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Cuál es la enfermedad detrás de la risa descontrolada de Joker, el villano interpretado por Joaquin Phoenix

Una de las características más siniestras de Joker —o el Guasón— es su risa histriónica que aparece en los momentos más inoportunos. El personaje en la película que se debe a una condición médica.
9 de octubre, 2019
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Advertencia: este artículo contiene detalles de algunas escenas de la película.

Nervioso, con la mirada asustada y la voz quebrada, Arthur Fleck, intenta componerse antes de empezar su rutina de comedia en vivo en un club de Ciudad Gótica.

Pero al Joker, como prefiere que lo llamen, no le salen las palabras: cuando intenta hablar, su boca explota en una risa aguda y forzada que no puede controlar.

Esas mismas carcajadas histriónicas, perturbadoras, son las que desbordan al personaje de la película “Joker” cuando, regresando del trabajo en el metro por la noche, vestido de payaso, es testigo involuntario del acoso a una mujer perpetrado por tres jóvenes de clase acomodada.

Asumiendo las risotadas como una afronta personal, los jóvenes le propinan una feroz golpiza. El comediante reacciona sacando un revolver de su bolsillo y matando a tiros a los tres.

A lo largo de la película, nos vamos enterando de que el “Guasón” (como se conoce también al emblemático villano de la serie Batman en algunos países de América Latina) padece algún tipo de enfermedad mental que no se especifica.

Para sobrellevar sus síntomas, toma siete tipos de medicación, escribe un diario, y visita regularmente a una asistente social.

Joker

Warner bros
En una de las escenas de la película en el que el Joker viaja en autobús, el Joker tiene uno de sus característicos ataques de risa que se prolonga por alguno segundos.

Y, en otra escena en la que se repite uno de esos ataques de risa descontrolada, esta vez en un autobús, presenta a sus interlocutores una tarjeta que explica que su risa inoportuna se debe una condición médica.

¿Pero existe realmente una enfermedad que pueda provocar esta reacción? ¿O se trata simplemente de un elemento más de esta historia de ficción que viene desde su estreno sembrando polémica?

Tumor benigno

La risa descontrolada e involuntaria sí es el síntoma de una serie de condiciones médicas y, en el caso del personaje interpretado por Joaquin Phoenix, puede tratarse de una “crisis de epilepsia gelástica”, le explica a BBC Mundo el doctor Francisco Javier López, coordinador del Grupo de Estudio de Epilepsia de la Sociedad Española de Neurología.

“Es un tipo de crisis epiléptica muy infrecuente. Se calcula que representa el 0,2% del total de todos los tipos de crisis epilépticas”.

Joaquin Phoenix

Getty Images
Phoenix se demoró meses hasta encontrar la risa adecuada para su personaje.

“La característica es que es una risa que aparece de forma inapropiada, y al paciente no le supone alegría sino que es inmotivada”, agrega.

La causa más frecuente de este tipo de epilepsia “es una pequeña tumoración en el hipotálamo que llamamos hamartoma hipotalámico, pero también puede deberse a otras causas como crecimientos tumorales en los lóbulos frontales o temporales”.

Por lo general, si tienen este clase de crisis, suelen tener otras más generalizadas que afectan a los pacientes con epilepsia.

“Las crisis gelásticas”, explica López, “suponen un estrés añadido, porque si uno tiene una crisis (de las otras) y pierde la conciencia, no pasa nada, pero si estás consciente y te ríes en situaciones inoportunas, eso provoca un sufrimiento importante”.

Este tipo de condición se suele controlar con fármacos antiepilépticos y, en algunos casos en los que resulta posible, con cirugía.

Si no se controla, un paciente puede tener crisis a diario, pero si se hace se pueden reducir a una o dos al mes o pueden desaparecer, dependiendo de cada caso.

Según le explicó López a BBC Mundo, es más común ver este problema en pacientes adultos, de más de 20 años, que en niños.

Violencia

Pese a que la incidencia es baja, el neurólogo recuerda por lo menos haber visto a tres pacientes con esta patología.

Uno, recuerda, trabajaba como abogado en un juzgado, y “antes de empezar un juicio le advertía al juez que padecía este trastorno y que probablemente tendría una crisis, ya que se tiende a tener más por el estrés“.

En cuanto a la violencia, que se va tornando cada vez más una parte intrínseca y profunda del personaje conforme avanza la película, López explica que no tiene vínculo alguno con esta enfermedad.

Por otra parte, aclara el neurólogo, la epilepsia gelástica no es la única condición que puede dar lugar a risas involuntarias y descontroladas.

Están también las patologías pseudobulbares, conocidas también como incontinencia afectiva, que pueden provocar episodios de risa o llanto, “pero son más típicas en pacientes ancianos con enfermedades neurodegenerativas”, señala.

“Son pacientes mayores en los estadios finales de sus enfermedades, que no sería el caso del Joker”.


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“Estamos atrapados”: mexicanos en Perú y El Salvador piden apoyo para regresar

Decenas de mexicanos que están atrapados por el cierre de fronteras piden apoyo a la SRE para volver a casa.
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Mexicanos que se encontraban en países en los que se decretó el cierre de fronteras, como El Salvador o Perú, piden ayuda para poder regresar. Tenían su vuelo programado pero la aerolínea lo canceló y ahora temen verse obligados a pasar una cuarentena alejados de sus familias.

La pandemia de coronavirus extiende también el fin de las certezas: no hay nada seguro más allá de lo inmediato. 

Al menos 300 ciudadanos mexicanos están atrapados en Lima después de que el presidente peruano, Martín Vizcarra, decretó el estado de emergencia.

Desde el lunes a las 23:59 nadie puede entrar ni salir del país. Personas como Alejandro Villavicencio vieron cómo sus aerolíneas cancelaban los vuelos, trataron de comprar cualquier boleto que les permitiera abandonar Perú. Tras una jornada de locura, desconocen qué va a ser de ellos.

Perú tiene detectados 173 casos de COVID-19. Por el momento no se han registrado víctimas mortales. 

“La Secretaría de Relaciones Exteriores ha trabajado con el Gobierno de la República de Perú, al que reconocemos su comprensión y apoyo, para facilitar el regreso de los mexicanos que están de visita en ese país hermano. Las aerolíneas también participando. Mañana detalles de lo alcanzado. No están solos. Ánimo”, dijo el canciller, Marcelo Ebrard, en un tuit publicado a las 21:27 horas del lunes. 

Animal Político quiso recabar más datos de la secretaría de Relaciones Exteriores, pero al cierre de la nota la única información recibida era el tuit de Ebrard. 

Alejandro Villavicencio, de 26 años y de Ciudad de México, tenía prevista una escala de diez horas y ahora está encerrado en un hotel. Aterrizó el Lima, Perú, el lunes a las 8 de la mañana, procedente de Santiago de Chile. Lo que debía ser una breve estadía obligada para tomar su vuelo de regreso a México se ha convertido en una parálisis que no sabe cuánto se va a alargar. 

“Estamos atrapados, sin ninguna comunicación clara y con muchas ganas de regresar a casa”, dice Alejandro

Lee: Quedarse sin empleo en Madrid y París o perder una estancia: el impacto del COVID-19 en mexicanos en el exterior

“Yo estaba en la parte de conexiones, tenía que salir de Lima a Ciudad de México. Durante este tiempo me pidieron desalojar el aeropuerto, incluso con el checking hecho en Interjet”, dice. “Ahora hay orden del gobierno de que no puede circular nadie y no sabemos qué va a ocurrir”, lamenta.  

El joven trabaja en la empresa Pearson, con base en Brasil. Ahí tuvo su convención hace dos semanas y aprovechó el viaje para pasear durante algunos días. “Todo iba marchando bien hasta que las autoridades decretaron la emergencia y la aerolínea canceló el vuelo”, se queja, en conversación telefónica desde un hotel de Lima. 

Villavicencio relata el caos registrado en el aeropuerto durante la jornada del lunes. “Nacionales e internacionales querían tomar vuelos, yo estuve formado de 9 de la mañana a 3 de la tarde, pero fue imposible. Estuvo tan aglomerado que tuvieron que desalojar a las personas que no teníamos boleto”, dice. 

En medio de la confusión, Alejandro quiso comprar otro boleto. Pero no obtuvo respuesta, ni él ni sus padres, que trataban de contactar con la compañía desde México.

La única respuesta: el vuelo se habilitará dentro de 15 días, plazo en el que se levantaría la cuarentena. 

El martes en la tarde, 45 personas acudieron a la embajada de México en Lima. “Tomaron nuestros datos, hicieron fotocopia y nos dieron una lista de hoteles en los que estaban recibiendo gente. Esa fue toda la respuesta”, se queja. 

El precio mínimo que están cobrando los alojamientos es de 45 dólares, dice el mexicano. 

Su reclamo: que se abra un vuelo especial para los mexicanos atrapados. “Algunas personas sin recursos o sin tiempo que no pudieron salir y se encuentran en el aeropuerto, los taxistas no quieren traerlos, es una zona peligrosa y no pueden llegar a Lima, que está a 40 minutos”, dice. 

Lee: Aumenta a 82 la cifra de personas con COVID-19 en México

“Hay niños, población adultos mayores, una persona embarazada”, alerta.

Mientras las calles de Lima se llenan de militares y policías, al joven le queda esperar a las gestiones del gobierno. “Mi situación es complicada, pero hay personas en situación peor”, dice. 

“Llamamos a emergencias de la embajada y nos contesta un buzón”

Jorque Enrique Portela Velázquez, de 41 años y residente en Aguacalientes, debería haber despegado hoy martes a las 8 de la mañana. Pero está atrapado en un hotel con su esposa y sus hijos.

“Estamos espantados. Se nos ha agotado el plazo para abandonar el país y nadie nos dice nada, las líneas de la aerolínea, Aeroméxico, estaban saturadas”, dice.

El último vuelo salió en la noche del lunes. Una de sus pasajeras relató a Animal Político que la aeronave iba llena y que muchos de los pasajeros eran tripulantes de otras aerolíneas que abandonaban Perú antes del cierre de fronteras y el estado de emergencia. 

“Llamamos a la línea de emergencia de la embajada y solo nos habla un buzón de voz”, dice. 

En su caso, trató de rentar un AirB&B pero le reembolsaron el dinero porque los vecinos no querían extranjeros. El pánico ante la enfermedad puede sacar reacciones atávicas, como la xenofobia. La sensación de enclaustramiento que provoca el estado de emergencia puede detonar la sospecha hacia el extranjero.

Portela se queja de que nadie les da respuesta: ni las autoridades mexicanas ni las aerolíneas les han atendido y teme tener que pasar los próximos 15 días en un país que no es el suyo y sin poder desarrollar su trabajo.

También muestra su preocupación por los compatriotas atrapados en zonas más alejadas, como Cuzco, en los Andes peruanos. 

“Hay gente que está ahí varada y se pasa mal por la altura. Ahí te falta el aire y hay gente que no tiene ni dónde quedarse”, dice.

Como Tom Hanks en la terminal de San Salvador

El caos aeroportuario no ocurrió solo en Perú. En El Salvador, una decena de mexicanos se quedó varada.

Su presidente Nayib Bukele decretó la suspensión de vuelos con México tras un confuso episodio en el que acusó sin pruebas al gobierno de Andrés Manuel López Obrador de permitir el acceso a un vuelo de Avianca con destino a San Salvador a doce pacientes con COVID-19.

El canciller, Marcelo Ebrard, desmintió esta información, pero el grupo de mexicanos sigue atrapado sin poder regresar.

Odile Juárez, de 33 años y de Ciudad de México, es una de las pasajeras atrapadas. Relata que llegó a San Salvador procedente de Lima, donde estaba de vacaciones junto a otras 12 amigas.

Finalmente, solo 4 lograron comprar un boleto para salir de Perú, mientras que el resto tuvo quedarse.

Lee: Mexicanos en Italia y España: así viven la cuarentena por COVID-19

El vuelo debía despegar a las 19:56 horas. “A las 15 horas empezaron a cerrar las tiendas y decir que el estaba cerrado. A las 18:00 horas el avión estaba en la puerta. A una hora y media cancelaron todos los vuelos. Nadie salía y nadie entraba. La gente se empezó a entrar en pánico. Estábamos encerrados en un aeropuerto”, explica, en conversación telefónica.

Al tener visado, Odile logró un vuelo hacia Houston. El resto, sigue en el aeropuerto. 

El Salvador no ha registrado ningún caso de COVID-19 hasta el momento. El gobierno ha decretado el cierre de las fronteras y previamente sometió a cuarentena en centros de detención a las personas que llegaban del extrajero.

“Nos convertimos en Tom Hanks en la película La Terminal, encerrados en el aeropuerto”, dice Juárez. 

Al igual que los mexicanos de Perú, organizaron un grupo de WhatsApp y trataron de comunicar con las autoridades mexicanos. 

“Ninguno tenemos síntomas, hay un paramédico que lo ha certificado”, se quejaba, en la noche del lunes. 

El canciller, Marcelo Ebrard, prometió atender al grupo a través de un tuit, que respondía las denuncias públicas hechas por Juárez. 

“En la embajada han sido muy amables. Los de la aerolínea no dicen nada, están aventando la bolita”, protestó. 

La suspensión de vuelos entre México y El Salvador fue decretada el lunes por el presidente salvadoreño, Nayib Bukele.

Horas antes había acusado a México de “irresponsable” por, presuntamente, permitir el acceso de 12 pacientes con COVID-19 a un vuelo entre Ciudad de México y San Salvador.

Avianca aceptó las recomendaciones de Bukele y desalojó el aparato, aunque sin hacer pruebas a los viajeros. “Eso es algo que no nos corresponde a nosotros”, dijo una fuente de la compañía a Animal Político.

Finalmente, el canciller Marcelo Ebrard explicó que los supuestos pacientes eran doce jóvenes salvadoreños residentes en Chicago y que no tienen ningún síntoma de la enfermedad. 

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