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Kobe Bryant: qué dice el audio de los últimos momentos del vuelo en el que murió la leyenda de la NBA

Desde horas tempranas del domingo, una niebla densa cubría varias zonas del estado de California y la propia policía de Los Ángeles decidió dejar sus helicópteros en tierra dada la escasa visibilidad que hacía peligroso los vuelos.
AFP
28 de enero, 2020
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terreno

AFP
Las autoridades intentan recuperar los cuerpos en el remoto lugar donde cayó el helicóptero.

El último minuto trajo un inusual silencio del otro lado.

La torre de control trata de comunicarse fallidamente con el helicóptero N72EX, en el que viajaban Kobe Bryant y otras ocho personas el domingo en Los Ángeles.

No tienen respuesta.

Una grabación del sitio especializado LiveATC.net permite escuchar cómo los controladores aéreos intentan otra vez.

“N72EX cuáles son sus intenciones”, pregunta el controlador. Como respuesta solo hay silencio. “N72EX, siguen a muy baja altitud para poder seguir haciendo el seguimiento del vuelo…”, continúa.

Segundos después, el Sikorsky S-76B se estrella en una zona de difícil acceso cerca de la ciudad de Calabasas.

No hubo sobrevivientes.

Kobe Bryant y su hija Gianna

Reuters
Kobe Bryant junto a su hija Gianna. Ambos fallecieron en el accidente del domingo.

Desde que se conoció que el astro de la NBA iba en el vuelo, la conmoción por la noticia dio la vuelta al mundo.

Las autoridades iniciaron inmediatamente la investigación para determinar las causas del accidente, pero medios locales han reportado que las condiciones del tiempo en California se habían deteriorado y no eran óptimas para volar.

Desde tempranas horas del domingo, una niebla densa cubría varias zonas de la zona y la propia policía de Los Ángeles decidió dejar sus helicópteros en tierra dada la escasa visibilidad.

Sin embargo, el helicóptero que llevaba a Kobe Bryant despegó a las 9:06 hora local (17:06 GMT) del aeropuerto John Wayne, en Santa Ana, en el sur de Los Ángeles.

El final llegaría menos de 40 minutos después.

La comunicación con tierra

Según trasciende de la conversación filtrada con la torre de control, el piloto recibió un permiso para volar llamado “reglas de vuelo visual especial” (SVFR, por sus siglas en inglés), que le permite dirigir el helicóptero en condiciones en las que la visibilidad no es óptima.

“Mantener un SVFR a los 2.500 (pies) o menos”, se escucha al piloto confirmar la instrucción a la torre.

Según le explica a BBC Mundo el controlador de vuelos Kevin Karpé, es el piloto quien solicita a la torre volar bajo estas condiciones, ya que dependen de su visibilidad, algo que los controladores no pueden determinar.

“En estos casos, es el piloto quien pide volar bajo estas reglas, que implican que tiene una visibilidad de al menos una milla o de menos si se trata de un helicóptero”, agrega el especialista de The Expert Institute, un sistema que reúne expertos en aviación en EE.UU.

Sikorsky S-76

Getty Images
El modelo Sikorsky S-76 es normalmente utilizado para trasladar a autoridades, empresarios y celebridades, como la familia real británica.

Un monitoreo del vuelo del sitio Flightradar24 muestra que el helicóptero se dirige entonces rumbo noroeste buscando un destino al que nunca llegará.

Según muestran los datos de radar, entra en la zona de la torre de control de Burbank, en el norte de Los Ángeles.

El controlador le comunica entonces al piloto que esa área está en IFR (“reglas de vuelo instrumental”) y le pide que explique intenciones.

Según los expertos consultados por BBC Mundo, esto implica que la visibilidad es muy limitada.

“Cuando hay condiciones para IFR se trata de que no hay visibilidad y entonces el piloto tiene que volar y guiarse por los instrumentos”, indica Karpé.

El controlador explica además que para volar bajo IFR tanto el piloto como la aeronave deben haber obtenido una certificación específica.

Mapa del siniestro

BBC

Tras escuchar el mensaje, el piloto responde que mantendrá la SVFR.

El controlador de Burbank le dice entonces que debe esperar, porque tiene otra aeronave en el área.

“N72EX, esperando”, se oye confirmar al piloto.

Según la base de datos de certificación de pilotos de la FAA, Ara Zobayan, el piloto que llevaba el helicóptero, tenía certificación para instrumentos y obtuvo su licencia comercial en 2007.

El registro indica que era también instructor de vuelo certificado con instrumentos para pilotos de helicópteros.

helicóptero siniestrado

Getty Images
Aún no se tiene certeza respecto a las causas del accidente.

Un piloto de Miami contactado por BBC Mundo considera que una de las grandes interrogantes del accidente es por qué se decidió volar con SVFR y no con instrumentos (IFR), que hubiera sido lo más seguro para condiciones de escasa visibilidad.

“Las condiciones eran de baja visibilidad y se sabe que los helicópteros de la policía estaban en tierra. En esas condiciones, un vuelo con IFR era la opción más segura”, opina.

De acuerdo con el piloto consultado, aunque la autorización de SVFR es “bastante común” y se puede pedir antes de despegar o en medio del vuelo, “no es algo que siempre es recomendable desde un punto de vista de seguridad”.

Avance hacia el fin

Un rato más tarde, la grabación deja escuchar al controlador, que dice que ha dejado el helicóptero en espera por 15 minutos.

Antes había mencionado que otros vuelos estaban cruzando la zona con condiciones IFR.

Finalmente le da autorización para que siga rumbo noroeste y le dice que será entonces la torre de Van Nuys quien continuará el control.

El servicio de radar con Burbank termina.

Se escucha entonces al piloto comunicarse con los controladores de Van Nuys y les indica que vuela con SVFR.

Una controladora lo recibe en ese espacio aéreo, le da las condiciones de visibilidad y altitud, y luego le pregunta si se comunicará con otra torre de control, la llamada Socal.

Los minutos finales

Los registros de radar muestran que entonces el avión entra al espacio de Socal y poco después, el controlador aéreo trata de establecer comunicación con el helicóptero.

“Helicóptero N72EX, identificación”, le dice.

La comunicación del piloto no se recibe.

“Esto puede pasar porque hay muy poca recepción en el área o porque la aeronave está volando a muy baja altitud”, explica Karpé.

“Yo he trabajado sirviendo a aeronaves que vuelan en esa área y no es inusual que se pierda la señal, porque es una zona muy montañosa”, agrega el experto.

homenaje

AFP
La muerte de Bryant causó conmoción internacional.

La torre de control vuelve a tratar de contactarlo y le pregunta si está pidiendo “seguimiento de vuelo” (flight following, en inglés).

El piloto de Miami contactado por BBC Mundo explica que bajo “seguimiento de vuelo” la aeronave no constituye una prioridad para la torre de control.

“Este es un sistema de trabajo en el que los controladores ofrecen un servicio al piloto para ayudarlo en vuelo: le darán consejos generales, posición de otros aviones… das cualquier información, pero es un servicio adicional que se ofrece cuando está disponible“, explica.

“En estos casos, los controladores están más enfocados en los aviones que vuelan sin visibilidad, con instrumentos, esa es su prioridad, si viajas con VFR especial y los controladores están ocupados, puede que no estén al tanto cada segundo de tu avión”.

montañas

Reuters
La zona donde cayó el helicóptero es muy montañosa.

Pero la torre de SoCal no recibió respuesta de si el helicóptero necesitaba “seguimiento de vuelo”

“Helicóptero N72EX, dónde, intenciones”, pregunta el controlador.

“Para un controlador es predecible que se pierda el contacto en esa área, por eso no siempre significa que haya algún problema de seguridad, sino que la aeronave está volando tan bajo que es imposible para el radar detectarlo”, indica Karpé.

A las 9:44 hora local (17:44 GMT) es cuando el controlador le dice que vuelan demasiado bajo para poder proceder con el seguimiento.

“N72EX, (aquí) SoCal”, se oye decir al controlador.

Poco antes, había perdido la señal del helicóptero en los radares.

Menos de tres minutos después se recibiría la primera llamada al teléfono de emergencias 911 sobre un helicóptero caído en las montañas de Calabasas.


La búsqueda

Desde que se recibieron los primeros reportes, la policía de Los Ángeles se dirigió al lugar de los hechos, pero las condiciones del terreno dificultaron las tareas de búsqueda.

“En cierto sentido, es una pesadilla logística porque el sitio del accidente en sí no es fácilmente accesible“, explicó el alguacil del condado de Los Ángeles, Alex Villanueva.

Jonathan Lucas, el jefe forense del condado, anunció este lunes que las tareas de recuperación de los cadáveres estaba en marcha desde la jornada anterior, pero que podría “tardar días”.

La policía anunció en la noche del domingo que había interrumpido las tareas por “cuestiones de seguridad”, mientras un equipo de investigadores de la Junta Nacional de Seguridad del Transporte llegó este lunes al lugar del accidente para comenzar a documentar la escena.

Según anunció la policía, los investigadores examinarán datos meteorológicos, información de radar, las comunicaciones de control de tráfico aéreo, así como los registros de mantenimiento del avión y el expediente del piloto.

Medios locales estimaron que el reporte final del accidente podría tardar hasta un año.


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Foto: Carlo Echegoyen

“Se aferraron a un lugar”: Así fue el Grito a las orillas del Zócalo

Por las calles de Madero y Pino Suárez anduvieron cientos de personas que intentaban llegar al Zócalo para ver de cerca el Grito de Independencia del presidente Andrés Manuel López Obrador.
Foto: Carlo Echegoyen
16 de septiembre, 2021
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Si a la señora Eva Frías le dieran a elegir, hubiera preferido vivir en la época del movimiento de Independencia, aunque de esta vida, la que le tocó vivir vendiendo boletos de la Lotería Nacional a sus 71 años, tampoco se arrepiente.

“Esos eran otros tiempos, donde lucharon para tener una tierra, lograron que México sea libre. No hay otro país así como el de nosotros: aquí es la gloria. Los mexicanos somos libres –sólo no están libres los que están en el reclusorio”, dice desde su negocio ubicado cerca de Reforma.

¿Qué es ser mexicano? Pregunta paciana. Es desobedecer e ir a donde uno no fue invitado.

Por las calles de Madero y Pino Suárez anduvieron cientos de personas que intentaban llegar al Zócalo para ver de cerca el Grito de Independencia del presidente Andrés Manuel López Obrador, a pesar de que había pedido a la gente no presentarse para cuidarse de la pandemia.

Algunos, sabiendo que no podrían pasar, igual fueron e intentaron suerte, chicle y pegaba, que aquí mucho se sabe de hacer las cosas a la brava.

Foto: Carlo Echegoyen

Mescolanza de símbolos. Por aquí pasaron personas con la playera de la Selección Mexicana; con sombreros charros y sombreros “Zapata”; con atuendos indígenas; con lazos tricolores en las trenzas y diademas lumínicas; con bigotes postizos encima de los cubrebocas; con banderas de México y matracas en una mano, y en la otra la figura de la Santa Muerte; las caras pintadas de verde, blanco y rojo. De los negocios ambulantes sonó la música, corridos y salsas, y por Madero chillaron las cornetas de plástico y los vivas de la gente, que para dar el Grito no hace falta ser presidente.

Algunos ejercieron su mexicanidad cruzando la calle aún con el semáforo en verde y colándose por donde se pudiera.

Foto: Carlo Echegoyen

A diferencia del año pasado, esta vez hubo una porosidad o permisividad que permitió a las personas transitar por las calles aledañas al Zócalo y aproximarse a unos metros. Allí mismo, tras las vallas vigiladas por policías capitalinos, se aferraron a un lugar, como Sergio Callejas, que no por nada vino de tan lejos -desde Arizona- con todo y su familia para ver el Grito, sí, pero también para acompañar al presidente, hacerle sentir que no está solo, no como en septiembre de 2020 cuando López Obrador le dio su grito al silencio.

Para algunos, como para este migrante, ser mexicano es ser militante.

“López Obrador ha hecho mucho con poco y se está viendo lo que está haciendo. Los que tuvieron la oportunidad de hacerlo cuando había, no lo hicieron, se robaron todo. Es un orgullo para mí ser mexicano, es un orgullo la oportunidad que nos dio la vida para presenciar el gobierno de este señor”, dice Callejas con la voz quebrándosele.

Él, que ha vivido más de 30 años fuera del país –se fue luego de que Salinas ganó la elección de 1988–, no cree que México sea un país independiente, porque ni Estados Unidos ni España ni los partidos políticos le han dejado crecer, dice.

Allá, muchos metros adelante, horas más tarde, López Obrador gritará sus vivas a esa libertad y soberanía de la que muchos se acuerdan únicamente cada 15 de septiembre.

En su plantón frente a Bellas Artes, alejada por varias calles, entre lonas y carpas donde habitan familias de desplazados forzados de Oaxaca, Venustiana López, una maestra indígena de la comunidad triqui, no oyó que el presidente también lanzó vivas a “las culturas del México prehispánico”.

“Del presidente no se espera más, él nada más nos recuerda (en el discurso), y en la vida real no soluciona problemas de los indígenas o de los que en verdad queremos ser independientes”, dice. “Habla mucho de que primero los pueblos originarios, pero hasta el momento no vemos la solución, no vemos que sea su palabra, no vemos nada. Somos mexicanos, pero no estamos muy de acuerdo con lo que está haciendo el presidente”.

A los mexicanos les da por suplir ausencias. Ante una plancha vacía del pueblo, López Obrador, parado junto a su esposa, la escritora Beatriz Gutiérrez, vio un espectáculo de luces que le recordará que en este Zócalo se fundó Tenochtitlan, este mismo centro seminal que ayer estuvo vacío de su gente, arrinconada a las orillas.

“Veo mal que está restringido, trato de entender por qué, cuando él ha dicho que es del pueblo y para el pueblo y que a él siempre lo íbamos a cuidar nosotros mismos; yo, siendo indígena, quisiera estar ahí. ¿De qué sirve que no traiga guaruras si nos hace estas cosas?”, se cuestiona Raquel Díaz Gutiérrez, una líder de pescadores de Oaxaca.

Desde su balcón en Palacio Nacional, López Obrador vio también la silueta lumínica de Quetzalcóatl donde hace un año vio las caras de los héroes de la Independencia, los vengadores de los vencidos, proyectadas en los edificios que circundan el Zócalo. En sus arengas vuelven a aparecer Hidalgo, Morelos, Josefa Ortiz, Allende, Vicario, Guerrero y, genéricamente, los “héroes anónimos”. ¿Quiénes son?

Lila Downs suple la ausencia, da rostro a la generalización, en su canción “América Latina”, que resulta ser de las preferidas del mandatario: “soy la fotografía de un desaparecido”, canta en el país de las desapariciones; “mano de obra campesina para tu consumo”, “soy lo que sostiene mi bandera”.

Omar Jonathan, solitario, está sentado entre banderas de México, vestidos, matracas, guitarras de juguete y pinturas, viendo cómo la humanidad se transforma. Cada 15 de septiembre él y su familia viajan a la CDMX desde San Antonio Pueblo Nuevo, Toluca, para vender. ¿Qué es lo que más extraña este joven que en sus piernas carga a su perrita Chihuahua vestida con sombrerito y un vestido? A las personas que se tocan, dice.

“Más que vender, lo hacías con amor y con pasión a tu trabajo porque ves a la gente y la ganancia era buena, pero más era la unidad con el prójimo, relacionarse; ahora las cosas son diferentes, de lejitos, entre menos te me acerques es mejor, si no te sanitizo no te toco, cosas así”, dice.

Los mexicanos también ejercen esa fraternidad que resaltó el presidente en su arenga. Omar Jonathan dice estar orgulloso de haber aprendido cómo fabricar una matraca o un vestido –“todo eso me llena de amor a mis antecesores”—, y Claudia Dorantes, otra comerciante, presume ser hija, nieta y bisnieta de una familia que ha vivido de vender boletos de la Lotería Nacional: “yo soy muy mexicana porque sigo vendiendo billetes y es una tradición de más de 240 años”, resume.

México es un país, pero el patriotismo no tiene lugar fijo. Mucha gente que no pudo entrar al Zócalo decide marcharse, pues la vida sigue. Frente a Bellas Artes hay bares abiertos y, en la calle, parejas aleatorias practican pasos de salsa y cumbia. Hay gente tomándose fotos con artistas disfrazados de revolucionarios; hace ya horas que se marcharon los organilleros.

A los mexicanos, que son dados al esoterismo, les llama la atención una calavera que lleva por túnica una prenda que asemeja la bandera de México. A cambio de propinas, esa calavera obsequia papeles que descifran el destino de las personas en el dinero, el amor y la salud.

Una mujer joven entrega su propina y recibe la clave de su destino de manos de la calavera que bien podría ser una alegoría del país. Lo lee en voz baja, pero rehúsa revelar el contenido.

“Es de mala suerte”, explica.

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