Cómo el uso cubrebocas puede reducir los síntomas de COVID-19
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Cómo el cubrebocas evita la propagación de la COVID y puede reducir los síntomas

Un nuevo estudio concluyó que usar mascarillas reduce la carga viral a la que estaríamos expuestos y, de contagiarnos, la manifestación de la enfermedad sería más leve o inclusive asintomática.
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9 de agosto, 2020
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El argumento generalizado de parte de las autoridades sanitarias y gobernantes por todo el mundo que recomiendan y/o imponen el uso de mascarillas es que evitan que las personas infectadas propaguen el coronavirus.

Pero un nuevo estudio concluyó, tras examinar varios casos, que usar mascarillas reduce la carga viral a la que estaríamos expuestos y, de contagiarnos, la manifestación de la enfermedad sería más leve o inclusive asintomática.

La investigación realizada en Estados Unidos por los doctores Monica Gandhi y Eric Goosby, de la Universidad de California, y el doctor Chris Beyrer, de la Universidad Johns Hopkins, resalta que la exposición al coronavirus sin consecuencias severas debido al uso de mascarillas podría generar una inmunidad a nivel comunitario y reducir la propagación mientras se desarrolla una vacuna contra el virus.

En vista del rechazo al uso de mascarillas de algunos grupos y personas, el beneficio al individuo (además de a otros) que porta el tapabocas sugerido por el estudio podría ser un incentivo más para su uso y convertirse en un pilar del control de la pandemia.

El estudio fue publicado en la revista especializada Journal of General Internal Medicine.

Un hombre con una mascarilla pasa frente a una valla con la imagen del coronavirus

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La mascarilla reduce la posibilidad de tener síntomas severos de covid-19, dicen los investigadores.

El efecto de la carga viral

Los doctores Gandhi, Goosby y Beyrer respaldan su teoría -como la llaman- comparando la evidencia de múltiples situaciones en las que grupos usaron o dejaron de usar mascarillas y la relación que eso tiene con la carga viral y los crecientes índices de infecciones leves o asintomáticas.

La infección asintomática puede ser problemática porque promueve la propagación del virus por personas que están contagiadas sin que lo sepan, pero al mismo tiempo ser asintomático en lugar de estar gravemente enfermo es beneficioso para el individuo, indican.

Además, los índices más altos de infección asintomática conducen a índices más altos de exposición al virus. El exponer a una sociedad a este coronavirus sin las consecuencias de una enfermedad grave podría crear mayores niveles de inmunidad comunitaria, la llamada inmunidad de rebaño.

Los investigadores reconocen que la respuesta inmunológica de anticuerpos y células T a las diferentes manifestaciones de covid-19 todavía está siendo analizada, pero las señales basadas en los datos del desarrollo de esa inmunidad celular, aun con una infección leve, son esperanzadoras.

Evidencia

La perspectiva que los portadores de mascarillas están expuestos a una carga viral menor que resulta en una infección más leve está sustentada en el estudio de tres importantes cúmulos de evidencia: virológica, epidemiológica y ecológica.

Una fila de compradores todos con mascarillas

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Hasta ahora, el principal argumento para el uso de las mascarillas es la protección de los otros.

Con respecto a la primera, las mascarillas -dependiendo del diseño y material- filtran la mayoría de las partículas virales, aunque no todas. Desde hace un tiempo se ha propuesto que la exposición de ese bajo nivel de partículas virales probablemente producen una enfermedad que es menos severa.

Los resultados de experimentos realizados en el pasado con humanos expuestos a diferentes volúmenes de virus no letales demostraron síntomas más severos en sujetos que recibieron una carga viral mayor.

Con el nuevo coronavirus la experimentación no es posible ni ética, pero unas pruebas realizadas a hámsteres en las que se simuló el uso de mascarillas separando a los animales con una pared divisoria hecha de una máscara quirúrgica, no sólo demostraron que los hámsteres protegidos fueron menos propensos a la infección, sino que los que, entre esos, se contagiaron de covid-19 manifestaron síntomas leves.

En términos de la evidencia epidemiológica, los doctores indican que los altos índices de mortalidad que se vieron al inicio de la pandemia parecen estar asociados a la intensa exposición a la alta carga viral antes de que se introdujera el uso de mascarillas.

Caso del crucero argentino

Un caso reciente en particular llama la atención: el de un crucero en Argentina donde todos los pasajeros y tripulantes fueron dotados de mascarillas tras detectarse un brote de covid-19.

En ese entorno cerrado, 128 de las 217 personas abordo dieron positivo en la prueba de coronavirus. Sin embargo, la mayoría de los infectados (81%) se mantuvo asintomática.

Un autobús en Taiwán con pasajeros usando mascarillas

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Las tasas de mortalidad se han mantenido baja en países que han reabierto sus actividades pero todavía usan mascarillas.

Como evidencia ecológica, la investigación indica que los países y regiones que de por sí acostumbran a usar mascarillas para el control de infecciones, como Japón, Hong Kong, Taiwán, Singapur, Tailandia y Corea del Sur, no han sufrido tanto en cuanto índices de la severidad de la enfermedad y la mortalidad.

Igualmente ha sucedido con los países que aplicaron tempranamente la medida del uso de mascarillas.

Es más, aun cuando los mencionados países registraron un resurgimiento de casos de covid-19 al reanudar la actividad social y económica, las tasas de mortalidad se ha mantenido baja, sustentando la teoría de la carga viral, afirman los autores del estudio.

En conclusión, los doctores alegan que el uso universal de mascarillas durante la pandemia debería ser uno de los fundamentos más importantes en el control de la enfermedad y abogan que esta medida se tome en particular en Estados Unidos, donde las directivas no han sido homogéneas y parte de la población ha reaccionado hasta violentamente contra el uso de mascarillas.

Resaltan que durante la devastadora pandemia de gripe en 1918, los estadounidenses adoptaron sin contratiempos el uso de las mascarillas en público, pero la respuesta a las actuales recomendaciones de los Centros de Control de Enfermedades (CDC) ha sido dispareja.

Una secretaria con mascarilla escribe a máquina en su escritorio en 1918

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En 1918, el público estadounidense no tuvo objeción en cumplir con el uso de mascarillas para combatir la pandemia de influenza.

El uso de mascarillas tiene dos ventajas. La primera es proteger a los demás evitando la propagación del virus por una persona infectada. Si esa preocupación por el prójimo no es suficiente, tal vez la segunda ventaja -el beneficio individual- sea una motivación más eficaz.


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'Es inminente': Alfaro advierte sobre aplicación de 'botón de emergencia' por rebrote de COVID en Jalisco

"Pareciera que le perdimos el miedo al virus. Los centros comerciales a tope, los restaurantes con filas para entrar, los bares llenos", acusó el gobernador de Jalisco.
25 de octubre, 2020
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El gobernador de Jalisco, Enrique Alfaro, dijo este domingo que es “inminente” la aplicación del mecanismo estatal de “botón de emergencia”, con más restricciones de actividades ante el rebrote de COVID que ha registrado la entidad en octubre.

“La tendencia a la baja que habíamos logrado durante todo el mes de septiembre cambió en octubre, y en las últimas semanas se ha sostenido una tendencia a la alza”, señaló Alfaro en un video.

“Pareciera que le perdimos el miedo al virus. Los centros comerciales a tope, los restaurantes con filas para entrar, los bares llenos, las casas se convirtieron en centros de reunión y de fiesta, la gente paseando como si nada sucediera”, agregó.

Los indicadores que definió la entidad para la activación del botón de emergencia, dijo, han llegado a un punto crítico”. Refirió que se tiene una tasa de incidencia acumulada de 396.7 casos, siendo que el límite para el botón es 400.

El 22 de octubre, detalló,  se registró un récord de casos activos, con 4 mil 343, y el día 23 un récord de casos confirmados, con 900.

Es evidente,  señaló, que se pasarán los límites establecidos para el botón de emergencia la semana próxima, porque no se ha logrado revertir la tendencia.

El martes se hará una nueva evaluación de la situación de COVID en la entidad y el próximo miércoles,  dijo,  se confirmará si se aplica o no el botón de emergencia a partir del viernes, con una duración de 14 días.

De ser así, entre las medidas estarán la suspensión de actividades durante la noche, de lunes a viernes. “Durante el día, seguiríamos con las actividades normales pero cumpliendo en serio con los protocolos sanitarios establecidos”, mencionó.

Durante dos fines de semana, apuntó, habría suspensión total de actividades en la entidad, para que la gente se quedara en casa, exceptuando a Puerto Vallarta, en donde solo aplicaría la suspensión nocturna los 14 días.

El transporte público dejaría de operar a las 8 de la noche de lunes a viernes y dos fines de semana, y estarían prohibidas las reuniones de más de 10 personas a puerta cerrada, así como los eventos de más de 50 personas en lugares abiertos.

No sería un toque de queda, refirió Alfaro, los servicios de comida podrían seguir teniendo servicio a domicilio en la noche y los fines de semana, podrían seguir abiertas farmacias y tiendas de abarrotes, la gente podría salir en cualquier momento, aunque ya con la referida suspensión nocturna del transporte público.

Alfaro acusó al gobierno federal de tratar de ocultar el rebrote de COVID en el país.

“El presidente, una vez más, ha decidido ignorar las alarmas encendidas”, expresó.

“El gobierno federal ha vuelto a minimizar el riesgo que tenemos enfrente, con cortinas de humo quieren ocultar el inicio de una segunda ola de contagios a escala nacional, esa actitud ya le costó miles de vidas al país”.

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