El experimento de confinamiento que terminó con sus participantes casi muertos
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El experimento de confinamiento que terminó con sus participantes casi muertos

En 1991, un ambicioso proyecto encerró a ocho científicos en un ecosistema artificial. El objetivo era replicar las condiciones de vida en la Tierra, pero por poco acaba en tragedia.
18 de julio, 2020
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La aventura casi termina en tragedia. En 1991, un grupo de ocho investigadores voluntarios se encerró durante dos años en una estructura de cristal y acero dentro de la que científicos habían recreado varios ecosistemas del planeta Tierra.

Aquel experimento formaba parte del proyecto Biosfera 2 y el objetivo era comprobar si, en un futuro, los humanos podrían vivir en circunstancias similares en colonias en otros planetas.

Gran parte de la rutina de los ocho participantes, llamados “biosferianos”, se redujo a labores agrícolas. Debían cultivar sus propios vegetales, recolectar granos del suelo y obtener proteínas de animales de granja y peces criados en estanques de acuicultura.

El experimento, presentado como como una “misión espacial” dentro de la Tierra, acaparó la atención mediática..

Pero la aventura no acabó como se esperaba.

Los cultivos no crecían al ritmo estimado, la comida empezó a escasear, el oxígeno era insuficiente y la tensión afloró en la convivencia de los participantes.

Un “Jardín del Edén”

El diseño original del complejo Biosfera 2 fue idea de John Polk Allen, un ingeniero graduado por la Universidad de Harvard en Estados Unidos.

Biosfera 2 en Arizona.

Getty Images
El complejo se sitúa en Oracle, en pleno desierto de Arizona.

Allen era también el director de la empresa Space Biospheres Ventures, que en 1984 compró la propiedad donde se localizó el ecosistema artificial cerrado en Oracle, en el desierto de Arizona en Estados Unidos.

La construcción se completó en 1989 y consistía en tres edificios. El primero, un gran domo de cristal y acero; el segundo un área subterránea de tecnología y el tercero una zona destinada al hábitat humano.

Interior del edificio principal de Biosfera 2.

Getty Images
Biosfera 2 reprodujo varios ecosistemas terrestres como un bosque tropical y un océano con arrecifes de coral.

El domo medía casi 28 metros en su punto más alto y contenía cinco ecosistemas: un bosque tropical, un desierto, una sabana, un manglar y un océano con arrecifes de coral. Dentro se encontraba, además, la zona dedicada a la agricultura.

En el interior del edificio tecnológico se alojaban los componentes que mantenían la climatología interior, con controladores de temperatura y humedad.

El objetivo principal era determinar si una biosfera artificial podía funcionar, incrementando reservas de energía y biomasa, preservando un alto nivel de biodiversidad y biomas, estabilizando su agua, suelo y atmósfera”, según escribieron el director del proyecto, John Polk Allen, y uno de sus participantes, Mark Nelson, en un documento con el resultado de la investigación en 1997.

Los investigadores involucrados querían saber si una biosfera autosostenible, con todos los ecosistemas de vida de la Tierra, podía “proveer una vida creativa y saludable para humanos que trabajaron como naturalistas y científicos”, según dicho documento.

Zona de agricultura de Biosfera 2.

Getty Images
“Era como crear una especie de Jardín del Edén en interiores”.

Básicamente,se trataba de comprobar si el ser humano sería capaz de mudarse a otro planeta llevándose un trozo del nuestro. Para ello, los científicos viajaron por el mundo y recopilaron recursos y conocimientos para crear el ecosistema artificial.

Llenaron Biosfera 2 de animales, vegetación y la tecnología necesaria para mantener las condiciones adecuadas.

Era como crear una especie de Jardín del Edén en interiores“, dijo Linda Leigh, una de las científicas que estuvo confinada, en un documental reciente sobre el experimento llamado Spaceship Earth.

Y así, en septiembre de 1991 cuatro hombres y cuatro mujeres: Roy Walford, Taber MacCallum, Mark Nelson, Sally Silverstone, Silke Schneider (quien después sería sustituida por Abigail Alling), Mark Van Thillo, Jane Poynter y Linda Leigh.

Impacto mediático

“Me llamaron por teléfono proponiéndome que me uniera al equipo voluntario y antes de que terminaran la oración ya había dicho que sí”, recuerda Nelson, uno de los biosferanos, en el documental.

Sally Sylverstone y Jane Poynter.

Getty Images
Sally Sylverstone y Jane Poynter fueron dos de las involucradas en el proyecto.

“Éramos pioneros, los primeros biosferanos. Nos habían dado un nuevo mundo para cuidar de él”, agregó Nelson.

Mientras, el mundo se enteraba del proyecto gracias al eco de los medios de comunicación, hasta el punto en que necesitaron contratar un equipo de relaciones públicas para lidiar con la presión mediática.

Poco después de empezar el confinamiento, el entusiasmo inicial de los integrantes comenzó a disiparse. Aumentaron los roces y las discusiones.

“Nunca se sabe lo que puede pasar cuando te encierras a convivir durante dos años con otras siete personas”, recuerda Nelson.

Los turistas se paseaban por fuera de las instalaciones, en visitas guiadas donde veían trabajar a los investigadores a través del cristal, como si se tratara de una visita al zoológico.

Dentro, cada uno de los participantes tenía una misión específica. Debían ocuparse de la ganadería, la preservación de los arrecifes de coral, la cría de peces y los cultivos, por ejemplo.

Además, evaluaban el comportamiento de los gases, sobre todo del oxígeno y el dióxido de carbono.

Interior del edificio principal de Biosfera 2.

Getty Images
Para recrear el ecosistema artificial, los científicos recolectaron recursos de varias partes del mundo.

Roy Walford era médico, y su trabajo era vigilar los efectos del confinamiento en la salud de los ocho voluntarios.

“Si podemos trasplantar un arrecife de coral, gestionar una granja, no contaminar la atmósfera ni el agua y reciclar nutrientes, se pueden aprender grandes lecciones aquí”, pensaba Nelson durante su confinamiento experimental.

Hambre, tensión y falta de oxígeno

Los biosferanos concuerdan en que la escasez de comida no ayudó a tener un ambiente sano.

De todos los cultivos, uno de los más exitosos, según revelaron Allen y Nelson en los resultados de la investigación, fue el plátano. De esta forma, los confinados tuvieron que utilizar dicho fruto para múltiples recetas. Hasta intentaron producir vino de plátano, pero sin éxito.

“Tuvimos que tomar decisiones importantes, porque algunos cultivos se daban mucho mejor que otros. Así que terminábamos comiendo un mismo producto, como la remolacha, en forma de sopa o en forma de ensalada”, dijo durante el documental Sally Sylverstone, otra de las biosferanas.

Pero los alimentos no fueron el único recurso que empezó a escasear. Tanto los participantes en el confinamiento como otros científicos que monitoreaban el experimento desde fuera, detectaron un aumento en los niveles de dióxido de carbono y una disminución del oxígeno.

“No podía terminar una oración sin que me faltara el aire”, dijo Nelson.

Participantes de Biosfera 2.

Getty Images
Los ocho participantes salieron del confinamiento a los dos años estipulados, a pesar de las dificultades ocurridas.

“Subía un par de escalones y ahí me detenía para volver a tomar aliento”, recuerda Linda Leigh.

La falta de suficientes alimentos hizo que los biosferanos perdieran peso, y de mantenerse los bajos niveles de oxígeno existía el riesgo de daño cerebral.

“Respirábamos el aire del otro, estábamos sofocados y muertos de hambre”, dijo Leigh.

“Estar peleándonos, además, no ayudaba a que consiguiéramos el objetivo por el que nos habíamos encerrado aquí”, lamentó Nelson.

El experimento se desmoronaba y la primera idea de sobrevivir dos años solo con lo que había dentro de Biosfera 2 no funcionó. Se introdujeron alimentos extra y extractores de dióxido de carbono y bombas de oxígeno desde fuera.

La prensa tildó al proyecto como un “fracaso”.

No más confinamientos

A pesar de necesitar ayuda del exterior y no poder llevar una vida autosuficiente, el proyecto consiguió durar los dos años estipulados.

Biosfera 2 en Arizona.

Getty Images
El complejo pertenece hoy a la Universidad de Arizona y se usa como centro de investigación.

En 1994, una segunda expedición regresó a los interiores de Biosfera 2, pero se canceló antes de que terminara la misión.

Hoy, Biosfera 2 pertenece a la Universidad de Arizona y se utiliza como centro de investigación sobre los ecosistemas de la Tierra.

Casi tres décadas después, ya no hay más confinamientos ni experimentos en los interiores del domo gigante de cristal.


https://www.youtube.com/watch?v=8urGTdEioOQ

https://www.youtube.com/watch?v=JwghZEmvmb8

https://www.youtube.com/watch?v=qd1YehNpbV4

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Cuartoscuro

Trabajadores acusan al FOVISSSTE de fraude con el crédito de sus casas; 68 mdp están 'desaparecidos'

En todos los casos, además de la transferencia del dinero del FOVISSSTE a terceros, está la operación de una empresa intermediaria llamada Soluciones Emprendedoras del Norte S. A. de C. V. (SENSA).
Cuartoscuro
13 de diciembre, 2021
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Trabajadores de gobierno que entre octubre y noviembre utilizaron su crédito del Fondo de la Vivienda del ISSSTE (FOVISSSTE) para comprar casa, denuncian haber sido estafados: el organismo federal depositó el dinero en cuentas ajenas al trato de compra venta, y ellos se quedaron con las manos vacías, pues no son dueños del inmueble que pretendían adquirir, pero sí de la deuda, pues ya comenzaron los descuentos en su nómina.

Te puede interesar: FGR acusa a abogado del ISSSTE y 7 funcionarios de ‘regalar’ 800 mdp a emporio farmacéutico

El FOVISSSTE –dirigido por Agustín Rodríguez expresidente del Colegio de Arquitectos Tabasqueños– reconoció que se trata de 84 casos con este presunto fraude que suman al menos 68 millones de pesos. Y si bien informó que interpuso una denuncia penal –acusando a un tercero como responsable– hasta el momento no ha tenido contacto con las víctimas, ni les ha ofrecido solución, confirman nueve afectados entrevistados por Animal Político.

Uno de los casos es Alan González que le compraría una vivienda en Tecamachalco, Estado de México a Susana Martínez, por 553 mil pesos. Ambos hicieron los trámites requeridos, él a través del FOVISSSTE, el organismo encargado de otorgar crédito para los trabajadores del Estado, y ella en la firma de escrituras.

“En dos semanas caerá el pago del crédito”, decía una de las asesoras en el trámite en octubre pasado, pero vencido el plazo, Susana, la vendedora no recibió el pago, y Alan, el comprador, ya tenía los descuentos en su recibo de nómina. Algo estaba mal, y lo descubrieron días después: el FOVISSSTE le había depositado el dinero a una empresa llamada Compen S. A. de C. V., y para entonces, Susana ya había firmado ante notario la compra venta y las escrituras a nombre de Alan.

Cuando ambos reclamaron ante el Fondo, el funcionario Raúl Bulmaro Gómez Díaz, le dijo que se trataba de un fraude que había hecho alguien “que ya murió”, y no había nada qué hacer, pues Susana ya había firmado ante notario que recibió el pago de la venta. “Pero no lo recibí, ustedes saben que no lo recibí”, insistía ella. “Pero ahí dice que sí, usted lo firmó”, respondía el funcionario. En las escrituras, ella ya no es dueña de su inmueble, pero no tuvo el dinero, y Alan tiene la deuda, pero no puede tomar posesión de la casa.

En el mismo caso está Israel Santos, investigador en la UNAM, que compraría una vivienda por 1.2 millones de pesos con el crédito del FOVISSSTE, pero el dinero no fue depositado en la cuenta de la vendedora, sino en la empresa Compen, la misma que en el caso anterior y en Desarrollos y Construcciones del Centro S. A. de C. V.

Aunque Israel interpuso una queja ante el FOVISSSTE desde el 19 de noviembre por su caso, no ha tenido ninguna comunicación, ni respuesta hasta el momento por parte del organismo, igual que los ocho afectados entrevistados por este medio.

En todos los casos, además de la transferencia del dinero del crédito a terceros, está la operación de una empresa intermediaria llamada Soluciones Emprendedoras del Norte S. A. de C. V. (SENSA).

Se trata de una Sociedad Financiera de Objeto Múltiple (Sofomes), una figura a la que los derechohabientes forzosamente deben acudir si quieren hacer efectivo su crédito. Dado que sirve como “mandataria”, es decir, representante del FOVISSSTE, éste publica la lista de sus Sofomes avaladas.

En este caso, SENSA aparecía en la lista de Sofomes reconocidas por el FOVISSSTE, con el número 690090 en el Sistema de Registro de Prestadores de Servicios Financieros (SIPRÉS) de la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef).

Por eso es que los trabajadores no dudaron al elegir a SENSA, que los acompañó a los en el proceso de compra y cuyo último paso era la transferencia del dinero del crédito por parte del FOVISSSTE, pero al haberlo hecho a terceros y sin encontrar respuesta de su parte se sienten desesperados y en absoluta indefensión.

FOVISSSTE debe responder: afectados

El FOVISSSTE informó que el pasado 6 de diciembre presentó ante la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México una denuncia por fraude contra esa SINSA, que quedó asentada en la carpeta de investigación CI-FIAO/UAT-AO-4/UI-1 S/D01938/12-2021.

Según informó en un comunicado de prensa del 9 de diciembre “SENSA ‘cargó’ datos de oferentes incorrectos lo que derivó que el pago del crédito tuviera un destino diferente al que debería tener, acción que incluso esa entidad financiera reconoció mediante un escrito dirigido al FOVISSSTE”.

Y es que en el procedimiento de compra, la empresa intermediaria SENSA es quien envía los datos al FOVISSSTE y éste hace las transferencias del crédito. Pero antes de hacerlo, el Fondo pide como requisito los documentos notariales de la compra venta, donde quedan asentado el nombre del vendedor y los datos bancarios para hacerle el pago.

Por lo tanto, quien debe responder es FOVISSSTE, pues la deuda y la firma del trato es con el Fondo de vivienda, no con SENSA, insisten los afectados, quienes consideran que con ese comunicado de prensa, el Fondo pretende evadir su responsabilidad.

De hecho, Israel Santos, en respuesta al comunicado, envió un oficio al subdirector de asuntos jurídicos del FOVISSSTE, Miguel Valdiezo, el 10 de diciembre en el que explica que “mi relación como acreditado y trabajador al servicio del Estado es con FOVISSSTE, no con SENSA. La relación jurídico-económica que se deriva del contrato de mutuo con garantía hipotecaria es con FOVISSSTE, no con SENSA. Quien llama a los acreditados a actuar por intermedio de un mandatario autorizado es FOVISSSTE, no SENSA y quien debe respetar y hacer cumplir el contrato celebrado ante notario público es FOVISSSTE, no SENSA”.

En entrevista, Santos pone un símil para explicar su situación: “si usted, lector, contratara a la empresa ‘X’ para construirle su casa en un terreno, y al plazo transcurrido, cuando quiere habitarla, no hay tal, la empresa le explica que contrató a un tercero que incumplió en la construcción, pero ‘no se preocupe, ya lo demandé por fraude’. Esa no puede ser respuesta porque si alguien le hizo fraude a la empresa ‘X’ es su problema, y no de quien le pagó por la casa. Lo mismo pasa en este caso con el FOVISSSTE”.

Ana Julia, empleada de una empresa desarrolladora que prefiere no publicar el nombre con 45 años de operación, asegura que nunca antes habían enfrentado una situación como esta. Por el momento, cuatro de sus clientes cuyos créditos perdidos suman 2 millones 300 mil pesos, están en el limbo.

De hecho, al principio pensó que se resolvería pronto, pues entre mayo y junio de este año, habían ocurrido transferencias a terceros en otros casos, pero SENSA le respondió que había sido “un error” y en dos semanas los pagos cayeron en las cuentas correctas. Pero con los créditos de octubre, no fue así.

En el comunicado del FOVISSSTE también informó que           “inició el procedimiento para la reparación de daño patrimonial al FOVISSSTE por medio de la reclamación de la fianza exigida a las entidades financieras en favor de la Comisión Ejecutiva del Fondo de la Vivienda del ISSSTE”. Sin embargo, los afectados aseguran que esa fianza no sería equiparable con los 68 millones de pesos que suman los créditos hasta el momento.

Además, aunque en el comunicado público el Fondo aseguró que “suspenderá los descuentos vía nómina a los acreditados afectados, y los asesorará e informará respecto al proceso en el que se encuentren sus financiamientos hipotecarios mediante una atención personalizada”, esto no ha ocurrido. Ninguno de los nueve afectados entrevistados ha recibido noticias ni ayuda del Fondo.

Animal Político solicitó postura al FOVISSSTE desde el jueves9 de diciembre y ese día respondió con la difusión del boletín, pero en los días siguientes se ha insistido en la posibilidad de la entrevista, pero no hubo respuesta.

Lee más: FGR indaga fraude por casi 600 millones en ISSSTE con mecanismo de La Estafa Maestra

Afectados ignorados

Los afectados en este fraude son trabajadores de gobierno que no tienen salarios exorbitantes, ni son altos funcionarios, pues sus créditos oscilan entre los 400 mil pesos y hasta poco más de un millón de pesos para comprar viviendas en Baja California, Chiapas, Coahuila, Sonora, Hidalgo, Estado de México y Ciudad de México.

Natalie Rosales, quien firmó escrituras en octubre por un casa en Hidalgo, ahora teme incluso que vendedores la demanden porque no han recibido el dinero del pago y “creen que yo soy quien los quiere defraudar, pero no, a mí también me están haciendo fraude”.

María –afectada que pidió que su nombre real no fuera publicado– se enteró del fraude cuando el notario con quien firmó los documentos le avisó que las oficinas de SENSA en la Viga, habían sido desmanteladas a inicio de octubre, lo que le impidió completar el trámite.

Al buscar explicaciones, Alejandro Álvarez, director comercial de SENSA, reconoció que al parecer, la irregularidad había ocurrido “en la sede de la Viga, que son los únicos que manejan recursos”, pero sin darle solución.

Wendy Morales, trabajadora en Coahuila, ni siquiera consiguió una explicación pese a varios intentos y llamadas a los representantes de FOVISSSTE y de SINSA en el estado y en las oficinas centrales de la Ciudad de México que ha obtenido en los últimos tres meses. Incluso, el director jurídico de SENSA, Jacob Israel Jacinto Morales, la bloqueó en su número celular, igual que al resto de afectados que lo han buscado.

Animal Político también lo buscó, pero no respondió; mientras que Mario Francisco Rubio Vega, quien aparece como responsable de SENSA, solo respondió uno de los mensajes para preguntar “quién había proporcionado” su teléfono particular.

En la página de internet de SENSA, que había estado caída la semana pasada, aparece un único mensaje: “SENSA Comunica que se ha enterado por ese medio que la han involucrado en un supuesto fraude, es por eso que nos daremos a la tarea de estudiar a detalle el asunto y emprender las acciones legales a que haya lugar”.

Mario Alberto Godínez, maestro de Tijuana, Baja California, tuvo acercamiento con Raúl Bulmaro Gómez, quien se presenta como ‘Anticorrupción del FOVISSSTE’, pero sin que le resuelva nada tampoco.

Los afectados preparan otro documento dirigido al área jurídica del Fondo para insistir que “el es FOVISSSTE el único y directo responsable de su incumplimiento y de los daños y perjuicios que por su negligencia se deriven”. Por lo que exigen que “cumpla con sus obligaciones contractuales, las cuales constan en sendos contratos de mutuo celebrados ante notario público. Que mientras no se produzca la materialización del crédito, FOVISSSTE suspenda inmediatamente el descuento en nómina de los créditos hipotecarios y se responsabilice y repare los gastos, daños y perjuicios derivados su negligencia y flagrante incumplimiento”.

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