'Los mexicanos sueñan con ser como Finlandia, pero sin pagar impuestos'
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'Los mexicanos sueñan con ser como Finlandia, pero sin pagar impuestos como los finlandeses'

Un estudio que indaga en la percepción de los mexicanos sobre la desigualdad, muestra una paradoja entre sus aspiraciones y lo que están dispuestos a contribuir personalmente para transformar la sociedad, dicen los autores.
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24 de mayo, 2021
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Monedas mexicanas

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Los mexicanos aspiran a vivir en un país con menos desigualdad social, dicen los investigadores, pero no conectan esa aspiración con el sistema impositivo.

Habla como mexicana porque ha vivido más de una década en ese país, pero no lo es.

Nació en Dinamarca, creció en distintos países europeos e hizo su doctorado en la Universidad de Cambridge, Reino Unido. Alice Krozer conoce de la intersección entre América Latina y Europa y se ha especializado en estudios sobre desigualdad, elites y percepciones sociales.

Precisamente de esos temas trata la investigación hecha junto a Raymundo Campos-Vazquez, Aurora Ramírez-Álvarez, Rodolfo de la Torre y Roberto-Velez-Grajales. El foco estuvo puesto en las percepciones de los mexicanos.

“La gente quiere menos desigualdad, pero no quiere pagar más impuestos”, dice la investigadora del Colegio de México. “Es una especie de paradoja entre lo que te gustaría y lo que estás dispuesto a sacrificar“.

Es cierto que en México existe una imagen negativa de los impuestos porque muchas personas creen que al final de cuentas los beneficios no llegan a los sectores más vulnerables, apunta.

Pero cuando se les preguntó sobre un escenario hipotético en relación a cuánto estarían dispuestos a contribuir para acabar con la pobreza y la desigualdad -sin mencionar el tema impositivo- la respuesta no fue muy generosa, especialmente en los sectores más ricos de la población.


Ustedes hicieron un estudio de cómo los mexicanos perciben la desigualdad y la movilidad social en su país. ¿Cuáles fueron las principales conclusiones de la investigación?

Una de las conclusiones es que la gente sí sabe que hay mucha desigualdad en México. Esa percepción es bastante cercana a las mediciones. Y lo mismo sobre la pobreza.

Pero la gente tiene una idea muy diferente sobre lo que es la riqueza y lo que es la movilidad social. En la riqueza sobreestiman cuánta gente rica realmente existe.

Alice Krozer

Alice Krozer
Alice Krozer sostiene que los mexicanos creen que hay mucha más movilidad social de la que existe.

En cuanto a la movilidad social, la gente cree que es mucho mayor. Piensan que un 30% de los que nacen pobres van a llegar a ser ricos. Y eso no es así. De 100 personas que nacen en la pobreza, solo dos personas logran llegar al sector de ingresos más altos. Es una discrepancia enorme entre la percepción y la realidad.

La otra conclusión importante es que la gente no asocia el sistema de impuestos con la redistribución. La gente quiere menos desigualdad, pero no quiere pagar más impuestos. No hacen una conexión entre las dos cosas. No piensan que los impuestos pueden ser una medida redistributiva.

El estudio indica que los mexicanos estarían dispuestos a contribuir con un 10% de sus ingresos para disminuir la desigualdad y la pobreza. ¿Cómo varía según el estrato social al que le hicieron la pregunta?

Hay una pregunta que dice: si te diera un ingreso de mil pesos y te dijera que con una vara mágica voy a hacer desaparecer la pobreza y la desigualdad, ¿cuánto estarías dispuesto a dar de esos mil pesos?

Mexicanos

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De 100 mexicanos que viven en la pobreza, solo dos llegan a los sectores más altos de ingresos, explica Krozer.

En México los más pobres dijeron que estarían dispuestos a contribuir con un 15%, mientras que las personas con más riqueza dijeron que darían un 7,5% en promedio. Eso nos quiere decir que a los que tienen ingresos más altos les preocupa menos el problema.

¿Por qué les preocupa menos el problema?

Puede ser por razones personales en el sentido que no están conscientes del sufrimiento que provoca la desigualdad, aunque también puede tener que ver con ideales éticos. Pero esa pregunta específica no fue parte del estudio.

Cuando preguntaron sobre la disposición a contribuir en este escenario hipotético, no preguntaron por cuánto estaban dispuestos a pagar en impuestos…

No, fueron preguntas separadas.

Cuando preguntaron específicamente por pagar más impuestos para disminuir la desigualdad y la pobreza… ¿detectaron que algunos no quieren pagar más impuestos porque no creen que son eficientes, es decir, porque los recursos no llegan realmente a los más vulnerables?

Las personas con altos ingresos solían decir, yo pago muchos impuestos, no voy a pagar más. Les preguntamos cuánto cree usted que paga ahora de impuestos a la renta.

Y todos, sin importar el nivel socioeconómico, respondieron 40%. Eso es muy por arriba de lo que se paga hoy en México.

¿Y cuánto se paga de impuestos a la renta en México?

Depende, pero en promedio un 22%. Pero todos piensan que pagan 40%. Después les preguntamos cuánto desearían pagar. Y todos contestaron alrededor del 22%, que es lo que se paga en la realidad. Esa es la ironía.

Mexicanos

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La gente de todos los grupos socioeconómicos cree que paga un 40% de impuesto a la renta y eso no es así, dice la investigadora.

Después les preguntamos cuál sería su tasa de impuesto ideal para las personas ricas, para las que tienen un ingreso medio y para las personas pobres. La mayoría dijo que su tasa ideal para los pobres sería como un 14%, para los sectores medios un 22%.

Pero para los ricos, las personas con menos ingresos dijeron que deberían pagar más, mientras que las personas más ricas dijeron que ellos deberían pagar menos.

¿Cuánto pagan los más ricos?

Nominalmente deberían de pagar cerca de un 35%, pero en la realidad solo pagan 18%

¿Por qué?

Hay varios factores que incluyen evasión, elusión, exenciones…

¿Cómo se define una persona rica en México?

No existe una categoría de rico como tal. Comúnmente en los estudios económicos se usa, por ejemplo, la medición del 1%. En México el 1% con mayores ingresos gana cerca de 150.000 pesos mensuales.

¿Y en el otro extremo?

En México cerca de la mitad de la población vive en la pobreza. Y si a eso le sumamos la población con vulnerabilidades, llegamos a un 80%. Es decir, hay muy poco margen para tener un ingreso medio.

Mexicana tejiendo

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Cerca de la mitad de los mexicanos vive en la pobreza.

Y en ese nivel de pobrez, aún no está incluido el efecto de la pandemia.

En general, ¿podemos decir que los mexicanos quisieran tener menos desigualdad, pero no están dispuestos a pagar más impuestos?

Sí. Lo que muestra el estudio es que la gente no hace la conexión entre desigualdad y el pago de impuestos. En México hay una imagen muy negativa de los impuestos.

Pero eso tendrá algún sustento real, dados los niveles de corrupción que históricamente han existido en el país…

Esa mala imagen no es casual. Por muchas décadas ha sido muy mal visto el pago de impuestos. Eso tiene que ver con cuestiones ideológicas y con cuestiones prácticas.

Auto rojo

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Según Krozer México es uno de los países más desiguales del mundo.

La gente se pregunta qué tanto ayuda el pago de impuestos a los más pobres, o qué tanto ayudan los impuestos si no hay un buen sistema gratuito de salud pública o educacional.

En el estudio usted dice que el pago de impuestos es la mejor herramienta para disminuir la desigualdad. Pero si la gente desconfía y no ve los beneficios sociales de pagar impuestos, quizás se justifica esa idea negativa. ¿Cuál es su opinión?

Seguramente una parte importante de los impuestos va a lugares donde no deberían ir, llámese ineficiencia, corrupción, o lo que sea. Pero yo creo que no por eso hay que tener una idea negativa de los impuestos.

También está la visión de que el Estado no debería intervenir en los temas de redistribución. Hay una visión conservadora de tener un Estado pequeño.

En países escandinavos, por ejemplo, se paga tres o cuatro veces más de lo que se paga en impuestos acá. Ellos también se quejan de los impuestos, pero a un nivel muy distinto. Dicen no quiero pagar 48% de mis ingresos, prefiero pagar 40% o 45%.

Pero en México y en Latinoamérica en general no están tan claros los beneficios del sistema tributario

Es que entre las personas con más riqueza, hay muchos que no están de acuerdo con que la salud y la educación deberían ser para todos. Más allá de que no se vean los beneficios, hay una idea sobre el rol del Estado.

Ustedes midieron la desigualdad usando el Índice de Gini y descubrieron que a los mexicanos les gustaría tener una desigualdad como la de Finlandia…

Les mostramos escenarios sobre desigualdad y les preguntamos cuál sería la situación ideal. México tiene un Gini de 0,5. Ellos contestaron que sería ideal un Gini de 0,3 o de 0,20, como el de Finlandia. Obviamente no les preguntamos sobre el Gini, pero les mostramos unas gráficas para que eligieran el sistema ideal.

Finlandeses

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En las encuestas los mexicanos expresaron su deseo de tener un nivel desigualdad que es equivalente al que existe en Finlandia.

Cerca de la mitad de los encuestados dijo que le gustaría tener una desigualdad equivalente a la de Finlandia, es decir, un 0,2. Eso nos dice que la gente no quiere vivir en un país tan desigual. La gente sí quiere una sociedad más igualitaria. Y los países escandinavos suelen ser como una utopía.

Obviamente las cosas no funcionan perfectas en esos países. Yo he crecido en Dinamarca y sé que tampoco las cosas son ideales ahí. Aunque lo que quieren los mexicanos, a lo que aspiran, es a tener una sociedad más justa, con mayores oportunidades.

Pero sin pagar más impuestos…

Es que los mexicanos sueñan con ser como Finlandia, pero sin pagar impuestos como los finlandeses.

La idea de querer ser como un país escandinavo, en cuanto a tener menos desigualdad, termina ahí.

Ser un país escandinavo implica pagar cerca de la mitad de tus ingresos en impuestos en los tramos más altos.

La tasa mínima del impuesto a la renta, por ejemplo en Dinamarca, empieza en un 36%. Y eso es equivalente a la tasa máxima en México.

Después de esta investigación, ¿qué sensación le queda más allá de lo académico?

Me quedaron muchas más preguntas. Entonces conseguimos más financiamiento y ahora estamos a punto de salir al terreno para seguir investigando estos temas.

Helsinki, Finlandia

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“Ser un país escandinavo implica pagar cerca de la mitad de tus ingresos en impuestos en los tramos más altos”, dice Krozer.

Y me quedé pensando cómo se puede convencer a la gente de que es buena idea pagar más impuestos, o al menos tener un sistema impositivo más progresivo para disminuir la desigualdad.

Urge hacer algo sobre este tema. Con la pandemia, ahora más que nunca se necesitan más ingresos. Y como México es uno de los países con mayor desigualdad en el mundo y con menor movilidad social, es importante hacer algo.


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Con presupuesto insuficiente, IMSS-Bienestar se enfrenta al reto de atender a 60 millones de personas

Expertos advierten que no es claro de dónde saldrán los recursos, personal e infraestructura para hacerse cargo de un universo de personas aun más grande que los que hoy son derechohabientes del Seguro Social.
5 de mayo, 2022
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En México hay 65 millones 842 mil 478 personas que carecen de cobertura de salud y será el IMSS-Bienestar quien tendrá que encargarse de ellas, luego de que el presidente Andrés Manuel López Obrador decidió que este organismo sustituya al Instituto de Salud para el Bienestar (Insabi). Para cumplir la meta, el programa IMSS-Bienestar deberá dar cobertura a casi 20 millones de personas más que las que atiende actualmente la institución más grande de salud del país, el Seguro Social.

Hasta antes de esta transformación, IMSS-Bienestar daba cobertura a 11 millones de personas que vivían en zonas urbanas y rurales marginadas de 19 estados. La estrategia del gobierno multiplicará por seis el universo de posibles pacientes y lo obligará a extenderse a las 32 entidades federativas. 

Ni el Instituto Mexicano del Seguir Social (IMSS), la institución con el universo mas grande de derechohabientes; y que opera, en su mayoría, con recursos que provienen de las cuotas de los trabajadores, alcanza esa cobertura. Sus afiliados suman poco más de 40 millones.

Expertos advierten que no está claro de dónde saldrán los recursos, personal e infraestructura para hacerse cargo de un universo de personas aun más grande que los que hoy son derechohabientes del Seguro Social.

En Nayarit, por ejemplo, el primer estado donde ya fue sustituido el Insabi, el IMSS-Bienestar atendía, antes del relevo, a 21 mil personas. Ahora debe hacerse cargo de un universo de 619 mil 422 ciudadanos sin seguridad social.

En Tlaxcala, donde ya se firmó el acuerdo para transferir los servicios de salud estatales, el organismo atendía solo a 4 mil 519 personas y ahora deberá atender a 887 mil 927. 

Hasta el momento hay 15 estados en alguna fase de implementación del modelo: Nayarit, Tlaxcala y Colima, donde ya se firmaron los acuerdos para la implementación y se iniciaron las mesas de trabajo.

En Ciudad de México, Campeche, Baja California Sur, Durango, Michoacán, Morelos, Oaxaca, Sonora, Sinaloa, Veracruz, Zacatecas y San Luis Potosí, están en fases iniciales como el levantamiento de los censos para ver el personal y la infraestructura con la que se cuenta para operar.

También puedes leer: AMLO: Nuevo sistema de salud funcionará óptimamente en 2023e

En los estados donde están en alguna fase de integración al IMSS-Bienestar hay 11 millones 626 mil 818 personas no afiliadas, más 11 millones 377 personas afiliadas al Insabi. En total serán 22 millones 627 mil 195 personas a las que deberá atender este organismo, de acuerdo con lo prometido por el presidente Andrés Manuel López Obrador en su conferencia matutina del martes 26 de abril.

Ante este panorama, el programa deberá atender  a 42.4% más de la población que tiene el Seguro Social en esos lugares.

 

IMSS-Bienestar: Un panorama complicado

Cuando se instauró toda la reforma para crear el Insabi, y se eliminó el Seguro Popular, explica Óscar Estrada, especialista en sistemas de salud y profesor de la Universidad de Guadalajara, uno de los puntos clave fue que se eliminaba la póliza de afiliación y cualquier persona era entonces potencial derechohabiente del Instituto.

Aunque sobre el papel se amplió la cobertura, la carencia por acceso a servicios de salud aumentó a 35 millones de personas, por lo que el reto es más complicado, ya que se enfrenta a un aumento dramático de usuarios.

Al respecto, Andrea Larios Campos, investigadora en el programa de justicia fiscal en Fundar, señala que se está frente a una situación muy complicada, puesto que se trata de atender justo a una población mayor a la que ya atiende la institución de salud más grande del país, “y que ya sabemos todas problemáticas que tiene el propio IMSS, en cuanto a los tiempos de espera y la provisión de recetas”.  

Faltará dinero

Además de más población, Zoé Robledo, director del IMSS, dijo que se ampliarán los servicios, pues la apuesta del gobierno federal es fortalecer en los estados el primer nivel de atención y, sobre todo, el segundo, para evitar que las personas deban canalizarse a los institutos nacionales y hospitales de alta especialidad, de los que hay muy pocos en las entidades. 

Pese al ambicioso reto, hasta el momento no se ha presentado un plan general de cómo se va a lograr toda esta transformación, ni las fases de implementación en los estados o de dónde se va a obtener el presupuesto. 

“Si están pensando en ampliar los servicios de esa manera, el riesgo es superior; incluso el IMSS, con las cuotas que cobra, ya presenta déficits en sus resultados. Por ejemplo, la tasa de atención y el gasto de bolsillo que tienen sus derechohabientes no es bajo. Y no dicen de dónde saldrá el presupuesto para esto”, explica Judith Senyasen Méndez, coordinadora de Salud y Finanzas Públicas del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP).

Para esta transformación se invertirán 200 mil millones de pesos. A esto hay que sumarle los recursos del Fondo de Aportaciones para los Servicios de Salud a los estados, FASSA, (que tiene este 2022, 117 mil 537 millones de pesos), los del programa Medicamentos Gratuitos (con 77 mil 573 millones de pesos), los de Atención a la Salud del Insabi (18 mil 333 millones) y los de Fortalecimiento a la Atención Médica (862 millones de pesos). En total son 214 mil 305 millones de pesos, presupuesto que Senyasen Méndez considera insuficiente.

“Si se pretende cubrir a más población con más servicios, se va a requerir más dinero y no hay espacio fiscal para aumentar presupuesto”, explica Senyasen Méndez. 

En términos presupuestales no se ha hecho público un aumento para ejecutar este plan tan ambicioso y el Fondo de Protección contra Gastos Catastróficos (que se destinaba para atender enfermedades con altos gastos) se ha usado como caja chica para la compra de vacunas y para aumentar el gasto en salud, explicó Óscar Estrada, de la Universidad de Guadalajara.

Larios Campos, de Fundar, explica que tomando como referencia lo que se asignó al Insabi, es un presupuesto menor al del IMSS, si solo eso pasa ahora al IMSS-Bienestar, con casi 20 millones de personas más por atender, el principal reto será la insuficiencia presupuestaria.

El reto de sumar hospitales

Además de atender más gente y ofrecer más servicios, el programa se enfrentará al reto de seguir sumando hospitales, ya sea generales o de especialidad.

De acuerdo con el Reglamento de la Ley General de Salud en Materia de Prestación de Servicios de Atención Médica, los hospitales se clasifican, por su grado de complejidad y poder de resolución, en: Hospital General, establecimiento de segundo o tercer nivel para la atención de pacientes en las cuatro especialidades básicas de la medicina: cirugía general, gíneco-bbstetricia, medicina interna, pediatría y otras especialidades complementarias y de apoyo derivadas de las mismas, que prestan servicios de urgencias, consulta externa y hospitalización. 

En tanto que un hospital de especialidades es el establecimiento de segundo y tercer nivel para la atención de pacientes, de una o varias especialidades médicas, quirúrgicas o médico-quirúrgicas que presta servicios de urgencias, consulta externa, hospitalización.

La diferencia con los de segundo nivel es que estos son más especializados en padecimientos más complejos y cuentan con personal más especializado y equipos más sofisticados. 

La reglamentación de la Ley General de Salud y de la Secretaría de Salud no marca una lista de subespecialidades que se deban atender en cada nivel, ni un número de camas o de personal de salud. 

El IMSS sí tiene esta diferencia, en su manual de operación de hospitales de segundo nivel, que se dividen en categoría A, B, C y D, dependiendo justo de las subespecialidades, el número de camas y el personal. 

De acuerdo con el Catálogo de Establecimientos de Salud de la Dirección General de Información en Salud, en el país hay 898 hospitales de segundo nivel, que son los que atienden por lo menos las cuatro especialidades básicas: Ginecología y obstetricia, Pediatría, Medicina interna y Cirugía general y las subespecialidades que de aquí se puedan desprender. 

Hay además en el país 17 mil 179 unidades de primer nivel, que son las de primer contacto, que dan atención ambulatoria. No hay tampoco en la normativa de la Secretaría de Salud un número de consultorios obligado ni de personal para estos establecimientos. 

De tercer nivel hay 132 hospitales en todo el país, 99 son de las secretarias estatales de salud y algunos especializados en atención a la mujer o a las infancias. 

En los 15 estados que están en alguna fase de integración hay 349 hospitales de segundo nivel, 6 mil 423 de primer nivel; y 49 de tercer nivel. 

En Nayarit hay 19 hospitales de segundo nivel de la Secretaría de Salud estatal y los servicios del estado.El que más camas tiene es el Hospital Civil, con 211. De especialidades y subespecialidades tiene neonatología, cuidados intensivos, urología, traumatología, reumatología, consulta externa de especialidades, psiquiatría, otorrino, ortopedia, oftalmología, neurología, neumología, entre otras. Este tiene la categoría de los de segundo nivel clase A (la más alta) de los del IMSS.

El IMSS tiene ocho hospitales de segundo nivel en Nayarit, el más grande cuenta con 164 camas y tiene todas las especialidades y subespecialidades del anterior, además de oncología, que no tiene el Hospital Civil. 

En Tlaxcala hay 13 de segundo nivel de la Secretaría de Salud estatal y los servicios del estado, 246 de primer nivel y 1 de tercer nivel. Este de tercer nivel es el Hospital de la Mujer y tiene 98 camas en total. Tiene medicina preventiva, urgencias, psiquiatría, pediatría, epidemiología, urgencias, neonatología. 

En tanto que el más grande de los de segundo nivel de la Secretaría de Salud estatal tiene 142 camas. Es el Hospital General Regional Emilio Sánchez Piedras. Tiene Cirugía, pediatría, Gineco-obstetricia, urgencias, medicina interna, urología, psiquiatría, otorrinolaringología, oncología. Del IMSS hay tres en operación de segundo nivel, el más grande con 102 camas. 

 

 

 

 

 

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