La impresionante operación del Kremlin para proteger a Putin del COVID
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La impresionante (y costosa) operación del Kremlin para proteger a Putin del coronavirus

Desde el inicio de la pandemia, las autoridades rusas han hecho enormes esfuerzos para proteger al presidente Vladimir Putin de la COVID-19.
7 de abril, 2021
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Desde el mismo comienzo de la pandemia de coronavirus, las autoridades rusas han hecho todo lo posible para proteger al presidente Vladimir Putin de la infección. Pero ¿cómo se organiza una cuarentena al estilo del Kremlin y cuánto ha costado?

Durante el último año, cientos de personas han tenido que ponerse en cuarentena en Rusia, antes de estar cerca de Vladimir Putin. Algunos tuvieron que aislarse incluso si no estaban en contacto directo con el presidente, sino como precaución porque estaban en contacto con otras personas que tenían previsto reunirse con él.

El 25 de marzo de 2020, el presidente Putin se dirigió a la nación y anunció que el 1 de abril marcaría el comienzo de una “semana no laboral”, mientras el coronavirus se propagaba rápidamente en Rusia.

Más tarde, en abril, se introdujo un confinamiento completo con el cierre de tiendas no esenciales y la prohibición de reuniones masivas, mientras una gran proporción de la población comenzó a trabajar desde casa.

Al mismo tiempo, 60 miembros de la tripulación de vuelo especial de la aerolínea Rossiya, al servicio del presidente Putin y de otros altos funcionarios del gobierno ruso, fueron puestos en cuarentena por primera vez el 26 de marzo de 2020 en un hotel no lejos de Moscú.

Desde entonces, cientos de pilotos, médicos, conductores y otro personal de apoyo, así como visitantes del mandatario, han pasado tiempo en cuarentena en una docena de hoteles en toda Rusia para proteger al presidente Putin de la infección.

Recientemente, se informó que el mandatario recibió una vacuna desarrollada en Rusia, aunque no se ha especificado cuál, pero los contratos con varios hoteles de “cuarentena” parecen estar vigentes hasta bien entrado el próximo año.

El servicio ruso de la BBC ha calculado que la Dirección del Presidente de la Federación Rusa, un órgano ejecutivo responsable del buen funcionamiento del equipo presidencial, recibió del presupuesto estatal unos US$84 millones para medidas de lucha contra la pandemia.

Los hoteles del Kremlin

Vladimir Putin en una pantalla.

Getty Images
El Kremlin ha hecho grandes esfuerzos económicos y logísticos para mantener a Putin a salvo de la enfermedad.

El servicio ruso de la BBC ha hallado que, al menos, 12 hotelesse han utilizado para las cuarentenas del Kremlin. Estos lugares de hospedaje se encuentran en Moscú y en su región circundante, la Crimea anexada, así como en una ubicación no muy lejos de la ciudad sureña de Sochi, el escenario de los Juegos Olímpicos de invierno de 2014 y uno de los lugares favoritos del presidente Putin.

En la lista de cuarentena no había hoteles privados: todos los lugares donde los visitantes y el personal de servicio pasaron tiempo pertenecen a la Dirección Presidencial. Algunas de las reservas están hechas hasta marzo de 2022.

Los miembros de la tripulación de vuelo de Rossiya parecen ser los principales ocupantes de estos hoteles. La tripulación sirve a funcionarios, incluido el propio presidente Vladimir Putin, así como al primer ministro Mikhail Mishustin y otros ocho ministros del gabinete.

El servicio ruso de la BBC pudo saber que el presidente Putin pasó gran parte del año pasado trabajando desde su residencia de Sochi.

Una fuente familiarizada con las condiciones de la cuarentena dijo que decenas de pilotos y otro personal aéreo tuvieron que ponerse en confinamiento cerca de Sochi para proporcionar transporte al mandatario, así como para el primer ministro, el ministro de Relaciones Exteriores y muchos otros. Entre los que se pusieron en cuarentena se encontraban pilotos de aviones y helicópteros.

Confinarse para ver a Putin

Vladimir Putin en un escenario.

Getty Images
Antes de que Putin asista a actos públicos se toman numerosas medidas para minimizar el riesgo de que se contagie.

El 75º aniversario de la victoria aliada en la Segunda Guerra Mundial debería haber sido una celebración importante en Rusia.

El recuerdo de esa guerra y el papel de Rusia en la derrota del nazismo son partes clave de la narrativa patriótica del gobierno de Putin. La celebración habría tenido lugar en la Plaza Roja el 9 de mayo, el Día de la Victoria de Rusia.

En lugar de ello, la conmemoración se trasladó al 24 de junio de 2020 y se realizó en una escala mucho menor, aunque todavía incluía un desfile militar. Los veteranos de guerra y las celebridades estrecharon la mano del presidente Putin y recibieron premios para conmemorar el aniversario.

Bloomberg informó que antes de reunirse cara a cara con el presidente, más de 200 personas, incluidos 80 veteranos de guerra de entre 80 y 90 años, tuvieron que ponerse en confinamiento durante dos semanas.

El portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, confirmó antes del desfile de junio que “un grupo de veteranos” estaba en cuarentena “en excelentes condiciones”, aunque destacó que esto se hacía como precaución por su bien.

El presidente Putin colocando flores sobre una tumba.

Kremlin.ru
Detrás de las apariciones de Putin en público hay toda una operación para asegurar que no corre riesgo de infectarse con el coronavirus.

Las agencias de noticias estatales rusas TASS y RIA-Novosti publicaron historias idénticas, describiendo cómo “uno de los hoteles de Moscú” había sido equipado para la cuarentena de unos 20 periodistas.

Se quedaron en habitaciones individuales, dejándolas solo mientras las limpiaban. No podían hablar entre ellos cara a cara y solo podían comunicarse virtualmente.

No se les permitió fumar ni beber alcohol. Los paquetes y las encomiendas que recibían de fuera del hotel de cuarentena solamente les eran entregados después de ser inspeccionados y desinfectados.

Los reporteros que se encontraban en aislamiento eran alimentados tres veces al día, dejando sus comidas y bebidas fuera de sus habitaciones, junto con cubiertos desechables. Cualquiera que entrara en contacto con ellos usaba trajes de protección personal completos.

También hubo informes sobre funcionarios del gobierno regional que se aislaron antes de las visitas del presidente Putin. Por ejemplo, en la ciudad de Sarov, en la región de Nizhny Nóvgorod, las autoridades locales asignaron US$13.000 para medidas “destinadas a prevenir la propagación de la infección por coronavirus durante la visita del presidente de la Federación de Rusia”.

El servicio ruso de la BBC se enteró de que alrededor de 20 miembros del personal de la administración local de Sarov estaban aislados en una pensión para veteranos de guerra. Los gastos de su estancia incluyeron camas de madera “de nogal”, juegos de ropa de cama, plancha y cuatro cajas fuertes de seguridad.

La BBC le preguntó al portavoz del Kremlin sobre las precauciones amplias y de larga escala tomadas para proteger al presidente Putin y si, en su conocimiento, otros países tenían prácticas similares en vigor. Dmitry Peskov declinó hacer comentarios.


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Cuartoscuro

José, Luis y Ana, los hermanos que amaban el arte y eran sostén de su familia

La noche en que fueron sustraídos de su casa, los hermanos González Moreno se encontraban trabajando y cenando. Amigos los recuerdan como amantes del dibujo y la música, y eran sustento de su familia.
Cuartoscuro
14 de mayo, 2021
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La noche del 7 de mayo, Luis Ángel, de 32 años, terminaba unas tazas que le encargaron de su negocio de impresión y serigrafía. Sus hermanos José Alberto, de 29 años, y Ana Karen, de 24 años, se encontraban haciendo tarea y cenando.

A las 10:40 de la noche, un grupo de hombres armados irrumpió su hogar en la colonia San Andrés, de Guadalajara, los sometió y luego los sustrajo.

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Los jóvenes eran amantes del arte -la música y el dibujo- y el sustento de la familia González Moreno, y quienes según la propia investigación de la Fiscalía estatal no estaban implicados en actividades ilícitas.

Amigos y maestros cuentan a Animal Político cómo eran y con qué soñaban estos jóvenes.

Luis Ángel González Moreno

Luis Ángel tenía 4 meses de haber iniciado un negocio de impresión y serigrafía en Guadalajara.

Hace un mes, le mandó un mensaje a uno de sus amigos de la universidad, Carlos, para contarle con mucha emoción la noticia.

Sus amigos describen a Luis Ángel como un joven que siempre puso por delante a sus hermanos, que les acompañaba en todo lo que pudiese y el de mayor responsabilidad económica en el hogar por ser el mayor.

El joven tocaba el violín y la guitarra. Hace 12 años ingresó a la carreta técnica en música de la Universidad de Guadalajara, y buscó especializarse en violín, pero no terminó por problemas con una materia donde se atoró y finalmente desertó.

Los amigos de la universidad relatan que era un joven serio, pero noble, que le gustaba jugar ajedrez y videojuegos. Para saciar el hambre entre clases, Luis y sus amigos compraban un café en el Starbucks -en ese entonces costaba 20 pesos-  y aprovechaban el refill para tomar entre todos.

A veces también compraban un paquete individual de comida china para comérselo entre todos y al final de clases un Paketaxo.

Tras su salida de la escuela, Luis trabajó como cargador, en la empresa tecnológica de IBM, en el corredor industrial, fuera de la Zona Metropolitana de Guadalajara.

La casa de los hermanos González Moreno está ubicada en el nororiente de la capital, una zona donde se registran hechos violentos y comisión de delitos. Hace seis meses asesinaron a un hombre en la zona por intentarle robar el carro y hace seis semanas arrojaron dos cuerpos en la colonia.

Al tener que trasladarse lejos, tenía que salir temprano y llegar al anochecer, por eso sus amigos le insistían en que estaba pesado trabajar en esa empresa, pero él decía que el camión se iba rápido y que hacía “solo poco más de una hora de camino”.

Los entrevistados coinciden que su casa era humilde. Una segunda planta de una casa duplex, con dos cuartos y sin regadera, pero siempre un plato extra para quien necesitara comer.

Luis era una persona con ganas de emprender proyectos por su propia cuenta. “En una ocasión me convenció de intentar fundar una academia, le pidió a una familiar el espacio, que era una estética, para ver si algún interesado llegaba, nos la pasamos todo el día jugando ajedrez esperando que alguien llegara, pero no fue así, en otra ocasión tratamos de armar una banda, pero tampoco funcionó”, relata su amigo Carlos.

Sus amigos aseguran que para Luis Ángel abrir su propio negocio era un sueño hecho realidad.

José Alberto González Moreno

Mejor conocido como “teto”, era amante de la música y de la ciencia. Desde 2013 fue integrante de la Orquesta Filarmónica de la Universidad Autónoma de Guadalajara (UAG), donde tocaba el violonchelo.

Esa actividad no era remunerada, pero le otorgaban becas de idiomas y uso de instalaciones. Y para seguir en ello y a su vez ayudar en su casa, trabajó también en la reparación de calzado.

Para sus amigos, José Alberto era muy alegre, siempre tenía que dar un consejo y le gustaba fumar cuando las pláticas eran relajadas y extensas.

Durante la preparatoria, José Alberto estudió un bachillerato técnico en química metalurgista y ensayador, para aprender sobre rocas y minerales.

Al igual que su hermano mayor, inició la carreta técnica en músico, pero este a diferencia de Luis, lo hizo en la Universidad Autónoma de Guadalajara (UAG), donde era integrante de la orquesta.

Tampoco concluyó esa carrera, pues decidió pausar el proyecto para estudiar la licenciatura en geografía de la Universidad de Guadalajara (UdeG).

Semanas antes de la tragedia, le contó a su maestra de violonchelo, Eva Ríos, que pensaba retomar en los siguientes años la carrera técnica en música.

Teto, ya iba en su tercer semestre de la licenciatura y tenía un promedio de 97. Era asistente de investigación de la académica Ana Cecilia Valencia Aguirre, por lo que recibía una beca que le permitía ayudarse.

Su intención era poder obtener mejores oportunidades y explorar la ciencia, sin dejar su pasión por la música.

Su profesora de violonchelo recuerda con mucho cariño cuando el joven le hizo unas botas y se las regaló en agradecimiento por sus clases para aprender a tocar ese instrumento. Sus compañeros de la orquesta, también recuerdan cuando el joven les reparaba su calzado porque no tenían dinero para comprarse unos nuevos.

Lee más: José, Luis y Ana no se olvidan: Amigos y familiares exigen justicia por el asesinato de los hermanos

Ana Karen González Moreno

A Ana Karen le gustaba que le dijeran “Kasumi”,pues era fan de la cultura japonesa. También le gustaban mucho las hadas y solía disfrazarse de ellas.

Sus conocidos relatan que era tranquila y se juntaba solo con su grupo de amigas. Eso sí, muy apegada a sus hermanos, les acompañaba a donde fuesen. Seguido recogía a José Alberto de sus ensayos, para irse juntos a casa.

Ana Karen trabajaba tapizando automóviles y por falta de dinero no cursó una licenciatura.

En los últimos meses, mostró interés en recibir clases de canto y le pidió ayuda a la novia de su hermano José para aprender. En general a ella le encantaba dibujar y decorar, por ello ayudaba en el taller de serigrafía de su hermano Luis.

Arlette, una de sus amigas de secundaria contó que “ella veía arte en donde sea, en la calle, en la naturaleza, en el cielo y si le gustaba lo que veía también lo dibujaba”.

Para sus conocidos, siempre fue muy positiva y trataba de ver las cosas buenas.

También era amante de los animales. Junto con sus hermanos tenían perro, gato y una tortuga. Cuando veía a animales en condición de calle les ayudaba. Incluso uno de sus sueños era poder crear un refugio para animales.

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