¿Ayuda a prevenir contagio de COVID-19 lavar envases de tus compras?
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¿Ayuda realmente a prevenir el contagio de covid-19 cambiar de ropa al entrar a la casa y lavar todos los productos de la compra?

Salir a comprar alimentos es una actividad permitida incluso en los países con las normas más estrictas de cuarentena. ¿Qué pasa con los productos y alimentos que uno ingresa a la casa y con la ropa que llevaba puesta?
2 de abril, 2020
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lechuga

Getty Images
Con agua corriendo: esa es la mejor forma de lavar las frutas y verduras frescas incluso en tiempo de coronavirus.

Hay una actividad que no se ha prohibido incluso en los países con las cuarentenas más estrictas por coronavirus: salir a comprar alimentos.

Supongamos que uno va al mercado y consigue comprar todo manteniendo la distancia recomendada de dos metros.

Supongamos también que durante todo ese rato no se toca la cara y nadie alrededor tose o estornuda sin tomar las medidas de prevención que ayudan a evitar el contagio de la enfermedad covid-19.

Entonces, uno llega a casa, entra, deja la compra en el suelo y procede a lavarse las manos con agua y jabón por 20 segundos, tal como indican los especialistas de la salud.

Pero a continuación, se remanga, carga las bolsas hasta la cocina y guarda todos los víveres, tocando cada uno de los ítems por los cuales uno se había higienizado segundos antes.

¿No son estos productos, alimentos y la propia ropa, una potencial fuente de contagio también?

Muchos textos y videos que circulan en redes sociales recomiendan lavar con jabón todo, desde la bolsa de la compra hasta las frutas, así como quitarse los zapatos al ingresar a la casa y colocar las prendas en el lavarropas de inmediato.

En BBC Mundo verificamos qué hay de cierto en todo ello.

Ni está demostrado ni hay riesgo cero

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), es posible contagiarse de covid-19 aspirando las pequeñas gotas que son expulsadas por un paciente infectado cuando tose o estornuda.

Esas “gotículas” también caen sobre los objetos y superficies que rodean a la persona infectada por lo que, informa la OMS, otras personas pueden enfermarse tocando esos lugares contaminados y luego llevándose las manos a los ojos, la nariz o la boca.

Dicho esto, según las autoridades sanitarias de Estados Unidos y la Unión Europea, no hay pruebas de que los alimentos o envases sean una fuente o vía de transmisión del nuevo coronavirus, oficialmente llamado SARS-CoV-2.

Por ejemplo, el Instituto Federal de la Evaluación de Riesgos (BfR), institución científica independiente que asesora al gobierno de Alemania y es un referente del área para la Unión Europea, informa en su web que, al 23 de marzo, “no hay casos que hayan aportado cualquier tipo de evidencia de humanos infectándose con el nuevo tipo de coronavirus por consumir comida contaminada o por el contacto con artículos contaminados”.

Marga Hugas, científica jefa de la Autoridad Europea para la Seguridad de los Alimentos (EFSA), declaró a principios de marzo: “Las experiencias de anteriores brotes de coronavirus afines, como el coronavirus causante del síndrome respiratorio agudo grave (SARS-CoV) o el coronavirus causante del síndrome respiratorio de Oriente Medio (MERS-CoV), indican que no se produjo transmisión a través del consumo de alimentos. Actualmente no hay pruebas que sugieran que este coronavirus sea diferente en ese sentido”.

Persona lavándose las manos.

Getty Images
Lavarse las manos con agua y jabón durante 20 segundos es importante al llegar de hacer las compras y puede repetirse tras guardar todos los productos como medida de protección extra.

Tan baja es la probabilidad que la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de Estados Unidos explica en un comunicado del 24 de marzo que no se prevé el retiro de productos del mercado “incluso si se confirma que una persona que trabaja en un lugar con comida para humanos o animales (por ejemplo, un empaquetador de alimentos) da positivo para el virus SARS-CoV-2”.

Sin embargo, tal como le explicó a la BBC Sally Bloomfield, profesora de la Escuela de Londres de Higiene y Medicina Tropical, no existe el “riesgo cero”.

Los Centros de Control de Enfermedades (CDC) de EE.UU. reconocen en su web -actualizada al 28 de marzo- que “podría ser posible que una persona contraiga el covid-19 al tocar una superficie u objeto que tenga el virus y luego se toque la boca, la nariz o posiblemente los ojos, aunque no se cree que esta sea la principal forma en que se propaga el virus“.

Envases

Cuando de las compras se trata, la principal preocupación de contagio es el envase, explicó Bloomfield, ya que es la superficie más expuesta y manipulada previo a llevarlo al hogar.

Personas cargan bolsas de papel

Getty Images
Una vez más, lavarse las manos al llegar a casa y después de organizar tu compra, es suficiente, según los especialistas, para evitar riesgos.

Pero no todos los embalajes o paquetes son iguales.

Según un estudio publicado a mediados de marzo en la revista científica New England Journal of Medicine, el virus SARS-CoV-2 puede sobrevivir y conservar su capacidad infecciosa hasta por 24 horas en el cartón y hasta tres días en el plástico o acero inoxidable.

Este estudio, aclara BfR, todavía no ha pasado por la revisión de pares —un procedimiento estándar en las investigaciones científicas— y fue realizado bajo condiciones de laboratorio, es decir, con la temperatura y humedad controladas.

De hecho, este instituto alemán asegura que “bajo la situación actual (23 de marzo), el BfR no ve necesidad que la gente saludable use desinfectante en sus vidas cotidianas“.

Otros institutos son menos tajantes.

“Si le preocupa la contaminación de los alimentos y los empaques de alimentos que ha comprado en el supermercado, lávese las manos después de manipularlos cuando regrese del supermercado y después de retirar los empaques de los alimentos”, recomienda la FDA.

La OMS, por su parte, informa: “Si cree que una superficie puede estar infectada, límpiela con un desinfectante común para matar el virus y protegerse de este modo a usted mismo y a los demás”.

Síntomas de la covid-19

BBC

Un estudio publicado en el Journal of Hospital Infection en marzo fue aún más específico y descubrió que los coronavirus “pueden desactivarse eficazmente al desinfectar las superficies con etanol al 62-71%, peróxido de hidrógeno (agua oxigenada) al 0.5% o hipoclorito de sodio (lejía doméstica) al 0.1% en 1 minuto”.

Aunque quizás la opción más simple la da Bloomfield, quien dijo a la BBC: “En el caso de los productos envasados, guárdelos durante 72 horas antes de usarlos”.

Alimentos

¿Qué sucede con los alimentos sin envoltorio, como las frutas y verduras?

“Los productos frescos sin envolver, que podrían haber sido manipulados por cualquier persona, lávelos bien con agua corriente y déjelos secar”, afirmó Bloomfield.

Algunos podrán pensar que usar jabón es una buena medida extra de salubridad para las frutas y verduras en tiempos de coronavirus, pero no lo es.

“Podrías ingerir residuos del jabón o detergente absorbidos por el producto agrícola”, advierte la FDA. Eso podría provocar náuseas, vómitos y diarrea.

La FDA también reitera en su último comunicado sobre el covid-19 los “cuatro pasos clave de seguridad alimentaria: limpiar, separar, cocinar y enfriar”.

Mujer en un mercado en Caracas, Venezuela

Reuters
No está demostrado que los alimentos puedan contagiar el covid-19, pero eso no quiere decir que las compras no presenten riesgo.

Pero, en realidad, esos pasos deberían llevarse a cabo siempre, no solo en tiempos de pandemia.

“Aunque es poco probable que el virus se transmita a través de alimentos contaminados o productos importados, las reglas generales de higiene diaria, como el lavado regular de manos y las reglas de higiene para la preparación de alimentos debe cumplirse al manipularlos”, dice BfR.

A continuación aclara que, “como los virus son sensibles al calor, el riesgo de infección también puede reducirse aún más calentando los alimentos”.

Sobre el consumo de productos animales en sí, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) hace diferenciaciones.

“La carne de ganado sano completamente cocida sigue siendo segura para comer”, asegura en una sección sobre el coronavirus de su web.

Lo mismo sucede con el pescado y los productos de mar que cumplen con los requisitos de salubridad nacionales e internacionales.

En cambio, aclara, “las personas no deben manipular, sacrificar, vestir, vender, preparar o consumir ninguna proteína animal que se origine de animales silvestres o ganado enfermo o que haya muerto por causas desconocidas”.

Pollo crudo

Getty Images
Muchas personas todavía tienen la costumbre de lavar el pollo crudo, pero desde los CDC se informa que no debe hacerse tampoco durante esta pandemia.

Si bien todavía no ha sido 100% confirmado, todo parece indicar que el origen del virus en la ciudad china de Wuhan está en la venta de animales silvestres en mercados, siendo el pangolín y los murciélagos los principales sospechosos.

¿Y qué pasa con los alimentos congelados?

“Los coronavirus anteriores, SARS y MERS, son resistentes al frío y pueden permanecer infecciosos a menos 20 grados centígrados durante hasta 2 años en estado congelado”, informa BfR.

Sin embargo, continúa, “hasta ahora no hay evidencia de cadenas de infección por SARS-CoV-2 a través del consumo de alimentos, incluidos los alimentos congelados“.

A domicilio

Al pedir que te lleven las compras a tu casa u ordenar comida a domicilio, el riesgo se reduce al contacto con quien lo entrega (se le puede pedir que lo deje en la puerta y se aleje) y al envoltorio.

Según Bloomfield, el riesgo de contaminación del envase puede reducirse al mínimo, “vaciando el contenido en un plato limpio, desechando el empaque en una bolsa de basura y lavándote bien las manos antes de comer”.

“Saca la comida del recipiente con una cuchara y cómela con un cuchillo y un tenedor, no con los dedos”, agregó.

Los más cautelosos y vulnerables pueden tomar una medida extra de seguridad calentando más la comida.

Reducir contagio coronavirus

BBC

“Con una pizza, por ejemplo, si quisieras estar realmente seguro, podrías meterla en el microondas por un par de minutos”, dijo Bloomfield.

Ropa

Aún no está claro cuánto tiempo puede sobrevivir el virus en la ropa y otras superficies más difíciles de desinfectar.

Dicho esto, un curso online sobre el covid-19 de mediados de febrero del Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades recomienda el “lavado rutinario de superficies, ropas y objetos frecuentemente usados” como medida para mitigar el contagio en hogares.

Sobre la ropa en particular se explica que hay que lavarla “de acuerdo con las instrucciones del fabricante a la temperatura más cálida indicada posible”.

A su vez, los CDC tienen una muy detallada guía para desinfectar todo el hogar, que incluye ropa, pero que está pensada para cuando existe un caso sospechoso o confirmado de coronavirus en la familia. En otras palabras, se trata de medidas extremas.

Estas recomendaciones -actualizadas al 28 de marzo- incluyen usar guantes al manipular ropa sucia o lavarse las manos después, no sacudir las prendas y usar el modo de lavarropas con el agua más caliente posible.

“La ropa sucia de una persona enferma se puede lavar junto con los artículos de otras personas”, informan los CDC, que recomiendan usar cualquier jabón.

La OMS, por su parte, sostiene que rociar las prendas con alcohol o cloro, como algunos recomiendan, “puede dañar la ropa y las mucosas (es decir, los ojos, la boca, etc.). Tanto el alcohol como el cloro pueden servir para desinfectar las superficies, siempre que se sigan las recomendaciones pertinentes”.

Enlaces a más artículos sobre el coronavirus

BBC

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Cuartoscuro

Función Pública considera 'falta no grave' el presunto desvío millonario en Sedatu

Existe la posibilidad que Zebadúa sea perdonado si es que la FGR le otorga el beneficio de “criterio de oportunidad”, es decir, ser testigo colaborador para inculpar a Rosario Robles.
Cuartoscuro
12 de noviembre, 2020
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La Secretaría de la Función Pública (SFP) considera como “falta no grave” el presunto desvío superior a 4 mil millones de pesos de la Sedatu permitido por el exoficial mayor, Emilio Zebadúa, según se establece en el Informe de Presunta Responsabilidad Administrativa integrado el 1 de septiembre pasado.

Mientras Zebadúa busca el perdón legal ofreciéndose como testigo colaborador de la Fiscalía General de la República (FGR) para entregar pruebas que inculpen a su exjefa, Rosario Robles en La Estafa Maestra, enfrenta también una investigación del Órgano Interno de Control (OIC) de la Sedatu –a cargo de la Función Pública- junto con 24 exfuncionarios más implicados en el posible desvío de recursos públicos durante el sexenio pasado.

Leer más: Zebadúa negocia perdón, mientras pelea en tribunales por sus bienes

Sin embargo, el OIC considera que Zebadúa solo tuvo “faltas no graves”, como la omisión de no “supervisar” a sus subalternos, pese a que era el encargado de administrar los recursos de la Sedatu, el apoderado legal de las cuentas bancarias y jefe directo del equipo que firmó la salida de dinero, según se explica en el expediente PA-13/2020 de la Función Pública obtenido por Animal Político.

Las sanciones correspondientes por “faltas no graves” consisten en amonestación pública, suspensión del empleo o inhabilitación por de mínimo tres meses y pero menos de un año, según el artículo 75 de la Ley de Responsabilidades administrativas

En contraste, en otra investigación contra Rosario Robles en 2019, la Función Pública la sancionó con 10 años de inhabilitación por haber omitido informar sobre una cuenta bancaria con un saldo de poco menos de 3 mil pesos en su última declaración patrimonial cuando fue funcionaria pública. 

En el Informe de Presunta Responsabilidad Administrativa con fecha del 1 de septiembre de 2020, se confirma que la Oficialía Mayor a cargo de Zebadúa pagó convenios con universidades públicas por servicios que no se cumplieron con el dinero de las partidas presupuestales que debían servir sólo para infraestructura e indemnizaciones por expropiación de predios, lo que implicó un “probable daño patrimonial” a las arcas públicas, entre otras presuntas irregularidades.

Se trata del seguimiento a siete expedientes de investigación abiertos desde 2018 por presuntas irregularidades en la Sedatu, pero la SFP apenas este año determinó cuáles serían las faltas administrativas en las que presuntamente incurrieron los 25 exfuncionarios públicos.

Dicha investigación que ahora se encuentra ahora en etapa de audiencias para que los señalados expongan sus argumentos de defensa, está a cargo de Miguel Ángel Serrano Sánchez, titular del Área de Responsabilidades del Órgano Interno de Control de la Sedatu, quien también fue el encargado de determinar el tipo y la gravedad de las presuntas irregularidades cometidas por cada funcionario.

Serrano Sánchez fue abogado supervisor de lo contencioso en el OIC de la Sedatu de 2016 a 2017, pero ascendió en esta administración. En su antiguo puesto rendía cuentas a Miguel Ángel Vega, entonces titular del OIC de la Sedatu y antes de la Sedesol, quien hizo la investigación en la Sedesol en la que determinó que no hubo irregularidades en los convenios de La Estafa Maestra, mismos que ahora forman parte de investigaciones penales. Ahora Vega García es director general de Anticorrupción y Transparencia en la Contraloría de Veracruz, en el gobierno de Cuitláhuac García.

Animal Político consultó a la Función Pública sobre las razones para determinar que Zebadúa incurrió solo en faltas no graves, pero respondió que se trata de una investigación en curso y, por tanto, se debe respetar el sigilo procesal.

El presunto desvío de 2.3 mil mdp en Sedatu

Emilio Zebadúa fue oficial mayor en la Sedesol y la Sedatu, el segundo cargo más importante en una dependencia sólo después del titular, pues se encarga de ejecutar el presupuesto público y, en este caso, dependió directamente de Rosario Robles en ambas secretarías durante el sexenio pasado.

La Unidad de Inteligencia Financiera lo denunció, junto con dos de sus hermanos; Rosario Robles y su exjefe de oficina, Ramón Sosamontes, por presunto lavado de dinero ante la Fiscalía General de la República (FGR) en agosto de 2019.

A diferencia de Rosario Robles a quien la UIF no le encontró gastos millonarios, los hermanos Emilio, José Ramón y Lourdes Zebadúa gastaron 205 millones de pesos, sin que el monto correspondiera con sus ingresos. Se trató de pagos por insumos a través de tarjetas de crédito, compra de inmuebles, transferencias internacionales y casinos.

Pese a ello, existe la posibilidad que Zebadúa sea perdonado si es que la FGR le otorga el beneficio de “criterio de oportunidad”, es decir, ser testigo colaborador para inculpar a Rosario Robles, quien ya enfrenta una orden de aprehensión por delincuencia organizada y lavado de dinero.

De acuerdo con la investigación de la Función Pública, que solo se encarga de la parte administrativa, Zebadúa violó la Ley de Responsabilidad Hacendaria, incumplió reglamentos de la dependencia y “de conformidad con las irregularidades, el presunto responsable habría causado un daño patrimonial de la Sedatu” por 2 mil 343 millones de pesos entregados a supuestos prestadores de servicio y mil 940 millones de pesos para pagar los convenios con universidades.

Pero al determinar el tipo de responsabilidad que se le fincaría, el OIC determinó que habría incumplido el artículo 49 de la Ley General de Responsabilidades Administrativas referente a una “falta administrativa no grave”, cuando “el servidor público cuyos actos u omisiones incumplan con la disciplina y respeto a los demás servidores públicos y con supervisar a sus subalternos”.

Aunque la Ley de Responsabilidades sí contempla el desvío de recursos públicos en el artículo 54, para el “servidor público que autorice, solicite o realice actos para la asignación o desvío de recursos públicos, sean materiales, humanos o financieros, sin fundamento jurídico o en contraposición a las normas aplicables”, este no fue referido en contra de Zebadúa.

Aún cuando las irregularidades detectadas por la Función Pública incluye el pago millonario por los convenios hechos con universidades públicas para hacer supuestos servicios, pero que estas a su vez subcontrataron a empresas que en realidad eran fantasma y, por tanto, el dinero público desapareció, como reveló la investigación periodística La Estafa Maestra. 

Además, los recursos se entregaban en un año fiscal distinto a la fecha en que se habían firmado los convenios. Entre 2016 y 2017, la Oficialía Mayor entregó 617 millones de pesos pese a que los supuestos convenios se firmaron en años previos.

Esto significa una violación a la Ley Hacendaria, pues los compromisos adquiridos por una dependencia en un año fiscal se deben pagar en el mismo periodo. En todo caso, si la dependencia debe saldar una deuda de un año anterior, debía pedir autorización a Hacienda, pero en este caso Zebadúa no lo hizo.

“Se realizaron sin contar con la autorización de Hacienda, que debió determinar las cuentas por liquidar certificadas susceptibles de pagarse por la Tesorería de la Federación durante el periodo de adeudo de ejercicios fiscales anteriores, mismas que debían estar registradas en el sistema de administración financiera federal de la propia Secretaría, contraviniendo la Ley Federal de Presupuesto”, indica la Función Pública en el Informe.

Zebadúa también permitió que Francisco Báez, su subordinado inmediato, realizara 76 pagos a prestadores de servicios por 2 mil 343 millones de pesos correspondientes a los convenios suscritos en 2015, 2016 y 2017.

Pero dichos pagos “habrían resultado injustificados”, toda vez que “no se habría contado con evidencia que acreditara la existencia de los documentos legales como lo son los convenios debidamente suscritos, que justificaran la obligación de hacer el pago”; tampoco había documentos que acreditaran que los servicios y bienes fueron efectivamente realizados y entregados a la Secretaría.

“Por lo que el presunto responsable en su desempeño como Oficial Mayor con sus omisiones habría originado que se pagaran injustificadamente a los prestadores de servicios la cantidad de 2 mil 343 millones de pesos”, concluye el Informe de la Función Pública.

Para pagar los convenios con universidades, la Oficialía Mayor también utilizó el dinero de las partidas presupuestarias 33901, 33903, 39402, 43101 y 32201 y de cuenta bancaria R15 410 Sedatu Infraestructura Concentradora que, según la clasificación de gasto, sólo se usa para el pago de arrendamiento de edificios, subcontratación de servicios con terceros, servicios integrales, indemnizaciones por expropiación de predios y subsidios a la producción.

“Con sus omisiones el presunto responsable habría omitido detectar y evitar que se utilizaran los recursos asignados y las facultades atribuidas a esa Oficialía Mayor, exclusivamente para los fines a que están afectos; con lo que además se genera un daño patrimonial a la Sedatu por mil 940 millones de pesos, cuya erogación fue indebida al haberse utilizado para fines distintos a los que estaban efectos”, dice la Función Pública.

Entre el 15 de febrero de 2016 al 17 de julio de 2017, Zebadúa habría omitido controlar y evaluar el funcionamiento de la Dirección General de Programación y Presupuestación, (a su cargo) y omitir intervenir en la autorización de las erogaciones con cargo al presupuesto aprobado con lo que habría originado que personal a cargo de Francisco Báez, como Martha Lidia Montoya, directora de Tesorería; Juan Pablo Ramírez García, subdirector de Fondos realizaron 61 pagos con motivo de los convenios celebrados en 2015, 2016 y 2017.

Esto “habría resultado injustificados toda vez que al realizarse los pagos se carecía de certeza respecto de la celebración de los convenios y la prestación de los servicios, por lo que con sus omisiones originó que los servidores públicos pagaran injustificadamente”, advierte la Función Pública.

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