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Covid-19: el gráfico que muestra el riesgo de contagio de coronavirus según la actividad que hagas

Un grupo de expertos de Estados Unidos evaluaron la posibilidad de exponerse al virus al hacer actividades como abrir el correo o asistir a un servicio religioso, entre otras.
7 de septiembre, 2020
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Ilustración de persona corriendo con perro y el coronavirus en el aire

Getty Images | BBC
Los expertos consideran que salir a correr acompañado o pasear al perro tiene un riesgo moderado-bajo.

¿Cuán arriesgado es ir a comprar o comer en un restaurante? ¿Y tomarse un trago en un bar? ¿O ir al cine?

En medio de la actual pandemia de covid-19, seguramente muchos se preguntan cuáles son los riesgos de infección haciendo este tipo de actividades.

Preguntas así quería responder la Asociación Médica de Texas (TMA, por sus siglas en inglés), que juntó un panel de 14 expertos en salud pública, epidemiología y enfermedades infecciosas para diseñar una clasificación según el riesgo que supone hacer distintas acciones cotidianas.

Ir al gimnasio, comer en un buffet o asistir a un concierto multitudinario están entre las más arriesgadas, según la TMA.

“Es un gráfico hecho para Texas (EE.UU.), pero sirve para otros países. Hay que considerar las diferencias de cada lugar, pero también hay muchas semejanzas”, dice a BBC Mundo el médico John Carlo, experto en salud pública y uno de los miembros de TMA que participó en la creación del gráfico.

Gráfico de riesgo de contagio de coronavirus según la actividad

BBC

¿Cómo se hizo el ranking?

La clasificación del 1 (menos arriesgada) al 10 (más arriesgada) sigue los siguientes criterios: si las actividades son realizadas en el interior o en el exterior; la proximidad con otras personas; el tiempo de exposición al virus; la posibilidad de seguir las prácticas de prevención (como el uso de mascarillas) y el riesgo de que una persona se contamine realizando la acción.

Por eso dos actividades muy distintas pueden ocupar la misma categoría.

“El centro comercial, a pesar que suele ser un espacio cerrado, puede ser amplio, estar ventilado y puede permitir mantener la distancia social. En cambio, la playa, aunque es un espacio abierto, puede estar abarrotada”, dice John Carlo.

Para todas las actividades de la lista, los médicos consideraron que los participantes usaban mascarillas, mantenían una distancia de al menos dos metros entre personas (que no fueran sus familiares) y se lavaban las manos siempre que fuera posible.

“Este es el punto de vista de un grupo de médicos que tenían que responder como estas actividades se comparan en términos de riesgo. Pero solamente la propia persona puede saber las condiciones en que va a practicar la actividad y determinar el riesgo total”, añade Carlo.

El experto también recalca que el mismo tipo de negocio puede variar mucho, como en el caso de las peluquerías y/o barberías.

“En Estado Unidos tenemos salones en que hay una persona atendiendo a un solo un cliente. Todo está muy limpio y las dos personas pueden usar mascarillas. Hay otras que no y el riesgo es distinto. Se trata de usar el sentido común para analizar el escenario de cada actividad. Nuestro gráfico es una buena guía, pero la gente tiene que analizar sus propios casos.”, concluye Carlo.


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Cuartoscuro

‘Dañaron casas y familias’: Desde hace 5 años, ampliación de Línea 12 trastorna Álvaro Obregón

De acuerdo con el registro que llevan los vecinos, actualmente 43 viviendas han sufrido daños estructurales por la obra de ampliación de la Línea 12 del metro en Álvaro Obregón.
Cuartoscuro
Por Dalila Sarabia
7 de julio, 2021
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A sus 65 años y luego de dedicarse al trabajo de la costura durante 50 años, María Delia Chavarría ansiaba pasar el mayor tiempo posible con tranquilidad y en compañía de sus hijos y nietos. Toda su vida trabajó para poco a poco ir mejorando su casa y darle un hogar cómodo y seguro a su familia, sin embargo, desde hace cinco años -cuando iniciaron las obras de ampliación de la línea 12 del metro- su vida se ha convertido en un martirio.

“Me causa nostalgia porque yo no vivía así y ha sido un desgaste para mí ver a mis hijos viviendo así. Ahora digo yo, ¿quién va a darle solución a todo esto?, se siente uno impotente”, dice la mujer a Animal Político.

“No pedimos por favor porque no me están regalando, no me están dando una limosna, su obligación es arreglarme mi casa como estaba o hasta mejor porque yo no pedí que vinieran a dar lata con el metro”.

María Delia es vecina de la colonia Primera Victoria sección Bosques, en la alcaldía de Álvaro Obregón. Justamente debajo de su casa pasará el túnel del metro que tendrá como terminal la estación Observatorio, pero desde 2016, cuando comenzaron las obras, los problemas no han cesado.

En su celular muestra fotos de cómo era su casa antes. Tenía una sala negra que, cuenta, por la humedad se le echó a perder, un altar a la Virgen de Guadalupe, su comedor, y algunos adornos más. El piso era loseta blanca, había mucha luz. Hoy la realidad es completamente distinta.

Al entrar a su casa no hay nada, no hay un comedor, no hay una sala, ya no está la cocina. Todo el piso fue levantado.

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“No se vale, es una impotencia, una enfermedad que psicológicamente lo termina a uno. Yo he bajado 10 kilos nomás de ver la situación en la que estoy viviendo porque es trabajo de muchos años, toda mi vida fui costurera, toda la vida trabajé mucho para darle un lugar digno a mis hijos”, agrega mientras se le va quebrando la voz.

Como consecuencia de las obras de la ampliación de la línea dorada su casa sufrió daños estructurales por lo que tuvo que ser recimentada. Con ello, le aseguraron, podría vivir con seguridad, pero el resultado fue peor.

Las obras quedaron inconclusas. Su cocina, por ejemplo, se la arreglaron, pero no le dejaron conexión ni de gas ni de agua -aunque el compromiso fue dejar el domicilio totalmente habitable-, mientras que las paredes que rehicieron ahora tienen ventanas más grandes o con medidas desiguales por lo que ya no se pudo poner los cristales que tenían. Ahora sus ventanas son de plástico.

“¿Este es un lugar digno para que ellos vivan? No, porque tienen todo destruido. Estoy exigiendo que le den solución a esto”, subraya.

Sus muebles están arrinconados en algunos espacios de la propiedad, ahí donde no hay filtraciones ni cae el agua. También hay maderas, herramienta y cascajo porque los trabajadores ya no volvieron a concluir los trabajos.

María Delia es solo un ejemplo de las decenas de familias que han tenido que sortear los daños a sus viviendas y a su calidad de vida a lo largo de cinco años de una obra que no logra concluirse.

De acuerdo con el registro que llevan los vecinos, actualmente son 43 viviendas las que presentan grietas, muchas de ellas son casas que ya habían sido intervenidas como la de María Delia.

Se trata de una situación que los alarma porque si bien es cierto han aprendido a vivir entre el ruido y polvo de las obras, las grietas y las obras inconclusas son la cotidianeidad en esta colonia del poniente de la ciudad. “¿Está esperando el gobierno que surja un accidente?”, cuestiona la mujer.

Para levantar un registro de la situación en la que viven estos vecinos, la Comisión de Derechos Humanos de la CDMX empezó a hacer recorridos en la zona para documentar sus inquietudes.

“Me preguntaron ayer de Derechos Humanos si había estado aquí un DRO (director responsable de obra), y aquí nunca entró un DRO, entró su ayudante por eso están así los trabajos mal hechos”, reprochó María de la Luz Hernández, otra vecina afectada.

“Siendo (la secretaría de) Obras, viendo el problema que tenemos aquí del suelo, para que hagan ese tipo de construcción es ya una burla para uno. ¿Qué es lo que quieren, que se aburra uno y nos salgamos y dejemos el patrimonio que hemos luchado por años y que es lo único que tenemos?”.

Cinco años de obras y contando…

Construir las 20 estaciones de la línea dorada, un trazo de 23 kilómetros, llevó poco más de 4 años, pero la ampliación de Mixcoac a Observatorio -un túnel de 4.8 kilómetros- lleva 5 años y los vecinos no ven cuándo podrán recuperar su tranquilidad.

“La mayoría de la gente lo ve como que solo vinieron a dañar las casas y la realidad es que no, es que vinieron a dañar también a las familias, nos tuvimos que separar, creamos conflicto”, compartió la vecina Norma quien hace unos meses apenas pudo regresar a su vivienda luego de que prácticamente la reconstruyeran.

Sin embargo, el temor de que algo pueda suceder o que de nueva cuenta tenga que abandonar su casa es latente al advertir la aparición de algunas cuarteaduras en las paredes y en el piso.

“Algo no están haciendo bien porque la casa fue recimentada y se supone que ya están reforzadas y no deberíamos de estar recibiendo un impacto, más sin en cambio se está teniendo y por eso la preocupación de que se realicen bien los estudios del suelo”, sostiene.

El miércoles 21 de agosto de 2013, 10 meses después de inaugurar la línea 12, los planes para ampliar la línea dorada comenzaron a tomar forma con la publicación, en el Diario Oficial de la Federación (DOF), de un convenio en el que se formalizaba la transferencia de 2 mil millones de pesos de la Secretaría de Transportes y Comunicaciones (STC) al gobierno de la CDMX para que con ello se concluyeran algunas obras pendientes en el tramo Mixcoac – Tláhuac y se diera inicio con los trabajos de la ampliación hasta la terminal de Observatorio.

A ocho años de distancia, la ampliación de la línea dorada avanza a paso lento, mientras, decenas de familias ya suman cinco años viendo cómo sus viviendas se van deteriorando día a día mientras a un lado de ellos la obra parece no tener fin.

“No tenemos ni dos, ni tres años aquí, llegamos como paracaidistas, sí, y se luchó para regularizar la colonia, entonces hace falta que pongan un poco de atención”, exige Alfonso Álvarez, vecino afectado y quien cuenta llegó a vivir a esta zona de la CDMX en 1966 cuando iba a entrar a segundo de primaria.

El proyecto

En marzo de 2016, el entonces secretario de Obras, Edgar Tungüí -hoy acusado por desviar dinero de los damnificados del 19S- y el entonces director del Metro, Jorge Gaviño, anunciaron que en abril de ese año iniciarían las obras de ampliación de la línea 12.

Se estimó que su costo sería de 8 mil millones de pesos y su proceso constructivo constaría de tres etapas: la obra civil, la parte electromecánica y la construcción de las estaciones.

También se detalló que la ampliación sería subterránea. Se trataría de un túnel de 4.6 kilómetros -a 30 metros de profundidad- que permitiría la habilitación de dos estaciones adicionales: Álvaro Obregón y Valentín Campa. La tercera estación sería la terminal Observatorio y ahí se acondicionaría un depósito para 12 trenes.

El plan también incluye la compra de 12 nuevos convoyes para con ello tener una flotilla de 42 trenes férreos que permitieran dar el servicio en beneficio de más de 500 mil usuarios.

Además, el proyecto integral contemplaba hacer de Observatorio uno de los Centros de Transferencia Modal (CETRAM) más importante de la ciudad porque ahí no sólo sería terminal de la línea 1 del metro -como es actualmente-, sino que llegaría también la línea 12, se ampliaría la línea 9 para que su terminal ya no fuera Tacubaya sino Observatorio y también sería la terminal del Tren Interurbano. A la fecha ninguno de estos proyectos se ha materializado.

Retrasos y falta de recursos

Según el cronograma presentado durante la administración de Miguel Ángel Mancera, las obras inducidas, la construcción de 3.59 kilómetros del túnel, la habilitación de 13 lumbreras y el desvío de los colectores de San Antonio, Río Becerra y Tacubaya estarían terminados en septiembre de 2017 y así se podría para así dar paso a las labores electromecánicas y la construcción de las estaciones y depósito de trenes -etapas 2 y 3-, sin embargo, ni siquiera la primera etapa ha sido concluida. Hasta marzo de 2021 el avance de esta primera fase apenas es del 73%.

“Al mes de marzo de 2021, los trabajos de construcción de la obra civil y obras complementarias para la ampliación de la línea 12 del Sistema de Transporte Colectivo (primera etapa) cuenta con un avance físico de 73.60%. De acuerdo con el convenio vigente se prevé el término de los trabajos de construcción de la obra civil y obras complementarias para la ampliación de la línea 12 del STC (primera etapa) el día 31 de diciembre de 2021”, informó la Secretarías de Obras de la CDMX (Sobse) en el oficio CDMX/SOBSE/SI/DGOT/DOC/SOCA3/0388/2021 correspondiente a la respuesta de información pública de la solicitud 0107000037221.

En el mismo documento se informa que desde el inicio de las obras y hasta marzo de 2021 se han pagado mil 431 millones 240 mil pesos por los trabajos realizados.

Falta de recursos, disputas legales e inconformidad de los vecinos por donde se llevan a cabo las obras han sido algunas de las causas que han llevado a que los trabajos no logren concluirse.

En noviembre de 2017, el ex secretario de obras de la CDMX, Edgar Tungüí pidió apoyo a los diputados locales -como parte de la glosa del quinto informe de gobierno de Mancera- para que les ayudaran a conseguir los recursos para concluir la ampliación de la línea 12. “Es una obra de suma importancia”, les dijo en aquella ocasión.

En marzo de 2018, meses antes de concluir su gestión, el propio Mancera anticipaba que la ampliación de la línea dorada quedaría inconclusa.

“Tenemos recursos para trabajar más o menos hasta el mes de septiembre, pero no más de eso, hasta ahí se terminarían los recursos que se tienen hasta el día de hoy”, aseguró después de hacer una visita a las obras.

Mancera terminó su gestión y la obra quedó inconclusa.

En diciembre de 2018 el presidente Andrés Manuel López Obrador y la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum hicieron un recorrido por la obra. Ambos funcionarios se comprometieron a que se terminaría la obra, incluso López Obrador estimó que en tres años -para finales del 2021- la obra estaría concluida.

“Vamos a atender a los vecinos, el compromiso más importante para con los vecinos es de que se termine rápido la obra porque siempre se padece por la ineficiencia, por la corrupción y obras que deberían de terminar en un periodo de tiempo se alargan y siguen las afectaciones, los daños, que ocasionan las obras”, dijo en su visita López Obrador.

“Yo digo tres años pero si las empresas se aplican (…) buscaríamos la manera de ampliar presupuesto para avanzar en la conclusión de las obras”.

Sin embargo, de acuerdo con los avances reportados por la Sobse, esto no podrá ser pues para finales de 2021 apenas se proyecta terminar la primera de tres etapas. En tanto, los vecinos de AO seguirán viviendo entre grietas e incertidumbre.

Lee más: Línea 12 del Metro, la más cara por mantenimiento, reparaciones y renta de trenes

Deficiente supervisión y vigilancia

Los retrasos de la ampliación de la línea dorada también han sido señalados por la propia Auditoría Superior de la Federación (ASF) que ha concluido que el “desfasamiento observado fue consecuencia de una mala supervisión, vigilancia y control de los trabajos”.

En la auditoría de cumplimiento a inversiones físicas: 2019-A-0900-22-0614-2020 la ASF además confirmó que la obra se empezó a ejecutar sin contar con la posesión de los predios que requería la obra, “lo que ha generado incremento en el plazo y costo de la obra y servicios que prestan las empresas de construcción, apoyo técnico, supervisión y gerencia de proyectos”.

Además de esto, durante una visita de campo a la zona de las obras la ASF constató que ya había escurrimientos en las columnas centrales y en la bóveda de lo que será la estación Álvaro Obregón, en el intertramo Observatorio – Valentín Campa y en la lumbrera identificada como Barranquilla.

De acuerdo con esta auditoría correspondiente a la cuenta pública de 2019, “en términos generales el Gobierno de la Ciudad de México no cumplió con las disposiciones legales y normativas aplicables en la materia”, además de que tenían pendiente aclarar 72 millones 834 mil de pesos.

Así, mientras las autoridades atienden la zona del colapso de la línea dorada, en el poniente de la CDMX tienen otro frente pendiente por resolver.

María Delia y decenas de sus vecinos exigen solución a sus demandas. Piden que les arreglen sus viviendas, pero también que les den garantía -a cinco años de iniciadas las obras- que la construcción del túnel es seguro pues, agrega, aunque ya les habían notificado que la excavación había concluido, diariamente siguen sacando tierra.

“Seguimos viendo que siguen trabajando y siguen sacando tierra del túnel, ¿qué esperamos, que al ratito esto se venga abajo?”, cuestionó la mujer.

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