Día de la Victoria: por qué el 9 de mayo es tan importante para Rusia
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Día de la Victoria: por qué el 9 de mayo es tan importante para Rusia y para Putin

Rusia celebra la victoria en la Segunda Guerra Mundial un día después que la mayoría del resto de Europa, y es una fiesta como ninguna otra. También es una oportunidad importante para que el Estado promueva su narrativa sobre los conflictos pasados y presentes.
9 de mayo, 2022
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Como cada 9 de mayo, Rusia celebró este lunes la victoria en la Segunda Guerra Mundial: una fiesta nacional como ninguna otra, profundamente personal para muchas familias, pero también una gran oportunidad para la propaganda estatal.

Este año también se trataba de una fecha clave para el Ejército ruso, ya que el mundo seguía de cerca la posibilidad de que el presidente Putin aprovechara la ocasión para anunciar algún avance en la guerra de Ucrania.

Sin embargo, el mandatario ruso se pronunció en la misma línea que ha repetido desde el comienzo de la invasión: volvió a criticar a Occidente, la OTAN y el gobierno de Kiev por poner en peligro la seguridad de Rusia y justificó nuevamente el ataque al país vecino.

Putin también admitió pérdidas militares rusas, aunque tampoco ofreció muchos detalles.

Pero, ¿cuál es la importancia de esta fecha para Rusia?

La Segunda Guerra Mundial fue el conflicto armado más grande del mundo hasta la fecha.

Empezó con la invasión de Polonia en septiembre de 1939 (aunque no es la fecha que marca Rusia) y finalizó en 1945.

Decenas de millones de personas perdieron la vida; millones más se vieron desplazados en todo el mundo.

Firma de tratado de paz

Hulton Archive/Getty Image
Los alemanes firmaron documentos de rendición dos veces.

La Unión Soviética era uno de los países que pertenecía a la amplia alianza que derrotó a la Alemania nazi en esta guerra y probablemente fue el más afectado, ya que gran parte de la lucha tuvo lugar en su territorio.

En mayo de 1945, la Alemania nazi firmó su rendición incondicional en la Segunda Guerra Mundial, aceptando su derrota en Europa.

Este documento legal puso fin a las hostilidades en el continente, aunque la guerra contra Japón en Asia continuó hasta agosto de ese año.

La rendición oficial y definitiva se firmó cerca de Berlín a última hora del 8 de mayo.

Y los alemanes cesaron oficialmente todas las operaciones a las 23:01 hora local, ya pasada la medianoche en Moscú.

Generales en representación de la Armada alemana firmando un acta de rendición de Alemania en el cuartel general ruso de Karlshortst, al noreste de Berlín.

Keystone-France/Gamma-Keystone via Getty Images
Firma del acta de rendición de Alemania en el cuartel general ruso de Karlshortst, al noreste de Berlín.

El Día de la Victoria, también conocido como Día VE (Victoria en Europa) se celebra -por lo tanto- el 8 de mayo en la mayoría de los países europeos y en Estados Unidos.

Pero en Rusia, Serbia y Bielorrusia se celebra el 9 de mayo.

El Día de la Victoria puso fin a una larga y sangrienta guerra en la que muchísimas familias de la Unión Soviética perdieron a algún ser querido.

Herramienta ideológica en Rusia

Pero no fue hasta mucho tiempo después que la fecha empezó alejarse de su propósito de conmemoración y se convirtió en una herramienta ideológica clave para el estado.

Durante casi dos décadas después del final de la guerra, el 9 de mayo no fue un feriado nacional en la Unión Soviética y solo se celebraba en las grandes ciudades con fuegos artificiales y eventos festivos locales.

Leonid Brezhnev

Getty Images
Fue bajo el líder soviético Leonid Brezhnev cuando el Día de la Victoria empezó a cobrar una importancia cada vez mayor.

En 1963, el entonces líder de la URSS, Leonid Brezhnev, inició una política para crear un culto a la victoria en la guerra contra la Alemania nazi, posiblemente para fortalecer la menguante base ideológica del país y el sentimiento patriótico.

Esto significó eventos pannacionales, un desfile militar en la Plaza Roja y un día feriado el 9 de mayo.

A principios del siglo XXI, el presidente ruso, Vladimir Putin, hizo aún más para impulsar el significado del Día de la Victoria, intentando convertirlo en una parte inseparable de ser ruso.

Las celebraciones del Día de la Victoria crecieron en escala, pero cada año quedaban menos veteranos de guerra y testigos oculares vivos y capaces de participar en las festividades.

La narrativa del papel clave de Rusia en la derrota del nazismo también se instaló en las enmiendas a la Constitución rusa en 2020.

Entre otros cambios, que enfatizaron los valores conservadores y el nacionalismo, se prohibió a los ciudadanos rusos cuestionar la narrativa histórica oficial sobre la victoria.

Vladimir Putin

Getty Images
Vladimir Putin ha jugado un papel clave en la construcción del Día de la Victoria como un espectáculo.

“El culto a la victoria se regeneró en Rusia en la década de 2000 con un estilo aún mayor que en la época soviética. Es por eso que el triunfalismo sigue prevaleciendo tanto en los medios como en la conciencia de las masas”, le dijo a la BBC Oleg Budnitsky, director del Centro Internacional para la Historia y sociología de la Segunda Guerra Mundial en la Escuela Superior de Economía de Moscú.

“Esto tuvo consecuencias positivas: por ejemplo, un mayor enfoque en el estudio de la historia de la guerra. Se hicieron públicos y digitalizaron millones de documentos. Pero, por otro lado, vemos un aumento en la militarización de las masas“, agrega el experto refiriéndose a los lemas “Podríamos hacerlo de nuevo” que comenzaron a aparecer en las celebraciones del Día de la Victoria de Rusia en la última década, muy probablemente insinuando que el ejército ruso podría apoderarse de la mitad de Europa como en 1945.

Las celebraciones patrióticas masivas no trajeron mayor conocimiento fáctico.

Los historiadores señalan que la narrativa de la Segunda Guerra Mundial, o la Gran Guerra Patriótica, como se la conoce en Rusia, a menudo minimiza elementos clave, como las grandes pérdidas humanas que sufrió la Unión Soviética para detener la invasión alemana.

La tumba de un hombre ruso

BBC
No se sabe exactamente cuántos ciudadanos soviéticos murieron en la Segunda Guerra Mundial, pero las estimaciones oscilan hasta los 28 millones.

Según una encuesta estatal de 2020, la mayoría de los rusos sabía muy poco sobre cómo y dónde pasaron la guerra sus familiares.

Menos de un tercio de los jóvenes de 18 a 24 años sabían cuándo comenzó la Gran Guerra Patria (cuando la Alemania nazi atacó a la Unión Soviética en junio de 1941).

Desde 2014 y el inicio de las tensiones en el este de Ucrania, los medios estatales han incrementado su énfasis en el componente patriótico de la lucha contra los nazis.

Cuando las autoridades rusas afirmaron falsamente que la extrema derecha había llegado al poder en Ucrania, enfatizaron el papel histórico de Rusia en la derrota del fascismo.

Foto de una familia rusa

BBC
Muchos rusos no saben lo que pasó con sus familias durante la guerra.

Apropiación

Algunas iniciativas cívicas de conmemoración de los caídos en la guerra fueron asumidas por el Estado.

Por ejemplo, en 2011, un grupo de periodistas independientes en la ciudad siberiana de Tomsk inició una iniciativa local para conmemorar a los caídos en la guerra y la denominó “Regimiento Inmortal”.

La idea era que la gente marchara el Día de la Victoria con fotografías de los caídos en la guerra, creando así un “regimiento” conmemorativo.

La iniciativa se extendió rápidamente a otras partes de Rusia convirtiéndose en un fenómeno nacional.

En 2015 se creó una organización estatal con el mismo nombre, pero no se incluyó a los fundadores del movimiento original.

El “Regimiento Inmortal” se convirtió en una iniciativa gubernamental en la que se involucraron trabajadores del sector estatal, escolares y medios de comunicación estatales, a veces de manera obligatoria.

De esta forma, las autoridades rusas parecían querer indicar que solo la celebración del Día de la Victoria patrocinada por el Estado era la correcta.

Los misiles balísticos intercontinentales rusos Yars RS-24 equipados con ojivas MIRV termonucleares.

Getty Images

En 2020, la celebración del 75 aniversario de la Victoria en la Segunda Guerra Mundial tuvo que trasladarse de mayo a finales de junio debido a la pandemia de covid-19, pero aun así se convirtió en una de las más lujosas que se hayan visto Rusia.

Más de 20.000 personas, cientos de aviones y vehículos blindados participaron en el desfile militar masivo, mostrando el equipo militar más nuevo, con el objetivo de impresionar al mundo con el poderío de Rusia.

Menos de dos años después, el país está involucrado en una invasión a gran escala de la vecina Ucrania usando de forma violenta gran parte de ese equipo.

Los objetivos de Rusia, expresados por el presidente Putin, eran “desmilitarizar” y “desnazificar” Ucrania.

Jets rusos sobre el Kremlin en la Plaza Roja el 9 de mayo de 2021.

Getty Images

Como la campaña militar no logró resultados rápidos (la captura de Kiev o el derrocamiento del gobierno ucraniano, por ejemplo), se cree que los comandantes rusos están presionando para que el 9 de mayo sea otra vez una fecha clave.

Si para ese día Rusia ha logrado obtener ganancias territoriales significativas, entonces Moscú podrá reinventar una vez más el Día de la Victoria con fines propagandísticos.

Es probable que las celebraciones del Día de la Victoria se conviertan en una oportunidad para que las autoridades reafirmen que la “operación especial” de Rusia en Ucrania no es una agresión de guerra sino una lucha para erradicar el nazismo.

Una afirmación que los acontecimientos diarios sobre el terreno no confirman.


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Cuartoscuro

El Centro Nacional de Identificación Humana nacerá sin recursos propios y sujeto a un presupuesto que no alcanza

El organismo que se creará para atender la crisis forense que padece el país será echado a andar sin sus propios fondos, una situación que desde el arranque podría limitar sus actividades, advierten organizaciones civiles.
Cuartoscuro
Por Marcela Nochebuena 
28 de abril, 2022
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El dictamen aprobado este miércoles por el Senado para crear el Centro Nacional de Identificación Humana establece que para su operación no contará con recursos propios este año, sino que su puesta en marcha dependerá de un subsidio federal ya autorizado que se destina a las comisiones de búsqueda estatales y hasta ahora ha sido insuficiente.

“Las erogaciones que, en su caso, deban realizar las dependencias y entidades de la administración pública federal y cualquier otro ente público en el ámbito de sus competencias, para dar cumplimiento a lo dispuesto en el presente decreto, deberán cubrirse con cargo a sus respectivos presupuestos aprobados para el presente ejercicio fiscal y subsecuentes, por lo que no se incrementarán sus respectivos presupuestos regularizables”, señala uno de sus artículos transitorios.

De esta forma, el presupuesto inicial que se necesitará para la creación del centro, según informó la Subsecretaría de Derechos Humanos durante la presentación de la iniciativa, está contemplado dentro del subsidio federal que se destina a las comisiones de búsqueda locales.

“Para su creación en 2022, no serán necesarios mayores recursos presupuestales, pues serán reasignados subsidios de la Comisión Nacional de Búsqueda (CNB) para financiar la adaptación de un lugar físico para el centro, la construcción del centro de resguardo temporal, así como el equipamiento de laboratorios especializados y la capacitación de personal forense”, se lee en el documento presentado. 

Son mil 729 millones 815 mil 554 pesos de recursos federales otorgados a las comisiones locales de búsqueda entre 2019 y 2022, de los cuales, además, se contempla canalizar dinero al laboratorio de genética, al centro de resguardo de cuerpos, al laboratorio móvil forense, al Sistema de Administración y Control de Panteón Forense y Cadáveres, al sistema de reconstrucción facial, al software de medidas antropométricas, al vehículo refrigerante y a la cámara de conservación para segmentos anatómicos. 

Esto, en un contexto en el que el Comité contra la Desaparición Forzada de la ONU (CED) ha señalado como destacables la creación de la Comisión Nacional de Búsqueda y las comisiones locales en todas las entidades federativas, de la misma manera que ha subrayado su preocupación en torno a la insuficiencia de recursos que tienen hasta ahora.

“El comité lamenta que, pese a los esfuerzos del Estado parte, la Comisión Nacional y las comisiones locales carecen frecuentemente de los recursos necesarios para su funcionamiento”, dice su informe. El documento explica que la Secretaría de Gobernación (Segob) hace llegar los fondos a las comisiones locales de búsqueda y les otorga recursos federales para apoyar subsidiariamente sus acciones de búsqueda y fortalecimiento.

“Esta situación se traduce en distintos niveles de compromiso de las autoridades estatales e importantes desigualdades. Cuando los fondos no son suficientes, las comisiones tienen que anular las actividades programadas o buscar formas alternativas de financiamiento. A este respecto, el comité ha recibido información de que, en algunos casos, el personal de las comisiones ha aportado recursos propios o solicitado el apoyo de las víctimas, por ejemplo, para financiar el combustible, o ha tenido que evitar las autopistas”, añade el informe.

El golpe de la austeridad

“El presupuesto es central porque hemos visto en otros casos, y de ahí viene mucho la preocupación, cómo la austeridad ha sido utilizada como un argumento para no necesariamente asignar los recursos adecuados. Por ejemplo, lo vimos en la eliminación de los fideicomisos en relación con la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas, y esperaríamos que no fuera el caso en esta ocasión”, destaca en entrevista Sofía de Robina, integrante del Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez. 

Remarca que los hechos han mostrado que la asignación presupuestal a la Comisión Nacional de Búsqueda no ha sido suficiente ante la dimensión de la crisis, pues se dio un aumento en 2020 y después quedó estancada. 

El presidente Andrés Manuel López Obrador ha asegurado que no existe “techo financiero” en el presupuesto asignado para temas de derechos humanos, y que tienen todos los recursos que necesiten. Pero en realidad, de 2019 a 2021 el gobierno y el Congreso redujeron cada año el presupuesto asignado a la Comisión Nacional de Búsqueda y la Subsecretaría de Derechos Humanos, hasta en un 40%.

Será para el próximo año…

Desde la perspectiva del Centro Pro, para la creación del Centro Nacional de Identificación Humana no solo el presupuesto es central. También lo es la efectiva implementación y coordinación que requiere de la colaboración de los gobiernos estatales y las fiscalías. 

“Vemos muy relevante que el subsecretario de Derechos Humanos (Alejandro Encinas) y la comisionada de Búsqueda (Karla Quintana) le estén dando prioridad a este tipo de medidas, pero nuestra preocupación es que una medida que pudiera ser relevante en los hechos efectivamente cumpla con su objetivo y, sobre todo, con la urgencia de tener esquemas que funcionen frente a la crisis de personas desaparecidas y de restos sin identificar”, apunta Sofía de Robina. 

Debido a que este año ya hay un presupuesto autorizado, señala que sería en la asignación del siguiente cuando deba establecerse claramente cuál va a ser el presupuesto para el centro en particular. 

“Esperemos que en ese momento tenga el respaldo que ahora vimos: que se haya aprobado por unanimidad es una muestra relevante de que se está viendo como prioritario, y esperemos que eso se mantenga en el momento en que se vaya a asignar el presupuesto para el próximo año, y que esté garantizado a partir de lo que se requiere contar para realmente materializar este centro e implementarlo”, añade.

Del mismo modo, recuerda cómo esfuerzos muy relevantes del pasado, que se conciben con las familias y a partir de la necesidad de una respuesta urgente ante la crisis, quedan solamente como una legislación, como algunas de las herramientas que determina la Ley General en Materia de Desaparición Forzada de Personas, Desaparición Cometida por Particulares y del Sistema Nacional de Búsqueda de Personas desde 2017, y hasta hoy no han sido creadas. Una de ellas, el Banco Nacional de Datos Forenses, que le corresponde a la fiscalía, sería fundamental para que lo que se busca con el centro sea una realidad.

Animal Político publicó que ese instrumento no ha sido creado en más de cuatro años, como disponía la Ley General en la materia. Por ello, para analizar los restos humanos de las más de 52 mil personas fallecidas que permanecen sin identificar en México, sin contar los que se van sumando cada día, serían necesarios 120 años o más, pues los servicios forenses son insuficientes, no hay una política pública de identificación humana en relación con la desaparición de personas y varios instrumentos previstos en la ley aún no han sido creados.

Sofía de Robina subraya que, a partir de lo reportado por la propia Comisión Nacional al CED, es notorio que prácticamente todo el subsidio federal se va a los estados y hasta ahora ha sido insuficiente, lo cual es muestra de que muchos gobiernos estatales no están viendo el tema con la seriedad y relevancia que amerita.  

“Esas cifras nos permiten ver cómo todavía es necesario asignar presupuesto mucho más acorde a las necesidades y a la crisis, que garantice que una idea innovadora, importante y que hay que acompañar como un esfuerzo valioso sea realmente algo más que una buena intención y se materialice en resultados concretos para las familias”, concluye.

Luego de que la iniciativa para crear el centro fuera aprobada este miércoles y enviada al Ejecutivo para que la promulgue, el mismo Senado aprobó también un punto de acuerdo, promovido por la senadora Geovanna Bañuelos, del PT, para exhortar a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) para que la Comisión Nacional de Búsqueda tenga los recursos necesarios para localizar con vida a niñas, niños y adolescentes reportados como desaparecidos e informe mensualmente sobre sus acciones. Sin embargo, el exhorto aprobado no tiene carácter vinculante.

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