Por qué España muestra que el mundo necesitará nuevas cuarentenas
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Por qué el ejemplo de España muestra que el mundo necesitará nuevas cuarentenas

El número de contagiados en el país europeo es insuficiente para crear una barrera inmunológica natural e impedir nuevos brotes mientras que no haya una vacuna, dicen los especialistas.
20 de mayo, 2020
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Uno de los principales desafíos científicos a la hora de combatir el nuevo coronavirus es descubrir el tamaño real de la pandemia.

Hoy día, con la dificultad de hacer pruebas masivas, solo nos hacemos una idea de cuántas personas han sido infectadas.

Conocer la verdadera dimensión del problema es fundamental para comprender dónde estamos y qué esperar en un futuro cercano.

Uno de los esfuerzos más robustos para encontrar estas respuestas se está haciendo en España, uno de los países más golpeados por el coronavirus y donde un estudio nacional acaba de publicar sus primeros resultados que señalan, según los expertos consultados por BBC Brasil, que próximas oleadas de contagio y nuevos períodos de cuarentena pueden ser inevitables.

La investigación realizada por el Instituto de Salud Carlos III, ligado al gobierno español, aplicó pruebas serológicas rápidas a 60.983 personas en todo el país.

El objetivo era buscar anticuerpos para el coronavirus en muestras de sangre y estimar a partir de eso la proporción de la población que fue contaminada.

Los científicos concluyeron que apenas el 5% de los habitantes en España, 2.35 millones de personas, contrajeron el nuevo coronavirus.

Aunque sea bastante gente en términos absolutos, es una proporción muy pequeña en relación al tamaño del caos vivido en el país, que vio su sistema de salud entrar en colapso y se vio obligado a adoptar a mediados de marzo uno de los confinamientos más rígidos del mundo para contener la propagación del virus.

El índice también está lejos de ser suficiente para la llamada “inmunidad de grupo” o “efecto rebaño”, que podría prevenir naturalmente nuevas oleadas de contagio.

Es más difícil ser contagiado en una situación así, y esa barrera inmune evita que un microorganismo se propague y cause un brote.

Sanitarios en Leganés

PIERRE-PHILIPPE MARCOU/Getty Images
El estudio español es uno de los principales esfuerzos para conocer el tamaño real de la pandemia.

“Mucha gente susceptible”

Pero el ejemplo de España, en donde se identificó el primer caso el 31 de enero y, tras poco más de tres meses, solo el 5% de la población fue contagiada, señala que la inmunidad colectiva difícilmente se puede obtener de forma natural a corto o medio plazo.

“Todavía hay mucha gente susceptible de contraer el virus. A partir del momento en que la vida vuelva a la normalidad, la posibilidad de tener nuevas epidemias es grande“, dice la doctora Ana Freitas Ribeiro, del servicio de epidemiología del Instituto de Infectología Emílio Ribas, en Sao Paulo, Brasil.

La proporción de personas con anticuerpos en la población identificada por el estudio español no fue uniforme en todo el país.

La ciudad autónoma de Ceuta, en la costa norte de África, tiene el índice más bajo, de 1,1%. El más alto fue identificado en la comunidad autónoma de Madrid, donde el 11,3% de los participantes tenía anticuerpos.

Pero incluso la tasa registrada en la región de la capital española no sería suficiente, dice Fernando Spilki, presidente de la Sociedad Brasileña de Virología.

“Incluso en las regiones más afectadas, todavía hay muy pocas personas con anticuerpos. La inmunización natural no está ocurriendo como debería para conseguir superar la pandemia”, dice Spilki.

Se da cuando entre el 60% y el 70% de la población ya tiene anticuerpos contra un virus o bacteria.

Si esto sucede, incluso aquellos que no tienen inmunidad contra esta amenaza se benefician indirectamente, porque están protegidos al estar rodeados de personas inmunes.

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El epidemiólogo Antonio Augusto Moura da Silva, profesor del departamento de Salud Pública de la Universidad Federal de Maranhão (UFMA), en Brasil, afirma que, dadas estas tasas, “todo el mundo va a esperar una segunda ola” de contagios.

“Estamos todavía en la primera y no sabemos cuándo llegará la segunda, pero en algunos países que están saliendo del aislamiento, la epidemia ya comienza a manifestarse nuevamente”, dice Silva.

Otra forma de conseguir el efecto rebaño sería con una vacuna. Sin embargo, la mayoría de los expertos afirman que solo estará lista a mediados del próximo año, es decir, de 12 a 18 meses después de que el Sars-Cov-2, como se le llama oficialmente, o nuevo coronavirus se identificara.

“Mientras tanto, vamos a tener que hacer períodos de aislamiento social siempre que nuestros sistemas de salud detecten un aumento del número de casos”, afirma Ribeiro.

Niña en aislamiento en India

EPA
Sin vacuna y con bajo índice de personas con anticuerpos, es probable que surjan nuevos brotes.

El inmunólogo Renato Astray, investigador del Instituto Butantan, en Sao Paulo, también calcula que nuevas cuarentenas podrían ampliarse a otros países de la región (y del mundo).

“Tan pronto como la gente deje de hacer aislamiento, porque los caos estén disminuyendo, tendremos una tasa de infección no muy diferente de la de España y, en más o menos días, tendremos otro brote. Y como ellos, vamos a tener que tomar medidas de aislamiento más veces, no va a parar aquí”, dice Astray.

Letalidad

La investigación española también reveló algunas informaciones importantes sobre la pandemia del nuevo coronavirus.

Al estimar el número de personas infectadas en España, el estudio permite identifica una tasa de letalidad del virus que sea más próxima al índice real.

Ribeiro apunta que esta tasa se estimó en 11.9% en España, donde hasta el momento ha habido más de 27.000 muertes entre los más de 230.000 casos confirmados, según datos de la Universidad Johns Hopkins, en Estados Unidos.

Pero la médica dice que la letalidad pasa a ser del 1,1% cuando se compara el número de muertes con la estimación que ha habido hasta ahora de 2,35 millones de infecciones en el país.

Es un índice mucho más bajo que el anterior, aunque Ribeiro señala que todavía es 10 veces mayor que la del virus de la gripe estacional, de 0,1%.

Personas con un féretro y Rusia

Reuters
Sin medidas de control, como el aislamiento social, millones de personas podrían morir.

Junto con el hecho de que el coronavirus es bastante transmisible —se estima que cada persona infectada contamina a otros tres— esto puede generar una catástrofe.

“Teniendo en cuenta grandes poblaciones, como los casi 50 millones de habitantes en España, sin ninguna medida para contener el virus el número de infecciones aumenta mucho, y el 1% de las muertes significaría la muerte de mucha gente“, dice Ribeiro.

Los expertos en el informe afirman que esto hace caer por tierra cualquier reclamo de usar el “efecto rebaño” como una estrategia para combatir la pandemia, como llegó a considerar el gobierno de Reino Unido, por ejemplo.

El coste social de una infección masiva sería enorme, dice Astray.

“Cuando la gente habla de que todo el mundo se infectará pronto y nos libraremos del virus de una vez, es preciso ver lo que España ya ha sufrido con un 5%. ¡Imagínese si llegase al 10% o el 20%! Sería una situación de guerra“, dice el inmunólogo.

Asintomáticos

Silva destaca otros datos bastante importantes señalados por el estudio: cerca de un tercio de los participantes que tenían anticuerpos contra el nuevo coronavirus dijeron que no tenían síntomas.

“Estábamos detrás de ese número de asintomáticos”, dice el epidemiólogo.

Junto con las personas que dieron positivo y mostraron solo dos síntomas, el grupo pasa a representar el 50% del total de los infectados.

Esto da una mejor idea del tamaño del desafío, que es identificar y aislar a quién fue infectado para romper la cadena de transmisión del virus y controlar la pandemia.

Tiendas en Barcelona

David Ramos/Getty Images
Las investigaciones indican que un tercio de los infectados no tienen síntomas.

“La mitad de las personas que tiene covid-19 no lo saben porque no tienen síntomas o tienen un síntoma muy leve, como dolor de cabeza o secreción nasal, por ejemplo, y eso no está necesariamente asociado con esta enfermedad. Estas personas continúan circulando y transmitiendo el virus”, afirma Silva.

El epidemiólogo Lúcio Botelho, profesor del Departamento de Salud Pública de la Universidad Federal de Santa Catarina (UFSC), en Florianópolis, Brasil, considera ese índice escalofriante“.

Especialmente porque apenas el 2,55% de los participantes del estudio dijeron haber sido testados de covid-19 con exámenes moleculares, que son las que permiten diagnosticar la enfermedad.

“Sin poder realizar pruebas masivas, no tenemos forma de saber quién transmite el virus o no. Esto significa que el aislamiento es esencial, porque es la única forma que tenemos hoy día para impedir que eso suceda”, dice Botelho.

Preguntas abiertas

Finalmente, el estudio español apunta que, entre quienes habían hecho una prueba molecular para la covid-19, el 87% tenían anticuerpos contra el Sars-cov-2.

Eso es una buena señal, porque indica que nuestro cuerpo despliega alguna forma de protección contra ese nuevo virus.

En la investigación, fueron analizados apenas los anticuerpos conocidos como Igg, que son aquellos creados para que el organismo sea capaz en el futuro de combatir la misma amenaza de forma más eficiente.

El inmunólogo Renato Astray estima que la tasa del 13% que no desarrolló anticuerpos puede haber sido causada por un error de diagnóstico, porque las pruebas rápidas utilizadas en esta fase del estudio dan resultados con un índice de precisión de apenas el 79%.

Niña indígena en Brasil

AFP
El bajo índice de niños con anticuerpos intriga a los expertos.

Astray dice que solo será posible confirmar o refutar esta hipótesis en las próximas etapas de la investigación, cuando se realizará un tipo de prueba de anticuerpos de laboratorio que tengan una mayor precisión, de alrededor del 95%.

También será necesario hacer más investigaciones para comprender si esta respuesta inmunológica es realmente eficiente.

“Tener anticuerpos no significa necesariamente estar protegido, porque ese anticuerpo debe ser de tipo neutralizante para evitar que el virus infecte la célula“, dice el inmunólogo.

El virólogo Aguinaldo Pinto, profesor del Departamento de Microbiología, Inmunología y Parasitología de la UFSC, explica que esto no sucede, por ejemplo, con el virus del VIH.

“Una persona que tiene VIH tiene una enorme cantidad de anticuerpos Igg, pero nunca son neutralizantes y el paciente desarrolla sida si no recibe tratamiento”, dice Pinto.

Otro aspecto importante es verificar si esa inmunidad es de corto o largo plazo. El virólogo dice que incluso cuando desarrollamos un anticuerpo, no necesariamente permanece para siempre en el cuerpo.

“Esto sucede con las paperas, por ejemplo, que generan una memoria inmune a largo plazo, pero no con el rotavirus, que causa diarrea en niños. El anticuerpo contra él dura un tiempo y luego desaparece. Descubriremos en qué caso encaja el coronavirus con el paso del tiempo”, dice Pinto.

Barcelona, mayo 2020

David Ramos/Getty Images
En ciudades como Barcelona el número de casos obligó o a adoptar medidas muy estrictas.

También será preciso hacer más investigaciones para comprender un aspecto intrigante de los datos presentados hasta ahora por el estudio español.

La tasa de anticuerpos varía mucho según la edad. Los índices en niños de 0 a 9 años oscilan entre el 1,1% y el 3% y son significativamente menores que los de ancianos, de entre el 5,1% y el 6,9%.

“Se esperaría que la mayoría de los grupos tuvieran la misma producción de anticuerpos”, dice Pinto.

Una posible explicación es que el sistema inmunológico de los niños muy pequeños todavía se está formando, lo que conduciría a una menor producción de anticuerpos.

Pero eso también debería verse en los ancianos porque nuestro sistema inmunológico comienza a deteriorarse a partir de los 60 años, lo cual perjudica su funcionamiento, dice Astray.

“Los diferentes niveles, ¿se deben a que los niños estuvieron menos expuestos al virus o a que no desarrollaron anticuerpos? Esa es la pregunta que queda sin resolver”.

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Foto: Profesor Luis Ángel

Maestros van casa por casa pese a riesgo del COVID para guiar a sus alumnos

"Para los niños y niñas es muy difícil hacer solos las actividades. Los padres no les pueden ayudar, primero porque trabajan todo el día como jornaleros", relata un profesor en Michoacán.
Foto: Profesor Luis Ángel
26 de agosto, 2020
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Si el internet y la televisión no llegan a los niños y niñas de comunidades marginadas, los profesores y profesoras sí. El ciclo escolar pasado, el maestro José Genaro López López tuvo que ir casa por casa buscando a sus alumnos para dejarles tareas que hacer.

En plena epidemia de COVID-19 en México, a este maestro no le quedó más opción que arriesgarse.

Entérate: Comunidades indígenas enfrentan el regreso a clases a distancia sin acceso a televisión ni internet

De sus 21 estudiantes de tercer grado de primaria, de la comunidad de San Juan Carapan, en el municipio de Chilchota, en Michoacán, a una hora de Zamora, solo dos o tres se podían conectar a internet. Las familias sólo tienen teléfonos celulares básicos, sin WhatsApp. No había más forma de estar en contacto que andar a buscarlos.

“Fue difícil, a veces llegaba a una casa y no había nadie. Me iba a buscar a otro niño o niña y luego regresaba. Pasaba tres o cuatro veces para encontrar al alumno. Si no lo lograba, me tocaba regresar a buscarlo al día siguiente”, cuenta el profesor Genaro, que vive en la comunidad de Cheranástico, a 20 minutos en automóvil de donde está la escuela.

En cada casa, el maestro de primaria no sólo dejaba las tareas, se quedaba a explicar los ejercicios. “Era muy pesado. Si encontraba a todos, era explicar 21 veces lo mismo”.

Lo más frustrante, dice, es que llegaba a las casas y los estudiantes no habían hecho las tareas de la semana anterior. “No las hacen porque los papás se los llevan al campo a trabajar. No les dan tiempo para estudiar. Con la mitad de los alumnos me pasó eso. Iba e iba en balde”.

Los padres, admite el profesor, tienen una condición económica precaria y están más preocupados por resolver la parte de tener comida y casa todos los días que por la educación de sus hijos.

Muchos de los habitantes de Carapan son jornaleros. Padres y madres se van todos los días a trabajar a Zamora o a Purépero.

Si no hay clases formales y presenciales, las familias se llevan a los niños con ellos al trabajo, los mandan a la milpa para el autoconsumo o les encomiendan el cuidado de los hermanos menores.

Al profesor no le quedó más opción que cerrar el ciclo pasado y pasar de grado a sus alumnos con lo que había para calificar. “Me basé en los pocos trabajos que entregaron. Les puse calificaciones de entre 7 y 8. Pero sí hay una baja muy considerable en la educación, en los aprendizajes de los alumnos”.

Aunque no han terminado de levantar las encuestas para saber qué tanto acceso tendrán sus estudiantes este ciclo a las transmisiones de clases por televisión, que ahora estarán disponibles en más canales, el profesor espera que un mayor número tenga señal de TV para seguir las lecciones.

Pero los problemas para comunicarse con ellos seguirán siendo los mismos. Lo mismo que la pugna entre el deber de ayudar a los padres y las clases.

Los estudiantes no sólo estarán solos en casa sin nadie que los apoye para seguir y entender las lecciones. “Hay niñas que tienen que cuidar a sus hermanos menores, así que no podrán poner atención a las transmisiones”.

Pese a las reuniones que el equipo de profesores ha tenido para tratar de organizar el nuevo ciclo, el profesor Genaro, que ahora estará a cargo del cuarto grado, afirma que será el lunes y en los siguientes días cuando podrán evaluar el acceso de los alumnos a las clases televisadas y determinar una forma de trabajo.

Sobre todo porque cuando iba de casa en casa dejando los trabajos no había casos de COVID ni en Carapan ni en Cheranástico, ahora ya hay y el riesgo de contagio hace que ir a buscar a sus estudiantes sea menos posible.

Refugio cancelado

En la comunidad de Uringüitiro, en Los Reyes, Michoacán, el profesor Pascual Martínez Francisco también tuvo que ir cada semana a dejar copias con tareas y actividades a sus alumnos de primero año de primaria. En esa comunidad, las familias tampoco tienen acceso a internet. El maestro iba a la escuela y ahí los niños y niñas recogían el material y le consultaban sus dudas.

Ahora la situación no podrá ser diferente. En Uringüitiro solo llega a las televisiones, de las familias que las tienen, la señal de tres canales, precisa el profesor, que no son por los que se transmitirán las clases televisadas de la Secretaría de Educación Pública.

Esta escuela, además, es parte de un proyecto que nació en 1995, bautizado como Tarhexperakua “Creciendo Juntos”. El modelo de enseñanza aquí es realmente bilingüe. Los niños y niñas aprenden a leer primero en su lengua el purépecha y después ya en español. Todo el aprendizaje se desarrolla después en ambas lenguas. En las clases a distancia este tipo de esquemas no se está considerando.

“Los padres nos han pedido que demos aunque sea dos o tres horas a la semana de clases. Para los niños y niñas es muy difícil hacer solos las actividades. Los padres no les pueden ayudar, primero porque trabajan todo el día como jornaleros y segundo porque muchos no terminaron ni la primaria”, explica el profesor.

La necesidad de los padres de dejar solos a los niños para ir a emplearse en el corte de fresa, frambuesa y zarzamora, generalmente a Los Reyes y a Tancítaro, hace de la escuela un refugio seguro para los alumnos.

“Somos como una guardería, dice el maestro Pascual y se ríe. Los estudiantes están más seguros con nosotros en la escuela que solos en su casa. Y ahora no tienen ese refugio. Los mismos padres sienten esa tristeza, esa preocupación de que no estamos, por eso nos insisten también en que vayamos aunque sea unas horas, pero no es posible por ahora”.

Al maestro Pascual le preocupa llevar el virus que causa la enfermedad COVID-19 a sus estudiantes y sus familias. Allá, en Uringüitiro donde está la escuela todavía no hay casos confirmados, pero en la comunidad donde vive él, en San Isidro, sí hay.

“En donde vivo apenas empezaron los casos. Van tres semanas seguidas que hay un fallecimiento por COVID. Cuántos casos haya en realidad en la comunidad no lo sabemos, porque la gente lo oculta. No creen en el virus. No quieren ir a los hospitales. Van con el médico de la clínica del pueblo, pero lo tienen amenazado. Tiene miedo de que lo golpeen o le hagan algo como a otros médicos en otros pueblos, por decir que alguien tiene el virus”, cuenta el profesor.

El maestro dice que hace falta que alguna autoridad de fuera llegue a hablarle a la gente de la enfermedad y cómo prevenirla. “No ha venido nadie ni del municipio ni del estado, ninguna autoridad de Salud, y pues a los que somos de aquí la gente no nos quiere creer. Así no vamos a parar esto y menos iniciarán las clases”, sentencia.

Estamos luchando porque no haya más rezago

El profesor Adán Vara Rosas se armaba con cubrebocas y gel antibacterial el ciclo escolar pasado y se iba a dejarles trabajo a sus alumnos de la telesecundaria de Ajuchitán, en Tlaquiltenango, en la sierra de Huatla, en Morelos.

En la escuela multigrado había apenas una docena de estudiantes. Los más preocupados por no perder el año eran los de tercero. “No querían quedarse fuera del bachillerato. Terminaron el ciclo y me pedían más trabajo para repasar”.

Al profesor más que contagiarse de COVID por ir a dejar los trabajos, le preocupa contagiar a sus alumnos, llevar el virus a una zona donde no ha llegado aún.

“Pero no puedo dejarlos solos, de por sí ya estar en escuela multigrado es una desventaja, si se quedan sin labores escolares se van a atrasar más. No es que podamos avanzar tanto. Les tengo que dejar cosas sencillas, casi didácticas, también para que se distraigan”.

Seguir las clases por televisión y tener comunicación por medios eléctricos no es viable aquí. “La señal de internet que hay es satelital, es muy inestable y no hay buena recepción, no se cargan las páginas, no bajan los archivos. Señal de tele abierta no hay tampoco, solo de paga y la mayoría de los alumnos no puede costearla”.

Así que el ciclo pasado, el profesor les llevaba personalmente guías cada semana o cada quince días hasta la comunidad, daba una breve explicación de los ejercicios, y a la siguiente visita las recogía y dejaba otras. “Estamos luchando porque no haya más rezago”, dice.

La lucha seguirá este ciclo, hasta que estudiantes y profesores vuelvan a las aulas. “Por ahora vamos a seguir implementando las guías (que en realidad son fotocopias que costea la escuela y a veces el mismo profesor). El lunes voy a ver cómo les hago llegar un mensaje de bienvenida a los alumnos al nuevo ciclo escolar. Y el martes ya les llevo sus guías”.

Condiciones especiales

Si para la mayoría de los alumnos de las zonas marginadas y alejadas de los centros de población es difícil seguir su educación a distancia, para los estudiantes con necesidades especiales es aún más complicado.

La profesora Laura, aunque llamaremos así porque ella prefiere que no se revele su nombre real, es maestra de educación especial en comunidades de la montaña de Guerrero.

Laura atiende a alumnos de cinco escuelas primarias. Pero le preocupan cinco niños: uno con problemas de lenguaje y cuatro con sordera, de San Antonio Coyahuacán, en el municipio de Olinalá.

Sus alumnos de las otras comunidades tienen más acceso a internet y a televisión. Con ellos la comunicación ha sido difícil pero se ha dado. En cambio de los de Coyahuacán sólo pudo intercambiar mensajes con uno.

“A través de él me puse de acuerdo para llevarles guías una vez el ciclo pasado, pero ya no las pude recoger. La comunidad restringió el acceso de externos para evitar que llegara el COVID y ya no pude entrar. De haberlo hecho, me hubiera tenido que quedar en cuarentena 14 días en una casa, solo para después recoger los trabajos y salir”.

Con las clases por televisión no va a ser más fácil. “La señal de tele abierta no llega. Las familias tendrían que contratar televisión de paga y no tienen recursos para eso. Allá se sostienen de la venta de artesanías, de las tortuguitas esas que mueven el cuello”.

Por ahora, todavía ni ella ni sus compañeros profesores de la zona tienen claro qué harán este nuevo ciclo. “Vamos a tratar de organizarnos sobre la marcha. Con los padres que nos puedan apoyar. Hemos pensado incluso gestionar recursos para poner internet en las primarias y que aunque sea ahí puedan ir los alumnos a pescar red, pero estamos todavía evaluando opciones”.

Situación crítica

De los 219 alumnos que hay en la secundaria del director “Pedro”, a quien llamaremos así para no revelar su identidad y evitar problemas laborales, alrededor de 30% no ha manifestado si seguirá en la escuela, ubicada en Los Altos de Chiapas.

El director teme perderlos. “No se han inscrito y no sabemos si es porque las autoridades dijeron que no era necesario, pero si no logramos comunicación con ellos, los iremos a buscar. Vamos a insistir para que sigan los estudios. Sí hay un desánimo porque no tienen internet en sus casas, el acceso en la mayoría de los casos es con fichas, los papás no tienen para comprarlas y además deben ir a donde hay señal y andarla pescando. Pero nosotros insistiremos”.

Pedro dice que en muchas comunidades tampoco hay señal de televisión abierta ni recursos para costear la de paga.

“Sobre la marcha vamos a ir viendo cómo le hacemos. Vamos a tratar de entregar un cuadernillo de actividades. Nosotros estamos tratando de prepararnos. Hemos hecho capacitación en línea. Aunque luego nos dicen que vamos a tener un taller y luego ya no lo dan. Iniciamos un trabajo y ya no se termina por tanto cambio. Es difícil la comunicación con las autoridades”.

La educación, dice, está enfrentando una situación muy crítica. “La tecnología no logra llegar a las comunidades, a los maestros les deben sueldos, la capacitación es frágil, y los más perjudicados son los que ya tienen una abierta posición de desventaja: los niños, niñas y adolescentes de las comunidades más pobres”.

Animal Político solicitó una entrevista a la Secretaría de Educación Pública para saber si habrá alguna estrategia adicional, además de los cuadernillos de trabajo que ya han usado los profesores, para asegurar el acceso a la educación en las zonas donde no llega la tecnología, pero hasta el cierre de la edición no hubo respuesta.

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