Flurona: qué es la doble infección de los virus de la gripe y el COVID
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync

Flurona: la doble infección de los virus de gripe y COVID y por qué no es tan rara

Es imposible que los virus de la influenza y de COVID-19 combinen sus genomas. El peligro de la coinfección con dos virus respiratorios agresivos se encontraría en la respuesta a la infección, explica el científico español Guillermo López Lluch.
6 de enero, 2022
Comparte

En los últimos días hemos asistido a un hecho esperado y preocupante según los medios de comunicación: la coexistencia en una persona de dos virus a la vez, el de la gripe y el SARS-CoV-2.

Tal es así que ya tenemos nombre para la nueva infección, la flurona, que anda en busca y captura. Por favor, no la confundan con un compuesto químico heterocíclico del mismo nombre relacionado con compuestos fluorescentes y de uso farmacológico, porque no tiene nada que ver.

Tras dos años de pandemia era como si esperásemos a que esto ocurriera y ha tenido que venir del extranjero la confirmación. De Israel concretamente, aunque parece que ya había ocurrido antes incluso en España.

Aunque ahora parece que es todo un peligro, posiblemente no sea tan fiero el león como se pinta.

Antes de activar las alarmas debemos preguntarnos si este hecho es verdaderamente importante o solo un fenómeno más que ocurre y ocurría mucho antes de la pandemia con una frecuencia mayor de la que pensamos.

Posiblemente volvamos a tener demasiado ruido para tan pocas nueces.

Virus respiratorios por doquier

Más de dos centenares de virus provocan enfermedades respiratorias en los humanos. No son pocos.

De ellos, la mayoría producen síntomas muy parecidos como sinusitis, faringitis, laringitis, traqueitis, bronquitis, etc, etc… Es decir, infecciones del tracto respiratorio que provocan inflamación.

En cuanto a la inflamación local, solo representa la activación del sistema inmunológico frente a la infección vírica, independientemente del virus que sea.

Hace unos años se hizo un estudio sobre virus que viven con nosotros y que se localizan en los pulmones y se encontraron hasta 19 tipos diferentes.

Estos virus son los redondovirus (ya se pueden imaginar porqué se llaman así) y no provocan enfermedad a no ser que nuestro sistema inmunitario ande algo maltrecho.

La relación entre virus y enfermedad es relativamente compleja ya que todo depende de la gravedad de los síntomas que produzcan.

En muchos casos, los síntomas son tan leves que ni siquiera los apreciamos ya que la relación entre el virus y el sistema inmunitario no produce respuestas agresivas.

Mujer recostada con síntomas de gripe

Getty Images
El peligro de la coinfección con dos virus respiratorios agresivos como el SARS-CoV-2 y un virus de la gripe se encontraría en los síntomas.

En otros casos incluso los virus son útiles para prevenir otras enfermedades como infecciones bacterianas, ya que las células a las que infectan no son nuestras sino de bacterias y así controlan la población de bacterias que podrían producirnos enfermedades.

Ya saben, aquello de “el enemigo de mi enemigo es mi amigo”.

La relación entre microorganismos y sistema inmunitario se establece desde que nacemos.

Estamos sometidos a la invasión por múltiples organismos microscópicos de tipo bacteriano o vírico desde el nacimiento y nuestra supervivencia viene determinada por la capacidad de nuestro cuerpo para mantenerlos a raya.

Las personas que sufren inmunodeficiencia saben muy bien que no disponer de un sistema inmunitario eficiente los convierten en blanco hasta del microorganismo más inocuo.

Ahí tenemos el ejemplo de los enfermos por VIH y las enfermedades recurrentes y mortales que sufrían antes de que llegasen los antivirales.

Los virus de la gripe y los coronavirus no son lo mismo

Desde el inicio de la pandemia ha habido cierto recelo a la coexistencia entre la ola de gripe y la ola de coronavirus.

No es porque sean dos virus similares, que no lo son, sino porque ambos pueden producir saturación del sistema sanitario por separado, como ya han demostrado.

Los virus de la gripe pertenecen a la gran familia de los ortomixovirus. En esta familia tenemos a los influenzavirus A, B, C y D.

Ilustración del virus de influenza H3N2

Getty Images
En esta ilustración del virus de influenza H3N2 pueden verse las proteínas hemaglutinina (naranja) y neuraminidasa (verde).

De ellos, los A y B causan la epidemia estacional que nos visita año tras año (excepto el año pasado gracias a las medidas de aislamiento social).

En concreto, los influenza A son los que causan pandemias mientras que los B tienen menos recorrido, los C crean enfermedades leves y no consideradas pandémicas y los D afectan esencialmente al ganado.

Los virus de la gripe contienen dos proteína importantes en su membrana que los caracteriza.

Se trata de la hemaglutinina(H), que sirve para infectar a las células uniéndose a un azúcar de la membrana -el ácido siálico- y la neuraminidasa (N), que utilizan los nuevos viriones para separarse del ácido siálico y poder infectar a una nueva célula.

En humanos se han caracterizado 18 tipos de hemaglutinina y 11 tipos de neuraminidasa y su combinación determina el tipo de virus que nos afecta año tras año.

Ilustración de la proteína Spike (S) del virus SARS‑CoV‑2 uniéndose a un receptor ACE2.

Getty Images
Ilustración de la proteína Spike (S) del virus SARS‑CoV‑2 uniéndose a un receptor ACE2.

Algunas combinaciones se han demostrado muy letales, como la H5N1, pero no han presentado capacidad para poder dispersarse entre los humanos con facilidad, por ahora.

Los coronavirus, sin embargo, utilizan otro mecanismo ya conocido. Su proteína Spike (S) se une a la proteína ACE2 del epitelio respiratorio (incluido el pulmonar) y así infectan las células del tracto respiratorio.

Otra gran diferencia entre los virus de la gripe y los coronavirus es su genoma. Mientras que en los virus de la gripe el genoma está constituído por 8 trozos de ARN negativo, el de los coronavirus está formado por una sola hebra de ARN positivo.

Eso supone que el mecanismo respectivo de replicación del genoma es muy diferente.

Además de que, en el supuesto remoto de que ambos virus infectasen a la misma célula, es imposible que se produzcan combinaciones de sus genomas que puedan dar lugar a un virus viable con características híbridas.

La posibilidad, en el caso de que existiese, sería extremadamente remota y supondría una auténtica sorpresa molecular.

El verdadero riesgo está en los síntomas que genera

El peligro de la coinfección con dos virus respiratorios agresivos como el SARS-CoV-2 y un virus de la gripe al unísono se encontraría en la respuesta a la infección, es decir, en los síntomas.

La gripe estacional es capaz de producir miles de muertes anuales por sí misma incluso en personas vacunadas, ya que sus sistemas inmunológicos no pueden atajar la infección.

Por lo tanto, si ambos virus coinfectan a una persona inmunológicamente deprimida, su acción combinada generarían síntomas ya conocidos como la neumonía, la tormenta de citoquinas y el fallo multiorgánico que también se dan en los casos de gripe, virus respiratorio sincitial, neumococos y otros patógenos respiratorios por separado.

Joven siendo vacunada

Getty Images
La mejor prevención contra la gripe y la covid es reforzar al sistema inmunológico con la vacunación.

Aparte de este problema, que ya de por sí es preocupante, las demás elucubraciones sobre la recientemente bautizada enfermedad con tan poco agraciado nombre no deben considerarse más que especulaciones carentes de una base científica sólida.

En cualquier caso, ya debería estar claro que para estar prevenidos frente a la gripe y a la infección por SARS-CoV-2 la mejor estrategia es reforzar al sistema inmunológico con la vacunación.

*Este artículo se publicó originalmente en The Conversation. Puedes leer la versión original aquí.

Guillermo López Lluch es catedrático del área de Biología Celular, investigador asociado del Centro Andaluz de Biología del Desarrollo e investigador en metabolismo, envejecimiento y sistemas inmunológicos y antioxidantes en la Universidad Pablo de Olavideen en Sevilla.


Ahora puedes recibir notificaciones de BBC Mundo. Descarga la nueva versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=ua0Aeej9Cnk&t=29s

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
Cuartoscuro

Al menos 26 personas murieron bajo custodia del Instituto de Migración desde 2015

Un total de nueve migrantes perdieron la vida durante el sexenio de Andrés Manuel López Obrador. A pesar de que más de 292 mil personas fallecieron por COVID-19 desde el inicio de la pandemia, el INM solo registra una única víctima.
Cuartoscuro
23 de noviembre, 2021
Comparte

Una joven de 22 años y originaria de EU murió el pasado 19 de agosto en la estación migratoria de Iztapalapa, en la Ciudad de México. La causa de la muerte, según se recoge en una respuesta proporcionada por el Instituto Nacional de Migración (INM), fue una “congestión visceral generalizada”. Ella es la última persona extranjera muerta bajo custodia del estado mexicano. Desde 2015, al menos 26 perdieron la vida en diferentes estancias migratorias.

En lo que llevamos de sexenio con Andrés Manuel López Obrador al frente del gobierno, 9 extranjeros murieron bajo custodia. Además de la joven estadounidense, este 2021 también perdió la vida un salvadoreño de 58 años que sufrió un infarto en la estación provisional de Morelia, Michoacán.

Animal Político solicitó un comentario al INM pero al cierre de la edición no había recibido respuesta.

El pasado año fueron tres las víctimas mortales bajo custodia migratoria. Un hondureño de 40 años que se suicidó en la estación migratoria Guadalupe, ubicada en Monterrey, Nuevo León; un guatemalteco de 31 años solicitante de asilo que se asfixió durante un motín en la estación de Tenosique, Tabasco, y un salvadoreño de 41 años que murió en el hospital Enrique Cabrera de la Ciudad de México. Aunque el registro asegura que la causa de la muerte fue “insuficiencia respiratoria, neumonía atípica”, se trata de la primera víctima de COVID-19 al interior de un centro de detención migratorio. Su fallecimiento se conoció gracias a una recomendación de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), que señaló al INM en un momento en el que la institución que dirige Francisco Garduño negaba los contagios. A pesar de que en México se contabilizan más de 292 mil muertos por coronavirus desde que se inició la pandemia en marzo de 2020, el INM asegura que solo una persona murió con esta enfermedad en sus instalaciones. En febrero de este año, el gobierno aseguró que al menos 55 migrantes habían perdido la vida por COVID-19, aunque no dio detalles sobre si eran personas bajo custodia.

En 2019, primer año con López Obrador en el gobierno, fueron cuatro los fallecidos: tres que murieron víctimas de un infarto (dos en Tapachula y una en Monterrey) y otra una niña de diez años que cayó de su litera en la estación de Iztapalapa y que agonizó durante siete horas sin que las autoridades la auxiliaran.

El resto de fallecidos, un total de 16, corresponden al sexenio de Enrique Peña Nieto. En 2018 murieron dos personas: un hondureño que se suicidó en Tapachula y un español que sufrió un infarto en Ciudad de México. En 2017, otros cuatro perdieron la vida por distintas dolencias en Tepeji, Hidalgo; Mazatlán, Sinaloa; Matamoros, Tamaulipas y Tijuana, Baja California. El año 2016 fue el más mortífero, con seis fallecidos, mientras que en 2015 se registraron otros cinco, de los que dos fueron suicidios.

“En las estaciones cada vez es más difícil saber el trato que reciben los migrantes, por la dificultad de monitorear. Habría que revisar las cifras y cotejarlas con otras fuentes”, dijo Gretchen Kuhner, directora del Instituto para las Mujeres en la Migración (Imumi). “Aún si fueran 25, es mucha gente que se ha muerto bajo custodia. Muchas veces es por maltrato o por negligencia médica”, afirmó.

En su opinión, a la gravedad de las muertes bajo custodia se le añade la impunidad. “Es increíble que la gente se pueda morir y que no haya responsables”, dijo, recordando el caso de la menor guatemalteca muerta en 2019 y por la que todavía no hay un solo funcionario señalado.

“El INM se tiene que hacer cargo de que tiene que ir reduciendo su política de detención, pero eso no se ha visto”, dijo Ana Saiz, directora de la ONG Sin Fronteras. En su opinión, la política de detenciones masivas “es muy cara, no solo en términos monetarios, sino de violaciones graves a los Derechos Humanos”.

“No le dan derecho a la gente a la información, no respetan mínimos derechos ni a solicitar asilo. Los asustan, los amedrentan, es difícil tener acceso a servicios legales”, explicó la activista.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.