Cuánto debe preocuparnos que aparezcan nuevos brotes de COVID-19
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Cuánto debe preocuparnos que aparezcan nuevos brotes de COVID donde ya se levantó la cuarentena

Después de que se levantaran las medidas de cuarentena en varias partes del mundo, volvieron a subir las cifras de nuevos casos. ¿Es esto un fracaso en la estrategia para acabar con la pandemia del nuevo coronavirus?
16 de mayo, 2020
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En momentos en que gran parte del mundo sigue confinado por la pandemia de SARS-CoV-2, los ojos están puestos en las ciudades y países que han empezado a levantar algunas de sus restricciones para regresar, paulatinamente, a un estado de relativa normalidad.

En lugares como Alemania, Corea del Sur o China, por ejemplo, las autoridades han sopesado con detenimiento la situación, tomando en cuenta factores como la tasa de reproducción (la capacidad del virus de propagarse), el número de casos y la severidad de los mismos, antes de decidir flexibilizar el aislamiento.

Sin embargo, pocos días después de que la canciller alemana, Angela Merkel, diera el visto bueno para relajar la cuarentena, datos oficiales revelaron un aumento en el número de casos.

La tasa de reproducción del virus subió allí a 1,2 y 1,3 por varios días, cuando mantenerla por debajo de 1 era una parte fundamental en la ecuación para relajar las normas.

Algo similar ocurrió en Corea del Sur. Y en Wuhan, la ciudad china donde se originó la pandemia, después que no se registraran nuevos enfermos de covid-19 desde el 3 de abril, aparecieron seis casos el fin de semana pasado, todos en un mismo conjunto residencial.

¿Significa esto que el levantamiento de las medidas ha sido un fracaso? ¿Es inevitable que el fin del aislamiento dé lugar a una nueva ola de contagios? ¿O qué debemos esperar realmente tras la salida de la cuarentena?

Esperable

Lo que está sucediendo en estos países, le explica a BBC Mundo Andrew Tatem, investigador de enfermedades emergentes de la Universidad de Southampton, en Reino Unido, “es lo esperable“.

“No estamos en una etapa en la que se elimina la enfermedad. Hay maneras de frenar la aparición de casos, pero para eso se necesita una vacuna, o que todo el mundo haya sufrido la enfermedad y tenga cierto tipo de inmunidad, y ese no es el caso”.

“La gran mayoría de la población —en algunos casos el 95%— sigue siendo susceptible al virus, que sigue circulando por el mundo. Así que definitivamente esperamos que se produzcan más casos“, señala el científico.

Prueba para detectar el coronavirus

Getty Images
Las pruebas a gran escala han ayudado a limitar la propagación del SARS-CoV-2 en Alemania.

Es difícil saber cuándo este incremento en el número de infectados excede lo esperable y debe ser motivo de preocupación para las autoridades.

“No hay un número determinado. Si por ejemplo un país tiene mil casos nuevos, depende de si están en una ciudad o de si están distribuidos equitativamente en todo el país”, explica Tatem.

“En el primer caso es preocupante y amerita la implementación de medidas, mientras que en el segundo no constituye un problema”.

Lo importante, en opinión del profesor de Epidemiología de la Universidad de Hong Kong Ben Cowling, es “qué potencial tiene la infección de volver a propagarse“.

“Si las medidas se relajan completamente y volvemos a la normalidad, el potencial es muy grande”.

En Alemania, por ejemplo, el Instituto Robert Koch (RKI, por sus siglas in inglés), que asesora al gobierno alemán en temas de coronavirus, afirmó que no le preocupa la tasa de reproducción lleve varios días por encima de 1.

“Los días individuales no son un problema”, afirmó Lars Schaade, del RKI, sino cómo se comporta la tasa en un período de tiempo más largo.

Segunda ola

La aparición de nuevos casos no significa necesariamente que estamos ante una segunda ola de la pandemia, aunque tampoco hay una definición exacta de qué constituye una nueva ola en términos de salud pública.

Hombre con tapabocas en Colombia

Getty Images
La OMS advierte que es posible que el virus no desaparezca y que tengamos que adaptarnos a convivir con él.

Básicamente, dice Cowling, hablamos de una nueva ola “cuando el número de casos alcanza un nivel en el que los hospitales deben tomar medidas especiales para responder a la epidemia, como por ejemplo liberar camas para crear más espacio para pacientes con coronavirus”.

Pero hasta que se obtenga una vacuna y la mayoría de la población esté inmunizada, es probable que estas olas se repitan y que tengamos que acostumbrarnos a convivir con ellas.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) hizo esta semana una advertencia en esta misma dirección, aventurando incluso que el viruspodría quedarse entre nosotros para siempre, como ha ocurrido con el virus del VIH.

“Es importante poner esto sobre la mesa: el virus podría convertirse en otro virus endémico en nuestras comunidades y estos virus podrían no irse nunca”, sentenció Mike Ryan, director de Emergencias Sanitarias de la OMS.

“El VIH no ha desparecido, pero nos hemos adaptado al virus”.

¿Más o menos violenta?

Muchos se preguntan si el impacto de un nuevo brote será menor o mayor que el que el que tuvo el SARS-Cov-2 cuando surgió por primera vez.

Las epidemias y las enfermedades infecciosas se comportan de maneras diferentes. Si nos guiamos por la pandemia de gripe española de 1918 —un evento considerado como la “madre de todas las pandemias” y que dejó más de 50 millones de muertos— sus sucesivas oleadas fueron más letales que la primera.

Enfermo de covid-19

Getty Images
Expertos esperan que, de producirse un nuevo brote, este tenga un menor impacto en la población.

Sin embargo, señala Cowling, “la primera se produjo en verano, mientras que la segunda tuvo lugar en invierno”.

“En cambio, con el coronavirus, (al menos en el hemisferio norte), la primera fue en el invierno y la primavera, y la segunda podría llegar en el verano, con lo cual el clima podría jugar a favor”.

América del Sur está en la situación opuesta. “Probablemente allí represente un gran desafío en los próximos tres o cuatro meses”.

No obstante, más allá del clima, y a diferencia de lo que ocurrió con la gripe española, mucho dependerá de las medidas que se tomen para limitar la propagación.

Por otra parte, ahora las autoridades tienen más experiencia y conocimiento sobre el virus y sus formas de contagio.

“El mundo está mucho más alerta y hay preocupación, por ello espero que si se produce una segunda ola se vuelvan a implementar medidas y que no sea tan extrema”, argumenta Tatem.

No han fracasado

Los expertos consultados por BBC Mundo coinciden en que, dado que es esperable, no se puede considerar la aparición de nuevos casos tras la flexibilización del aislamiento en China, Corea del Sur o Alemania como un fracaso.

“No es lo que querrían las autoridades, pero es algo que esperaban y para lo que han planificado”, dice el científico de la Universidad de Southampton.

“El hecho de que hayan logrado detectar el aumento de los casos muestra cierto éxito en la forma en que han creado sistemas para detectarlos mientras son relativamente bajos”.

Café en Bonn

Getty Images
Con la relajación de la cuarentena, algunos cafés y restaurantes han comenzado a abrir sus puertas.

“Mientras le hagas pruebas a suficiente cantidad de gente y reacciones rápidamente, la evidencia muestra que el virus se puede mantener bajo control“.

No hay que olvidar que las cuarentenas son una estrategia a corto plazo destinadas a reducir el número de contagios que provoca cada persona infectada, para evitar que la tasa de infección aumente a un ritmo exponencial.

Buscan lo que se conoce en términos técnicos como “aplanar la curva” para que los hospitales no se vean desbordados por encima de su capacidad, lo cual hace que disminuya el número de muertes, y permite también ganar tiempo mientras los científicos aprenden cómo se comporta el nuevo coronavirus, desarrollan tratamientos efectivos y trabajan en busca de una vacuna.

Es decir, no tienen como propósito llevar el número de casos a cero.

En esta etapa, los gobiernos se ven en la difícil posición de tener que encontrar un balance entre la necesidad de reabrir y estimular la economía, al mismo tiempo que proteger la salud de la población.

“En este momento es el gran dilema y no creo que haya una respuesta acertada: los países que mantengan la cuarentena por semanas y meses sentirán el impacto en la sociedad y en la economía, mientras que los que no lo hagan, sentirán el impacto en la salud de la población y podrán sufrir una segunda ola”, comenta el experto de Hong Kong.

Ante esta perspectiva, las autoridades deberán estar atentas a los contagios para evaluar cómo, cuándo y qué medidas introducir.


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Cuartoscuro

La Guardia Nacional apresura el despido de elementos civiles; les ofrece retiro voluntario o quitarlos de las calles

En su lugar, la corporación ha colocado a policías militares transferidos directamente desde el Ejército. Esto, a pesar de los llamados de la ONU y otras instancias para que el país deje la militarización de la seguridad pública por su riesgo para los derechos humanos.
Cuartoscuro
29 de abril, 2022
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Con el objetivo de apresurar la salida de los últimos agentes civiles de la corporación, o por lo menos retirarlos de las calles, la Guardia Nacional (GN) puso en marcha un programa de retiro voluntario en el que ofrece “compensación económica” a estos elementos, a cambio de renunciar definitivamente al cargo. Los que no aceptan son reasignados —de forma obligatoria— a otras áreas distintas a las de patrullaje y prevención.

Documentos internos a los que Animal Político tuvo acceso muestran que, en un solo día, 600 efectivos que estaban en labores de vigilancia en las calles fueron reubicados a otras áreas de la corporación. En tanto, miles fueron trasladados a la Ciudad de México para ser exhortados a adherirse al programa de retiro voluntario y, mientras eso ocurre, permanecen congelados. Policías militares reclutados por la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) son los responsables de asumir sus funciones.

Esto sucede pese a que, por definición constitucional, la GN es una institución civil, y a que instancias como la ONU o Amnistía Internacional han pedido frenar la militarización de las tareas de seguridad pública.

“Nos han tenido por días en el centro de mando de Iztapalapa, sentados en las gradas, sin hacer nada, cumpliendo el turno ahí sentados por ocho o hasta 16 horas. Esperan que les digamos que nos queremos adherir al retiro. Es desesperante y denigrante para nosotros”, dijo uno de los agentes, quien entregó a este medio videos de las condiciones en que los tienen en las gradas.

Animal Político buscó a la GN y a la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) para conocer los motivos de estos movimientos, así como las razones por las cuales no se ha reclutado a civiles sino solo a elementos provenientes de las Fuerzas Armadas, pero al igual que en ocasiones anteriores, no se ha proporcionado respuesta.

El año pasado, por instrucciones de los generales que la dirigen, la GN puso en marcha una estrategia para sustituir con policías militares a los expolicías federales transferidos originalmente a esta corporación y que estaban a cargo de las tareas de patrullaje en vías federales y de seguridad en casetas, puertos y aeropuertos. Las acciones ordenadas en los últimos días forman parte de la fase final de este programa.

El 18 de abril, a través del oficio GN/DGSE/7585/2022, se informó a los coordinadores de batallón del país que, por instrucción del general Luis Rodríguez Bucio, comandante de la GN, se había puesto en marcha el Programa de Separación Voluntaria para el personal de carrera, justamente, los agentes de la extinta Policía Federal que pasaron a la GN.

Para tal efecto, se ordenó a dichos mandos “brindar todas las facilidades necesarias” para el traslado de los agentes interesados a la CDMX, con el fin de comenzar con los trámites de separación de la corporación. El procedimiento, dividido en seis etapas, comenzó con la invitación a todos los agentes civiles para adherirse a dicha separación. Junto con ese oficio, se anexa el modelo de carta ya redactada que cada agente debe firmar, donde acepta separarse de la GN a cambio del “pago de una compensación económica”.

  

Agentes de la corporación señalaron a este medio que fue a través de mensajes de texto y de una videoconferencia por Zoom como sus mandos les hicieron saber de la puesta en marcha de este procedimiento y, aunque es una separación voluntaria, a muchos se les ordenó trasladarse a la CDMX aun sin haber aceptado adherirse a dicha iniciativa.

“Algunos tenemos 10 o 15 años aquí, esto es lo que sabemos hacer. Nos quieren ahora sacar y truncar una carrera y no nos conviene. Primero, porque la compensación que quieren ofrecer no es acorde a lo que deberíamos de recibir, pero sobre todo porque para muchos de nosotros ya es complicado, por nuestra edad, conseguir otro trabajo”, dijo uno de los policías, quien pidió no revelar su nombre pues tiene órdenes superiores de no dar declaraciones.

Por ley, estos exfederales tienen derecho a permanecer en la corporación siempre que cumplan con sus obligaciones y superen las pruebas de control de confianza que periódicamente se les aplican. Al cumplir 33 años de trabajo, tienen derecho a una jubilación y el pago de una pensión, beneficios que perderían en caso de adherirse a la separación voluntaria que se les está ofreciendo.

De acuerdo con autoridades federales, son pocos los elementos que han aceptado esta estrategia, por lo que se les ha pedido a los seis coordinadores de batallones del país insistir a los agentes en esta opción, con la instrucción definitiva de que ya no podrán continuar realizando patrullajes ni acciones operativas de vigilancia, pues esas labores quedan a cargo de los policías militares.

Reasignación forzosa

El 16 de febrero, Animal Político dio a conocer que la GN había transferido a 101 de sus agentes civiles destinados a los patrullajes en carreteras e instalaciones a la Coordinación Nacional Antisecuestro. Lo hizo de forma automática y grupal, sin que previamente se realizara un análisis de si contaban con el perfil para ello o sin darles una capacitación especial. Los movimientos de esta naturaleza han seguido incrementando.

Por ejemplo, el pasado 9 de abril, más de 600 guardias civiles que estaban abocados a labores de patrullaje fueron removidos de esas funciones por órdenes superiores. En oficios firmados por el general Rodríguez Bucio, se instruyó al comandante de la Dirección de Seguridad en Carreteras e Instalaciones la reasignación de dichos efectivos.

En el oficio GN/S.P./SsPC/0863/2022, se instruyó la reasignación inmediata de 32 agentes que estaban en las calles en labores de patrullaje a la Dirección General Antidrogas; en el oficio GN/S.P./SsPC/0859/2022, se ordena la transferencia de 464 elementos a la Dirección General de Servicios Especiales; en el oficio GN/S.P./SsPC/0874/2022, se instruye la reasignación de 64 elementos a la Dirección General de Inteligencia, y en el oficio GN/S.P./SsPC/0861/2022, se ordena el traslado, de forma similar, de 67 guardias civiles a la Dirección General de Investigación.

  
  
  
  

Oficios similares se han continuado emitiendo en las últimas semanas, con la reasignación de elementos a otras direcciones como la Científica o la de Seguridad Procesal, o con invitaciones para abandonar definitivamente la institución y ser ubicados en distintas áreas de la SSPC como, por ejemplo, el Servicio de Protección Federal, la Coordinación Nacional Antisecuestro o la Dirección General de Protección Civil.

Ninguno de estos movimientos ha sido detallado ni explicado públicamente por la GN o la SSPC. Tampoco las razones de ello. En las conferencias matutinas del presidente Andrés Manuel López Obrador donde una vez al mes se abordan temas de seguridad, el general Rodríguez Bucio y el titular de la Defensa Nacional, Luis Cresencio Sandoval, solo dan cuenta del estado de fuerza total de la corporación, que asciende a más de 100 mil efectivos, pero no de estos cambios.

Pero según elementos de la corporación, lo que los mandos les han explicado es que estas reasignaciones tienen la finalidad de preparar la transición administrativa y operativa de la GN a la Sedena. Un movimiento que el presidente ya ha anunciado y que requeriría una nueva modificación a la Constitución. 

Una policía militarizada

Datos oficiales que Animal Político ha documentado en los tres años de existencia de la GN prueban que, aun cuando en la Constitución se estableció que era una corporación civil, en los hechos se ha avanzado siempre hacia su crecimiento y consolidación militar. El reclutamiento se ha realizado con efectivos provenientes del Ejército y la Marina desde el primer momento.

Al cierre de enero pasado, de los 102 mil 312 elementos que conformaban la GN, 62 mil 284 eran elementos pertenecientes y contratados por el Ejército y 17 mil 792 eran de la Marina. Solo 23 mil 236 efectivos, la quinta parte del estado de fuerza, eran agentes civiles que pertenecían a la extinta Policía Federal.

Desde el año pasado, los altos mandos de la GN (todos ellos militares) decidieron poner en marcha un programa de relevos para ir sustituyendo a dichos agentes civiles —concentrados en patrullajes y vigilancias de vías y zonas federales— por efectivos de la Policía Militar. Una estrategia de cuatro fases que se prevé concluya a finales de julio.

De forma paralela a la GN, destaca el hecho de que en el actual sexenio se ha registrado la mayor movilización de elementos de las Fuerzas Armadas convencionales en apoyo a las tareas de seguridad pública de la que haya registro. Datos de la Sedena obtenidos por transparencia sitúan en más de 80 mil los soldados del Ejército desplegados en la calle, cumpliendo funciones de policía, una cifra récord.

El pasado 12 de abril, el Comité contra las Desapariciones Forzadas de la ONU hizo un llamado oficial al gobierno de México para que abandone la ruta de militarización de la seguridad pública por la que ha optado, tras advertir que ello representa un serio riesgo a los derechos humanos. En cambio, le pidió fortalecer a las corporaciones civiles.

Se trata de una petición que ha sido reiterada por otras organizaciones como Amnistía Internacional, la cual ha advertido que el involucramiento permanente de las Fuerzas Armadas en seguridad viola convenios internacionales que México está obligado a respetar, y en los que establece que esto debería ser solo un recurso excepcional.

Apenas el pasado 27 de abril, un elemento de la GN se vio involucrado justamente en un caso de abuso de la fuerza y violación grave a los derechos humanos, luego de que, sin mediar provocación, disparó contra estudiantes de la Universidad de Guanajuato. Mató a uno de ellos y dejó lesionada a su compañera.

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