La manada de elefantes que desconcertó a científicos se dirige a casa
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La manada de elefantes que recorrió más de 500 km y desconcertó a los científicos finalmente se dirige a casa

Después de un trayecto de unos 500 km a través de China, 14 elefantes parecen estar dirigiéndose de regreso a su reserva natural.
11 de agosto, 2021
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La manada de elefantes que atrajo la atención mundial cuando comenzó un trayecto a través de China hace más de un año finalmente parece estar volviendo a casa.

Los elefantes viajaron unos 500 kilómetros a través de la provincia de Yunnan en China, llegaron a las afueras de Kunming, una ciudad importante, y posteriormente regresaron.

La manada de 14 elefantes fue vista cruzando el río Yuanjiang el domingo por la noche. Se dijo que todos gozan de buena salud y ahora se dirigen a su reserva natural original.

Funcionarios del organismo que protege la vida silvestre indicaron en una conferencia de prensa el lunes que los elefantes habían cruzado el puente del río Yuanjiang y se dirigían al sur hacia su reserva natural, administrada por la ciudad de Puer.

Los funcionarios indicaron que más de 150.000 personas han sido evacuadas del camino de los elefantes.

Y los medios estatales informan que más de 25.000 policías están monitoreando la manada con vehículos y drones.

Elefantes en China

Getty Images
Los científicos desconocen por qué viajaron tan lejos los elefantes.

Los elefantes han estado viajando durante 17 meses. Su Reserva Natural Mengyangzi se encuentra en la prefectura autónoma de Xishuangbanna Dai, en el sur de China, cerca de la frontera con Myanmar.

Los elefantes abandonaron la reserva natural el año pasado y comenzaron un viaje inesperado hacia el norte de China.

Las autoridades chinas, que han estado siguiendo el viaje de los elefantes, no saben por qué la manada decidió viajar o viajar tan lejos.

La manada viajó a través de varios condados como Mojiang y Eshan, apareciendo en diferentes aldeas, pueblos y ciudades.

Pero una vez que llegaron a las afueras de Kunming, cambiaron de dirección y comenzaron su viaje de regreso a casa.

Las autoridades chinas han estado siguiendo a los elefantes y tratando de guiarlos de regreso a casa.

Se informó que un comité de emergencia establecido para manejar a los elefantes, está utilizando cercas eléctricas y cebos y colocando caminos artificiales para asegurar que los elefantes tomen la ruta correcta.

hembra vista en la prefectura de Xishuangbanna Dai

Reuters

Wan Yong, quien encabeza el equipo que monitorea a los elefantes, dijo en la conferencia de prensa el lunes que la manada había cruzado el río Yuanjiang y continuaba hacia el sur.

Indicó que la ruta de migración estaba “científicamente planificada” y que el comité “se esforzará para permitir que los elefantes regresen a su hábitat lo más pronto posible y prosperen”.

Las autoridades también utilizaron 18 drones para distraer a los elefantes de áreas concurridas donde podrían causar daño a sí mismos o a otros.

A pesar de que los elefantes entraron en algunas granjas y tiendas en busca de comida, no hubo lesiones a ningún animal o humano durante los últimos 17 meses.

¿La causa?

Los científicos desconocen por qué los elefantes decidieron abandonar su hábitat y viajar tan lejos.

Algunos han sugerido que un líder sin experiencia pudo haber llevado a la manada por el camino equivocado, mientras que otros creen que los elefantes podrían haber estado buscando un nuevo hábitat.

Joshua Plotnik, profesor asistente de psicología de elefantes en la Universidad de la Ciudad de Nueva York, cree que una de las razones del viaje de los elefantes podría deberse a perturbaciones vinculadas a los humanos en su hábitat.

Joshua le dijo a la BBC que “es casi seguro que esto está relacionado con la necesidad de recursos: comida, agua y refugio”.

En China, los elefantes asiáticos son la especie animal más protegida y gracias a los esfuerzos de conservación, la población de elefantes silvestres en la provincia de Yunnan ha aumentado de 193 en la década de 1990 a 300 en la actualidad.

El aumento en el número es extraordinario porque sus hábitats naturales se han reducido debido a la actividad humana, como la deforestación.


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Cuartoscuro

Nuevo Laredo: las investigaciones sobre las desapariciones atribuidas a la Marina permanecen estancadas

Hasta ahora, solamente tres de 34 carpetas de investigación han sido judicializadas, mientras están pendientes las búsquedas de 20 personas desaparecidas, los pagos de indemnizaciones y las indagatorias sobre la cadena de mando.
Cuartoscuro
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Han transcurrido cuatro años desde que se desató en Nuevo Laredo, Tamaulipas, una ola de desapariciones atribuidas a elementos de la Secretaría de Marina (Semar). Las investigaciones, sin embargo, están en punto muerto: apenas tres de las 34 carpetas abiertas por la Fiscalía General de la República (FGR) han sido judicializadas. De los 30 marinos detenidos en abril de 2021, solo 18 siguen en prisión, acusados de la desaparición de cuatro personas. Ninguno de ellos ha colaborado con la justicia. 

El foco de los investigadores se centró en los elementos navales sospechosos de ser los autores materiales, pero obvió la cadena de mando, y tampoco analizó cada uno de los casos como si formasen parte de un único operativo. Además, se han formalizado acusaciones por desaparición forzada, pero ninguna por ejecución extrajudicial, a pesar de que 19 de las 47 víctimas fueron encontradas muertas. Hay decepción entre las familias de los desaparecidos, que observan cómo pasa el tiempo y siguen sin saber dónde están sus seres queridos. Las desapariciones de Nuevo Laredo, perpetradas presuntamente por oficiales mexicanos en la frontera con Estados Unidos, siguen todavía con más interrogantes que respuestas. 

Margarita Teresa Torres, de 23 años, fue la última víctima cuyo cuerpo fue encontrado. Salió de su casa junto a su compadre, Javier Alfaro Ortega, el 19 de abril de 2018. Querían comprar leche materna, pero nunca llegaron al Oxxo, ubicado a siete cuadras de la vivienda en la que se encontraban. Más de un mes después, el 23 de mayo, sus restos fueron hallados en una brecha por Ericka Castro, quien busca a su esposo José Luis Bautista Carrillo, a quien los marinos capturaron días antes en un yonke —deshuesadero de vehículos— en el que se celebraba un acto de recaudación de fondos. 

“Ellos encontraron los cuerpos encima de la tierra, a simple vista, cuando yo estuve buscando en ese mismo lugar”, explica Ana Esperanza Torres, hermana de la víctima. Cuenta que el día siguiente de la desaparición comenzó a investigar. Y dio con dos pistas: por un lado, el vehículo en el que viajaba su hermana, donde halló una sandalia y restos de sangre. Por otro, testimonios de vecinos que aseguraban que los marinos se los llevaron. “Todos me confirmaron que eran trocas de la marina y unas trocas blancas. Uno ya sabía lo que ocurría, porque en esos meses anduvieron haciendo mucho levantamiento de personas. Sabíamos que aparecían muertos al día siguiente”, explica.

El caso de Torres está plagado de irregularidades. El vehículo en el que capturaron a la joven fue encontrado por su hermana, pero según le dijeron los investigadores, nunca estuvo en ese lugar. Tampoco nadie explica cómo los dos cuerpos fueron hallados en un lugar que la familia ya había peinado durante semanas. 

Desde entonces no hubo un solo avance. Y Torres comienza a cansarse.

Lee: FGR investiga desaparición a manos de Marina en Nuevo Laredo, con AMLO en el gobierno

Desesperación en las familias

“Hay mucha desesperación en las familias por el curso de los juicios. No participan, no tienen información de primera mano. No confían en el sistema de justicia mexicano”, explica Raymundo Ramos, presidente del Comité de Derechos Humanos de Nuevo Laredo (CDHNL), la organización que acompaña a las víctimas. 

En 2021, hubo dos hitos que dieron esperanza a las familias: la detención de 30 marinos a principios de abril acusados de cuatro desapariciones y el acto de disculpa pública celebrado en el municipio fronterizo

En relación a las detenciones, seis marinos fueron señalados y enviados a prisión por la causa 155/2020, que investiga el caso de Julio César Viramontes Arredondo, desaparecido en febrero de 2018. Otros 11 fueron encarcelados por la causa 307/2020, la relacionada con Bautista Carrillo. Existe un tercer expediente, el 308/2020, relacionado a la desaparición de otros dos jóvenes ocurrida el 17 de febrero: Noé Ignacio Alférez Hernández, de 22 años, y Jonathan Ballesteros Loza, de 17. En este caso hubo 13 marinos vinculados a proceso, pero 12 de ellos ya están libres después de que un juez admitiera el amparo presentado por sus defensas.

Animal Político tuvo acceso a las audiencias celebradas contra los 30 elementos de la Armada de México. En los dos primeros casos, los investigadores disponen de pruebas sólidas contra los elementos de Armada de México: los celulares de las víctimas emitieron señal hasta dos días después de la desaparición y los ubican junto al cuartel El Laguito, también conocido como Nuevo Laredo Sur, uno de los destacamentos empleados por la Marina hasta junio de 2018. 

Además, la FGR tiene videos, fotografías y testimonios que apuntan a los oficiales como responsables de las desapariciones. En el tercero de los casos, un juez no dio por válidos los testimonios de dos personas que aseguraron ver marinos en el momento de los hechos, pero no pudieron señalar que ellos se habían llevado a las víctimas. 

Interrogatorios que nunca se hicieron

“FGR está dilatando las investigaciones para que no lleguen a los altos mandos. Esto fue un operativo de Estado, no fue un operativo común”, dice Raymundo Ramos, del CDHNL. Las investigaciones llegaron únicamente hasta el capitán Alfredo Reyes Mondragón, jefe de la Unidad de Operaciones Especiales (Unopes) en Nuevo Laredo. 

Aunque su nombre aparece mencionado en las tres desapariciones llevadas a juicio, solo fue vinculado a proceso por las de Alférez Hernández y Ballesteros Loza. Por eso es uno de los marinos que recuperaron la libertad en noviembre, después de que un juez federal no viese indicios para mantenerlos en prisión. Los testimonios aparecidos en las audiencias prueban, sin embargo, que él estaba al tanto del resto de episodios, ya que muchos de los partes venían firmados de su puño y letra.  

Animal Político quiso conocer la versión de la FGR y de la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas (CEAV), pero al cierre de la edición no había recibido respuesta. 

La cadena de mando es algo que tampoco se analizó en las audiencias. Según la recomendación 36VG/2020 de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), esta apuntaría hasta el entonces jefe de la Unopes, Marco Antonio Ortega Siu. Sin embargo, este almirante no fue nunca interrogado por los fiscales. En 2019, dejó su puesto de mando para pasar a una plaza de oficinas y fue descartado por Miguel Barbosa, gobernador de Puebla, para ocupar la Secretaría de Seguridad Pública. “Debe ser citado a entrevista no solo Ortega Siu, sino el entonces secretario de Marina, Vidal Francisco Soberón Sanz”, asegura Ramos. 

No se trata solo de saber quién iba en la patrulla que, presuntamente, desapareció a una persona. Las familias también quieren saber quién dio la orden y quién diseñó el plan que desembocó en 47 desapariciones forzosas amparadas por la lucha contra la delincuencia organizada. 

Casi un año después del acto de petición de disculpa pública, la compensación también está paralizada. Ni han pagado indemnizaciones ni se ha continuado con las búsquedas. “Una disculpa es un acto moral. La Marina reconoce su responsabilidad pero no ha querido colaborar con FGR. Y la FGR no quiere incomodar a la Marina. El resultado es que llevamos tres años del actual gobierno y el compromiso no se está cumpliendo. Mientras las víctimas entran en desesperación, enferman o en algunos casos no quieren continuar demandando justicia”, denuncia Ramos. 

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