Por qué me bajé el sueldo 1 MDD (y les subí el salario a mis empleados)
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Dan Price: Por qué me bajé el salario 1 MDD (y les subí el sueldo a todos mis empleados)

Dan Price no es un típico jefe. No solamente decidió bajarse el salario: se lo subió a sus empleados. Cinco años después, el empresario cuenta que la idea funcionó bien. Esta es su historia.
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2 de marzo, 2020
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En 2015, el jefe de una compañía que procesa pagos con tarjetas de crédito en Seattle, Estados Unidos, estableció un salario mínimo de US$70.000 al año para los 120 trabajadores de su compañía, y personalmente se redujo el sueldo en US$1 millón.

Cinco años más tarde dice que la apuesta valió la pena.

Dan Price estaba de excursión con su amiga Valerie en las montañas Cascade de Seattle, cuando tuvo una incómoda revelación.

Mientras caminaban, ella le dijo que su vida era un caos, que su arrendador le había subido el alquiler mensual en US$200 y que tenía dificultades para pagar sus cuentas.

Eso enfureció a Price. Valerie había estado 11 años en el ejército, dos veces en Irak, y ahora trabajaba 50 horas a la semana en dos empleos para llegar a fin de mes.

“Ella es alguien a quien el servicio, el honor y el trabajo duro simplemente la definen como persona”, cuenta el empresario.

A pesar de que Valerie ganaba alrededor de US$40.000 al año, en Seattle eso no es suficiente para pagar una casa decente.

Price estaba enojado porque el mundo se hubiera convertido en un lugar tan desigual. Y de repente se dio cuenta de que él era parte del problema.

A los 31 años, Price era millonario. Su compañía, Gravity Payments, que fundó en su adolescencia, tenía alrededor de 2.000 clientes y estaba valorada en millones de dólares.

Aunque él ganaba US$1,1 millón al año, Valerie le recordó que gran parte de su personal debía estar pasando dificultades económicas, y decidió hacer un cambio.

Una cruzada contra la desigualdad

Educado en Idaho, un estado profundamente cristiano y rural, Dan Price es optimista, generoso en sus elogios a los demás e impecablemente cortés. Y se ha convertido en un acérrimo activista contra la desigualdad en Estados Unidos.

“La gente se muere de hambre, los despiden o se aprovechan de ellos, para que alguien pueda tener un apartamento en la cima de una torre en Nueva York con sillas de oro”, lamenta.

Dan Price

Gravity
Cinco años después, Price está orgulloso de la decisión que tomó. La empresa ha crecido sustancialmente.

“Estamos glorificando la codicia todo el tiempo como sociedad”, dice Price.

Antes de 1995, la mitad más pobre de la población de Estados Unidos tenía una proporción de la riqueza nacional superior a la del 1% más rico, explica.

Pero ese año las cosas cambiaron: ese 1% pasó a ganar más que el 50% más pobre. Y la brecha continúa ensanchándose.

A subir los salarios

Price había leído un estudio de los economistas ganadores del premio Nobel Daniel Kahneman y Angus Deaton que analizaba cuánto dinero necesita un estadounidense para ser feliz.

Tras reflexionar al respecto, decidió que aumentaría significativamente el salario mínimo en Gravity.

Después de calcular los números, llegó a la conclusión de que le pagaría a sus trabajadores US$70.000 al año como mínimo.

Pero al mismo tiempo se dio cuenta de que no solo tendría que recortar su salario, sino también hipotecar sus dos casas y renunciar a sus acciones y ahorros.

Reunió a sus empleados y les dio la noticia. Price esperaba que la gente celebrara, pero al principio no pasó nada. Se produjo como una especie de anti-clímax, cuenta el empresario.

Entonces tuvo que repetir el anuncio para que la gente se convenciera de que era verdad lo que estaba pasando.

Y así fue como un tercio de los empleados duplicó inmediatamente su salario.

¿Los resultados?

Han pasado cinco años desde aquel anuncio, tiempo durante el cual su empresa se ha expandido.

La plantilla de empleados se duplicó y el valor de las transacciones que procesa la firma ha pasado de US$3.800 millones anuales a US$10.200 millones.

Hay otras métricas de las que Price está aún más orgulloso.

Dan Price y su madre

Gravity
En Gravity los empleados tienen un salario mínimo de US$70.000 al año.

“Antes de adoptar la medida de pagar un salario anual mínimo de US$70.000, en el equipo nacían entre cero y dos bebés al año”, explica.

“Y desde el anuncio han nacido más de 40 bebés”.

Según Price, más del 10% del personal de la compañía ha podido comprar su casa propia, en una de las ciudades más caras de EE.UU. para quienes pagan arriendo. Antes la cifra era inferior al 1%.

La cantidad de recursos que los empleados están poniendo voluntariamente en sus propios fondos de pensiones se ha más que duplicado. Y un 70% de los empleados dice que ha pagado sus deudas.

Duramente criticado

A pesar de esos resultados, Price recibió muchas críticas. Junto con cientos de cartas de apoyo y portadas de revistas que lo etiquetaron como “el mejor jefe de Estados Unidos”, muchos de los propios clientes de Gravity objetaron lo que veían como una declaración política.

Incluso algunas personas externas a la empresa lo tildaron de comunista. Y al interior de la firma también hubo reacciones contrarias.

Dos empleados de alto rango renunciaron en señal de protesta porque no estaban de acuerdo con que el personal que tenía los salarios más bajos recibiera un aumento de la noche a la mañana, argumentando que se volverían perezosos y que la compañía perdería competitividad.

Nada de eso ocurrió.

Un regalo sorprendente

Price cuenta que se siente decepcionado y triste porque esperaba que el ejemplo de Gravity inspirara cambios de gran alcance en el mundo de los negocios en EE.UU.

Y aunque algunas firmas han tenido iniciativas similares (como PharmaLogics en Boston o Rented.com en Atlanta), él se imaginaba un impacto mayor.

“Estaba equivocado”, reconoce. “Realmente he fallado en ese sentido. Y esto ha cambiado mi perspectiva sobre las cosas, porque realmente creía que era posible transformar el rumbo de la descontrolada desigualdad de ingresos”.

A nivel personal, la decisión salarial que tomó Price tuvo un profundo efecto en su vida.

Dan Price acepta un auto Tesla.

YouTube
Los empleados le regalaron un auto Tesla al empresario para agradecerle por la forma en que maneja la compañía.

Antes de reducir sus ingresos, el empresario era el cliché de un joven millonario blanco del sector tecnológico. Vivía en una hermosa casa con vistas al Puget Sound de Seattle y bebía champán en restaurantes caros.

Pero después del cambio, puso su casa en alquiler en AirBnB para mantenerse a flote y transformó su estilo de vida.

Un día, un grupo de empleados se cansó de verlo aparecer en el trabajo en un Audi de 12 años y se juntaron en secreto para comprarle un Tesla.

“Sentí que era la mejor manera de decir gracias por todos los sacrificios que él ha hecho y cualquier cosa negativa con la que haya tenido que lidiar”, cuenta en un video Alyssa O’Neal, una de las empleadas que participó en la iniciativa.

Cuando Price recibió el regalo, se puso a llorar.

Price mantiene su salario

Actualmente Price sigue recibiendo el salario mínimo de Gravity.

Dice que se encuentra más satisfecho de lo que estaba cuando ganaba millones, aunque no todo ha sido fácil. “Hay desafíos todos los días”, apunta.

“Tengo la misma edad que Mark Zuckerberg y tengo momentos oscuros en los que pienso: ‘Quiero ser tan rico como Mark Zuckerberg y quiero competir con él para estar en la lista de Forbes. Y quiero estar en la portada de la revista Time, ganando mucho dinero’. Todas estas cosas codiciosas son tentadoras “.

“No es fácil rechazarlo. Pero mi vida es mucho mejor“.

(*Basado en un artículo de Stephanie Hegarty, periodista de la BBC).

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Cuartoscuro

Estudiantes del CIDE alistan paro indefinido y toma de instalaciones

De acuerdo con la comunidad estudiantil, solo se evitaría ir a paro si demandas contenidas en el pliego petitorio estudiantil son resueltas o al menos existan acuerdos creíbles y suficientes.
Cuartoscuro
25 de noviembre, 2021
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Luego de participar en una votación electrónica, la comunidad estudiantil del CIDE decidió irse a paro indefinido con evaluaciones finales y toma de instalaciones a partir del lunes 29 de noviembre.

Este miércoles, entre las 12:15 y las 22:00 horas se llevó a cabo un proceso de votación digital en el que la comunidad estudiantil pudo expresar sus preferencias con respecto a las acciones que tomará el movimiento estudiantil en caso de que las exigencias del pliego petitorio no sean cumplidas a más tardar el lunes 29.

Según dio a conocer la colectiva CIDE+, en este ejercicio participó el 87% del alumnado, pues de los 484 estudiantes activos se recibieron 424 votos.

Lee: Alumnos del CIDE buscan suspender proceso de elección de director; presentarán un amparo

“Hubo votos registrados de todos los programas académicos y generaciones con las que cuenta el CIDE al día de hoy, lo que contempla licenciaturas, maestrías y doctorados.

“Lxs representantes electos de todos los grupos, las colectivas estudiantiles y las sociedades de alumnxs estuvieron encargadxs de comunicar con sus grupos la información relevante acerca de este proceso, resolver dudas pertinentes y vigilar que las elecciones se llevaran a cabo en orden y completa transparencia. No hubo notificación de irregularidades durante las elecciones”, señalaron.

La manera por la que se evitaría ir a paro, insistieron, es que las demandas contenidas en el pliego petitorio estudiantil sean resueltas o al menos existan acuerdos creíbles y suficientes.

Los estudiantes tuvieron que contestar seis preguntas. La tercera se refería específicamente a la toma física de las instalaciones del CIDE.

En concordancia con lo estipulado en el pliego petitorio que emitimos el 18 de noviembre del presente año, ¿estarías de acuerdo con la toma física de las instalaciones del CIDE, comenzando el lunes 29 de noviembre?

De acuerdo con los resultados difundidos el 67% (284 alumnos) votaron por el sí.

Respecto a cuánto tiempo duraría esta acción, el 48% de los participantes votaron por que fuera indefinido o hasta que hubiera compromisos puntuales a sus demandas.

Un 16% votó porque fuera simbólico de 24 horas el día que se anunciara al nuevo director del CIDE.

“Comprendemos la premura con la que estamos haciendo esto, pero consideramos que es necesario usar mecanismos que permitan garantizar la máxima representación de los intereses de cada estudiante. Esta votación no reemplaza nuestras intenciones de generar una Asamblea Estudiantil, sino que fungirá como mecanismo de emergencia dado el poco tiempo que tenemos para actuar”, era el mensaje con el que concluía la boleta virtual de votación.

Te puede interesar: Estudiantes del CIDE exigen regreso de académicos destituidos y remoción inmediata de director interino

Clausura oficina del director interino 

Esta mañana, alumnos del CIDE clausuraron simbólicamente la oficina del director interino José Antonio Romero Tellaeche.

Fuera de su cubículo colocaron pancartas y leyendas en rechazo hacia él, las decisiones que ha tomado mientras ha fungido como director interino y contra su postulación para ser nombrado director definitivo del centro de investigación.

Esto, luego de que ayer miércoles desairara un encuentro virtual con la comunidad de estudiantes egresados y activos del CIDE quienes convocaron a una entrevistas separadas con los dos postulantes al cargo: a él y Vidal Llerenas.

El exalcalde de Azcapotzalco atendió la convocatoria y a lo largo de una hora platicó el martes -de forma virtual- con la comunidad.

Este miércoles a las 19:00 horas era el turno de Romero Tellaeche quien horas antes de la reunión -a pesar de haber estado confirmada con antelación-, canceló.

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