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Mónica González/Pie de Página

Fosas clandestinas: el "campo de exterminio" donde Los Zetas desaparecieron a cientos de personas en Tamaulipas

En uno de los estados con más violencia en México activistas localizaron un lugar donde el cartel de Los Zetas se deshacía de sus víctimas. Es un “campo de exterminio” donde murieron cientos de personas.
Mónica González/Pie de Página
30 de agosto, 2019
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A primera vista el lugar parece un campo más en la Sierra de Cucharas de Tamaulipas, en el noreste de México. Pero en este sitio cientos de personas fueron asesinadas por el cartel de Los Zetas.

Los activistas que exploran el sitio en busca de restos humanos le llaman “Ejido 7”. Está dentro de la reserva de la biósfera El Cielo, una de las áreas naturales más bellas de México.

Pero el impresionante paisaje contrasta con lo que allí sucedió. Durante varios años el grupo criminal lo utilizó para deshacerse de sus víctimas.

Es un campo de exterminio“, le dice a BBC Mundo Graciela Pérez Rodríguez, fundadora del colectivo Milynali Red CFC, que busca a personas desaparecidas en México.

“Un sitio de exterminio donde llevaban a personas secuestradas. Ahí mismo las ejecutaron y las quemaron”.

Campo exterminio Tamaulipas

Mónica González/Pie de Página
Los expertos mueven la tierra en busca de restos humanos.

No se sabe cuántas personas fueron asesinadas en esta zona de la Sierra de Cucharas. Los activistas creen que fueron al menos 200.

Pero cuando fue detenido en 2014, Enrique Santillán Trejo, quien fuera responsable de Los Zetas en la región, dijo que su grupo había asesinado a por lo menos 500 personas.

Muchos fueron ejecutados en Sierra de Cucharas y sus cuerpos incinerados. De muchas víctimas sólo quedaron fragmentos de huesos, dientes y algo de ropa.

En los últimos años el colectivo y peritos de la Fiscalía General de la República (FGR), han recolectado más de 100 kilos de esta clase de restos.

Todos son analizados con la esperanza de encontrar una huella genética que permita saber a quién pertenecen.

Hasta ahora se han identificado perfiles de una docena de personas.

La guerra

Desde 2010 Tamaulipas es el escenario de una intensa guerra entre los grupos que formaron parte del Cartel del Golfo, que se dividió ese mismo año.

La facción más violenta fue el cartel de Los Zetas, fundado por exmilitares de élite y que mantuvo el control de varios estados del país.

fosa clandestina México

AFP
En México existen más de 1.100 fosas clandestinas.

Según activistas y autoridades, el grupo es responsable de la muerte de miles de personas y de la desaparición de cientos más.

En algunos casos se trató de miembros de grupos rivales, pero muchas víctimas nada tenían que ver con la guerra de bandas del narcotráfico.

Muchas fueron secuestradas cuando viajaban en las carreteras de Tamaulipas, por ejemplo. A otras los sicarios se las llevaron de sus comunidades durante enfrentamientos con otros grupos.

De acuerdo con la Secretaría de Gobernación (Segob), en el estado hay al menos 6.000 personas desaparecidas. El 79% son hombres según datos de la FGR.

La Fiscalía señala que en la lista abundan quienes se dedican a vender comida, estudiantes, obreros, migrantes centroamericanos o amas de casa, por ejemplo.

Es uno de los problemas más graves de México. Hasta febrero pasado los datos oficiales reportaron 40.000 personas desaparecidas, 1.100 fosas clandestinas y unos 26.000 cuerpos sin identificar en las morgues del país.

Desaparecidos en México

AFP
En México hay más de 40.000 personas desaparecidas.

De hecho el subsecretario de Derechos Humanos de la Segob, Alejandro Encinas, dice que México se convirtió “en una enorme fosa clandestina”.

La crisis se agravó porque los distintos gobiernos han aplicado una estrategia equivocada de seguridad, explica Ana Lorena Delgadillo, directora de la Fundación para la Justicia y el Estado Democrático.

En el caso de los desaparecidos “se olvidaron de ellos, las instituciones no cumplieron con su obligación de buscarlos“, le dice a BBC Mundo.

Muchos familiares de víctimas asumieron esa responsabilidad y, de hecho, son ellos quienes han encontrado muchas fosas clandestinas.

Restos calcinados

Fue el caso de las fosas clandestinas en Sierra de Cucharas, localizadas en 2013 por la Secretaría de la Defensa y ubicadas a unos 40 kilómetros de Ciudad Mante, en el sur de Tamaulipas.

El colectivo Milynali Red CFC confirmó que Los Zetas se deshacían allí de sus víctimas, y empezó la búsqueda de restos humanos en una zona conocida como Papalote.

Durante varios años los activistas visitaron la zona con regularidad, pero hace unos meses supieron del llamado Ejido 7. Es un lugar de difícil acceso, arriba de un cerro.

restos humanos

Mónica González/Pie de Página
Hasta ahora se en encontrado más de cien kilos de restos humanos.

Al llegar “encuentras de un lado y otro del camino montículos de tierra” dice Graciela Pérez. Es una señal de que puede haber restos humanos enterrados.

Hasta ahora el colectivo localizó 15 posibles fosas clandestinas, pero pueden ser muchas más porque el terreno es extenso.

No se sabe cuántas personas fueron asesinadas en este lugar. “Encontramos un campamento, una casa de campaña y ropa enterrada, mucha ropa de niños y adultos“, explica Pérez Rodríguez.

También “muchas botellas del aceite que usan para limpiar armas, eso me impactó. Todo estaba enterrado, no sabemos para qué”.

Graciela Pérez, activista

Mónica González/Pie de Página
Graciela Pérez encabeza la búsqueda de restos en el lugar.

Una hipótesis, dicen los activistas, es que los sicarios trataron de ocultar las evidencias de la vigilancia aérea de los militares.

También se han encontrado barriles metálicos donde al parecer incineraban los cuerpos.

Algunos restos calcinados fueron enterrados, pero otros se dispersaron con las lluvias. Eso vuelve más difícil la búsqueda porque se extiende el área que debe ser examinada.

Los activistas aprendieron a distinguir entre un trozo de madera quemada, por ejemplo, y un fragmento de hueso. También identifican dientes mezclados con pedazos de piedra.

“Todos lo sabían”

El trabajo se hace a mano, con ayuda de picos, palas y tela metálica para cernir la tierra y encontrar restos humanos.

El colectivo Milynali ha explorado siete fosas clandestinas, y esperan concluir la revisión este año.

Los responsables del “campo de exterminio” prácticamente vivían en el sitio. Lo muestran las latas vacías de comida, cepillos dentales y bolsas de pan y golosinas.

Desaparecidos en México

AFP
Las familias de los desaparecidos encabezan las búsquedas en México.

Tenían un campamento de vigilancia en la parte más alta de la sierra, y abajo “las cocinas”, como se llama al sitio donde incineraban a las personas dicen activistas que han visitado el campo.

Aunque se trata de un área deshabitada, por la cantidad de víctimas incineradas es difícil que no se hubiera notado lo que allí sucedía, reconocen los activistas.

Prácticamente todos los vecinos lo sabían pero no lo dijeron”, lamenta Graciela Pérez.

“Parte de todos los crímenes cometidos en Tamaulipas son por la sumisión en que está metida la ciudadanía, el temor de que les ocurra lo mismo”.

Un miedo que sirve a los criminales, añade la activista. “Eso provoca que no hablen, y mientras nosotros padeciendo” durante varios años.

“Si hubiéramos sabido a tiempo quizá no hubiera ocurrido“.


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Cuartoscuro

Entre la esperanza y el caos, así se vivió la primera jornada de vacunación a adultos mayores en CDMX

En este primer día de vacunación, las personas de 60 años y más que viven en las zonas alejadas de los estados tuvieron que madrugar, dar vueltas o esperar por horas en fila para recibir la inmunización. 
Cuartoscuro
Por Andrea Vega y Lidia Sánchez
16 de febrero, 2021
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Eran las tres de la madrugada cuando Irene Buendía de 72 años tomó su bolso con su medicamento, su desayuno y un pequeño banquito, para después salir de casa decidida a ser la primera en recibir la vacuna contra la COVID-19, en la Escuela Agustín Legorreta en Milpa Alta. 

“A mí me da miedo enfermarme de COVID, yo no me quiero enfermar de eso. Y yo dije, ¡no, pues va a haber mucha gente y yo quiero ser de las primeras!”, comenta Irene.

Leer más | 📷 Inicia segunda etapa de vacunación contra COVID: inyectan primera dosis a 23 mil 369 adultos mayores

A pesar de las recomendaciones de no llegar a hacer fila de madrugada, en este Barrio de Tecómitl, al sur de la delegación Milpa Alta, al menos otros 200 adultos mayores llegaron muy temprano. 

“Nos venimos a formar antes de las 6 de la mañana y había muy poquita gente pero conforme pasó el tiempo esto se llenó”, cuenta Gustavo Aldama de 57 años, quien trajo a su madre de 74 a recibir la inoculación.

A las 9 de la mañana, Irene sintió felicidad y nerviosismo. Tenía la ficha número uno, de una lista de 500 que deben entregar al día por cada sede de vacunación. 

Casi dos horas más tarde salió de las instalaciones de la escuela primaria de Tecómitl contenta, sin dolores ni malestares post-vacuna, pese a su hipertensión.

María de Luz Franco, de 73 años, sufre hipertensión y diabetes. Dice que recibir la vacuna “es un beneficio para nosotros que ya estamos grandes. Y me gusta que no nos van a olvidar solo por estar hasta acá en Milpa Alta”. 

A Irene y María les dijeron que en un promedio de dos semanas recibirán una llamada para indicarles la fecha y hora en que recibirán su segunda dosis. 

Entre la esperanza y el caos, así se vivió la primera jornada de vacunación a adultos mayores en CDMX

 

En este primer día de vacunación, las personas de 60 años y más que viven en las zonas alejadas de los estados tuvieron que madrugar, dar vueltas o esperar por horas en fila para recibir la inmunización. 

El presidente Andrés Manuel López Obrador informó apenas este domingo 14 de febrero por la mañana que al día siguiente iniciaría el proceso de inmunización para los de mayor edad y la confusión reinó. Algunas personas se enteraron que les tocaba vacunarse apenas unas horas antes y cada módulo parecía tener su propio protocolo, sin un proceso unificado para todos. 

Retrasos y vueltas

En los puntos de vacunación, las dosis de AstraZeneca llegaron sobre las 9 de la mañana. Pero en el módulo de vacunación de San Jerónimo, en Magdalena Contreras, las vacunas llegaron pasado el mediodía, se queja Mónica Czaplewski. 

“Mis papás fueron los primeros en la fila, llegaron a las 8, pero como mi mamá tiene EPOC y mi papá ya tiene 82 años, les dieron los primeros lugares. Aún así tuvieron que esperar hasta las 12:40 para que los vacunaran”, dice Mónica. 

En la Ciudad de México, el objetivo es aplicar 79 mil 550 dosis de la vacuna AstraZeneca al mismo número de adultos mayores de tres Alcaldías, Cuajimalpa, Magdalena Contreras y Milpa Alta, en 70 unidades vacunadoras (58 escuelas y 12 unidades de salud), que operan de 09:00 a 20:00 horas.

Este lunes se atendió a las personas con apellidos paternos de la A a la G; este martes se atenderá a los de la letra H a la P; el miércoles 17 a los de apellidos que empiezan con letras de la Q a la Z o sin apellido paterno; y el 18 y 19 se atenderá a quienes hayan faltado de las tres alcaldías y a los rezagados. 

En lugares de vacunación como el de la Unidad de Medicina Familiar (UMF) del IMSS, a las personas les dieron una ficha con una hora asignada para que no estuvieran haciendo fila. 

A las 12 del día, Julieta espera que salga su suegro, quien por fin está en el último tramo de espera para recibir la vacuna. Julieta llegó a la UMF del IMSS a las 6:45 de la mañana. No llevó a su suegro desde esa hora porque no quería tenerlo esperando de pie y en el frío. El señor tiene 88 años y problemas en las rodillas. 

Le dijeron que por no ser familiar directo no podía ella recibir la ficha para el adulto mayor. Que fuera por su acta de matrimonio para comprobar el parentesco o que se presentara el interesado. 

Para no andar buscando papeles, regresó con el señor a las 7:30. “Pedí que me apartaran mi lugar y sí me lo guardaron. La gente en la fila se ha portado muy empática”, dice. 

Estuvieron formados hasta las 8:30, cuando por fin le dieron su ficha al señor y le dijeron que podía irse y regresar a vacunarse a las 11:45. 

Regresaron a las 11:20. Julieta y su suegro viven en la colonia López Mateos en la alcaldía de Cuajimalpa y la clínica 42 del IMSS no les queda lejos. “Pero para mi suegro sí es mucho ajetreo”, dice. 

Julieta cuenta que ayer vieron en las noticias que el señor se podía vacunar hoy, por lugar de residencia y apellido. Aunque estaba ya registrado en la plataforma de Mi Vacuna, nadie les llamó ni les mandaron ningún mensaje por SMS, como aseguraron las autoridades que sucedería, para decirles a qué módulo debía acudir el adulto mayor. 

En Locatel, donde llamó para recibir informes, nunca le respondieron. Julieta vio en redes que podían buscar en la plataforma, puso el CURP del adulto mayor y le salió la dirección de la Clínica 42 del IMSS. 

En este módulo de vacunación sí piden el folio que arroja el sistema de la plataforma al registrarse. Quienes lo traen ingresan más rápido. El resto debe esperar. Esto pese a que las autoridades de la Ciudad de Méxco aseguraron que el folio solo era un preregistro y no un requisito. 

A la nuera de José Luis Galicia, de 67 años, sí le llegó por SMS la dirección del módulo al que debía acudir su suegro. Ella lo registró en la plataforma de Mi Vacuna y dejó su número como dato de contacto. 

Don José Luis llegó a la fila a las 9:30 de la mañana, con su folio de registro en mano. Alrededor de las 11:30 ya había ingresado a la zona de espera para recibir la inmunización, después de que se presentara en el lugar Víctor Hugo Borja, director de Prestaciones Médicas del IMSS y encargado de la vacunación en Ciudad de México por parte del gobierno federal.

En otros módulos no estaban pidiendo el folio de registro en la plataforma de Mi Vacuna, como en el del IEMS Plantel Josefa Ortiz de Domínguez, también en Cuajimalpa. 

Luis Cuatecontzi, su papá, el señor Lorenzo, y su mamá, la señora Amada, llegaron al IEMS a las 7:15 de la mañana. Son de la colonia San Mateo Tlaltenango, Cuajimalpa. Se enteraron que les tocaba la vacunación este 15 de febrero por las noticias y como estaban registrados ya en la plataforma de Mi Vacuna ingresaron los CURP y les salió la dirección a la que debían acudir. Les tocó la ficha 53 y 54. Pero nunca les pidieron el folio de registro en la plataforma. 

Cuatro horas y media después de su llegada, al cuarto para las 12 del medio día, los dos adultos mayores tenían ya su primera dosis de la vacuna de AstraZeneca. En las primeras horas posteriores a la inmunización no han presentado ningún malestar. 

Enterarse por la tele 

Macario Garibay llegó poco antes de las 4 de la tarde a formarse al módulo de vacunación COVID, ubicado en el Centro de Salud T-II Dr. Luis Alberto Erosa León, en la alcaldía de Milpa Alta. Apenas dos horas antes, a las 2 pm, se enteró que ese día le tocaba vacunarse. Lo escuchó en las noticias. Nadie lo puso antes sobre aviso. 

Él es el último en la fila de unas 70 personas que todavía esperan para que las vacunen. 

Macario Garibay cuenta que les dijeron que los atenderán a todos y espera en la fila con el ánimo firme. “Voy llegando porque todavía me tuve que regresar a conseguir el correo electrónico de alguien, que también están pidiendo aquí. Yo no tengo. La primera vuelta al centro de salud la di después de las 2 de la tarde, en cuanto me enteré que hoy me tocaba vacunarme, pero tuve que regresar a ver quién me daba un correo”. 

Don Macario no se registró en la plataforma de mivacuna.salud.gob.mx , no supo cómo. Tampoco le llamó ni lo visitó ningún Servidor de la Nación para decirle que él era de los afortunados con los que arrancaría el proceso de vacunación a adultos mayores.

A las 4 de la tarde con 4 minutos, Martha Cabello Reynoso, habitante de San Pedro Atocpan, Milpa Alta, sale del centro de salud ya con su primera dosis de la vacuna COVID de AstraZeneca. Llegó a las 10 de la mañana. Fueron seis horas de espera. Pero está contenta. Dice que para ella y su esposo, que también se vacunó hoy, tenerla ya es una protección. 

Antonia Chavira Flores, otra habitante de San Pedro Atocpan, llegó al centro de salud de Milpa Alta a las 9 de la mañana. Poco después de las 2 de la tarde ya tiene su primera dosis de vacuna COVID. Cuenta que se tuvo que esperar aquí todo ese tiempo. Pero no se queja. “Si es por esperar la vacuna, pues el tiempo que sea para que esté uno bien”, afirma. 

Después de la media hora de observación que deben pasar todos lo que reciben la inmunización COVID para ver si no hay alguna reacción grave, la señora Antonia se siente bien. Está contenta también. “Es una protección porque yo la verdad sí tenía miedo de enfermarme”. 

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