Elecciones en Venezuela: qué hace diferentes a las ‘megaelecciones’
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Elecciones en Venezuela: qué hace diferentes a las ‘megaelecciones’ de este domingo

Hoy vuelve la oposición mayoritaria a unas elecciones en Venezuela. Esta vez, más que la permanencia de Maduro en el poder, los resultados revelarán cómo será que Venezuela se dirija -y quién va a liderar el camino- hacia una transición política.
21 de noviembre, 2021
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La competencia, tras años de boicot opositor, vuelve al campo electoral en Venezuela.

En las “megaelecciones” de este domingo se eligen 3.082 cargos: 23 gobernaciones, 335 alcaldías y cientos de escaños en consejos locales.

3.082 elecciones en las que el chavismo se enfrentará a un amplio sector de la oposición que, en su mayoría, no reconoció el sistema electoral en las presidenciales de 2018 ni en las legislativas de 2020.

Esta vez habrá, además, observación imparcial de los comicios. Y un interés internacional por si el gobierno de Nicolás Maduro puede garantizar la competencia democrática.

“Este domingo le vamos a dar buenas noticias al mundo”, dijo el presidente venezolano.

Los venezolanos irán a las urnas en un momento raro para el país: tras décadas de profunda polarización, la política ha dejado de ser una de las principales preocupaciones de la gente y la dolarización de facto y la apertura económica han permitido mitigar la crisis, activar la producción y aliviar, parcialmente, las necesidades urgentes.

A la apatía se añade que un quinto de los 21 millones de venezolanos registrados para votar no podrán hacerlo por estar en el extranjero, a donde han viajado huyendo de la crisis. Por eso una de las claves de estas regionales y municipales es si se superará, y por cuánto, el magro 30% de participación de las legislativas del año pasado, en las que el chavismo ganó sin competencia real.

Y este domingo, aunque participa la oposición, lo más probable es que el chavismo vuelva a imponerse.

“Está claro que, por la abstención y por los desniveles en la contienda, la primera fuerza política del país será el chavismo”, dice la consultora política Colette Capriles. “Pero por eso estas elecciones servirán más como una suerte de primarias, una medición de fuerzas, dentro de cada bando”.

Tanto el chavismo como la oposición llegan divididos, afectados por una serie de inhabilitaciones, intervenciones y proscripciones que para muchos no garantizan un proceso auténticamente democrático. En ambos lados hay decenas de candidaturas frustradas por fallos judiciales.

Sin embargo, la renovación en mayo de los rectores en el Consejo Nacional Electoral (CNE), algunos compromisos establecidos en el proceso de negociación en México y la observación electoral internacional dan, para algunos, la noción de que una transición democrática está naciendo tímidamente.

“Tenemos que reconstruir nuestras instituciones”, dice Enrique Márquez, político opositor y ahora rector del CNE, ente que regula los comicios y llevaba años formado por miembros nombrados por el chavismo.

“Pero para eso tenemos que ir poco a poco, como quien remodela una casa, parte por parte (…) Ahora al menos podemos decir con absoluta certeza que en el ámbito electoral, tras varias auditorías y procesos de tecnificación, tendremos otra vez una votación segura, protegida y secreta”, añade el funcionario.

Elecciones en Venezuela

EPA

En qué son diferentes estas elecciones

Las elecciones contarán con la observación de una misión de la Unión Europea, otra de Naciones Unidas y una del Centro Carter, una organización especializada en procesos electorales.

Desde las legislativas de 2015, en las que ganó la oposición por amplio margen, la observación de entes neutrales internacionales se fue reduciendo hasta desaparecer.

Si en 2020 estas comisiones electorales justificaron su ausencia por “falta de condiciones democráticas”, argumento esgrimido por la oposición, ahora, al menos en principio, se mostraron medianamente satisfechas.

A pesar de que decenas de políticos están inhabilitados, proscritos o incluso presos, la renovación del CNE ha sido un desarrollo inédito en décadas.

Elecciones en Venezuela

EPA

Desde 2006, la presidenta del CNE fue Tibisay Lucena, hoy ministra en el gabinete de Maduro, y la representatividad de los rectores fue siempre cuestionada por la oposición, que solo contaba con uno de cinco representantes en el ente electoral.

“Las sanciones de Estados Unidos obligaron al gobierno a ceder en varios ámbitos, y esta renovación del CNE es uno de ellos”, dice Luis Vicente León, analista y encuestador.

Hoy la oposición cuenta con dos de los cinco rectores del CNE, una diferencia que, según Márquez, se ha traducido en que, entre otras garantías, “tendremos sólidos sistemas de acreditación de testigos”.

El dilema de la oposición

La otra gran diferencia de estas elecciones con las anteriores es que la oposición, que desde 2018 no reconoce a Maduro como presidente, volvió al juego electoral.

No es la misma oposición de antes -hay nuevos partidos y nuevos candidatos- ni es toda la oposición, porque aún existen agrupaciones que llaman a la abstención, como el ala de Voluntad Popular que lidera Juan Guaidó, quien asegura que “las regionales y las municipales no son la solución a los conflictos”.

Aún así, el antichavismo este domingo tendrá por quién votar, si es que se anima.

Nicolas Maduro

EPA

“En la oposición al chavismo hasta ahora tuvo más fuerza la rama que prometía una insurrección o un cambio abrupto de gobierno, pero ahora esa disponibilidad de apoyo instantáneo al cambio repentino parece haberse desinflado”, dice Colette Capriles.

El sufrimiento personal ha sido tan grande que ha obligado a la gente a cortar sus lazos con la política y eso, aunque afecta los mecanismos de solidaridad, a su vez permite cierta renovación de la estructura partidaria de la oposición”, explica.

Esta vez, la oposición no promete el fin del gobierno de Maduro ni basa su causa en la indignación contra el chavismo. “Que nadie venga con aires triunfalistas”, decía en su cierre de campaña Gustavo Duque, candidato opositor a la alcaldía de Caracas.

Los expertos ven las elecciones como un referendo sobre el ala radical de la oposición que lidera Gauidó, considerado por decenas de países como el presidente interino de Venezuela y cuyo liderazgo está cada vez más cuestionado.

“La oposición que participa busca asentarse como la verdadera oposición, la que realmente puede generar cambios al país”, dice Luis Vicente León.

Henrique Capriles

EPA
Aunque no es candidato ni la cara de la oposición, Henrique Capriles ha sido uno de los impulsores relevantes de la vuelta a elecciones de la oposición.

Pero, al tiempo, se mantiene escéptico: “El problema es que los que participan no lograron unirse, irán divididos en dos o tres alianzas muy diversas, y eso impedirá tener un mapa claro de las fuerzas opositoras tras las elecciones”.

En el tarjetón electrónico habrá casi 40 partidos. De oposición hay cuatro fuerzas distintas que, dependiendo de sus resultados, reclamarán más o menos protagonismo.

Esto será clave para el liderazgo de Guaidó, para el proceso de negociación con Maduro en México, que debe reanudarse en enero, y para las venideras elecciones (las presidenciales serán en 2024 y existe la posibilidad, si bien remota, de que se active un referendo revocatorio en 2022).

Venezuela intenta entrar en una transición política en medio de la ya iniciada transición económica. Parece claro que la primera, si es que se da, será mucho más lenta que la segunda.


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Zedryk Raziel

Se ignoró llamado de auxilio del hospital del IMSS en Tula; ni Conagua o Protección Civil alertaron sobre la inundación

Pudimos salvarlos, dice personal del Hospital General de Zona Número 5 de Tula, en el que fallecieron 14 pacientes; “con que nos hubieran avisado una hora antes hubiéramos podido sacar a los pacientes”.
Zedryk Raziel
10 de noviembre, 2021
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Grupo de WhatsApp del IMSS llamado “Emergencias y desastres” 

– 00:38 Se desbordó el río Tula, hay riesgo de inundación.

– Enterados

– 00:50 ¡Está inundado el hospital!

(al grupo se manda un video que muestra las aguas negras a las puertas del hospital)

– … (silencio)

– 01:20 Ya se dio aviso a Protección Civil. Paciente Covid con algo de riesgo. Se quemó un transformador

– … (silencio)

– 01:40 ¡Nos quedamos sin luz!

– … (silencio)

(se manda un segundo video que muestra al personal médico con el agua a las rodillas y subiendo a pacientes por las escaleras).

Alcaldía de Tula

– 01:00 Auxilio, se inunda el hospital

“Me dijo (el alcalde) que no podía, porque tenía actividades en las colonias (afectadas), que cuál era mi motivo para requerir el apoyo; le dije que tenía pacientes que no se podían valer por sí mismos, (que requería) sacos de arena para detener o contener el flujo de agua mientras salvaban a los pacientes, o que me apoyaran a evacuar”.

911

– 01:30 ¡El hospital se está inundando, necesito ayuda! ¡Tengo 25 pacientes en área COVID que dependen de oxígeno; esto puede ser una catástrofe!

– Ya tomé su reporte, pero no los podemos ayudar. Usted no es la única que ha llamado y no es el único lugar inundado; el personal se encuentra por todos lados

***

Poco después de las 2 de la mañana, siete pacientes que estaban internados por COVID en el Hospital General de Zona número 5 de Tula fallecieron. Sus respiradores dejaron de funcionar.

Siete pacientes más fallecieron en los siguientes minutos, aún cuando habían sido trasladados a un piso superior para librarse de la inundación. El hospital se quedó sin energía eléctrica y también murieron por falta de oxígeno.

El hospital no recibió el apoyo de nadie. Ni del gobierno municipal, ni Protección Civil, ni del gobierno del Estado. Ni siquiera del mismo IMSS.

***

La primera alerta sobre la inundación que afectó a Tula y el daño al hospital del IMSS lo envió la doctora María Eugenia Villagrán, coordinadora clínica del Hospital General de Zona Número 5 de Tula, la madrugada del 7 de septiembre en un grupo de WhatsApp al que deben reportarse estos incidentes.

La primera respuesta fue de Juan Alberto Aguilar Martínez, coordinador de Prevención y Atención a la Salud de la delegación, que está ahí.

Fue la única respuesta que recibió.

En el grupo de “Emergencias y desastres” también están Juan Darío Islas Cerna, jefe de Prestaciones Médicas; Adriana Lorena Bustamante Cruz, coordinadora de Gestión Médica, y Luis Alberto Durán Leyva, coordinador auxiliar de Segundo Nivel. Ninguno respondió.

Tampoco dieron aviso al Centro Virtual de Operaciones y Emergencias en Desastres (CVOED) del IMSS, que tiene a su cargo el resguardo de la infraestructura hospitalaria, los derechohabientes y el personal médico antes y durante situaciones de crisis.

“No encontramos registro de aviso ”, confirmó Felipe Cruz Vega, jefe del CVOED.

Al CVOED tampoco llegaron alertas del Comité Nacional de Emergencias, cuya titular es la secretaria de Seguridad y Protección Ciudadana, Rosa Icela Rodríguez, o, en su ausencia, la coordinadora nacional de Protección Civil, Laura Velázquez Alzúa.

“No hubo aviso del Comité Nacional de Emergencias. (…) Aquí recibimos invariablemente todas las comunicaciones; yo lo chequé siete veces, nunca hubo un aviso”, sostiene. Y añade que tampoco se registraron notificaciones por llamada telefónica ni por correo electrónico institucional.

Al alcalde de Tula, Manuel Hernández Badillo, lo buscó el doctor Francisco León Tovar, director del hospital.

No hubo más avisos de emergencia, porque a las 03:00, la inundación afectaría las instalaciones de Telmex en Tula, lo que dejaría sin servicio de telefonía, celular, internet y datos a la mayoría de la población. 

El jefe del Centro Virtual de Operaciones y Emergencias en Desastres dice que apenas supo del problema pasadas las 6:00 de la mañana, cinco horas después del primer aviso de emergencia, por un monitoreo de redes sociales. Apenas a esa hora iba por fin iba en camino a Tula  Juan Darío Islas Cerna, jefe de Prestaciones Médicas de la delegación en Hidalgo.

La noticia de la tragedia llegó aún más tarde a los mandos del IMSS Central y a la Coordinación Nacional de Protección Civil (CNPC).

El director general de la institución, Zoé Robledo, y el director de Vinculación y Evaluación de Delegaciones, Javier Guerrero, se enteraron del desastre de Tula en una reunión de trabajo en la Ciudad de México pasadas las 7:00 de la mañana del 7 de septiembre, según comentaron funcionarios presentes.

Fue entonces que los mandos del IMSS Central se trasladaron en helicóptero a Tula, a donde arribaron entre las 10:45 y las 11:00 de la mañana. 

Por su parte, la titular de la Coordinación Nacional de Protección Civil, Laura Velázquez Alzúa, declaró que a las 6:00 horas recibió una llamada del secretario de Gobierno de Hidalgo, Simón Vargas, para decirle que había que evacuar pacientes, aunque a esa hora ya habían fallecido los 14, que se quedaron sin aire luego de que el agua dañó la planta de luz de respaldo del hospital. 

Este medio solicitó entrevista con funcionarios de la delegación del IMSS en Hidalgo para hablar del caso, pero la solicitud no fue atendida.

También se intentó tener la versión del alcalde Hernández Badillo, y del gobierno de Hidalgo, pero en ningún caso hubo respuesta.

Se estima que hubo 2 mil 899 viviendas afectadas y 35 mil personas damnificadas en 11 municipios de Hidalgo.

Semanas después del desastre, la doctora Villagrán, que tiene una carrera de 20 años en el IMSS, lamenta la muerte de pacientes a los que intentó rescatar.

“Ya no pudimos hacer más. Con que nos hubieran avisado una hora antes (que se inundaría Tula) hubiéramos podido sacar a los pacientes, hubiéramos podido subir cilindros de oxígeno grandes, usar el elevador”, dice. “Tengo el peso de esas muertes; sé que no es mi culpa, pero me siento culpable. Es que yo pude haberlos salvado. Si a mí me hubieran dicho: ‘se va a inundar’, hubiéramos hecho otra cosa” termina diciendo María Eugenia Villagrán, la primera en dar aviso a las autoridades y quien tiene una carrera de 20 años en el IMSS.

 La bomba le estalló al IMSS

Funcionarios del IMSS aseguran que no hubo una sola autoridad federal, estatal o municipal que les advirtiera que el río Tula podía desbordarse, lo que se confirma con una revisión de los alertamientos emitidos el 6 de septiembre y que obtuvo Animal Político por transparencia.

No obstante, la inundación también puso de manifiesto fallas de comunicación y organización al interior del propio IMSS, y riesgos estructurales del hospital.

El principal conflicto es que el Hospital General de Zona Número 5, que tiene 44 años de antigüedad, está situado en una zona que diversas autoridades calificaron como inundable.

En el Atlas de Riesgos elaborado por el gobierno estatal, y que data de 2009, se expone que la ciudad de Tula, especialmente el Centro, donde se ubica la unidad médica, está en peligro de inundación por el desbordamiento del río.

Por su parte, el Atlas Nacional de Riesgos señala que el municipio se ubica en un riesgo alto (semáforo naranja) en cuanto al peligro de inundaciones, y que también está expuesto a riesgos asociados a fenómenos hidrológicos, como deslizamiento de laderas (semáforo rojo, que significa el riesgo más alto) y granizadas (también rojo).

El Programa Hospital Seguro, dirigido por la CNPC y que certifica la seguridad estructural de las unidades médicas, instruye que “los hospitales y otras instalaciones de salud deben ser construidas en áreas geográficas que no sean vulnerables a amenazas naturales. Si se construyen en áreas vulnerables, el sitio donde está localizado y las propiedades del suelo deben ser evaluados por un especialista geotécnico cuyas recomendaciones deben ser tomadas en cuenta”.

El hospital del IMSS se ubica a 100 metros de la orilla del río Tula, y a 380 metros del punto de donde provino la mayor cantidad de agua la noche de la inundación.

A pesar de los riesgos a los que está expuesto, la unidad médica recibió en 2013 la certificación de Hospital Seguro, lo que significa que, entre otras cosas, superó evaluaciones a su seguridad estructural y ubicación geográfica. En 2018 volvió a ser evaluado positivamente.

De acuerdo con un documento interno en poder de Animal Político, la Unidad Interna de Protección Civil del IMSS consideró que la posibilidad de inundación era un riesgo “de seguimiento”, categoría donde se incluyen “riesgos de alto grado de impacto, por lo que deben ser revisados una o dos veces al año de que están siendo administrados correctamente y que su importancia no ha cambiado debido a modificaciones en las condiciones internas o externas de la dependencia o entidad”.

“Nosotros tenemos un ingeniero que es el encargado de seguridad e higiene, y conjuntamente con los directivos determina cuáles son nuestros riesgos: tenemos tuberías, alta tensión, el mismo río, que ya estaba contemplado, aunque lo minimizábamos, porque nunca en estos 40 años habíamos tenido una inundación; tenemos autopistas de alta velocidad que tienen colapsos”, comenta el director del hospital de Tula, Francisco León Tovar.

El jefe de CVOED, Felipe Cruz Vega, sostiene que el IMSS nunca tuvo los elementos para anticipar cuáles serían los escenarios más graves con la entrada en operación del Túnel Emisor Oriente (TEO).

“Yo creo que la vida habitual en Tula estuvo bastante ajena al TEO, un tema fuera de su ámbito. Nunca, cuando menos entre nosotros que nos dedicamos a desastres, nunca permeó el nivel de agua que iba a manejar el TEO, y en los 2 años que tenía de vida nunca hubo nada que fuera amenazante; creo que era una idea lejana”, explica. “Nosotros, que estamos metidos en el Comité Nacional de Emergencias, nunca se mencionó, nunca hubo una alerta o un pronunciamiento de esto”.

Los nulos antecedentes de inundaciones en Tula de la magnitud de la del 6 y 7 de septiembre determinaron incluso la mirada de los evaluadores del Programa Hospital Seguro.

Por ejemplo, un punto de la evaluación consiste en determinar si la planta de energía de respaldo de una unidad médica está debidamente protegida contra desastres naturales, a fin de garantizar su funcionamiento durante emergencias.

Esta máquina, en el hospital de Tula, estaba en la planta baja, pero no al ras del suelo, sino a una altura de medio metro, tomando en cuenta la experiencia de una inundación de 1997 donde la crecida del agua alcanzó 30 centímetros, de acuerdo con el jefe del CVOED.

De este modo, cuando la unidad médica fue sometida a evaluación, fue aprobada positivamente en este aspecto. No obstante, la inundación del 6 de septiembre alcanzó alrededor de un metro y medio, un nivel nunca previsto, lo que terminó por dañar la máquina y anular el suministro de oxígeno a los pacientes Covid.

Otro error está relacionado con el diseño del hospital mismo. El jefe del CVOED reconoce que el área de hospitalización no debía estar en la planta baja, sino en el primer piso, mientras que los consultorios debían estar abajo (en la unidad médica siniestrada están al revés).

“Evacuar consultorios es muy rápido, pero evacuar pacientes, no”, expone Cruz Vega.

El funcionario adelantó que la unidad médica de Tula será reubicada a una zona elevada, y que se está elaborando un diagnóstico de todos los hospitales que están en zonas inundables. 

No fueron las lluvias

Decenas de documentos, informes, minutas, manuales y protocolos de operación revisados por Animal Político demuestran que la inundación de Tula entre el 6 y 7 de septiembre no fue producto de lluvias atípicas que dejó el pasó de la tormenta tropical Grace, como han sostenido diversas autoridades, entre ellos el presidente López Obrador.

La documentación señala que la Comisión Nacional del Agua (Conagua), el Sistema de Aguas de la Ciudad de México (Sacmex) y la Comisión del Agua del Estado de México (CAEM) decidieron activar, la noche del lunes 6 de septiembre, el mecanismo de drenaje metropolitano que conduce las aguas pluviales y residuales de la Ciudad de México al río Tula. 

Es decir, se decidió inundar Tula para salvar a la ciudad. Y no solo eso, en diciembre de 2019, el presidente Andrés Manuel López Obrador puso en operación el Túnel Emisor Oriente (TEO) para duplicar la capacidad de desagüe de la CDMX, pero la actual administración no llevó a cabo las obras de rectificación y revestimiento del río Tula que la Secretaría de Medio Ambiente ordenó desde 2017 para ampliar su capacidad de flujo y que pudiera soportar, sin desbordarse, las emisiones de agua del Valle de México.

La inundación en Tula no se debió a lluvias atípicas, como se mostrará en la siguiente entrega de este reportaje. 

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