Coronavirus: cómo Japón ha logrado controlar el covid-19
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Cómo Japón ha logrado controlar el covid-19 sin recurrir al aislamiento general obligatorio

Su capacidad de aislar solo a los grupos de contagio y de aplicar el distanciamiento social, además de un robusto sistema de salud, son algunas de las medidas que explican cómo Japón ha logrado ralentizar la transmisión de la pandemia.
25 de marzo, 2020
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Japón

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Japón podría bien ser uno de los países más afectados por el coronavirus del mundo.

Fue de los primeros en confirmar contagios, pocos días después de que China comenzara a alertar del brote.

Además, de acuerdo con el Banco Mundial, su población mayor de 65 años es la más alta del mundo (28%), incluso superando a Italia, lo que la hace ser especialmente vulnerable a la epidemia.

También tienen un elevado nivel de consumo de tabaco, lo que no ayuda a la hora de combatir enfermedades respiratorias.

Y no digamos que los japoneses viven en amplios espacios. Sus ciudades, de hecho, son conocidas por su alta densidad poblacional.

Sin aislamiento obligatorio

Pero quizás lo más curioso en el caso de Japón es que, pese a todo lo anterior, el gobierno no ha decretado el bloqueo de sus regiones o el aislamiento obligatorio de sus ciudadanos con el fin de detener la propagación del virus.

Más allá de la cancelación de algunos eventos deportivos (sin contar los Juegos Olímpicos, cuyo aplazamiento lo decidió el Comité Olímpico Internacional) y el cierre de escuelas, los japoneses siguen haciendo su vida de manera más o menos normal.

Esto quedó en evidencia el fin de semana pasado (22 de marzo) cuando miles de ciudadanos se congregaron en las calles y parques para admirar los famosos cerezos en flor.

Y es que, tal como dijo la gobernadora de Tokio, Yuriko Koike, quitarles esta fiesta primaveral a los japoneses es como “quitarles los abrazos a los italianos.

En contraste con lo que está ocurriendo en otros lugares del mundo por el coronavirus, los japoneses no han dejado de reunirse para admirar a sus cerezos en flor.

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En contraste con lo que está ocurriendo en otros lugares del mundo por el coronavirus, los japoneses no han dejado de reunirse para admirar a sus cerezos en flor.

Fue tanta la congregación de gente que este miércoles la propia gobernadora tuvo que solicitar a los residentes de la capital de Japón que el próximo fin de semana no salgan de sus casas si no hay “razones esenciales” para hacerlo.

Sin embargo, no impuso un confinamiento obligatorio.

De todas maneras, la escena japonesa contrastaba con lo que se vivía en ese mismo instante en algunas fantasmales ciudades europeas donde, debido a la alta tasa de contagios, se ha impuesto confinamiento obligatorio

El caso japonés intriga a los científicos.

¿Por qué este archipiélago, que podría ser otro epicentro del brote de covid-19, ha logrado contener los contagios?

Aislar a los grupos de contagio

De acuerdo con el número de enfermos y de víctimas fatales a causa del coronavirus, Japón es, entre los países desarrollados, uno de los menos afectados.

Hasta el miércoles 25 de marzo, este país asiático sumaba 1,193 casos confirmados y 43 víctimas fatales, según el mapa del hospital Johns Hopkins.

Esto lo ubica muy por debajo de otras naciones como China (donde hay más de 81,000 casos y 3,200 muertes), Italia (69,000 casos y más de 6,800 muertes), o España (con más de 47,000 casos y 3,400 víctimas fatales).

Tampoco está cerca de las desalentadoras cifras de países como Estados Unidos, Irán, Francia o Reino Unido.

Hay varios argumentos que podrían explicar el éxito del caso japonés.

Uno de ellos es que ha sido eficiente encontrando a los grupos de contagio. Así lo explica a BBC Mundo Kenji Shibuya, director del Instituto de Salud de la Población de la Universidad King’s College de Londres.

“Japón ha tenido mucho éxito en contener la propagación del covid-19 al enfocarse en grupos de brotes, es decir, personas que infectan a las otras personas. Se les ha hecho pruebas y se les ha aislado”, dice.

Shibuya explica que esta estrategia de rastrear a las personas contagiadas es la más importante a la hora de contener un virus.

“La única forma de enfrentar a cualquier pandemia es hacer tests y aislar. Y muchos países no han escuchado. En Japón están desesperados por rastrear a los contagiados. Y lo están haciendo bien en términos de enfocarse en los grupos de enfermos y aislarlos”, dice.

Debido a la pandemia, los organizadores de los Juegos Olímpicos 2020 acordaron aplazar el evento deportivo, que se realizará en Japón, por un año.

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Debido a la pandemia, los organizadores de los Juegos Olímpicos 2020 acordaron aplazar el evento deportivo -que debía realizarse en Tokio- por un año.

Sin embargo, el investigador advierte que, más allá de estos grupos, no se están haciendo todas las pruebas que se deberían. Y, en consecuencia, esto podría provocar un aumento drástico de los casos positivos.

“Las pruebas en Japón están muy por detrás de otros países. Y mi preocupación es que hay un grupo de personas infectadas, sin síntomas, que no se han detectado, además de los casos importados…”.

“Si esto fuera así -advierte- me temo que podría haber una explosión del brote.

Distanciamiento social

Otro de los argumentos que pueden explicar el éxito de Japón es el distanciamiento social que incluso antes del brote de coronavirus ya estaba bastante arraigado en su cultura.

Los japoneses son bastante conscientes de la higiene, mucho más que en otros lugares. Además, muchas personas usan mascarillas en las calles por un tema cultural, por lo que hay menos posibilidades de transmisión”, le explica a BBC Mundo Benjamin Cowling, profesor de Epidemiología de la Universidad de Hong Kong.

Una opinión similar tiene Kenji Shibuya, quien señala que “la propensión japonesa a la higiene” y otras cosas culturales como “evitar los abrazos sí puede estar incidiendo en una menor propagación.

No obstante, el investigador duda que esta sea una medida que marque la diferencia respecto a otros países.

“En Reino Unido, la gente también comenzó a tomar distancia, a trabajar desde casa y a usar mascarilla. Y los casos siguen en aumento, explica.

“Por eso, lo cierto es que no sabemos hasta qué punto está ayudando el distanciamiento social en el caso particular de Japón”, agrega.

Japón

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La estrategia en Japón ha sido sólo aislar a los grupos de contagio

De todas maneras, en lo que sí hay cierto consenso es en que la decisión temprana del gobierno de cerrar las escuelas y suspender eventos masivos, además de insistir en la necesidad de respetar las nuevas normas sociales desde un comienzo, ayudó a controlar su propagación.

Sin embargo, esto podría cambiar. El gobierno, liderado por el primer ministro, Shinzo Abe, anunció que reabrirá las escuelas en abril.

Y, a juzgar por lo que se vio el fin de semana pasado con los japoneses reunidos para admirar los cerezos en flor, la gente ya ha empezado a tomarse menos en serio las medidas de distanciamiento social.

Esto preocupa a los expertos.

Creo que no es una buena idea enviar una señal de que lo estamos haciendo bien, y reabrir las escuelas en todo el país o comenzar con los eventos. Ese es un mensaje equivocado. Necesitamos ser muy cuidadosos de lo contrario podríamos tener situaciones similares a las de Estados Unidos o países europeos”, dice Kenji Shibuya.

Ralentizar la transmisión

Si se compara la curva de la trayectoria de los contagios en Japón con la de otros países afectados por el coronavirus -como Italia, España o Estados Unidos-, se puede ver cómo los japoneses han logrado ralentizar la transmisión.

Es decir, a pesar de que sigue habiendo nuevos casos todos los días, no ha experimentado una fuerte subida en ningún momento.

Esto es lo que muchas naciones están buscando y que también se conoce por el concepto de aplanar la curva, una estrategia que, según expertos, es clave para “retrasar y contener” el covid-19.

“Los japoneses lograron ralentizar la transmisión. Hong Kong, Singapur y Taiwán también lo están haciendo bastante bien en mantener la transmisión más lenta. Y eso es lo que muchos países están buscando”, explica Cowling.

En febrero, el crucero Diamond Princess fue puesto en cuarentena frente a las costas de Japón, donde más de 700 personas de los 3.700 pasajeros a bordo dieron positivo. Esto, sumado a otros factores, hizo que muchos pensaran que Japón podría convertirse en un epicentro del brote.

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En febrero, el crucero Diamond Princess fue puesto en cuarentena frente a las costas de Japón, donde más de 700 personas de los 3.700 pasajeros a bordo dieron positivo. Esto, sumado a otros factores, hizo que muchos pensaran que Japón podría convertirse en un epicentro del brote.

El mantener controlada la epidemia también ha ayudado a que los centros de salud no se vean colapsados.

Debido a un robusto sistema sanitario -situado entre los mejores del mundo- este país asiático ha logrado darles la atención adecuada a los pacientes.

Según datos del Banco Mundial, Japón tiene alrededor de 13 camas de hospital por cada 1,000 personas, más del triple que la tasa de Italia y mucho más que lo que tienen países de América Latina.

Solo por dar unos ejemplos, en Chile hay 2.2 camas por cada mil personas, en México y Colombia 1.5, y en Perú 1.6.

De esta manera, para muchos expertos el caso de Japón debe mirarse con atención pues han logrado controlar la propagación sin aplicar medidas demasiado extremas, como bloquear ciudades enteras.

Todos estamos intentando encontrar lugares donde se mantengan los números bajos sin demasiada interrupción en la sociedad. Porque no podemos continuar con el bloqueo, pero al mismo tiempo no podemos volver a la vida normal como hace seis meses porque entonces es demasiado fácil que el coronavirus se propague”, dice Benjamin Cowling.

“Necesitamos encontrar algo en el medio y tal vez la experiencia de Japón sea más sostenible”, agrega el académico.


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Cuartoscuro

Maestra víctima de violación tumultuaria exige justicia; sus agresores están prófugos

Diez meses después de ser violada por cuatro hombres, Victoria sigue esperando justicia, ya que tres de sus presuntos agresores están prófugos, uno ni siquiera tiene orden de aprehensión porque según la Fiscalía solo cometió “abuso sexual” y no violación, y únicamente uno de los profesores atacantes fue detenido.
Cuartoscuro
12 de marzo, 2020
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Victoria aceptó la invitación de una amiga suya en mayo pasado para ir a una fiesta en la que habría otros profesores, como ella, de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ), Chihuahua. Nunca imaginó que esa noche le cambiaría la vida, cuando horas después, entre cuatro hombres la violaron, durante horas y de distintas maneras.

Diez meses después, sigue esperando justicia, ya que tres de sus presuntos agresores están prófugos, uno ni siquiera tiene orden de aprehensión porque según la Fiscalía solo cometió “abuso sexual” y no violación, y únicamente uno de los profesores atacantes fue detenido, pero todavía no ha recibido sentencia.

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Además, un quinto académico que estuvo en la fiesta y que, según la víctima, la escuchó gritar y mejor se fue sin hacer nada, no solo no está acusado de cómplice, sino que sigue dando clases en la universidad.

El nombre de Victoria es ficticio para proteger su identidad, aunque acepta hablar en entrevista con Animal Político. De hecho, en su momento ella no quería que su caso se hiciera público, pero un diario local publicó la noticia y reveló los detalles más escabrosos de lo que le habían hecho. Por esa filtración de la carpeta de investigación, también hay una queja contra la Fiscalía ante la procuraduría de Derechos Humanos, que tampoco ha tenido ningún avance.

La violación tumultuaria

Victoria tiene 28 años. Ya tiene una maestría y lleva dos años y medio dando clases en su alma máter. El 3 de mayo de 2019, una amiga que es más joven pero siempre se rodea de profesores la invitó a una fiesta. Le dijo que era por el Día del Maestro, aunque faltaran casi dos semanas. Y Victoria aceptó pensando que podría hacer nuevos amigos de su gremio.

Cuando llegó, no había muchos más invitados que ellas dos y cinco hombres, todos ya de más de 30. Solo conocía a uno de ellos, muy cercano a su amiga: Arturo Paz. Pero no quiso ser desconfiada; finalmente se trataba de hombres con nivel educativo de maestría y doctorado, académicos reconocidos por su universidad, y dos de ellos, casados.

“Se hizo una carne asada, nos ofrecían mucho alcohol, sobre todo a nosotras dos. Y yo pensando ingenuamente que pues eran maestros, que no había peligro de que me pasara nada, que si en algún momento me ponía borracha me iban a llevar a mi casa o pedir un Uber… o algo así  normal, que no iba a pasar nada extraño. Me confié…”, lamenta ahora, como si la confianza fuera un error.

Recuerda que organizaron un juego de palabras en el que casualmente siempre perdían ellas y los hombres les daban caballitos de tequila de castigo. Siempre servían ellos los tragos y les daban de beber.

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Era ya de madrugada y Victoria se sentía muy mareada, así que decidió que era hora de irse. Su amiga estaba en un cuarto con Paz, llorando. Ella quiso consolarla, saber qué pasaba, retirarse juntas. Pero entonces, los cuatro hombres decidieron que esa noche, no se les iba a ir así.

“Yo me acerqué a consolar a mi amiga. En eso llegan los otros tipos y uno de ellos me sacó al pasillo. Y ahí es donde empezó… Primero fue él, luego llegó otro tipo, entre los dos me agarraron… Después llegó otro y eran ellos tres alrededor de mí… Me sometían…”, cuenta Victoria, haciendo pausas para tomar aire y tomar valor.

“No sé cuánto duró, para mí duró una eternidad… Y el otro tipo esperó a que los otros terminaran de hacerme…  lo que me estaban haciendo, y me llevaron a la habitación del fondo. Cuando me llevaron todavía estaban ahí mi amiga y él”.

La maestra gritaba el nombre de su amiga. Supone que ella no la escuchaba, pero sostiene que el otro maestro sí debió darse cuenta de lo que estaba pasando.

Paz vive en el departamento de abajo de donde era la fiesta, así que tomó a la amiga y se bajaron a su casa, dejando sola a Victoria con los otros cuatro hombres: Alejandro Garza Saenz y Roberto Saenz Maldonado, que vivían ahí, e Israel García Salmoran y Geovani Esaú García Sánchez, según publicaron medios locales. En un momento logró salir a la calle.

“Quería buscar a mi amiga pero ellos salieron y me volvieron a meter al departamento. Yo no podía hacer nada, me sentía muy torpe, todo lo veía nublado, no podía ni siquiera caminar bien”, dice.

Cayó inconsciente. En un momento despertó con uno de ellos todavía abusando de su cuerpo, y solo pensó que quería que aquello acabara. Cuando por fin pudo levantarse, alrededor de las 9 de la mañana del 4 de mayo, se vistió aturdida y se fue en un Uber.

“Todo el día estuve como… como que no me creía lo que me había pasado… como ida. Me acuerdo que me bañé muchas veces”, recuerda. “Mi primera idea era hacer de cuenta como que no pasaba nada y que me iba a olvidar de todo, que nadie tenía por qué enterarse y seguir con mi vida. Pero no podía dejar de pensar en eso…”

La revictimización pública

Victoria estaba asustada, primero quería olvidarse de todo, pero finalmente denunció ante el Ministerio Público. Los peritajes médicos confirmaron la versión de la maestra de lo que le habían hecho esa noche.

Desde el 9 de mayo, dos días después de puesta la denuncia, la agente del MP solicitó que se dictaran órdenes de aprehensión contra los implicados por el delito de violación con penalidad agravada, cuya pena va de 10 a 30 años de prisión.

El juez las concedió hasta el 22 de mayo. Y solo tres, contra Geovani, Israel y Alejandro. A Roberto no le dictaron orden de aprehensión porque como Victoria dijo no recordar si él también la penetró cuando la tuvo encerrada en un cuarto, no se considera violación, a pesar de haber participado en las acciones para someterla y ser testigo de lo que hicieron los otros.

Pero ese mismo día, un diario local publicó la noticia sin dar el nombre de la víctima: “Acusan a 4 maestros de UACJ de violar a su compañera”. Y entonces, los cuatro acusados se dieron a la fuga.

Lo peor vino dos días después, cuando publicó en portada el titular “El inocente perreo con final trágico”, que correspondía a una columna editorial sin firma, en la que, de ocho párrafos, solo uno mostraba pena por la víctima y cinco lamentaban la situación de los presuntos violadores y que se perdiera la inversión hecha en sus maestrías y doctorados, a pesar de que seguían libres. Se refería al crimen con expresiones como “un infortunio”, “tragedia inesperada” o “instantes de falta de prudencia”, aunque el ataque duró horas.

“Me hizo enojar mucho porque cómo es posible que tengan acceso a una información tan confidencial”, recuerda Victoria molesta. “Y luego lo otro donde me culpaban ahí, decían que cuatro doctores sufrían ahora… Me dio mucho coraje”.

Por la filtración de la carpeta de investigación se interpuso la queja 174/19 ante la procuraduría de Derechos Humanos contra la Fiscalía General del Estado de Chihuahua, “por no actuar con la debida diligencia”. Animal Político pudo confirmar que la investigación sigue abierta, pero no se hace de oficio, y como ya no ha acudido la asociación civil Casa Amiga, que fue quien la puso a nombre de la maestra, ya no hay avances.

Por la columna, la Comisión Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia Contra las Mujeres (Conavim) emitió un comunicado reprobando los términos empleados por el Diario de Juárez, que revictimizaron a la profesora, y lo conminaron a emitir una disculpa pública.

El diario no solo no lo hizo, sino que publicó en portada que había sido un intento de censura, además de insistir en el tema con otras columnas, como una titulada “¿Feministas o feminazis?” para criticar la indignación que produjo la publicación. Animal Político preguntó varias veces a Conavim si existía algún seguimiento al hecho de que no hubo disculpa pública, pero el cuestionamiento fue ignorado.

El lento proceso de justicia

Victoria le decía al Ministerio Público que los maestros probablemente seguían yendo a la universidad, pero no iban a buscarlos, asegura. Fue hasta tres meses después, el 4 de agosto, que por fin uno de ellos, Geovani, fue detenido por casualidad, ya que cometió una falta administrativa leve en la vía pública, y al consultar sus datos la policía vio que tenía una orden de aprehensión.

Hubo una manifestación de alumnos abogando por el maestro y entrevistas a su esposa, previo a su audiencia ante una jueza de control. Sus declaraciones fueron ampliamente difundidas por el mismo periódico, en las que acusó a Victoria de haber sido ella quien lo tocó y luego atribuyó la denuncia a intereses políticos de otro profesor, que la estaba utilizando porque quería quedarse con sus materias.

Sin embargo, la propia Fiscalía descartó esa versión porque dicho profesor pertenece a otro programa y sus clases no tienen nada que ver.

Victoria empezó a desconfiar del proceso cuando se acordó que su declaración fuera dos días después y su abogada, extrañamente, le dijo que si no quería no se presentara, además de otras anomalías, por lo cual buscó otros asesores legales.

Luego, al presentarse en audiencia, sufrió preguntas revictimizantes, como que le cuestionaran por qué no gritó. Nuevamente, el diario local publicó exhaustivamente los detalles de la violación que salieron a relucir.

“Te hacen preguntas, algunas demasiado crudas. La última que me hizo fue que si había gritado, que por qué no había gritado. Y ahí es donde le dije: cómo quería que gritara si todos me tenían en el piso, agarrándome del cabello, con la boca llena… pues de ellos. No podía hacer nada… Estuvo muy feo porque te vuelven a hacer que recuerdes, y que cuentes, y estás sola a merced del abogado. Mi abogada ni dijo nada. Sentí que estaba ahí sola frente al que me estaba interrogando”, expresa la maestra.

El detenido fue vinculado a proceso. Pero después de siete meses, no se le ha dictado sentencia. De los otros tres, nada se sabe, y Victoria no ha recibido ninguna notificación de qué diligencias se están haciendo para encontrarlos.

“A nivel nacional, que yo sepa, no los han boletinado. No se ha hecho mención de las órdenes de aprehensión a nivel nacional; está todo en Juárez. Pero si esas personas ya no están en Juárez y están en cualquier otro estado, pues no sé cómo piensan detenerlos”, se queja.

En la Universidad, ella habló directamente con el rector, que le ofreció su apoyo, pero tampoco hubo grandes acciones. En su momento, solo se publicó un comunicado condenando los hechos y hasta julio se dio a conocer que ya no daban clases porque dejaron de acudir. De acuerdo con comunicación social de la UACJ, ya no existe ninguna relación laboral, aunque en el directorio de investigadores todavía es posible encontrar sus nombres y su nivel de estudios.

Arturo Paz, el que estuvo presente en la fiesta y cuando fue interrogado declaró que no había visto nada y culpó a Victoria por lo ocurrido, sigue dando clases en la universidad, a pesar de que en manifestaciones que han organizado alumnas contra el acoso sexual, han pedido que sea cesado.

Seguir adelante en un contexto machista

En otros países, violaciones múltiples han sacudido a la sociedad: en India en 2012, el caso de una estudiante de 23 años violada entre seis hombres que terminaron matándola desató una ola de violentas protestas; en España en 2016 el caso de “la manada”, cinco jóvenes que violaron a una chica de 18 años en la pamplonada, fue seguido con indignación por tres años hasta que se corrigió una primera sentencia considerada insuficiente.

Pero en México, esta violación tumultuaria apenas fue reportada por algunos medios nacionales y más bien se quedó como noticia local de Ciudad Juárez, que es mundialmente conocida por la violencia extrema contra las mujeres.

En lugar de indignación, Victoria se encontró en las redes a mucha gente opinando que ella era “la mala” de la historia, la que los incitó a hacerle lo que le hicieron entre cuatro, por coqueta, por tomar tanto, por bailar…

“Al principio sí me afectaba mucho ver todos los comentarios… Es que en Juárez hay mucho machismo. Y la gente poniendo: es que ella lo provocó, ella lo quiso violar a él, ella se lo inventó… ¡Yo qué!”, exclama molesta.

Cuenta que los primeros días no quería ir a sus clases, iba como zombie y se inventaba actividades que tuvieran que hacer los alumnos para ella hacer lo menos posible. Hasta un estudiante le preguntó qué le pasaba, si ella siempre era muy sonriente.

Por fortuna, también se encontró con colectivas de mujeres que han protestado por ella durante estos diez meses. El lunes pasado, después de las históricas marchas por el Día Internacional de la Mujer, en Ciudad Juárez se manifestaron afuera de la Fiscalía de la Mujer por los nulos resultados en la investigación de su caso de violación múltiple, así como del feminicidio de la activista Isabel Cabanillas, el 19 de enero pasado.

Cuando el ataque ocurrió, estaba en trámite para entrar al doctorado justo en el instituto en el que eran profesores sus agresores. Estuvo a punto de abandonarlo, pero decidió seguir adelante con su carrera.

“En un momento sí pensé en ya no entrar ahí, dije: cómo voy a entrar donde mismo que estos sujetos… Pero no puedo detener mi vida por culpa de ellos”, decidió.

“Ahorita lo que siento es coraje. Al principio era miedo; ahora ya es coraje… Ganas de buscarlos yo… o no sé qué hacer. Mucha gente como que no cree porque no salgo en la televisión, porque no digo quién soy… no sé qué esperan que haga. Entonces escribí una carta dirigida a las chicas”.

Esa carta, que puedes leer aquí, busca inspirar a otras mujeres víctimas a levantarse y a luchar. Ella, mientras tanto, seguirá exigiendo a las autoridades hasta que se haga justicia.

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