azul celeste lo que mantuvo ocupado a Brian.

Antes de la pandemia, sus 54 habitaciones tenían una ocupación del 70% al 80%.

Pero cuando las fronteras se cerraron, no hubo nada a lo que recurrir.

“Es un país pequeño, así que es normal que la gente local no se quede en Palaos”, dice Brian.

El hotel tiene alrededor de 20 empleados y los ha mantenido a todos, aunque con horario reducido.

“Trato de encontrarles trabajo haciendo otras tareas como mantenimiento, renovación, etc”, dice.

Sin embargo, los hoteles vacíos no pueden mantenerse ni renovarse para siempre.

Buzo en aguas de Palaos

Reinhard Dirscherl/ Getty Images
Los arrecifes de coral de Palaos son el principal atractivo para muchos visitantes.

“Puedo estar así otro medio año”, dice Brian.

“Pero luego es probable que tenga que cerrar”.

Apoyo estatal

Brian no culpa al gobierno, que ha ofrecido apoyo financiero a los residentes y, después de todo, ha mantenido alejado al virus.

“Creo que han hecho un buen trabajo”, dice.

Y, sin embargo, para que el primer hotel que hubo en Palaos sobreviva, algo tiene que cambiar pronto.

El presidente anunció recientemente que los viajes aéreos “esenciales” podrían reanudarse el 1 de septiembre.

Mientras tanto, ha habido rumores de que se instauraría un “corredor aéreo” con Taiwán que permitiría la visita de turistas.

Pero para Brian, la medida podría llegar demasiado tarde.

Islas del Pacífico

BBC

“Creo que tienen que empezar a reabrir de nuevo. Tal vez podamos tener burbujas de viajes con Nueva Zelanda y países del entorno”, dice.

“De lo contrario, nadie podrá sobrevivir aquí”.

El caso de las Islas Marshall

A unos 4.000 km al este a través del vasto Océano Pacífico, las Islas Marshall también permanecen libres de covid-19.

Pero, como Palaos, no tener casos también ha tenido un impacto.

El Hotel Robert Reimers se encuentra en una franja de tierra en el atolón principal, Majuro, con una laguna a un lado y el océano al otro.

Atolón Bikini

Getty Images
El atolón Bikini es uno de los más famosos de las Islas Marshall.

Antes de la pandemia, las 37 habitaciones tenían una ocupación del 75% al 88%.

Sus huéspedes llegaban principalmente de Asia, del Pacífico o “el continente” (Estados Unidos).

Desde que se cerraron las fronteras a principios de marzo, la ocupación ha caído a entre el 3% y el 5%.

“Algunos de nuestros huéspedes vienen de las islas exteriores”, dice Sophia Fowler, que trabaja para el grupo hotelero.

“Pero no muchos”.

A nivel nacional, se espera que el país pierda más de 700 puestos de trabajo en la recesión post-covid, la mayor caída desde 1997.

De ellos, 258 estarán en el sector de hoteles y restaurantes.

También la pesca

Pero el autoaislamiento afecta a sectores más allá del turismo, y las Islas Marshall dependen mucho menos de los turistas que Palaos.

El problema para estas islas es la industria pesquera.

Para mantener el país libre de covid-19, los barcos que han estado en países infectados tienen prohibido ingresar a sus puertos.

Otros barcos, incluidos los buques tanque de combustible y los portacontenedores, deben pasar 14 días en el mar antes de atracar.

.Las licencias de pesca están suspendidas y se ha rebajado el número de vuelos de carga.

El efecto es claro.

Las Islas Marshall están especializadas en peces de acuario, el más popular es el pez ángel llama, pero las exportaciones cayeron un 50%, según un informe estadounidense.

El envío de atún sashimi se redujo en la misma cantidad.

Otras industrias pesqueras esperan una caída del 30% durante el año.

En resumen, se puede mantener el virus fuera del país, pero luchar contra sus efectos en la economía es distinto.

Así que al final el covid-19 te arrastra de una forma u otra.

Sophia Fowler “espera” que las cosas vuelvan a la normalidad para el país y el Hotel Robert Reimers el próximo año.

¿Pero si no lo hacen?

“Entonces no será un proyecto viable”, dice.

Pero aunque el cierre de las fronteras ha empobrecido a los países sin casos de covid, no todos quieren salir del confinamiento.

El doctor Len Tarivonda es el director de salud pública en Vanuatu, otra isla del Pacífico con una población de 300.000 habitantes.

Aunque trabaja en la capital, Port Vila, es de Ambae, una isla de 10.000 habitantes a unos 275 kilómetros al norte.

“La mayoría de los habitantes prefiere que la frontera se mantenga cerrada el mayor tiempo posible”, cuenta.

“Dicen: ‘No queremos que la enfermedad llegue. Si sucede, básicamente estamos condenados'”.

Alrededor del 80% de la población de Vanuatu vive fuera de las ciudades y de la “economía formal”, dice Tarivonda.

“Y creo que no necesariamente sienten el apuro todavía. Son agricultores de subsistencia, cultivan sus propios alimentos, dependen de la economía local y tradicional”.

No obstante, el país sufrirá.

El Banco Asiático de Desarrollo espera que el PIB caiga casi un 10%, la mayor caída de Vanuatu desde su independencia en 1980.

Anne Pakoa

BBC
Los pueblos rurales de Vanuatu son muy numerosos y carecen de atención médica permanente.

Pero ese retroceso no se debe solo al cierre de fronteras por el covid-19.

En abril, el ciclón tropical Harold azotó gran parte del país, mató a tres personas y afectó a más de la mitad de la población.

“Teníamos sesiones informativas diarias sobre operaciones de emergencia sanitaria”, recuerda Tarivonda.

“Primero discutiríamos sobre el covid, luego sobre el ciclón Harold. Dos desastres al mismo tiempo”.

Sin embargo, la pandemia tendrá un impacto más duradero.

En julio, el gobierno anunció que tenía planes para reabrir la frontera a otros países “seguros” antes del 1 de septiembre.

Pero al aumentar los casos en Australia y Nueva Zelanda, el plan comenzó a retrasarse.

Tarivonda, que forma parte del grupo de trabajo fronterizo junto con funcionarios del gobierno, del sector del turismo y de las aerolíneas, admite que están “casi de vuelta al punto de partida” y no tienen una nueva fecha para la reapertura.

Vanuatu

Getty Images
Vanuatu es otro destino paradisíaco.

Los viajes transfronterizos más pequeños pueden ayudar a Vanuatu.

El ejemplo más reciente es cuando el gobierno permitió que 172 trabajadores viajaran al Territorio del Norte, en Australia, durante seis meses para recoger mangos.

Aunque las remesas ayuden en la situación económica, no son suficientes en un país donde el 35% del PIB proviene del turismo.

Sin prisa

Pero, a pesar de esa necesidad de reabrir las fronteras, Vanuatu no se apresurará en hacerlo.

El doctor Tarivonda recuerda con preocupación el caso de Papua Nueva Guinea, que estuvo casi libre de covid hasta un fuerte aumento a fines de julio.

“Si el virus entra en el país, probablemente será como un incendio forestal, y lo que estamos viendo en Papúa Nueva Guinea refleja por qué estamos preocupados”, dice.

“Dadas nuestras limitaciones y el contexto que tenemos en el Pacífico, la mejor opción es mantener el virus fuera de nuestro país el mayor tiempo posible”.

Funafuti, Tuvalu.

Getty Images
¿Llegará el covid a las remotas islas del Pacífico?

A medida que pasan los meses, aumenta la desesperación en los países cerrados del Pacífico.

Sin embargo, Jonathan Pryke, director del Programa de las Islas del Pacífico en el Instituto Lowry, no tiene ninguna duda de que la única opción para estos países es el autoaislamiento.

“Incluso si mantuvieran sus fronteras abiertas, sus principales mercados turísticos de Australia y Nueva Zelanda no estarían abiertos, ya que han cerrado sus propias fronteras”, dice.

“Así que solo habríamos conseguido lo peor de ambos mundos: una crisis de salud y una crisis económica. Tendremos años y años para ver cuáles fueron las decisiones correctas”.

“Pero echando la vista atrás, nadie duda de que cerrar fue la medida correcta para estos países del Pacífico”, concluye Pryke.

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Cuartoscuro

La Nota Roja, el pódcast que narra 27 años de feminicidios e impunidad en Ciudad Juárez

Esmeralda, Silvia, Elizabeth, Olga Alicia, Andrea y Dana, son algunos de los nombres, historias, vidas y muertes narradas durante el podcast, en donde las voces de sus seres queridos fueron las que hablaron por ellas.
Cuartoscuro
4 de diciembre, 2020
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“A Ale la encontramos el 21 de febrero, a menos de 24 horas de haber sido asesinada, la tuvieron en cautiverio seis días, pero qué fue lo que pasó realmente, no lo sabemos”, se escucha decir a Norma Andrade, madre de Lilia Alejandra García Andrade, asesinada hace casi 20 años.

Su nombre no es el único en el listado de feminicidios ocurridos en Ciudad Juárez, Chihuahua, y su historia es parte de La Nota Roja, un pódcast sobre los crímenes cometidos en la ciudad fronteriza y que señala el silencio de las autoridades.

A lo largo de diez capítulos se narra la historia de los feminicidios en la ciudad, desde el descubrimiento del cuerpo de Alma Chavira Farael, considerada como la primera víctima de asesinatos contra mujeres, en 1993, hasta la actualidad, donde se sigue sin conocer el rostro de la mayoría de los culpables.

Lee también: México, uno de los países con mayores índices de impunidad, según informe

En el proyecto participan investigadoras, periodistas, familiares de las víctimas.

El proyecto fue construido por el director estadounidense Craig Whitney, la productora Estefanía Bonilla y la periodista juarense Alicia Fernández, con la asesoría de Lydia Cacho (quien también hace la narración), la participación de la directora de doblaje Rebeca Gómez y la edición sonora de Javier Gutiérrez.

“Cuando empezamos a hablar sobre la historia de 1993 y los inicios de todo este fenómeno, como que la gente empieza a desconectarse un poco”, comenta Estefanía Bonilla en entrevista con Animal Político, refiriéndose a la poca atención que se le pone a temas con tanta historia como la de los feminicidios en Ciudad Juárez. La dinámica del pódcast, afirma, fue para “tratar de poner la relevancia de que esto sigue siendo un tema de actualidad, sigue siendo algo que sigue ocurriendo el día de hoy”.

La ciudad que mata mujeres

“El coraje que tiene uno, la impotencia ante la falta de respuesta de las autoridades, es de donde sale la fuerza para salir adelante”, confiesa Norma Andrade, madre de Lilia Alejandra, joven de 17 años secuestrada y asesinada en 2001. Pese al tiempo, el caso de Alejandra no ha sido esclarecido, “y en febrero van a ser 20 años ya… 20 años en febrero”, reflexiona su madre.

Para entender mejor: La travesía de Norma Andrade: un feminicidio resuelto sin una sola orden de aprehensión

La ciudad que popularizó a talentos como “El divo de Juárez”, se ha popularizado a sí misma como una de las ciudades donde más asesinan mujeres. Tan solo durante este año se han registrado 175 casos de feminicidios, lo cual significó un incremento de más del 30% a comparación del año pasado.

Sin embargo, el número de carpetas de investigación no se acercan a las cifras de víctimas. Para Norma Andrade, quien ha exigido durante cuatro mandatos presidenciales justicia para su hija, la indiferencia de las autoridades nace de la falta de voluntad política. “Pero si  no hay voluntad política y no reconocen que hay un problema, pues no le van a poner solución”, afirma.

El testimonio de Norma es uno de los que se incluyeron en La Nota Roja. Madres, padres y amigas de jóvenes asesinadas en Ciudad Juárez componen las voces de las historias exploradas durante los episodios de 40 minutos. 

Esmeralda, Silvia, Elizabeth, Olga Alicia, Andrea y Dana, son algunos de los nombres, historias, vidas y muertes narradas en el pódcast, en donde las voces de sus seres queridos fueron las que hablaron por ellas.

Lee: ‘Ni una más’: Mujeres mexicanas protestaron en las principales ciudades del país contra la violencia machista

“Pareciera que el gobierno olvida que tiene deudas pendientes con las familias,  para con los hijos, para con las madres, las hermanas. Que nuestras hijas pasan a ser unas cifras y a ellos ya no les importa”, comenta Norma Andrade.

Para Norma, participar en espacios en donde puedan platicar sobre sus hijas es la única forma de regresarles la voz: “Decirles aquí estoy, no has encontrado a mis asesinos, mi familia me sigue llorando, ¿cuándo vas a hacer algo para que realmente se resuelva esta situación?”

Al hablar de Alejandra, le llega a la mente el recuerdo de cuando le asignaron ser comandanta en la escolta de su escuela secundaria. Su madre ríe ante la reminiscencia de la duda que tanto ella como su otra hija guardaban sobre cómo se oirían las órdenes de la joven, ya que poseía una voz delgada. 

“Cuando la empezamos a oír dar las órdenes dijimos: Ah, caray, ¿de dónde salió lo grave a esta voz?”, ríe la señora Norma. Cuenta que Alejandra era una defensora de sus derechos y además era participante activa de muchos talleres extracurriculares, desde baloncesto, ajedrez, porras y danza, hasta periodismo. Alejandra planeaba ser periodista.

“Son vidas, son vidas que tenían sueños, que tenían ilusiones, muchas de ellas estudiantes, entonces es algo que la autoridad pierde de vista”, narra para Animal Político, la mujer cuya lucha ha inspirado a cientos de madres más. “Y si nos pusiéramos todas las mamás a contarlas, yo creo que saldrían tomos y tomos y tomos de libros y no terminaríamos”.

Vivencias durante el proceso

A dos días de comenzar con la grabación, haciendo entrevistas en el Instituto Municipal de las Mujeres, en el centro de Ciudad Juárez, el equipo de producción experimentó un ataque con armas de fuego, a plena luz del día.

“Lo único que podría decir de esas situaciones es que estuvimos en el lugar equivocado en el momento equivocado”, afirma Estefanía. En el primer episodio del podcast se puede escuchar el momento en el que se abrió fuego contra el edificio gubernamental. El equipo no sabe con certeza a qué se debió el ataque, las opciones: saldar cuentas con agentes del instituto, asustar al grupo de periodistas, o buscar a una chica presente, quien tenía a un exnovio que era parte de un grupo criminal.

La Nota Roja

La Nota Roja

“Vivimos en un país donde las agresiones a periodistas son una realidad, las agresiones tanto físicas, lamentablemente la pérdida de algunos compañeros también ha sido un factor terrible, una situación terrible”, acepta Alicia Fernández. Al día siguiente del atentado, se capturó a los culpables: tres adolescentes de entre 17 a 16 años.

Sin embargo, son otros recuerdos que el equipo guarda sobre la creación del pódcast. En el caso de Craig Whitney, la redacción de los guiones fue de lo más destacable, así como la grabación de la voz de Lydia Cacho, la cual tuvo que ser de manera remota y requería jornadas de 10 horas por día.

En relación con esto: Condenan a 5 años de prisión al excomandante responsable de la tortura contra Lydia Cacho

Para Estefanía Bonilla, la resiliencia de los familiares de las víctimas son las que le muestran que, encarando situaciones como las de Ciudad Juárez, se tiene que continuar luchando y avanzando para lograr crear soluciones, como las fiscalías especiales, la Ley Olimpia o la Ley Ingrid.

“Si no es por la gran lucha que han llevado las madres y los padres y las familias en general en busca de sus hijas es imposible que nosotros tengamos conquistas para las mujeres”, afirma.

Sobre una memoria histórica

Para la realización del pódcast fueron necesarias alrededor de dos semanas de reporteo y meses de post producción, La Nota Roja. Para sus creadores principales, Craig, Estefanía y Alicia, el pódcast es un punto de partida para evidenciar y aprender de los errores.

“Las historias son muy similares, las investigaciones que hacen los miembros del gobierno, es la misma historia de nuevo y de nuevo, los personajes son diferentes pero los eventos son similares”, observa el director, quien fue el encargado no solo de la redacción del guión en español, sino también de la redacción en su versión en inglés.

La Nota Roja

La Nota Roja

Para Estefanía, la creación de estos contenidos son esenciales, ya que con ellos se crea una memoria histórica que se encarga de mostrar el trayecto que ha tenido la sociedad a lo largo de la historia. 

“Es necesario que sigamos manteniendo todo este tipo de memoria para entender cómo es que estamos avanzando como país y si no estamos avanzando tratar de encontrar entonces en dónde es que no estamos avanzando”, afirma la productora.

El podcast se estrenó el 22 de septiembre pasado y emitió su décimo, y último, episodio el 17 de noviembre. Está disponible tanto en español como en inglés, en plataformas de streaming como Apple Podcast, Spotify y otras.

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