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Por qué el idioma que hablamos hace que veamos el futuro de forma diferente

Algunos estudios vinculan la manera en que las lenguas se refieren al futuro, al pasado o al presente y la forma en que sus hablantes interpretan el paso del tiempo e incluso la visión que tienen sobre cuestiones como el respeto por su entorno.
19 de abril, 2019
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¿Qué pasa si el idioma que hablas te hace percibir el tiempo de manera diferente?

¿Suena como realismo mágico? Casi: es Economía.

Algunos trabajos de investigación recientes sostienen que los idiomas que distinguen gramaticalmente el futuro del presente hacen que sus hablantes planifiquen menos, ahorren menos, e, incluso se preocupen menos por el medio ambiente.

Pero ¿de dónde viene este supuesto y cuáles son sus antecedentes?

El vacío

Bejamin Lee Whorf era inspector de una compañía de seguros contra incendios y notó que el lenguaje podía causar problemas de seguridad.

Se dio cuenta que la gente actuaba de forma descuidada cerca de los bidones de gasolina vacíos porque estaban “vacíos”, aunque en la práctica están llenos de vapor de gasolina, por lo que pueden explotar.

Esto lo estimuló a estudiar y escribir sobre el lenguaje.

cuadro

Edouard Taufenbach/Gallery Binome
El paso del tiempo ha sido motivo de inspiración para el arte.

Whorf pasó tiempo con la comunidad indígena Hopi del noreste de Arizona.

Observó que no tenían distinciones gramaticales para el futuro y el pasado y que no tenían forma de contar períodos de tiempo.

Observó sus prácticas culturales y llegó a la conclusión de que los Hopi ven el tiempo de manera bastante diferente a nosotros y que conceptos que nos parecen obvios, como “mañana será otro día”, no tenían ningún significado para ellos.

Su publicación de estas ideas en 1939 cambió la filosofía del lenguaje.

De las propuestas de Whorf y las de su maestro, un profesor de Yale llamado Edward Sapir, surgió lo que se denominó la Hipótesis de Relatividad Lingüística, comúnmente conocida como la hipótesis de Sapir-Whorf.

Su explicación abreviada es que el lenguaje puede afectar nuestra forma de pensar; su implicación más fuerte es que no podemos pensar en cosas de las que nuestro lenguaje no nos permite hablar.

Con el tiempo, las explosivas ideas y gran parte de los postulados de Whorf fueron descalificados.

En 1983, un investigador llamado Ekkehart Malotki publicó Hopi Time, un voluminoso libro que detallaba su investigación sobre los Hopi y su lenguaje, que atacó la teoría de Whorf y generó desconfianza hacia cualquier idea sobre la relatividad lingüística.

Recuperación

En realidad, Whorf no estaba equivocado del todo sobre el efecto de ciertas palabras que trasmiten el paso del tiempo.

Cualquier persona que tenga conocimiento sobre ventas o marketing conoce la diferencia que causa llamar a algo “usado”, “clásico” o “antiguo”.

En los últimos años, algunos lingüistas han demostrado cuánto puede afectar el vocabulario que usamos nuestra forma de pensar sobre las cosas.

Los experimentos de la psicóloga María Sera revelaron que las personas que hablan un idioma en el que algo (como una cuchara) es de género femenino, tienden a describir ese objeto con términos asociados a la mujer, mientras ocurre lo contrario con el género masculino.

Somos lo que decimos

Lera Boroditsky, de la Universidad de Stanford, ha acumulado datos interesantes sobre cómo las personas que hablan idiomas que usan la misma palabra para un par de colores necesitan más tiempo para distinguirlos que aquellos que tienen una palabra separada para cada uno.

Los expertos Caitlin Fausey y Teenie Matlock descubrieron que si decimos que un político “estaba recaudando donaciones”, creemos que ha recaudado más que si decimos que el político “recaudó donaciones”.

Otros lingüistas, como Manuel Carreiras, descubrieron que, al leer descripciones de personas, recordamos atributos que se dice que tienen en el presente más rápidamente de los que se dice que tuvieron en el pasado.

Como dijo el destacado lingüista Roman Jakobson, “los idiomas difieren esencialmente en lo que tienen que comunicar y no en lo que podrían comunicar“.

En su libro Through the Language Glass (“Tras el cristal de los idiomas”), Guy Deutscher estudia los Matses de Brasil, que codifican en sus verbos la forma en las que hablante tuvo conocimiento del evento: por experiencia, inferencia, conjetura o rumor.

Ni el ingles ni el español tienen esa característica pero, ¿significa eso que la evidencia es menos importante para los angloparlantes y los hispanoparlantes que para los Matses? Y si es así, ¿es consecuencia del lenguaje o éste simplemente refleja una prioridad?

El francés hablado no distingue entre “hice eso” y “lo he hecho”, pero ¿eso significa realmente que los francoparlantes tiene una idea distinta del pasado?

El realismo económico

foto

Edouard Taufenbach/Gallery Binome
“Los idiomas difieren esencialmente en lo que deben transmitir y no en lo que pueden transmitir”.

Empezamos diciendo que la cuestión era económica.

Estudios realizados desde ese punto de vista arrojaron resultados claros: los hablantes de idiomas en los que existe el tiempo futuro son un poco menos responsables con respecto al futuro.

No obstante, un análisis de 2015 encontró que una vez que se toma en cuenta la relación de las familias de idiomas, la correlación ya no es estadísticamente significativa.

Algunos idiomas -de “referencia de futuro fuerte”-exigen una construcción gramatical que haga referencia al futuro, en contraste con otros, de “referencia futura débil“-como el alemán, el finlandés o el mandarín-, en el que los hablantes suelen hablar del futuro utilizando formas de tiempo presente.

Y hay culturas como la Pirahã, de la Amazonía, y la Hadza, de África oriental, que no distinguen entre presente y futuro en las conjugaciones verbales, pero tampoco valoran el ahorro para el futuro.

Cuantos más contraejemplos encontremos, menos probable es la explicación lingüística.

Además, ¿por qué usar las mismas palabras para hablar del futuro como del presente estimula, en lugar de desalentar, la planificación?

Si un idioma no tiene un tiempo pasado, ¿significa eso que estará más preocupado por su historia que los hablantes de uno que sí lo tiene?

Las marcas del tiempo

Muchos idiomas, como el español, inglés, francés o el italiano requieren marcar el tiempo pasado, mientras que el mandarín y otras formas de chino no marcan el tiempo en absoluto.

¿Significa esto que China está más preocupada por su pasado que Francia o Italia o Inglaterra?

Cuando se requiere una distinción en un idioma, elegir una opción sobre otra afectará la forma en que pensamos en algo.

Hemos aprendido que cuando no se requiere una distinción, todavía se puede hacer, pero puede tomar más energía mental para hacerlo.

Es plausible que la forma en que nuestros idiomas nos hacen hablar sobre el tiempo pueda afectar nuestra forma de pensar y actuar en relación con el futuro y el pasado.

Pero yo aún no estoy del todo convencido.

Puedes leer la historia original en inglés aquí


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Primer semestre de 2019 deja nuevo récord de homicidios; alza de violencia en 4 años ya rebasa el 70%

Con AMLO suman casi 20 mil 600 las personas asesinadas; el promedio diario subió por segundo año consecutivo. Junio y febrero de 2019, los meses más violentos en 22 años.
21 de julio, 2019
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México llega a la mitad de 2019 en niveles de violencia sin precedentes. En junio se contabilizaron 3 mil 80 nuevos casos de personas asesinadas, que sumados a los de los meses anteriores arroja un total de 17 mil 608 víctimas de homicidio y feminicidio en el primer semestre del año. Se trata de una tasa de casi 14 asesinatos por cada cien mil habitantes, nuevo récord en al menos 22 años.

De hecho la cifra de víctimas de homicidio y feminicidio registrada en junio de 2019 representó un promedio diario de 102.6 asesinatos los días, casi empatando a la de febrero que fue de 102.7 asesinatos diarios. Son los dos meses con el mayor nivel de violencia homicida de la historia, ambos registrados este mismo año, y en el actual sexenio.

Los datos actualizados del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) arrojan que la tasa de víctimas de homicidio/feminicidio en los primeros seis meses de 2019 es 4.4 por ciento mayor que la registrada en el mismo periodo de 2018, el año con la cifra anual más alta de crímenes hasta la fecha.

Lo anterior evidencia que la tendencia al alza de la violencia homicida que inició desde 2015 y fue heredada en la administración de Andrés Manuel López Obrador aun no logra ser contenida, aunque el incremento anual se ha desacelerado.

Con los 3 mil 80 asesinatos registrados en junio (3 mil 1 correspondiente a víctimas de homicidio y 79 de feminicidio), la cifra de personas asesinadas en el sexenio de Andrés Manuel López Obrador –diciembre de 2018 a junio de 2019– asciende ya a 20 mil 599. 

En comparación con junio del año pasado, junio de 2019 también muestra un crecimiento de poco más del 6 por ciento. Cabe señalar que se trata del segundo mes consecutivo en que el promedio diario de homicidios sube, luego de que de marzo a abril se había conseguido un descenso.

Estas diferencias se registran aun cuando los datos de violencia de 2018 fueron actualizados al alza como resultado de que Ciudad de México modificó de forma significativa su registro de incidencia del año pasado, bajo el argumento de que se detectó un grave subregistro significativo de carpetas de investigación. 

Lee: Violencia de género provoca menor productividad y limita el desarrollo

Anteriormente se había fijado en 34 mil 441 el total anual de víctimas de homicidios/feminicidios en 2018 a nivel país, pero con la actualización de CDMX referida dicho total anual creció a 34 mil 654.

En cuatro años, alza de más del 70% en homicidios

Los datos del SESNSP arrojan que de enero a junio de 2019 se registraron 17 mil 138 víctimas de homicidio doloso por las cuales se iniciaron 14 mil 603 carpetas de investigación. El dato de las carpetas iniciadas es importante porque es el único con el cual se puede hacer una comparación con toda la serie histórica del SESNSP que data de 1997 hasta la fecha.

Con ello se advierte así que el país registra un incremento acumulado y sostenido en cuatro años del 73.5 por ciento en la tasa de homicidios.

Pasamos de contabilizar 6.68 casos por cien mil habitantes en el primer semestre de 2015, a 7.47 casos por homicidio doloso en el mismo periodo de 2016, para volver a crecer a una tasa de 9.69 casos en 2017, llegar a 11.21 en el mismo lapso de 2018, y finalmente estacionarse en 11.59 homicidios dolosos de enero a junio de este año.

Este nivel de violencia homicida supera ya de forma clara a los peores años de la denominada “Guerra contra el Narcotráfico” registrada en el sexenio del expresidente Felipe Calderón. En aquel sexenio las tasas más altas de homicidio para un primer semestre fueron de 9.75 casos por cien mil habitantes en 2011 y de 9.31 casos para 2012.

Lee: Las cuentas no cuadran: Fiscalías estatales reportan 15 mil víctimas de asesinato menos que el Inegi

Cabe señalar, no obstante, que a diferencia de los dos sexenios anteriores, el del presidente López Obrador recibió una tendencia anual al alza en los niveles de asesinatos.

Si la comparación se hace con hace una década cuando en 209 se registró una tasa de 6.68 homicidios dolosos por cien mil habitantes, lo que se advierte es que el nivel de asesinatos prácticamente se ha duplicado.

Colima, a la cabeza en violencia en 2019

Colima es, al igual que en los últimos dos años, el estado con el nivel más alto de homicidios dolosos en el país. De enero a junio de este año registró una tasa de 40.71 casos por cien mil habitantes, casi cuatro veces por encima del promedio nacional. 

A Colima le siguen Baja California con una tasa de 34.14 homicidios por cien mil habitantes, Chihuahua con 27.63, Guanajuato con 23.07 y Morelos con 22.74 casos.

Lee: México tiene el mayor aumento de violencia de todo el hemisferio en la última década

La Ciudad de México registra en el primer semestre una tasa de 8.97 casos por cien mil habitantes, por debajo del promedio nacional pero superior a la del estado de México, que reporta 7.37 asesinatos en el primer semestre de este año.

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