¿Cómo pueden las mascarillas afectar al aprendizaje en los niños?
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¿Cómo pueden las mascarillas afectar al aprendizaje en los niños y qué medidas podemos tomar?

La “nueva” normalidad puede implicar el regreso a la escuela con cubrebocas. ¿Qué efectos pueden tener en el aprendizaje de los niños?
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2 de junio, 2020
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Grupo de niños con mascarilla en clase

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En muchos lugares, la vuelta al cole será con mascarillas.

En el tejido laberíntico de las conexiones que ocurren dentro de tu cerebro hay unas neuronas a las que se conoce como “células de la empatía”.

Son las neuronas espejo. Gracias a ellas lloras cuando ves una película que te emociona, bostezas si lo hace tu interlocutor o se te contagia la risa de un amigo.

Esas neuronas, que fueron descubiertas casi por casualidad hace apenas 25 años, no solo son responsables de tu empatía, sino también de la interacción social con las personas y con el mundo que te rodea.

Y son especialmente importantes cuando eres niño, porque es entonces cuando desarrollas – a partir de los 6 meses o al año de edad – la referencia social, o tu capacidad utilizar y reconocer expresiones emocionales.

“La referencia social se refiere a la búsqueda, a la intención de la comunicación con el otro, y sucede gracias a esas neuronas espejo, por las que imitamos acciones de manera inconsciente. Es ahí donde está la raíz de la empatía”, le cuenta a BBC Mundo la psicopedagoga y especialista en neuropsicología infanto-juvenil Teresa Gutiérrez, quien trabaja como profesora de educación infantil y primaria en un colegio en Madrid, España.

Precisamente en España se anunció recientemente que la vuelta al cole será con mascarillas, una medida que ya tomó China antes y que podría aplicarse en muchos otros países.

Niñas con mascarilla en un aula en Austria

Reuters
En las aulas de Austria, los pequeños llevan mascarilla y mantienen la distancia social.

¿Cómo afectará a la referencia social y a otros aspectos del aprendizaje en los niños el hecho de que tengamos (y tengan) que usar mascarillas? ¿Y qué podemos hacer al respecto?

Cuestión de edades

“Afecta a la interacción social y sobre todo a la parte emocional”, responde Gutiérrez. “Y no solo las mascarillas, sino también otras medidas higiénicas, como la distancia social”.

“Eso provoca un bloqueo emocional con los demás porque la comunicación no se da de una forma natural, sobre todo en lugares en donde el contacto físico diario es tan importante, como ocurre en España o en muchos países de Latinoamérica. Se crea un rechazo social y sentimientos negativos de miedo, de angustia, de fobia”.

Un joven con mascarilla en una escuela

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Los adolescentes son un grupo vulnerable, dicen los expertos.

“Todavía no hemos podido apreciar cómo será en las aulas, pero sin duda va afectar porque los niños no van a poder visualizar nuestra boca, que es fundamental para expresar lo que queremos transmitir”, añade la psicoterapeuta.

A la psicóloga e investigadora Ángela Ulloa Solís, con 20 años de experiencia en infanto-juvenil, que trabaja en la Unidad de Adolescentes del Hospital Universitario Gregorio Marañón de Madrid, también le preocupa esta cuestión.

“Es un tema bastante nuevo que deja en el aire más preguntas que respuestas”, le cuenta a BBC Mundo en entrevista telefónica. “En muchos colegios todavía no se sabe qué medidas se van a adoptar o el impacto que va a tener, pero es interesante tener algunas alarmas en mente para prevenir”.

Ulloa destaca dos parámetros importantes: la edad y las condiciones psicológicas previas.

Respecto a lo primero, “las edades tempranas y la adolescencia son puntos a observar muy de cerca”, dice la especialista.

Niño con mascarilla

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Los niños más pequeños son más susceptibles a los efectos de la mascarilla.

“Las etapas son clave porque hasta el final de la educación infantil se sigue configurando la referencia social como vehículo para que el niño aprenda a relacionarse con el medio y con los compañeros, y en la adolescencia también es un punto importante”, explica Ulloa.

“Si el niño ha adquirido bien la referencia social podrá adaptarse mejor a los cambios”, añade la psicóloga. “Tenemos que estar muy atentos a cuál es el desarrollo normal y, según qué etapa, reforzar las herramientas que tenemos para compensar lo que nos vamos a perder con la mascarilla”.

En cuanto a las condiciones psicológicas, ella dice que, por ejemplo con niños autistas, el impacto será mayor.

“Todo esto ya se está discutiendo y poniendo en común entre expertos de distintas partes del mundo”, señala Ulloa.

Profesora con mascarilla en un aula

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Algunos profesores y orientadores creen que la enseñanza deberá ser mucho más visual.

“Uno de los temas es si usar pantallas para que los niños puedan ver los gestos que hace el profesional, pero el reto es lograr un equilibrio para no poner en riesgo la salud física sin perjudicar la salud mental. Por eso creo que la terapia online va a ocupar un lugar muy preponderante”.

Guzmán Pisón del Real, logopeda, orientador, escolar y profesor de Psicología en la Universidad Complutense de Madrid (UCM), cree que “vamos a necesitar un periodo de adaptación para que tanto alumnos como profesores se acostumbren al uso de la mascarilla; adaptarnos a un nuevo estilo de vida, al menos por ahora”.

Él cree que el que un maestro lleve mascarilla podría tener “ciertos efectos en el aprendizaje del alumno”, y está de acuerdo con Ulloa en que afectará en mayor o menor medida dependiendo de la edad del niño, “especialmente en los niños más pequeños que requieren un modelado vocal (para enseñar a pronunciar los sonidos del lenguaje) o que necesitan más tiempo de expresión facial”.

“No hay que ser tremendista, pero en algunos niños sí podría tener ciertas repercusiones”, agrega el logopeda.

3 tipos de cambios

¿Qué podemos hacer para minimizar el impacto?

Niña con mascarilla haciendo la tarea

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En muchas aulas, la situación va a cambiar, aunque la esperanza es que sea temporal.

Pisón del Real cree que lo importante es procurar “que haya una educación multisensorial, sobre todo fomentando el sentido del tacto”.

“También creo que se deberían realizar algunas modificaciones en el entorno escolar, a nivel personal, organizativo y metodológico”, le cuenta a BBC Mundo.

Él mismo, dice, estuvo dando una charla recientemente sobre cómo preparar al profesorado ante el posible nuevo retorno a las aulas.

Los cambios a nivel personal, indica, pueden variar desde la elevación de la voz, acompañándose de un mayor apoyo kinestésico (movimiento del cuerpo), hasta el uso complementario de pizarras digitales, además de controlar el nivel de ruido en el aula o hablar más despacio.

Alumnos de una escuela en Costa de Marfil

AFP
Las mascarillas serán una prenda común en las escuelas de todo el mundo.

“Cuando tenemos que usar una mascarilla ,perdemos muchas habilidades en el mecanismo del habla”, dice el logopeda. “Tenemos que hablar más alto y repetir más veces el mensaje oral y eso se puede trasladar al aula”.

En cuanto a lo organizativo, él dice que se trata de una serie de pautas a seguir por los profesores. Por ejemplo, colocar al alumnado en forma de “u” para que el profesor tenga una posición central y que todos los niños puedan acceder a un mensaje más visual, o fomentar rutinas en la clase, sobre todo en educación infantil.

“Esas rutinas son vitales para reducir la ansiedad y el impacto emocional, no solo en los alumnos sino también en los profesores”.

Jugar con mascarillas

Ulloa aconseja interactuar con los niños a través de juegos usando las mascarillas, “por ejemplo, ayudándoles a leer lo que dicen los ojos o jugando a adivinar expresiones”.

“Si los cuidadores, sea en el colegio en casa, consiguen mantener más calma, serenidad e incluso usar el humor y el juego para que el niño pueda introducir en su día a día algo tan ajeno como es una mascarilla, el niño lo percibirá de una manera no amenazante, lo cual es clave para la influencia que pueda tener en su desarrollo”.

“El hecho de hacérselo ver como un juego es para ayudarle a tener más control sobre algo que es nuevo”, dice la psicóloga.

Niña en un parque de juegos en Turquía

AFP
Algunos expertos recomiendan abordar el tema de las mascarillas con los menores como un juego.

Pisón del Real tiene una opinión similar: “Evidentemente, los niños (y muchos adultos) asocian las mascarillas a riesgo, a situación anómala, a preocupación. Creo que es importante lanzar a los niños un mensaje de esperanza en esa normalización de algo anormal”.

“Nosotros como adultos tenemos que enseñarles a gestionar esas emociones. Van a necesitar más apoyo, empatía, consuelo y respuestas a las incógnitas que tienen. Es necesario de que, de alguna forma, tengan el mensaje de seguridad y protección”.

“Tenemos que tener en cuenta que las mascarillas van a ser un elemento importante de protección en nuestras vidas, pero también que van a ser algo pasajero y temporal”, dice el especialista.

Por otra parte, Ulloa plantea que habrá que responder a las preguntas de cuántas horas en el colegio tendrá que llevar el niño la mascarilla o si se la podrá quitar dependiendo de la edad. “Todo eso sería fundamental para hacer planes en los colegios para que esa carencia se compense”.

“Yo creo que habrá distintas etapas a lo largo del año, unas más relajadas, tal vez en verano, y otras más estrictas”, vaticina.

Plasticidad cerebral

Los tres especialistas consultados por BBC Mundo coinciden en que la plasticidad cerebral de los niños puede ayudar a que el cambio no sea tan problemático.

“Todos los que trabajamos con niños sabemos perfectamente que se adaptan de forma rápida por su plasticidad cerebral”, dice Gutiérrez.

Niñas en China

EPA
Los niños son flexibles y se adaptan a nuevas situaciones rápidamente.

“Para mí, eso es lo más esperanzador”, dice Ulloa. “El cerebro es muy plástico. Está compuesto por circuitos neuronales, y cuanto más usas unos circuitos, más se van reforzando. Pero también podemos generar circuitos alternativos y ejercitarlos”.

Eso se puede aplicar al uso de las mascarillas: “Si fuera tan limitante su uso como para que tuviéramos que ejercitar mucho más el fijarnos en la información que no está tapada por la mascarilla (como la mirada), acabaríamos siendo expertos en leer esa información”.

De esa manera, las mascarillas incluso podrían permitirnos desarrollar, literalmente, una “mirada” más empática.

Pisón del Real tiene claro que lograremos encontrarla: “El tú y el yo ya se ha convertido en un nosotros porque cada uno estamos aportando nuestro granito de arena”, dice con optimismo.

Cuando piensa en la vuelta a las aulas, Gutiérrez habla de la empatía.

“Lo primero será preguntarles a los niños cómo están y cómo se sienten, y acompañarles emocionalmente. Que se sientan queridos, que sientan que estamos ahí y que somos cercanos, aunque parezcamos distantes. Eso es lo más importante”.

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Cuartoscuro

Airbnb concentra más de 90% de los alojamientos temporales en destinos turísticos; Quintana Roo y CDMX, entidades con más espacios

La plataforma supera por un amplio margen a otras que ofrecen casas, departamentos o cuartos en esquema de renta de corta duración. En Quintana Roo hay más de 31 mil espacios de este tipo.
Cuartoscuro
24 de noviembre, 2022
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Los alojamientos temporales para turistas —casas, departamentos o cuartos que ofrecen sus servicios a través de plataformas virtuales— se concentran en 21 estados del país. En la mayoría de ellos, de acuerdo con datos de la empresa intermediaria AirDNA, más del 90% de estos espacios son promovidos dentro de Airbnb.

Las métricas de AirDNA muestran que los destinos con mayor número de alojamientos activos —que fueron alquilados por lo menos una vez en el último mes— se ubican en la Ciudad de México, Playa del Carmen, Cancún-Isla Mujeres y Puerto Vallarta. En el caso de la capital, Airbnb concentra el 91% de las ofertas.

En otros estados, Airbnb acapara mayor porcentaje de los alojamientos de renta temporal para turistas. En Puebla e Hidalgo, la empresa tiene registrado el 99% de las ofertas, mientras que en estados como San Luis Potosí, Chiapas, Guanajuato y Aguascalientes, el número de casas y recámaras que se anuncian en la plataforma alcanza el 98%.

Los estados donde el porcentaje de alojamientos en Airbnb es menor son Sonora (50%), Baja California Sur (52%), Jalisco (70%), Nayarit (73%) y Guerrero (83%). Aquellos espacios que no se promueven en esta plataforma son ofertados a través del servicio de la empresa Vrbo o en ambas aplicaciones. En todos los casos, al menos la mitad de los espacios están anunciados como viviendas o departamentos completos.

Lee: “De un día para otro somos desechables”: la expansión de la vivienda tipo Airbnb en la CDMX expulsa a vecinos de zonas céntricas

¿Qué se sabe de los alojamientos?

El destino del que se tiene mayor información sobre los alojamientos para turistas en el país es la CDMX. Según la asociación Inside Airbnb, es la entidad con mayor número de espacios anunciados en todas las plataformas, donde el 61.5% son casas o departamentos completos y hay por lo menos dos anfitriones que tienen más de 100 propiedades enteras en renta.

La tarifa promedio por noche en la CDMX, de acuerdo con los datos de AirDNA, oscila en los 61 dólares (aproximadamente, mil 180 pesos). Anualmente, los anfitriones obtienen ingresos de hasta 16 mil 800 pesos, aunque en el caso de los alojamientos más lujosos la cifra puede ser mayor. A lo largo de los últimos 12 meses, el promedio de ocupación en la capital ha sido del 71%.

Aunque la capital aparece como el destino con más alojamientos activos, al sumar los espacios en renta que se ofertan en diferentes puntos de otros estados, Quintana Roo es el que acumula la mayor cantidad, con 31 mil 350 casas o habitaciones en las zonas de Playa del Carmen, Cancún, Isla Mujeres y Tulum. En estos lugares, los alojamientos pueden encontrarse desde 75 y hasta en 158 dólares (entre mil 450 y 3 mil 050 pesos).

Con una ocupación del 60% promedio, los anfitriones que rentan estos alojamientos obtienen ganancias aproximadas de 20 mil pesos cada año.

Jalisco aparece como el tercer estado con mayor número de alojamientos activos (14 mil 015), ubicados en Puerto Vallarta (7 mil 639), Guadalajara (4 mil 146) y Zapopan (mil 930). En este estado, las rentas de corta estancia tienen un 60% de ocupación promedio con tarifas variadas: en Puerto Vallarta, el destino más caro, la noche puede costar entre 125 y 156 dólares (2 mil 400 a 3 mil 070 pesos), mientras que para las zonas de Guadalajara y Zapopan, las estancias tienen un valor promedio de entre 50 y 55 dólares (entre 960 y mil 060 pesos).

Para quienes rentan en Puerto Vallarta, las ganancias anuales son de aproximadamente mil 585 dólares (30 mil 680 pesos), en Guadalajara de 673 dólares (13 mil pesos) y en Zapopan de 628 dólares (12 mil 150 pesos).

En cuarto lugar aparece Guerrero, con 9 mil 717 espacios activos en renta, distribuidos en Acapulco (7 mil 283) y Zihuatanejo (2 mil 434), que llegan a tener costos de hasta 134 dólares por noche (2 mil 590 pesos). Con una ocupación promedio del 35%, dejan a los anfitriones ganancias de hasta mil dólares anuales (19 mil 350 pesos).

Con un solo destino, Baja California Sur es el quinto estado con más espacios en renta para el turismo y el que cuenta con las tarifas más altas. Tan solo en Cabo San Lucas hay 5 mil 962 alojamientos, con un costo promedio de 295 dólares (5 mil 700 pesos) por noche, que dejan ganancias de hasta 3 mil 662 dólares (70 mil 890 pesos) anuales.

Según los datos de AirDNA, los alojamientos más económicos se pueden encontrar en Querétaro (38 dólares o 735 pesos), Puebla (39 dólares o 755 pesos), así como en León, Guanajuato, y San Cristóbal de las Casas, Chiapas (40 dólares o 770 pesos).

Aliado del turismo sin regulaciones

En diciembre de 2020, Airbnb lanzó el programa “México por Tierra”, con el apoyo de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), la World Wildlife Foundation y la Federación Mexicana de Asociaciones Turísticas (Fematur), con el objetivo de generar “rutas” para el turismo a lo largo de distintas regiones del país.

Según un análisis de la organización Gatitos contra la Desigualdad, aunque esta iniciativa tiene como fin la promoción turística —por lo que ha recibido apoyo gubernamental—, también tiene un efecto adverso en el mercado de la vivienda, pues al no tener regulaciones en cuanto al número de espacios que pueden ofertarse para rentas de corta estancia ni topes en las tarifas, encarece los precios del alquiler y la venta de propiedades.

Hasta ahora, 12 estados se han sumado a esta estrategia —de manera indirecta—, lo que ocurrió de forma paralela a la negociación de acuerdos para la recolección del impuesto sobre el hospedaje, que oscila en 3%. Estas entidades son Sinaloa, Querétaro, CDMX, Quintana Roo, Estado de México, Jalisco, Oaxaca, Baja California, Guerrero, Yucatán, Baja California Sur y Colima.

Lee: “No más gentrificación o habrá revolución”: ciudadanos protestan contra acuerdo entre CDMX y Airbnb

Apenas el 26 de octubre, el Gobierno de la CDMX anunció que suscribió un acuerdo con Airbnb y la Unesco para promover a la capital como un destino turístico enfocado en extranjeros que realizan trabajo vía remota o nómadas digitales, aunque —según Gatitos contra la Desigualdad— este y los otros convenios que pueda suscribir la empresa con autoridades locales podrían resultar en favores, concesiones o medidas que busquen beneficiar a la compañía, que ya anunció que el siguiente destino con el que sostendrá un convenio de promoción estatal es Yucatán.

De acuerdo con el colectivo de académicos, diversas investigaciones han demostrado que Airbnb, por su modelo de negocios y desregulación, acapara viviendas en masa y aumenta el costo de vida para las comunidades, lo que en ciudades como Barcelona, Londres, París y Nueva York ha llevado a los gobiernos a buscar medidas para limitar su impacto. Esto no está ocurriendo en México, donde algunos vecinos ya han sido expulsados de edificios cuyos dueños buscan sumarse a la plataforma.

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