'Fue absolutamente horrible': las mujeres a las que la noche de bodas les arruinó sus matrimonios - Animal Político
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync

'Fue absolutamente horrible': las mujeres a las que la noche de bodas les arruinó sus matrimonios

Cuatro mujeres le contaron a la BBC cómo la noche de bodas, que debía ser memorable, terminó siendo un momento tan traumático que llegó a arruinar sus matrimonios.
31 de octubre, 2019
Comparte

Para algunas personas la noche de bodas es inolvidable por las razones equivocadas.El servicio árabe de la BBC habló con mujeres de distintas edades y clases sociales, que viven en países árabes y musulmanes, sobre el impacto de la noche de bodas en sus matrimonios y cómo les afectó la falta de una educación sexual.

Estos son los testimonios de cuatro de ellas, cuyos nombres fueron cambiados a pedido suyo.

Manchas de sangre

Somayya tuvo que enfrentarse a su familia para poder casarse con Ibrahim, el hombre al que amaba.

La joven estaba estudiando literatura árabe en la Universidad de Damasco, en Siria, y su futuro marido le había prometido que nada se interpondría con su graduación.

Todo parecía de ensueño. Somayya había apostado por el amor y el apoyo de Ibrahim. Pero la noche de bodas fue su primera decepción.

Su nuevo esposo, “con impaciencia” y sin darle ni un momento para “recuperar el aliento”, se dispuso a penetrarla “tan pronto como pudo”, alegando que su amor por ella justificaba su ímpetu, cuenta Somayya, de 23 años.

“Fui cooperativa”, dice, “y a pesar de mi agotamiento, cumplí”.

Cualquier rastro de romanticismo terminó de desaparecer cuando la cara de él se transformó. “No hay manchas de sangre”, le dijo.

Ella de inmediato entendió lo que su marido estaba sugiriendo: que no era virgen, tal como se espera de las recién casadas en muchos países árabes y musulmanes.

Y si bien muchas mujeres sangran en cantidades variables tras la ruptura del himen, de acuerdo con doctores y expertos, no es algo que ocurra en todos los casos.

Además, mientras que algunos hímenes son tan delicados que se rompen sin sangrar, otros solo pueden ser penetrados quirúrgicamente; algunas niñas nacen sin esa membrana o se les rompe accidentalmente como resultado de una lesión.

Al describir la reacción de su esposo, Somayya dice: “Su mirada se me clavaba como una daga en el pecho. Me mató sin saberlo“.

A woman sitting on a bed and staring down

Getty Images

“Ni siquiera intentó hablar conmigo. Me sentí abandonada, como si fuera un sospechoso en espera de juicio”, cuenta.

“Antes del matrimonio, habíamos hablado de muchas cosas”, agrega, “incluso de nuestra noche de bodas, la que se suponía sería la mejor noche de nuestras vidas”.

“Pensamos que sabíamos mucho el uno del otro, pero todo se derrumbó cuando no surgió ninguna señal de virginidad’“.

El día después

Aunque este tipo de incidentes son comunes en su sociedad, Somayya no esperaba vivirlo.

Asumió que las actitudes y opiniones de los hombres jóvenes habían cambiado respecto a la generación de sus abuelos, especialmente porque su prometido era un intelectual, de mentalidad abierta y educación universitaria.

Al día siguiente él le sugirió visitar a un médico para confirmar su virginidad.

Ella se quedó estupefacta.

Las pruebas de virginidad femenina son una costumbre antigua, y los motivos para llevarlas a cabo y los métodos de inspección difieren de una sociedad a otra.

En las familias más conservadoras no es raro celebrar la virginidad de la novia en su noche de bodas, mostrando a las familias de los novios las sábanas ensangrentadas.

Pero eso es algo que se puede lograr incluso si la novia ya tuvo relaciones sexuales antes.

Es relativamente fácil “volver a coser” el himen quirúrgicamente.

Incluso existen hímenes artificiales hechos en China, prótesis que aparentan ser una membrana intacta y liberan un líquido rojo que parece sangre cuando se someten a presión.

Y es que hay lugares en los que una mujer, ante la sospecha de que no llegó virgen al casamiento, puede ser asesinada en nombre del honor.

Tradicional y sumisa

Al visitar a un ginecólogo al día siguiente, Somayya descubrió que su himen era grueso y le dijeron que solo se rompería si daba a luz de forma natural.

Mujer llorando.

Getty Images

Su esposo respiró aliviado y una sonrisa se dibujó en su rostro, pero ya era demasiado tarde. Somayya estaba decidida a divorciarse.

Mi esposo se convirtió en un extraño para mí“, explica.

“No podía predecir qué iba a hacer. Todo era posible. Ya no podía confiar en alguien que deshizo una relación de varios años en cuestión de segundos”.

Después de una breve pausa, agrega: “No sé describir cómo me sentí tras aquello, pero no podía soportar vivir con él después de que redujo todo mi ser a un membrana inútil. Soy un ser humano, no solo tejido membranal“.

Desde ese día, el bienestar psicológico de Somayya se fue deteriorado. Empezó a rechazar visitas y evitar salir.

Sentía que estaba jugando el tradicional rol de género, donde la esposa es sumisa e indefensa.

Durante los siguientes tres meses, tuvo relaciones sexuales con él varias veces. “Cuando me penetraba, la repulsión se apoderaba de mí“, cuenta.

“No lo quería y no sentía nada en absoluto. Mi pasión se había extinguido aquella noche”, reconoce.

“Simplemente esperaba a que terminara y me dejara en paz. Tener sexo con él se sentía sucio y fraudulento, porque era como un deber, una tarea que tenía que realizar, en lugar de un acto de amor”.

Sin divorcio

Unos meses más tarde, Somayya habló con su esposo sobre su deseo de terminar con el matrimonio, diciendo que no había forma de revertir su decisión porque temía por su vida y porque ya no le quedaba amor ni pasión después de esa fatídica primera noche.

También le explicó que su sospecha “insensible” la había ofendido y degradado.

Bride in wedding gown

Getty Images

“Él estaba en shock, porque se sentía que, como hombre, tenía derecho a cuestionar si su esposa había tenido relaciones sexuales o no”, cuenta.

Me dijo que no se divorciaría mientras viviera y me aconsejó que pensara en mi ‘comportamiento rebelde’ con cuidado, ya que me iba a llevar al ‘arrepentimiento y remordimiento'”.

“Nuestra sociedad tiene un doble estándar”, dice Somayya.

“Las hazañas sexuales de los hombres son reconocidas e incluso alabadas, pero cuando se trata de las mujeres, ese comportamiento es motivo de rechazo social y, a veces, se castiga con la muerte”, reclama.

“Mi marido era uno de esos hombres, jactándose a las risas con sus amigos sobre su historial sexual, pero poniéndose furioso si yo hacía una broma sutil”.

Después de que su familia se negara a apoyarla para conseguir el divorcio, describiendo su razonamiento como “mezquino y trivial”, Somayya dejó Siria en junio pasado y se dirigió a Europa.

El dolor 20 años después

Jumanah, de 45 años, vivió toda su vida en Alepo, Siria, hasta 2016, cuando se mudó a Bruselas, Bélgica.

Tenía 19 años cuando mi padre decidió que debía casarme con mi primo en contra de mi voluntad“, le cuenta a la BBC.

“No lo quería, pero me incitaron a creer que él era la persona adecuada para mí y que en algún momento me acostumbraría a él. ‘El amor vendrá más tarde’, me dijeron”.

Jumanah recuerda su noche de bodas vívidamente y con un dolor palpable, como si acabara de suceder.

“Cerró la puerta y dijo que debíamos darnos prisa, ya que los ancianos de la familia esperaban la verificación”.

Fue absolutamente horrible“, dice ella. “Mi esposo no me habló, pero se dedicó a terminar su tarea sin molestarse en hablarme mientras yo temblaba de miedo y repulsión”.

A couple lie in bed facing away from each other

Getty Images

“A pesar de mi dolor físico y angustia emocional, la única preocupación de mi esposo era esa mancha de sangre“, prosigue.

“No sangré esa noche, así que mi esposo rompió el silencio gritándome: ‘¡No hay sangre!’. Y desató un aluvión de improperios que no puedo repetir. Sus ojos eran como carbones ardiendo”.

Durante una hora más o menos se sintió atrapada por el miedo. Quedó atónita e incapaz de pronunciar palabra.

En su caso, no esperaron hasta la mañana: esa misma noche la llevaron a un ginecólogo que confirmó su virginidad.

“Recuerdo al doctor consolándome como si fuera mi padre”, cuenta, “y regañando a mi esposo por lo que hizo”.

Jumanah se vio obligada a vivir con su esposo, quien públicamente la ridiculizó, porque su familia y amigos no la apoyaron en su deseo de separarse, ni esa noche ni durante 20 años de conflictos matrimoniales.

Cirugía de himen

Rozana llevaba cinco años comprometida cuando se separó.

“Confiaba en él y lo amaba mucho”, cuenta. “Él insistía con tener sexo diciendo que técnicamente ya era su esposa. Un día me sometí a su insistencia y lo hice”.

Seis meses después, sin embargo, las familias de ella y su prometido tuvieron un gran encontronazo y Rozana terminó separándose.

“En nuestra sociedad no se debate qué castigo se aplica por la pérdida de la virginidad”, dice, agregando que puede llegar a ser la muerte.

“Afortunadamente una amiga me aconsejó que visitara a un ginecólogo discreto con el cual podía someterme a una cirugía de reparación de himen y ponerme uno fabricado en China”.

Sin esa cirugía menor habría muerto hace mucho tiempo“, afirma.

Mujer consolando a otra

Getty Images

Amina, quien proviene de una familia conservadora y pobre, sufrió una caída en la puerta del baño y sangró un poco.

Sin entender lo que había pasado, le contó a su madre, quien la llevó a un ginecólogo para que la revisara. Fue allí que descubrió que se había roto el himen.

“Ese día fue un calvario para mi madre. No sabía qué hacer”, cuenta.

“Después de consultar a mis tres tías, reservamos una cita para la cirugía de reparación del himen”, prosigue.

“Tales procedimientos se realizan en completo secreto, ya que están prohibidos en nuestro país y porque la mayoría de la gente no habría creído que había sufrido un accidente y habría puesto en duda mi virginidad por el resto de mi vida“.

Pruebas de virginidad

En varios países árabes y musulmanes muchas mujeres son sometidas a pruebas de virginidad previas al matrimonio.

De pasarlas, la futura novia recibe un certificado que confirma su virginidad.

La organización Human Rights Watch (HRW) ha señalado a varios países donde se llevan a cabo estas dolorosas pruebas.

En general, son mujeres mayores las que realizan la inspección invasiva, que implica la inserción de dos dedos en la vagina para determinar si el himen está allí o no.

La práctica, generalizada en Medio Oriente y el norte de África, fue descrita por HRW en un informe publicado en 2014 como “una forma de violencia de género y discriminación inhumana contra las mujeres y una violación flagrante de los derechos humanos”.

Un estudio realizado por la BBC reveló que en India, Afganistán, Bangladesh, Irán, Egipto, Jordania, Libia, Marruecos y Sudáfrica se llevan a cabo.

Y según el informe de HRW, Egipto, Marruecos, Jordania y Libia se encuentran entre los países donde la prueba de virginidad se practica más ampliamente.

En respuesta, las autoridades de Marruecos y Egipto negaron rotundamente el reclamo y reiteraron la ilegalidad de la práctica.


Ahora puedes recibir notificaciones de BBC Mundo. Descarga la nueva versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=ZxEkMGziyDU

https://www.youtube.com/watch?v=SZY7ugs_DvI

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
Alejandro Ponce.

Poner el cuerpo para defender la causa de otros: así trabaja la Brigada Marabunta

El objetivo de Marabunta en las marchas es garantizar que las protestas lleguen al final, que cumplan su propósito. Una de sus reglas es sonreir.
Alejandro Ponce.
Comparte

Cada que se convoca una marcha ciudadana en la Ciudad de México, un grupo de jóvenes vestidos con una playera y un casco rojos acuden a apoyar en las labores de protección de los manifestantes. Se trata de la Brigada de Paz Marabunta, dedicada a defensa de derechos humanos.

Desde 2012, jóvenes voluntarios de la ciudad comenzaron a capacitarse en primeros auxilios y mediación de conflictos para acudir a las marchas en la capital del país y documentar las agresiones policiales, además de atender a las personas lesionadas. Así se conformó este grupo.

Carla Ríos, subdirectora de la Brigada Marabunta, recuerda que la primera vez que salieron a brindar apoyo fue en la protesta por el inicio del gobierno de Enrique Peña Nieto.

Lee: Marchas del #8M: Horarios, rutas, recomendaciones y todo lo que debes saber

“Decidimos ir a ayudar porque no había quien atendiera a los protestantes ni quién documentara lo que estaba pasando, además de que la mayoría de los que estaban ahí eran jóvenes. Fuimos con esa intención, y nos volvimos constantes, por el periodo de represión que hubo en las movilizaciones”, cuenta.

En esa primera protesta a la que acudieron hubo enfrentamientos entre policías y manifestantes. De ahí en adelante comenzaron a profesionalizar su labor: compraron playeras y cascos iguales para acudir uniformados y ser identificados, y se capacitaron para documentar y apoyar en la seguridad de las marchas.

Araceli Buendía, fundadora e integrante de Marabunta, dice que salir a las calles a defender personas es lo mínimo que puede hacer en una sociedad en la que el sufrimiento se convierte en un espectáculo.

“A veces da miedo, pero nosotros sabemos que es importante que salgamos y con eso aseguramos que las personas puedan manifestarse. A veces terminamos llenos de moretones por los golpes de policías, pero vamos a seguir aguantando, esa es nuestra labor”, señala.

Poner el cuerpo, un acto de amor

La primera regla de Marabunta es sonreír.

“No solo es poner el cuerpo como los policías que están en las protestas. Nuestra actitud, nuestras razones y objetivos son completamente diferentes. Para nosotros, poner el cuerpo se convierte en un acto de amor y ternura”, explica Carla.

Araceli dice que para la organización es importante asegurarse de que todas las personas puedan manifestarse.

Las dos coinciden en que las protestas de mujeres han sido especiales para su labor, pues además del compromiso humanitario de apoyo a la protesta social, sienten una empatía por la exigencia de la erradicación de la violencia de género, de la que también han sido víctimas.

Para Araceli el apoyo a causas sociales es una labor de décadas, sin embargo, las protestas de mujeres que se llevaron a cabo el último año en la Ciudad de México han marcado su vida.

“Lo que sucede en el país es una emergencia. Es por eso que las protestas de mujeres se han ido tornando cada vez más violentas, aunque la verdad es que se queda corto quemar la puerta de un edificio comparado con la violencia contra las mujeres”, señala.

“Los relatos de las familias son tan feos que una se queda con el corazón apachurrado. Desapariciones feminicidios… nos ha tocado conocer a las madres de esas mujeres y sus hijos que quedan huérfanos”, cuenta Araceli.

En su opinión, “lo que las mujeres salen a hacer es nada, porque es un día y ya, hacen catarsis porque no pueden hacer otra cosa, mientras los feminicidios se dan todos los días, el acoso… muchas de nosotras lo hemos vivido. Por eso salimos a defender la causa”.

“A mí me queda claro que como mujer es lo mínimo que puedo hacer, defender a las compañeras porque no podemos seguir indiferentes. Para nosotros es importante poder salir y que eso asegure a las personas que pueden manifestarse”, sentencia.

Lee: Torneo Violeta: Mujeres combaten la violencia feminicida con futbol en el Edomex

El año del feminismo

Xóchitl, Eréndira, Citlali y Liliana son voluntarias en Marabunta y forman parte de la brigada, así como de las actividades artísticas que se realizan en la organización.

Como parte de la brigada deben capacitarse previo a cada marcha: deben saber qué hacer en caso de que haya un enfrentamiento entre manifestantes y policías, si lanzan gas lacrimógeno o si se cometen detenciones arbitrarias.

Para prepararse acuden a un entrenamiento en el que simulan una protesta con situaciones de tensión entre ciudadanos y policías, y ensayan su participación como barrera humana para evitar enfrentamientos. También aprenden técnicas de respiración en caso de ser rociadas de gas pimienta o humo de extintor y qué hacer en caso de que se irrite la garganta.

Algunas aprenden a curar heridas, a atender fracturas y a dar contención a los manifestantes que tengan ataques de ansiedad.

Aunque han participado por años en diferentes movilizaciones como parte de la Brigada de Paz Marabunta, las cuatro coinciden en que este ha sido “el año del feminismo”.

“Cuando rompieron las puertas de la Procuraduría -en la marcha del 16 de agosto de 2019- se detonó todo. Las mujeres vieron que nada las va a parar y se soltaron con todo. Aunque la represión también ha ido en aumento” comenta Eréndira, quien estudia Antropología Social.

Participar en las marchas feministas como Marabunta ha sido para Eréndira una forma de poder estar ahí con las mujeres y transformar la rabia de todas en fuerza y temple “para estar ahí parada frente a las policías diciéndoles que se calmen, que no lastimen a las manifestantes”.

“Es algo que como mujeres nos han dicho que no podemos hacer (participar en protestas), que somos calmadas y no gritamos. Pero con estas movilizaciones descubrimos esa parte de nosotras que se enoja y transforma ese enojo en fuerza para irse a parar frente a una policía”, expresa.

Otra de las voluntarias, Xochitl, mira su labor en la brigada de paz como un regalo para las mujeres y niñas del país.

Lee: Mujeres SOS: Funcionarios tocarán casa por casa para identificar casos de violencia de género en CDMX

“Qué mejor regalo le puedo dar a las niñas que la seguridad de salir a la calle sin que las agredan, desaparezcan o asesinen. A lo mejor yo no lo voy a ver, pero detrás de mí hay generaciones que van a disfrutar de un mundo diferente”, comenta con una sonrisa en el rostro.

A sus 25 años, dice estar orgullosa de poder participar como voluntaria en las marchas y dar clases gratuitas de danza aérea en el centro cultural La Roca, que es parte del proyecto de Marabunta.

Citlali y Lili también conocieron a la brigada Marabunta por las actividades artísticas y culturales que promueven a través del centro cultural La Roca, que dirige Araceli Buendía.

Al preguntarles si consideran que las protestas de mujeres han sido distintas de otras que han apoyado como Brigada de Paz Marabunta, Citlali señala que estas han tenido más prejuicios contra las manifestantes, quienes han recibido insultos y agresiones incluso de otras mujeres.

“No se dan cuenta que es una lucha de todas. Pero ya lo hemos dicho antes, aunque muchas mujeres no apoyan al movimiento también luchamos por ellas”.

Del lado de los desprotegidos

Ganarse la confianza de manifestantes y policías no ha sido sencillo, reconoce Carla Ríos.

Al inicio de su participación en las protestas, los integrantes de Marabunta eran considerados como “infiltrados del gobierno” por los manifestantes, mientras los policías los calificaban de “anarquistas” y les pedían no interferir en su trabajo.

Miguel Barrera, fundador de Marabunta, explica que la brigada basa su apoyo en cuatro principios: independencia, neutralidad, imparcialidad y humanidad.

Esto implica “no estar del lado de nadie, pero desde el humanitarismo tenemos un posicionamiento político y en la intervención estamos obligados a estar con los más desprotegidos, que casi siempre son los manifestantes”.

“Un oficial está todo blindado y la banda a veces va hasta sin calcetines. Nosotros lo único que queremos es que se detenga la violencia, que se pueda ejercer el libre derecho a la manifestación y que los oficiales no violen derechos humanos”, dice.

Para que los principios internacionales en los que basan su actuar no se vean coartados, Carla señala que no acuden a marchas promovidas por partidos políticos ni aquellas que promuevan opiniones que vayan en contra de la dignidad humana.

El objetivo de Marabunta en las marchas “es garantizar que las protestas lleguen al final, que cumplan su propósito. Durante la administración de Peña Nieto y Miguel Ángel Mancera, en la capital, siempre se interrumpían las protestas y la nota eran los disturbios, nunca el contenido de las demandas, ahora pueden terminar y se saben las razones por las que salen a las calles”, explica Miguel.

De acuerdo con Barrera, para ser parte de Marabunta se debe tener “una fibra ética bien asentada, se debe sentir que los mueve la indignación, que les lastima ver la injusticia”.

Las hormigas que no se detienen

Debido a amenazas contra los integrantes de Marabunta, desde 2009 la organización se encuentra bajo el Mecanismo de Protección a Periodistas y Defensores de Derechos Humanos.

Los integrantes de Marabunta dicen que sus labores en las marchas disgustan a los policías, y que incluso les han pedido dejar de acudir a las protestas, pero aseguran que no van a dejar de realizar su labor voluntaria.

Además del trabajo que realizan en las protestas, Marabunta apoya la defensa de derechos humanos acudiendo voluntariamente a las labores de búsqueda de personas desaparecidas en diferentes estados del país, actividad que también los ha puesto en riesgo.

Sin embargo, como dice Miguel, a Marabunta “nada lo detiene”.

El fundador explica que el nombre de la organización proviene de una especie de hormiga que se mantiene en movimiento constante y no hace hormiguero.

“Mucha gente dice que son destructoras, porque avanzan todo el tiempo y se comen todo lo que se les cruce en el camino”, abunda.

Sin embargo, para él la Marabunta son las hormigas a las que nada las detiene. Por eso hace años su familia decidió llamar así a un club de montañismo, y años después él nombró de la misma forma a la organización que fundó con Araceli Buendía.

En palabras de Carla, “lo que hacemos es, primero, sabernos juntas y juntos, que hay un grupo de rojito que va a estar ahí contigo si algo te pasa, pero si algo le pasa a los demás va a ir contigo a ayudar”.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.

close
Información verificada del COVID-19 #CoronavirusFacts