Qué revelan las máquinas tragamonedas sobre el negocio de la adicción
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Qué revelan las máquinas tragamonedas sobre el poderoso negocio de la adicción

Son una de las herramientas más rentables del sector del juego, pero muchos jugadores dicen que ganar no es el objetivo. Entonces, ¿por qué no pueden parar de jugar?
6 de septiembre, 2020
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máquina tragamonedas

Getty Images
La idea es ganar… ¿no?

El primer trabajo de Mollie, cuando era una joven adolescente, fue distribuir cambio para máquinas tragamonedas en una base militar. Para cuando llegó a la madurez, Mollie ya no ganaba su salario con las máquinas tragamonedas, sino que se gastaba todo su cheque de pago en atracones de dos días en ellas.

“Incluso cambié mi seguro de vida por dinero para jugar”, le dijo a Natasha Dow Schüll en una habitación de hotel en lo alto del Strip de Las Vegas. Schüll es una antropóloga que ha estado estudiando el mundo de las máquinas tragamonedas durante dos décadas.

Quizás fue apropiado que la conversación haya tenido lugar entre dos mujeres. Los sociólogos a menudo han descrito el juego como una prueba de hombría, desde un James Bond con esmoquin que demuestra sus nervios de acero en la ruleta de alto riesgo y su habilidad en el póquer, hasta los jugadores de peleas de gallos de Bali analizados por el antropólogo Clifford Geertz en la década de 1970.

Las máquinas tragamonedas, sin embargo, no parecen encajar en absoluto. No requieren habilidad ni nervios de acero. Geertz argumentó que eran una distracción para “mujeres, niños, adolescentes… los extremadamente pobres, los socialmente despreciados y los personalmente idiosincrásicos”.

Pero las máquinas tragamonedas no son un juguete. Son fantásticamente rentables y han crecido como una especie invasora.

Protagonistas

Las encontré en masa en 2005, cuando viajé a Las Vegas para escribir sobre teoría del juego en la Serie Mundial de póquer.

Detalle de carnet del mundial de póker 2005

Getty Images
El póker resultó no ser la principal atracción.

Decenas de periodistas se apresuraron a entrevistar a jugadores estrella. Las máquinas tragamonedas parecían un telón de fondo decorativo deprimente pero colorido, que acogían a jugadores obesos y ancianos que las montaban como sillas de ruedas motorizadas.

Fue solo más tarde que me di cuenta de que realmente el Mundial de Póquer era el telón de fondo decorativo. En lo que respecta a los casinos, las máquinas tragamonedas se habían convertido en el evento principal.

No solo en los casinos: la industria del juego de Reino Unido, una vez dominada por las apuestas en las carreras de caballos, se ha vuelto dependiente de una especie de máquina tragamonedas llamada Terminal de apuestas de probabilidades fijas. Cuando el gobierno anunció en 2018 que se reducirían los tamaños máximos de las apuestas, una casa de apuestas respondió diciendo que tendría que cerrar casi 1.000 sedes.

Ganar no importa

Mollie gasta tanto en las máquinas tragamonedas que un hotel de Las Vegas la ha invitado a quedarse allí de forma gratuita. ¿Espera una gran victoria?, pregunta Natasha Dow Schüll. No. Ella sabe que no hay posibilidad de eso.

“Lo que la gente nunca entiende es que no estoy jugando para ganar”.

¿Un jugador al que no le importa ganar? Eso no parece correcto.

máquina tragamonedas

Getty Images
El botín, para jugadores como Mollie, es irrelevante…

Pero durante mucho tiempo hemos intentado entender qué son realmente las máquinas tragamonedas y la lección que tienen que enseñarnos sobre la economía moderna.

La historia

Generalmente se cuenta que las máquinas tragamonedas comenzaron en Estados Unidos alrededor de 1890.

La Compañía de Juguetes Ideal de Chicago fabricó una con cinco tambores giratorios, cada uno con diez naipes. Si, tras insertar una moneda cinco cartas se alineaban en una mano de póker decente, un asistente te daba un premio. Una firma de Brooklyn, Sittman and Pitt, hizo una versión en 1893 que fue popular en Estados Unidos.

Fue entonces que a Charles Fey, un inmigrante de San Francisco desde Baviera, se le ocurrió la idea de simplificar el dispositivo. Con solo tres carretes, el mecanismo se volvió lo suficientemente sencillo como para que la máquina pagara sin la necesidad de un asistente humano.

La máquina fue un éxito en San Francisco, hasta que el taller de Fey fue destruido en un incendio a raíz del terremoto de 1906.

Pareja feliz con jackpot

Getty Images
…aunque para otros jugadores, ganar -a juzgar por esta foto- es emocionante.

Las máquinas tragamonedas modernas son simplemente computadoras en caparazones, con sus gruesas palancas diseñadas para evocar las viejas máquinas mecánicas.

Es este cambio digital lo que ha hecho que las máquinas tragamonedas sean tan rentables. No hay necesidad de preocuparse por alimentarlas con monedas -el trabajo que solía tener la adolescente Mollie- porque los jugadores llevan tarjetas digitales en cordones que los conectan umbilicalmente a las máquinas.

La zona

Los jugadores nunca necesitan moverse; entran en lo que Mollie llama “la zona”, un estado de absorción similar a un trance donde el resto del mundo se disuelve.

Ganar simplemente significa más crédito, y más crédito significa más “T.O.D”, el acrónimo de time on device o tiempo en el dispositivo.

De eso estaba hablando Mollie cuando dijo que no estaba jugando para ganar.

Tres mujeres jugando en máquinas tragamonedas en la piscina

Getty Images
En la zona… de la piscina.

Las máquinas tragamonedas modernas no son como las loterías o la ruleta, en las que los jugadores viven con la esperanza de ganar el premio mayor.

En cambio, tragan apuestas bajas -tal vez 100 apuestas de un centavo, distribuidas en una cuadrícula vertiginosa de posibles combinaciones ganadoras- y constantemente escupen pequeñas ganancias también (si es que se pueden describir como ganancias).

Si has hecho 100 apuestas de un centavo y recuperas veinte centavos, ¿es realmente una victoria? Con luces intermitentes y jingles de celebración, la máquina te dirá que sí.

El 18%

En una máquina estudiada por investigadores, 100 giros producían 14 ganancias reales -la máquina devolvía más de lo que el apostador había puesto- y 18 falsas ganancias -en las que el jugador recibía algo con gran fanfarria, pero menos de lo que había apostado-.

El mismo equipo de investigación pasó a demostrar en experimentos de laboratorio que una máquina con esa tasa del 18% de falsas victorias era más adictiva que las máquinas con muchas más o muchas menos falsas victorias.

Los diseñadores de máquinas tragamonedas no investigan por gusto: la industria es ferozmente competitiva.

máquina tragamonedas

Getty Images
El ganador, como siempre, es el casino.

Una máquina de US$10.000 puede pagarse sola en un mes, si atrae a los jugadores. De lo contrario, será reemplazada por una con una olla de palomitas de maíz de la que burbujean bolas de lotería, o una que lance aroma a chocolate en la cara del jugador, o una que, en la voz de Donald Trump, anuncie: “¡estás despedido!”… cualquier cosa para deleitar y sorprender.

Siempre están buscando construir una mejor ratonera, y nosotros somos los ratones.

La fuerza de la adicción

B.F. Skinner, uno de los psicólogos más famosos del siglo XX, no se habría sorprendido.

En la Universidad de Harvard, Skinner solía investigar el comportamiento dándole a ratones que apretaban una palanca la recompensa de una bolita de comida.

En una ocasión, les dio la recompensa de forma intermitente: a veces la bolita salía, otras, no. No había forma de que el ratón lo supiera. Sorprendentemente, la recompensa impredecible fue más motivadora que una recompensa generosa y confiable.

B.F. Skinner

Getty Images
B.F. Skinner no se habría sorprendido.

Los adictos a las tragamonedas como Mollie están igualmente enganchados, absortos en “la zona”.

La antropóloga Natasha Dow Schüll una vez vio imágenes, capturadas con la cámara de seguridad de un casino, de alguien que sufría un ataque cardíaco en una máquina tragamonedas:

“Él… colapsa repentinamente sobre la persona a su lado, que no reacciona en absoluto… dos transeúntes lo estiran, uno de ellos es una enfermera de emergencias fuera de servicio. Pocos jugadores en las inmediaciones se mueven de sus asientos… en menos de un minuto, un oficial de seguridad aparece en la escena con un desfibrilador, le da dos descargas eléctricas al hombre… A pesar del hombre inconsciente que yace literalmente a sus pies, los otros apostadores sigue jugando”.

¿Estás seguro de que a ti no te pasa?

Las investigaciones sugieren que las máquinas tragamonedas pueden crear adictos mucho más rápidamente que otras formas de juego, como loterías, juegos de casino o apuestas deportivas.

Pero igualmente desconcertante es la sensación de que en los últimos años, la psicología de la máquina tragamonedas se ha escapado del casino y ha migrado a nuestros bolsillos.

Los adictos en recuperación evitan ir a lugares donde podrían ver máquinas tragamonedas, pero no hay ningún lugar al que podamos escapar de nuestros teléfonos, y hay muchas buenas razones para estar mirándolos.

Todos hemos visto gente “en la zona”, ajena a sus compañeros o al tráfico porque el teléfono es lo único que importa.

Es ese refuerzo intermitente de nuevo: ¿hay más correo electrónico? ¿Algún “me gusta” en Facebook?

Muchos juegos de computadora son más descarados en el uso de refuerzo intermitente, ofreciendo “cajas de botín” con esos destellos familiares y recompensas impredecibles.

Se parece mucho a un juego de azar, y a menudo son juegos de azar para menores de edad.

~Tim Harford escribe la columna “Economista clandestino” en el diario británico Financial Times. El Servicio Mundial de la BBC transmite la serie 50 Things That Made the Modern Economy. Puedes encontrar más información sobre las fuentes del programa y escuchar todos los episodios o suscribirte al podcast de la serie.


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El presidente Andrés Manuel López Obrador tendrá este viernes una conversación con la vicepresidenta de Estados Unidos, Kamala Harris, para abordar el tema migratorio. La propuesta que lleva repitiendo desde hace semanas es exportar el modelo de “Sembrando Vida” a los países del Triángulo Norte de Centroamérica. Según el plan de López Obrador, podrían crearse un millón 200 mil empleos con la siembra de 3 mil millones de árboles. La idea, sin embargo, no es nueva. En 2019 el mandatario anunció un plan de ayuda para Honduras y El Salvador que debía generar 40 mil empleos entre “Sembrando Vida” y “Jóvenes Construyendo el Futuro”. Dos años después, los inscritos llegan a 15 mil 800 entre ambos países, según confirmó en entrevista Laura Elena Carrillo Cubillas, directora de la Agencia Mexicana de Cooperación (Amexcid). No se ha alcanzado la mitad de lo previsto. 

La propuesta del presidente es extender “Sembrando Vida” con financiación de Washington con un compromiso: dentro de tres años, quienes hayan cultivado sus tierras dentro del programa podrían acceder a una visa de trabajo que, en un plazo de otros tres años, permitiría acceder a la doble nacionalidad. Este último añadido, el de regularizar en EU a quien se incluya en los programas, debería ser el gran atractivo para lograr más inscripciones.

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La idea es dar un apoyo económico directo a jóvenes (180 dólares) y agricultores (250 dólares) para apoyarles con capacitaciones y que, en lugar de marchar a Estados Unidos, decidan quedase en sus países. 

Según Carrillo Cubillas hay 15 mil 800 personas registradas en Honduras y El Salvador, sin profundizar sobre cuántos de ellos están recibiendo ya la ayuda. En febrero, que es el último corte de datos que obtuvo Animal Político, había poco más de 8 mil inscritos y 2 mil 739 que ya estaban recibiendo el apoyo económico. 

La única forma de dimensionar el alcance de “Sembrando Vida” es a través del terreno cultivado. Según datos de Amexcid, son 749 hectáreas en El Salvador (una extensión similar a 125 veces el estadio Azteca) y 302 en Honduras (50 veces el estadio Azteca). 

La medida que se está empleando, sin embargo, es la manzana, que es algo menor que la hectárea. De este modo, hay mil 69 manzanas cultivadas en El Salvador y 431 en Honduras. Según los cálculos de Amexcid, la media es que cada inscrito en “Sembrando Vida” tenga una manzana de terreno. Esto llevaría a unos 1 mil 500 beneficiados del programa de siembra en los dos países centroamericanos que ya están cultivando sus tierras y otros 3 mil 500 todavía cumpliendo el proceso de selección. 

Lee: Gasto en cooperación con Centroamérica fue para rehabilitar centros de detención y trasladar migrantes: ASF

Un dato relevante que Amexcid se resiste a transparentar es el nombre de las 325 empresas que están colaborando con el programa en Honduras y El Salvador. Animal Político solicitó el listado pero el gabinete de comunicación social le remitió a hacer una solicitud de transparencia.

Las expectativas lanzadas en 2019, cuando López Obrador prometió 20 mil empleos y una inversión de 30 millones de dólares por cada país centroamericano, tampoco se han cumplido en el ámbito económico. A día de hoy el gasto realizado no llega a los 2 millones en total y el resto del dinero sigue en una cuenta del Banco del Bienestar, el encargado de resguardar los fondos. 

Por el momento hay fondos disponibles. Sin embargo, la directora de Amexcid dijo a Animal Político que está previsto que Guatemala firme un convenio durante este mismo mes, por lo que se ampliaría el número de posibles beneficiarios sin que esto implique que haya más dinero. En julio de 2020 el gobierno federal extinguió 108 fideicomisos, entre ellos el Fondo México, que era el encargado de mantener los fondos para la cooperación. Se guardaron 60 millones de dólares en Banco del Bienestar, pero quedó pendiente lo destinado a Guatemala. En documentos en los que la Amexcid pedía a la Secretaría de Hacienda que se replanteara el fin del Fondo México, la institución que lidera Carrillo Cubillas reconocía que la extinción del fideicomiso comprometía la expansión a Guatemala. 

“Aunque desaparecieron el Fondo México los recursos están, se están dispersando. En adelante no se puede saber cómo se hará”, reconoció la directora de Amexcid, quien consideró que, en caso de necesitar más dinero podría recibirse de forma directa. Además, su apuesta es que EU o la Unión Europea puedan entrar a la financiación. 

El retraso, por la pandemia

Los responsables de Amexcid señalan a la pandemia para explicar los retrasos. También en los procedimientos legales que debieron firmarse para garantizar que los fondos llegasen directamente a los beneficiarios sin pasar por los gobiernos centroamericanos. Asegura Carrillo Cubillas que la llegada de la COVID-19 provocó que los funcionarios mexicanos desplegados en Honduras y El Salvador tuvieran que regresar debido a las medidas de confinamiento. Sin embargo, cree que en la segunda mitad del año se acelerarán los procesos y se alcanzarán las cifras que se prometieron en 2019. 

Afirma Carrillo Cubillas que están recibiendo solicitudes de información tanto en los países beneficiarios como en Europa o EU. 

Tanto López Obrador como el canciller, Marcelo Ebrard, aseguran compartir con Washington la visión de que la migración solo se frena fijándose en las causas que la provocan. Hoy el presidente tratará de convencer de que este proyecto iniciado en 2019 es la receta para frenar el auge migratorio registrado en los últimos meses. 

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