Los hallazgos del mayor estudio sobre ejercicio jamás realizado
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Los hallazgos del mayor estudio sobre ejercicio y estado físico jamás realizado

Hace ya mucho que la ciencia demostró que hacer ejercicio es bueno para la salud, pero la relación entre los diferentes tipos de ejercicio y la mejora en la condición física aún no se comprenden completamente. Aquí te ofrecemos algunas respuestas.
7 de octubre, 2021
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Los beneficios de la actividad física son ampliamente conocidos por la ciencia. Sin embargo, la relación entre los diferentes tipos de ejercicio (más ligero, más intenso, aeróbico o no) y la mejora en la condición física aún no se comprenden completamente.

Para ahondar en este conocimiento, investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de Boston (EE.UU.) realizaron un gran estudio con más de 2.000 participantes, el mayor jamás hecho con el objetivo de comprender esta relación.

El buen estado físico tiene una gran influencia en la salud y está asociado con un menor riesgo de enfermedad cardiovascular.

Publicado en el European Heart Journal, el estudio encontró que el ejercicio intenso mejora el estado físico más que la actividad física ligera, como caminar 10.000 pasos diarios (distribuidos a lo largo de la jornada).

El ejercicio intenso es tres veces más efectivo para mejorar el estado físico que simplemente caminar y 14 veces más efectivo que simplemente disminuir la inactividad diaria (como levantarse para cambiar de canal de televisión, subir escaleras en lugar del ascensor, etc.).

La conclusión puede parecer obvia, pero de hecho hay una serie de detalles que han sido indagados a profundidad por la investigación, realizada y dirigida por el equipo del profesor de cardiología de la Universidad de Boston, Matthew Nayor.

Una mujer colocándose un casco de ciclista.

Getty Images
El ejercicio físico está directamente relacionado con la buena salud.

Por ejemplo, ¿puede una persona que pasa todo el día sentada en la oficina compensar este tiempo sedentario haciendo ejercicio más intensamente después del trabajo? ¿Cómo se compara la salud de esta persona con la de alguien que tiene un trabajo donde hay más actividad física pero no hay ejercicio más allá de eso?

También había incertidumbre acerca de si la cantidad de pasos dados por día (contados con contadores de pasos) realmente hacía alguna diferencia en la condición física. La conclusión es que sí lo hacen en todos los géneros, grupos de edad y condiciones de salud, lo que confirma que mantener la actividad durante todo el período el día es beneficioso para todos.

Los investigadores también encontraron que las personas que tienen un número de pasos por día más alto que el promedio y que se ejercitan más intensamente durante un período corto también tienen un estado físico por encima del promedio, independientemente del tiempo que hayan estado sentados.

En otras palabras, aparentemente es posible compensar el daño causado por un estilo de vida sedentario a lo largo del día con un aumento de la actividad física y del ejercicio en otros momentos.

La investigación también indagó sobre cómo el cuerpo responde a diferentes intensidades de actividad física durante el inicio, la mitad y el punto máximo de un ejercicio.

Los investigadores ya esperaban encontrar entre los resultados el hecho de que el ejercicio más intenso promueve una mejora en el rendimiento durante la actividad máxima.

Pero también encontraron que el ejercicio de alta intensidad también es más beneficioso que caminar a paso ligero para mejorar la capacidad del cuerpo para comenzar y mantener niveles más bajos de actividad.

Según Nayor, quien dirigió la investigación, otra pregunta fue cuáles son los impactos de los hábitos pasados relacionados con la salud física y el nivel de bienestar de una persona en el presente.

“Descubrimos que los participantes con altas tasas de actividad al principio, pero bajos niveles de actividad unos 8 años después, tenían niveles equivalentes de aptitud física. Esto sugiere que quizás haya un ‘efecto memoria’ de actividades físicas pasadas que se reflejan en el actual índice de aptitud física”, dice Nayor en un artículo sobre la investigación publicado por la Universidad de Boston y el Foro Económico Mundial.

La importancia de las actividades físicas ligeras

Matthew Nayor señala que si bien la conclusión es que las actividades más intensas son mejores para el acondicionamiento físico, esto no significa que las actividades ligeras sean innecesarias.

Una persona con un podómetro.

Getty Images
Contar los pasos que se dan durante el día no es tan efectivo como el ejercicio intenso, pero es mejor que no hacer nada.

“Nuestro estudio confirmó que la actividad ligera también mejora el estado físico. Y esto es especialmente importante para las personas mayores o para las personas que tienen condiciones médicas que les impiden realizar actividades más intensas”, dice en el artículo.

Agrega que si su objetivo es mejorar su estado físico, resulta tres veces más efectivo hacer al menos un ejercicio más moderado o intenso que simplemente ser una persona que camina mucho, por ejemplo.

¿Qué es el ejercicio intenso?

Los investigadores utilizaron definiciones establecidas en otros estudios como base para su trabajo reciente. Según esos parámetros, caminar entre 60 y 99 pasos por minuto es un ejercicio ligero, caminar entre 100 y 129 pasos por minuto es moderado y por encima de 130 pasos por minuto es intenso.

Mujer haciendo ejercicio.

Getty Images
Hacer ejercicio compensa los perjuicios causados por la vida sedentaria., según la investigación.

Sin embargo, en el artículo publicado por la Universidad de Boston, Nayor señala que es posible que la velocidad deba ser mayor en las personas más jóvenes.

La US Fitness Guide recomienda entre 2:30 horas y 5 horas de ejercicio moderado por semana y entre las 1:15 horas y 2:30 horas de ejercicio intenso en el mismo período.


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SSP Yucatán

Las cifras detás de la ‘tranquilidad’ en Yucatán: hay una denuncia por tortura cada dos días

Organizaciones denuncian la impunidad de policías que vulneran Derechos Humanos en un estado que se reivindica como un lugar seguro.
SSP Yucatán
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La muerte de José Eduardo Ravelo, presuntamente torturado, violado y asesinado a manos de policías en Mérida, Yucatán, supuso un antes y un después para un estado que siempre presumió de su tranquilidad. Las autoridades del estado hacen gala de una baja cifra de violencia en comparación con otros territorios y defienden a sus fuerzas de seguridad por sus tasas de aceptación, que superan el 70%.

Sin embargo, cifras obtenidas por Animal Político a través de una solicitud de transparencia revelan que aquel homicidio, perpetrado hace dos meses, solo es la punta del iceberg: en los últimos cuatro años, la Fiscalía General del Estado (FGE) recibió 1 mil 025 denuncias por tortura, una cada dos días.

“Es brutal lo que está pasando en Yucatán. La tortura es uno de los problemas más graves en relación a violaciones a los derechos humanos, y a pesar de la relevancia que tuvo el caso de José Eduardo, no han habido cambios en las autoridades”, dice Martha Capetillo, de la ONG Indignación, uno de los pocos colectivos que trataban en el estado.

Según datos de la la Unidad de Investigación y Litigación Especializada en Delitos de Tortura de la FGE de Yucatán, en los cuatro años transcurridos desde su creación se registraron 1 mil 025 denuncias por tortura.

En 2018 se abrieron 222 actas de investigación; en 2019, 426; en 2020, 220; y en lo que llevamos de 2021, 165. Estas cifras bajan si hablamos de actas que estén en etapa de investigación, ya que son 114 en 2018; 243 en 2019; 153 en 2020 y 158 en 2021.

De ellas, se tomó alguna determinación sobre 108 en 2018, 183 en 2019, 59 en 2020 y 7 este año. Aquí hay una incógnita, porque la FGE dice que se tomaron decisiones, pero no explica si se presentó ante un juez o se archivó. Martha Capetillo explica que en los dos últimos años no hubo una sola denuncia judicializada.

“Enfrentamos una crisis de derechos humanos, no solo por tortura sino por encubrimiento”, denuncia.

Animal Político consultó a la delegación del estado en la Ciudad de México pero al cierre de la nota no había recibido respuesta.

Actualmente, la Cámara de Yucatán analiza una iniciativa del PRI para tipificar torturas y tratos crueles, aunque el primer delito ya estaba en el código penal.

Las violaciones a los derechos humanos perpetradas por agentes yucatecos no son algo nuevo. La Comisión de Derechos Humanos del estado (Codhey) hizo público el pasado año que entre 2018 y 2020, al menos 22 personas murieron mientras estaban bajo custodia de las autoridades. En su informe de 2020, además, la institución alertaba sobre las detenciones arbitrarias y el uso indebido de la fuerza pública que provocó la muerte de, al menos, 5 personas.

La excusa de la pandemia

La pandemia de COVID-19 fue un contexto en el que esta violencia se recrudeció. Renata Demichellis, integrante de Elementa, otra de las organizaciones que trabajan en Yucatán, advierte que fueron denunciadas diversas detenciones arbitrarias en contexto de las medidas de prevención de la enfermedad. Además, señaló que existe un patrón de conducta por parte de los policías: personas pobres, indígenas o migrantes que son las principales víctimas de los abusos. En su opinión, bajo el argumento de que este es un estado seguro, se esconden violaciones a los derechos humanos perpetradas por fuerzas de seguridad y ocultadas por las autoridades.

“Las detenciones arbitrarias son uno de los problemas, que a su vez se convierten en la primera primera de varias violaciones a los derechos humanos”, dice Capetillo.

Existe una línea de continuidad entre la muerte de Robert Tzab Ek, fallecido en 2011 en dependencias de la Procuraduría General del Estado (ahora Fiscalía) y la muerte de José Eduardo Ravelo a manos de policías municipales en Mérida: se trata de la impunidad. En los 10  años transcurridos entre ambos casos no hay agentes condenados por tortura ni las víctimas recibieron justicia.

“Cuando una persona fallece en un centro de detención hay una responsabilidad. Pero aquí todos los casos son impunes”, lamenta Capetillo, que recuerda que el único caso que llegó ante un juez fue el de un joven torturado en Tekax por siete policías que luego torturaron a su vez al agente que filmó los malos tratos.

Tras la muerte de José Luis Ravelo cuatro agentes fueron detenidos y posteriormente puestos en libertad. Finalmente, fue la Fiscalía General de la República (FGR) la que se hizo cargo del caso. Pero no hay ceses ni castigos, como en los anteriores casos. “No ha cambiado nada”, dice la representante de Indignación, a pesar del eco mediático que tuvo la muerte. Las cifras muestran que tras la aparente tranquilidad de Yucatán se esconde una absoluta impunidad para abusos como la tortura.

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