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Islas Marshall, donde los niveles de radiación son más altos que en Chernóbil y Fukushima

Estados Unidos condujo en el país insular más de 60 detonaciones de armas nucleares, una de ellas 1.000 veces más potente que la de bomba de Hiroshima.
20 de julio, 2019
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“El cielo se volvió rojo como la sangre”. Tony de Brum tenía 9 años en 1954 cuando pescaba con su abuelo en las Islas Marshall, un archipiélago de más de mil islas en el Pacífico, a medio camino entre Hawái y Australia.

A unos 200km de donde estaba su bote, Estados Unidos hizo explotar una bomba de hidrógeno 1.000 veces más potente que la de Hiroshima.

“Varias islas se vaporizaron. Muchas personas murieron, sufrieron defectos de nacimiento y batallan el cáncer como resultado de la contaminación”, afirmó De Brum en un testimonio en 2016.

La explosión a que se refería De Brum tuvo lugar en el atolón Bikini y es conocida como Castle Bravo. Fue la mayor de las 67 explosiones realizadas por Estados Unidos en las Islas Marshall entre 1946 y 1958 para medir el poder de las armas nucleares.

Explosión nuclear en las Islas Marshall

Getty Images
La detonación de Castle Bravo, el 1 de marzo de 1954, fue 1.000 veces más potente que la de la bomba de Hiroshima.

Seis décadas después de las detonaciones, su legado tóxico sigue presente en el archipiélago de cerca de 70.000 habitantes.

Tres nuevos estudios de la Universidad de Columbia en Estados Unidos constataron que los niveles de radiación en algunos puntos de las Islas Marshall siguen siendo más altos que en Chernóbil y Fukushima.

La radiación en algunos sitios de las Islas Marshall es tan alta, que de acuerdo a la Universidad de Columbia, que será imposible durante mucho tiempo el regreso de los pobladores locales a sus hogares ancestrales.

Suelo radioactivo

Las Islas Marshall fueron ocupadas por Japón durante la Segunda Guerra Mundial, y pasaron en 1944 a estar bajo control administrativo de Estados Unidos durante más de 40 años. El archipiélago es actualmente una nación independiente con la categoría de estado asociado de Estados Unidos.

De todos los test nucleares realizados en las islas Marshall, 23 fueron realizados en el atolón Bikini y 44 cerca del atolón Enewetak, pero partículas radiactivas se esparcieron en todo el archipiélago.

Atolón Bikini

Getty Images
Los niveles de radiación en los sitios analizados en el atolón Bikini superan ampliamente los límites que habían sido acordados entre los gobiernos de Estados Unidos y de las Islas Marshall, de acuerdo al estudio.
Explosión nuclear en las Islas Marshall en 1954

Getty Images
Un testigo de la explosión de Castle Bravo señaló que “el cielo se volvió rojo como la sangre”.

Los tres nuevos estudios fueron realizados por un equipo liderado por Emlyn Hughes, Malvin Ruderman e Ivana Nikolic, del Centro de Estudios Nucleares de la Universidad de Columbia.

El primer estudio midió la radiación gama en muestras de suelo tomadas de cuatro atolones entre 2017 and 2018: Bikini, Enewetak, Rongelap, y Utirik.

Los niveles superan ampliamente los límites que habían sido acordados entre los gobiernos de Estados Unidos y de las Islas Marshall, según el estudio.

En Bikini, los niveles llegaban a 648 millirems por año y en Naen a 460 millirems por año. El acuerdo entre ambos gobiernos estipula un nivel seguro de exposición de 100 millirems por año, de acuerdo a los investigadores.

Traslado de la población del atolón Bikini

Getty Images
La población del atolón Bikini fue trasladadas a otros sitios en las Islas Marshall antes de las detonaciones.

Estos niveles son “significativamente más altos que los hallados en áreas afectadas por los accidentes nucleares en Chernóbil y Fukushima”. (El reactor nuclear de Chernóbil, en Ucrania, explotó en 1986, y la central de Fukushima fue destruida tras el terremoto y tsunami que devastó esa zona de Japón en 2011).

Antes de las pruebas nucleares se trasladó forzadamente a los habitantes de Bikini a otras islas en el archipiélago.

El estudio señala que “los niveles de radiación en el atolón de Bikini, que era la principal sede para los pobladores antes de las pruebas, son demasiado altos para que pueda volver a ser habitado“.

Sedimentos oceánicos y frutas

El segundo estudio de la Universidad de Columbia analizó la radiación en el cráter de Castle Bravo, donde la explosión de 15 megatones fue tan potente que vaporizó el suelo y formó un cráter de 15 km de ancho y 75 metros de profundidad.

Trazas de partículas radioactivas fueron detectadas en India, Europa y Estados Unidos.

El material radioactivo producto de Castle Bravo se depositó en los sedimentos oceánicos, donde seis décadas después los niveles de radiación son “varios órdenes de magnitud” por encima de lo normal.

Domo de cemento de un cráter con restos radiactivos

Getty Images
Soldados estadounidenses colocaron restos radiactivos en un cráter que fue sellado con cemento en 1980.

Las pruebas de armas nucleares causaron un cambio dramático en la composición de los sedimentos. “Pruebas adicionales para determinar el impacto en la vida en las lagunas del cráter, especialmente a mayores profundidades, serían muy valiosas”, de acuerdo a los investigadores.

El tercer estudio analizó frutos, especialmente cocos y una fruta local llamada pandano.

En 11 islas las frutas tienen niveles de radiación que exceden tanto los niveles en Chernobil y Fukushima como los límites establecidos por organizaciones internacionales como Médicos Internacionales por la Prevención de una Guerra Nulear, IPPNW por sus siglas en inglés.

Cáncer y defectos de nacimiento

Entre 1977 y 1980 Estados Unidos llevó soldados a las Islas Marshall para limpiar sitios contaminados. Los soldados colocaron suelo contaminado y materiales en un cráter dejado por una de las explosiones, que fue sellado con cemento.

El sitio de este domo es conocido localmente como “La Tumba”.

Doctor examinando un bebé mientras la madre observa

Getty Images
El gobierno estadounidense envió médicos a realizar exámenes en la población local expueta a la radiación. (Foto gentileza del Departamento de Energía de Estados Unidos).

La Comisión Nuclear Nacional de las Islas Marshall, un comité creado con un mandato oficial para obtener justicia para las víctimas de las explosiones, asegura que Washington debe hacer mucho más por los habitantes locales.

Un estudio de la Sociedad Estadounidense del Cáncer de 1998 estableció que los niveles de cáncer en las Islas Marshall eran alarmantes, y atribuyó a la radiación particularmente los casos de leucemia, cáncer de tiroides y de mama”, afirmó la comisión en un comunicado a BBC Mundo.

“Las Islas Marshall tienen el mayor índice en el mundo de cáncer cervical, aunque se reconoce que son necesarios más estudios para determinar las causas y el papel de la radiación en este tipo de cáncer”.

Además de casos de cáncer, “hay enfermedades relacionadas con la radiación que son probablemente intergeneracionales, y la investigación sobre esto continúa”.

Ivana Nikolic, directora del Centro de Estudios Nucleares de la Universidad de Columbia, señaló a BBC Mundo que luego de las detonaciones “hubo índices elevados de cáncer en personas expuestas a la radiación durante las pruebas, especialmente de tiroides y otros tipos. También hubo un alto índice de abortos espontáneos, y de defectos de nacimiento”.

Falta de fondos

El gobierno de Estados Unidos estableció fondos para reubicar a los habitantes de los atolones de Bikini, Rongelap y Enewetak, aunque Bikini y Rongelap permanecen deshabitados por los altos niveles de contaminación.

Un acuerdo entre Estados Unidos y las Islas Marshall estableció un tribunal de arbitraje, el Tribunal Nuclear de Reclamos (Marshall Islands Nuclear Claims Tribunal), para decidir las demandas de indemnización en relación a las detonaciones.

Explosión nuclear en las Islas Marshall

Getty Images
Las Islas Marshall pidieron al Congreso de Estados Unidos fondos adicionales para compensar a la víctimas y para operaciones de limpieza.
La presidenta de las Islas Marshall, Hilda Heine, junto a miembros del Comisión Nuclear Nacional

Gentileza Comisión Nuclear Nacional
La presidenta de las Islas Marshall, Hilda Heine (sentada), junto a miembros del Comisión Nuclear Nacional, revisa la lista de reclamos de víctimas que aún no recibieron pagos.

Si bien el tribunal adjudicó compensaciones, muchas no han sido pagadas porque se agotaron sus fondos aportados por Estados Unidos.

Las Islas Marshall pidieron al Congreso de Estados Unidos fondos adicionales sobre la base de “cambios de circunstancias”, pero el gobierno respondió a la petición de 2005 rechazando la existencia de circunstancias nuevas que ameriten financiación adicional.

Las Islas Marshall siguen exigiendo fondos para compensaciones y nuevas operaciones de limpieza.

“El gobierno de Estados Unidos debe aceptar que no ha cumplido sus obligaciones de restaurar la salud de los habitantes de las Islas Marshall y de nuestro medio ambiente. Los pagos permitirían que la gente pueda tratar enfermedades causadas por la radiación”, afirmó a BBC Mundo la Comisión Nuclear Nacional.

“Raspar el suelo”

Las Islas Marshall no solo lidia con las consecuencias de las explosiones nucleares de Estados Unidos.

“También enfrentamos la amenaza del cambio climático y el aumento en el nivel del mar que tiene consecuencias drásticas para las comunidades de atolones bajos, que también batallan la erosión costera y sequías extremas por el calentamiento global”, afirmó la Comisión Nuclear Nacional.

Niños en las Islas Marshall

Getty Images
Los pobladores de las Islas Marshall enfrentan el doble desafío del legado de las explosiones nucleares y del cambio climático.

La Universidad de Columbia señaló en sus estudios: “Basados en nuestros resultados, concluimos que para permitir la reubicación segura en los atolones de Bikini y Rongelap parece necesario realizar acciones para remediar la situación ambiental, para evitar la potencial exposición dañina a la radiación”.

“Esas acciones para remediar pueden tener muchas formas”, explicó Nikolic a BBC Mundo.

Se puede por ejemplo raspar la capa superior del suelo para retirar isótopos radioactivos y aplicar fertilizantes con potasio para evitar que las plantas absorban cesio137“, señaló la investigadora de la Universidad de Columbia.

“Personalmente, yo tengo esperanza de que será posible limpiar las islas afectadas en los atolones de Bikini y Rongelap. Japón ha hecho un trabajo extraordinario limpiando áreas contaminadas en torno a Fukushima”.


https://www.facebook.com/BBCnewsMundo/posts/10157613595709665


https://www.youtube.com/watch?v=WHVHsbI4oYs&t=

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https://www.youtube.com/watch?v=GFJ_N84JzUI&t=


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Cuartoscuro

Chiapas: 66 niñas y niños cumplen un mes en desplazamiento forzado

132 habitantes de la región tsotsil han sido desplazadas por la disputa de hectáreas entre comunidades, entre los desplazados hay 64 menores de edad, incluyendo bebés en etapa de lactancia.
Cuartoscuro
Por Rodrigo Soberanes
27 de julio, 2019
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Seis hombres armados entraron en una camioneta a la comunidad tsotsil de San Pedro Hidalgo el pasado 25 de junio y perpetraron el primer ataque del día que dejó una persona herida y pánico entre la población, que es principalmente de niños. La segunda y definitiva incursión fue más intensa y los pobladores salieron huyendo en busca de refugio.

La agresión alcanzó también a la comunidad vecina de San Pedro La Grandeza, pero sus habitantes quedaron “encerrados” puesto que tomar el único camino de salida suponía un riesgo inminente de emboscada. Por eso decidieron huir hacia el monte y esperar el siguiente amanecer para buscar un refugio con techo y comida.

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En las comunidades quedaron abandonadas las cosas, terrenos y todas las pertenencias de las familias. También estaban regados por las calles los casquillos percutidos de municiones de alto poder que fueron usados en el ataque.

Al próximo día encontraron refugio en Jotolch’en, la tercer comunidad del ejido que lleva el mismo nombre donde ya se encontraban los demás pobladores que habían logrado escapar más temprano. El recuento de personas desplazadas fue de 132, de las cuales 64 son menores de edad, incluyendo bebés en etapa de lactancia.

Mientras los últimos desplazados encontraban refugio ese 26 de junio, las dos comunidades desplazadas eran tomadas. De acuerdo con información obtenida por el Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de las Casas (Frayba), la mayoría de las casas fueron saqueadas y quemadas.

Quedaron destruidos los sembradíos donde se cosechaban productos para comercializar y también las huertas que cada familia tenía para su auto consumo. Los animales de granja y los caballos ya no están. Cuando las familias regresen a sus comunidades no encontrarán ninguna de sus posesiones.

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Este conflicto se originó desde 1980 por la disputa de 338 hectáreas entre los municipios de San Andrés Duraznal y Pueblo Nuevo Solistahuacán. Es un territorio cuya situación legal no está no está definida puesto que el Registro Agrario Nacional (RAN) sólo le dio un acta de posesión a las tres comunidades del ejido de Jotolch’en pero nunca un título agrario.

Con el pasar de los años “varias personas han sido asesinadas” pero no ha habido una sistematización de los casos en relación con el conflicto actual. El precedente más inmediato y claro fue el crimen del campesino Agustín Gómez, quien fue baleado fuera de su casa frente a sus hijos en la comunidad de San Pedro Hidalgo, el pasado 28 de abril.

Este jueves se cumple un mes de que sucedieron esos hechos en el ejido Jotolch’en, del municipio San Andrés Duraznal, en Los Altos de Chiapas, donde se han escrito cinco historias de violencia armada y desplazamiento forzado causado por conflictos territoriales.

Las personas siguen desplazadas y las más vulnerables -menores y adultos mayores- padecen enfermedades con frecuencia. Son tres comunidades sobreviviendo con las provisiones de una. En las casas donde cabe una persona ahora hay tres.  

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De acuerdo con el Frayba, durante el año pasado ambas partes negociaron y la parte de San Andrés Duraznal había accedido a que se repartieran por igual las tierras ejidales con pobladores de la comunidad de Emiliano Zapata, del municipio de Pueblo Nuevo Solistahuacán.

Personas allegadas al conflicto creen que la no intervención de las autoridades municipales y estatales permitió que estallara el conflicto y que ahora, con la herida abierta, será más difícil solucionarlo, como ocurre en Aldama y Chenalhó, otros municipios de Los Altos donde hay un conflicto armado con cientos de personas desplazadas y que no se ha podido solucionar a pesar de la incursión del Ejército y la policía.

El lugar más próximo donde Las comunidades desplazadas en Jotolch´em pueden acceder a alimentos y medicinas es la cabecera municipal de Simojovel pero hay un solo camino y está vigilado por el grupo armado que les agredió. Consideran que están “sitiados”.

Tampoco hay acceso vía telefónica porque es un lugar sin señal, lo cual agrava su condición de aislamiento, según el testimonio que la persona encargada de reportar la situación al Frayba dio a Animal Político.

“El día del ataque se comunicaron con la comandancia regional de Simojovel, y respondieron que iban a entrar a controlar la situación pero no lo hicieron. Ahora el tema es la seguridad porque están sitiados”, dijo la fuente.

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Frayba solicitó medidas cautelares a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Por los antecedentes de soluciones fallecidas en otros casos de desplazamiento, creen que esa puede ser la salida más efectiva.

Este conflicto está precedido de un contexto generalizado de violencia. Durante 2010 el Ejército desmanteló en Pueblo Nuevo Solistahuacán una red delictiva conformada por funcionarios públicos, incluyendo a Ciro Díaz Sánchez, quien era el alcalde en funciones, y a Pedro Bautista, alcalde electo en esos momentos. El Ejército los buscó el 25 de noviembre en sus casas pero habían escapado.

El párroco de Simojovel, Marcelo Pérez, ha denunciado durante años la presencia de grupos delictivos que actúan con la ayuda de autoridades en esa región tsotsil. Incluso, él ha sido víctima de numerosas amenazas

San Andrés Duraznal es uno de los 10 municipios donde fueron anuladas las elecciones municipales el pasado 1 de julio.

La persona entrevistada por Animal Político contó que el ejido de Jotolch´en se negó a participar en actividades políticas y se cree que es una de las razones de la no intervención del municipio.

“El municipio no ha respaldado la situación. Ya se ha solicitado al gobierno del Estado y al municipio que se atienda la situación humanitaria y las enfermedades que hay entre los niños”, dijo.

Las fuentes consultadas dijeron que la región tiene plenamente identificado al grupo armado que perpetró los ataques. Animal Político consultó a la Fiscalía General del Estado de Chiapas si está investigando los hechos y si hay personas detenidas. Hasta el momento no han respondido.

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