México y EU: la otra epidemia que los hace más vulnerables al COVID-19
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Getty Images

México y EU: la otra epidemia que hace a estos dos países más vulnerables al COVID-19

Las autoridades sanitarias de ambos países han puesto la alerta sobre una realidad que afecta a buena parte de su población y que está detrás de muchas de las condiciones de salud de alto riesgo ante el COVID-19.
Getty Images
6 de abril, 2020
Comparte

No solo los adultos mayores: en México y Estados Unidos hay enfermedades extendidas que hacen de quienes las sufren otro grupo vulnerable muy a tener en cuenta en la actual pandemia del coronavirus.

“Literalmente, el sobrepeso nos pesa, la obesidad nos pesa poblacionalmente y hoy enfrentamos una epidemia de covid-19 con estos estragos prolongados de la mala alimentación”, reconoció este sábado el subsecretario de Salud mexicano, Hugo López-Gatell.

En efecto, junto a EE.UU., México tiene el dudoso honor de estar en lo más alto del ranking mundial de países con la mayor tasa de obesidad entre adultos.

Y este factor de riesgo, estrechamente ligado a enfermedades como diabetes o hipertensión, ha sido confirmado por expertos como el caldo de cultivo perfecto para disminuir la resistencia de quienes lo padecen frente al coronavirus.

Las cifras hablan por sí solas. De las muertes confirmadas oficialmente por coronavirus hasta este domingo (más de 9.000 en EE.UU. y 94 en México, a donde el virus llegó cinco semanas más tarde) un número considerable de las víctimas eran obesas o tenían afecciones relacionadas.

Pero ¿qué es lo que hace la obesidad en el organismo de estas personas para volverlas menos inmunes al covid-19? ¿Y hay algo que puedan hacer para compensar esa mayor vulnerabilidad?

Líderes en el mundo

Con más del 30% de sus poblaciones afectadas, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) sitúa a EE.UU. y México en primer y segundo lugar del mundo en cuanto a su tasa de obesidad, es decir, de personas con un índice de masa corporal (IMC) superior a 30.

Pero si sumamos a las personas con sobrepeso (IMC mayor a 25), las cifras son aún más alarmantes: en México estaríamos hablando del 75,2% de la población, según la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición de 2018.

EE.UU, por su parte, alcanzó un nivel histórico de obesidad al concentrar tasas de obesidad superiores al 35% en nueve de sus estados, según un informe presentado el año pasado por la organización de políticas sanitarias Trust for America’s Health.

Países con mayor tasa de obesidad. (porcentaje de población, mayores de 14 años). .

Conscientes de esta realidad, las autoridades sanitarias de ambos países levantaron la alarma casi desde el inicio de la crisis del coronavirus.

“Tenemos una población con una salud crónicamente deteriorada, la magnitud de la epidemia de obesidad, de sobrepeso, de diabetes y con ellas un conjunto de enfermedades crónicas como la hipertensión, que están asociadas con las mismas causas nos pesa”, dijo el subsecretario López-Gatell.

“México, a diferencia de otros países, tiene una altísima tasa de diabetes mellitus tipo 2, una tasa de obesidad que está asociada con hipertensión, con problemas respiratorios (…) entonces podríamos ver más casos aquí por esa razón”, coincidió el representante de OPS/OMS en México, Cristian Morales.

Los 10 países con más casos confirmados de contagio de covid-19*. . *Indicadores al 2 de abril, cuando se superó el millón de contagios confirmados..

También los Centros para la Prevención y Control de Enfermedades estadounidenses (CDC, por sus siglas en inglés) incluyeron a las personas con obesidad severa (IMC de 40 o superior) entre los grupos con más riesgo ante el covid-19.

No se equivocaron en sus predicciones. De los cerca de 100 fallecidos en México hasta el domingo, más del 35% vivía con obesidad, hipertensión o diabetes. Un gran número tenía dos o incluso tres comorbilidades asociadas.

Muertes por covid-19 en México según comorbilidad. (porcentaje, hasta el 5 de abril de 2020). .

En EE.UU., por su parte, el coronavirus ha sido mucho más letal en Nueva Orleans, donde se registra una tasa de muertes dos veces superior a la de Nueva York según destacó la agencia Reuters. Y los especialistas también apuntan a la obesidad de la ciudad de Luisiana como explicación.

¿Cómo les afecta el COVID-19?

“Es definitivamente preocupante el hecho de que pacientes con obesidad estén en mayor riesgo de tener complicaciones por infecciones de covid-19”, le dice a BBC Mundo Salim Virani, profesor de la Escuela de Medicina de Baylor en Houston, EE.UU.

La obesidad provoca un estado de inflamación crónica. Esto afecta al funcionamiento de las células del cuerpo y de sus superficies mucosas, que ven interrumpida su función de barrera protectora natural y facilitan el ataque de virus como el COVID-19.

Pero también tiene efectos negativos sobre el sistema inmune, como la disminución en la producción de proteínas vitales para defender al cuerpo contra posibles infecciones.

Como explica el cirujano bariatra mexicano José Antonio Castañeda, el covid-19 entra al organismo adhiriéndose a la enzima convertidora de angiotensina, principalmente ubicada en pulmones, riñones y vasos sanguíneos.

Mujer obesa

AFP
Más del 75% de la población de México tiene sobrepeso.

Esta enzima se encuentra incrementada en pacientes con diabetes, lo que facilita la entrada e infección en ellos del nuevo coronavirus.

El doctor Virani, miembro del Colegio Estadounidense de Cardiología, añade también cómo quienes sufren obesidad severa pueden tener afectados sus pulmones para respirar con normalidad, o incluso sufrir apnea del sueño y tener problemas de oxigenación.

Mark Lazarovich, especialista en inmunología del Centro Médico de la Universidad de Vermont en EE.UU., destaca que algunos estudios sobre efectos de la obesidad en la influenza sugieren que este factor de riesgo puede prolongar el tiempo que los virus se mantiene en la persona.

Mujer con mascarilla frente a bandera estadounidense.

Getty Images
EE.UU. ya superó en número de casos de coronavirus a China, donde se originó el brote.

“Esto potencialmente incrementa el tiempo en que pueden contagiar la enfermedad a otras y aumenta el tiempo necesario para tratar casos serios en los hospitales”, compara con el coronavirus actual, preguntado por BBC Mundo.

El doctor Castañeda, quien ha tratado a pacientes con obesidad durante los últimos 15 años, subraya cómo no solo son los más vulnerables a sufrir contagios sino que “el problema es lo difícil que son de tratar una vez que han adquirido el virus.

“Son pacientes que pueden estar días o meses tratando de combatir la infección”.

Hombre obeso

Getty Images
La obesidad incluso puede aumentar el tiempo en que una persona puede transmitir un virus a otra, según varios estudios.

La obesidad está generalmente detrás de muchas de las condiciones preexistentes que se han definido como de alto riesgo ante el posible contagio de coronavirus.

Así, se trata de un factor de riesgo conocido para el desarrollo de hipertensión y enfermedades cardiovasculares. Al mismo tiempo, algunos estudios apuntan a que las personas obesas tienen tres veces más riesgo de padecer diabetes.

“Están totalmente relacionadas. Siempre van de la mano”, dice Castañeda, quien realizó varias cirugías para ayudar a perder peso a Juan Pedro Franco, un joven mexicano que fue distinguido en su día con el récord Guinness como el hombre más obeso del mundo.

El gobierno de México estima que el 90% de los casos de diabetes mellitus tipo 2 en el país son atribuibles al sobrepeso y la obesidad. Enfermedades del corazón y la diabetes son las primeras causas de muerte entre la población mexicana.

¿Cómo pueden cuidarse del coronavirus?

Consciente de esta mayor vulnerabilidad, el Instituto Mexicano del Seguro Social hizo un llamado específico a las personas con obesidad a quedarse en casa. En México no existe toque de queda o cuarentena obligatoria.

Además de las recomendaciones genéricas de lavado de manos y de mantener distancia respecto a otras personas, los expertos recuerdan que este grupo debe extremar las medidas de prevención por contar con un sistema inmunológico más debilitado.

Por ello, se les aconsejó llevar una alimentación que contribuya a aumentar sus defensas y procurar estar activos en casa haciendo ejercicio, baile o gimnasia.

Una mujer haciendo planchas con las piernas apoyadas en un sofá.

Getty Images
Hacer ejercicio durante el aislamiento en casa es recomendado para toda la población, pero muy especialmente para las personas con obesidad.

“El diabético deberá chequear su dieta y su glucosa. El hipertenso chequeará su presión y seguirá un consumo bajo en sal. Y el paciente con obesidad debería empezar a concientizarse haciendo actividades físicas, empezando a comer bien y cuidándose”, explica Castañeda.

La obesidad en EE.UU. y México es un grave problema que viene de lejos y que, a juzgar por las cifras, no deja de empeorar debido al enquistamiento de hábitos y rutinas en la población.

“Comemos demasiado y nos movemos demasiado poco”, resume el doctor Lazarovich.

Según el gobierno de México, la mitad de las 600.000 muertes registradas cada año en el país están relacionadas con una mala alimentación, especialmente por exceso de sal, grasa, azúcar y calorías.

En opinión de la organización mexicana El Poder del Consumidor, estas enfermedades se han recrudecido en el país debido al incremento en el consumo de productos ultraprocesados y la falta de políticas públicas para prevenir este consumo.

“A veces se le atribuye una responsabilidad al individuo sobre lo que come, pero en realidad la causa principal es qué alimentos están disponibles, y en México tenemos una monstruosa y monumental sobreoferta de alimentos industrializados de muy bajo valor nutricional y altísimo poder calórico”, declaró el subsecretario López-Gatell.

Sea como fuere, los expertos esperan que la actual crisis deje al menos una lección aprendida como ganancia para la población aquejada de estas enfermedades.

“Por lo que está sucediendo, créeme que muchas personas tomarán conciencia en la manera de cómo prevenir estas enfermedades o, si ya las tienen, empezarán a tomar decisiones serias para su salud. Pero lo que esperamos es salir de todo esto”, concluye Castañeda.

Enlaces a más artículos sobre el coronavirus

BBC

Visita nuestra cobertura especial


Ahora puedes recibir notificaciones de BBC News Mundo. Descarga nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=BVgNytA9FNs

https://www.youtube.com/watch?v=N_i9OcJBtiQ

https://www.youtube.com/watch?v=0LMiekyc95A

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
Cuartoscuro

Los ciudadanos decidieron que era suficiente COVID y hospitales volvieron al caos: personal de salud

Los médicos y enfermeras apenas alcanzaron a tener un breve respiro cuando los hospitales se están volviendo a llenar en México. La sensación que tienen es de soledad frente a la epidemia.
Cuartoscuro
23 de noviembre, 2020
Comparte

El personal de salud en México está cansado y frustrado y se les nota en la voz. Hace unos meses, se les escuchaba a ratos un tono de enojo, que se acompañaba con un ritmo más rápido en las palabras, cuando hablaban de las personas que no respetaban el confinamiento, de sus amigos fallecidos por atender a los pacientes o de los días transcurridos con una sola mascarilla N95. Ahora hablan con un ritmo medio y un tono plano. No es resignación, es hartazgo, es el efecto de sentirse atrapados en una epidemia que no cede. 

Apenas habían tenido un breve respiro. Los hospitales registraban menos ingresos COVID. Ya se había iniciado el proceso de reconversión a la inversa en algunos, para volver a atender a los pacientes con enfermedades distintas al coronavirus y el ambiente en el interior de las instituciones iba perdiendo la atmósfera densa de una zona de contagio y muerte. 

Ahora el caos los está envolviendo de nuevo. Los casos de COVID que se registran cada día van en aumento, después de una ligera baja.

Lee: “Lo que se ha hecho ha dado resultados, ¿por qué cambiar?”: AMLO defiende estrategia contra COVID

El 10 de mayo, ya con la epidemia instalada a nivel nacional, se registraron en México, de acuerdo a datos de la Secretaría de Salud, 1,562 casos nuevos de COVID-19. Para el 30 de junio ya había 5,414, casi cuatro veces más, en menos de dos meses. 

El 1 de agosto, el día con más casos nuevos de COVID, hubo 9,556. Desde ese punto, la cifra empezó a bajar: en agosto y septiembre los números oscilaron entre 5 mil y 6 mil. El 13 de octubre hubo 4,295.

Pero entonces vino la subida, para el 31 de octubre ya eran otra vez 6,151 los casos nuevos de COVID; el 11 de noviembre fueron 7,646 y este viernes 20 se registraron en la base de datos de la Secretaría de Salud 6,426. 

Las cifras de julio no se han alcanzado, pero los casos muestran un oscilante repunte, con foco en estados del centro norte: Querétaro, Zacatecas, Nuevo León, Durango, Chihuahua, Coahuila y Ciudad de México. 

Hospitales de nuevo a tope

Elvira Luna, enfermera en el Hospital Central de la Ciudad de Chihuahua, dice que pocos días después de que el estado pasó a semáforo amarillo (el 28 de septiembre), los ingresos en esa institución se incrementaron al doble. 

La economía necesitaba recuperarse, dijeron los gobiernos locales y el federal, y los semáforos estatales dejaron el rojo, para pasar a naranja, amarillo y hasta verde, en el caso de Campeche. Una parte de la gente necesitaba salir, otra quería salir y salió. Volvió el tráfico en las grandes ciudades, los bares y las fiestas. No importó que la epidemia no registrara un descenso significativo. 

El Hospital Central de Chihuahua donde trabaja Elvira es estatal y desde el inicio de la pandemia se enfocó sólo en la atención de pacientes COVID, así que ahí en realidad la emergencia no pasó nunca, pero ahora ha vuelto a empeorar. 

Entérate: Por COVID, aumenta población con ingresos inferiores al valor de una canasta alimentaria: Coneval

“Ya llevamos ocho meses trabajando así, en la emergencia todo el tiempo, siete horas con el equipo de protección sin poder tomar agua, sin ir al baño”. Siete horas diarias por ocho meses metidos en un uniforme que asfixia y agota, tratando de salvar pacientes con los pulmones y otros órganos a medio reventar. 

Siete horas diarias por ya no se sabe cuánto tiempo más. Elvira dice que ya debieron empezar a enviar personas con COVID al Hospital Militar porque en el Central ya no cabían. 

El fin de semana pasado se abrieron afuera de ese hospital dos unidades móviles, dos carpas, donde se envía a los pacientes que van mejorando y están más estables, para en las salas quedarse con los críticos.

Samantha, a quien llamaremos así para reservar su identidad puesto que es una enfermera contratada por el Insabi para atender la emergencia y teme tener repercusiones en su trabajo, dice que en el Hospital General de México, en la capital del país, donde trabaja, la torre quirúrgica ya había dejado de recibir pacientes COVID y estaba retomando la atención de cirugías normales. 

“Yo ya estoy asignada a quirófano desde septiembre. Después de meses atendiendo a pacientes graves de COVID, viendo fallecimientos todos los días, ya estaba casi en la normalidad de un hospital. Ya solo una torre estaba reservada a COVID, ahora ya son tres otra vez y falta solo que se vuelva a reconvertir esta, la quirúrgica. Creemos que eso pasará pronto, en dos semanas”. 

Aurelia, también nombre ficticio, es enfermera en el Hospital General de Zona #47 del IMSS, en la CDMX, durante los peores meses de la pandemia estuvo en el área de urgencias COVID. Recuerda que en junio y julio había hasta 12 ingresos por día al hospital. Ella vivía entre el desgaste que es atender pacientes graves, el agobio del traje de protección y el miedo de contagiarse y contagiar a su hija de dos años. 

En agosto cuando los ingresos de las personas con COVID bajaron a cero en algunos días o a 1 o 2, la enviaron al área de hospitalización, ya con los pacientes regulares. 

“Ahora no sé qué vaya a pasar, han estado subiendo los ingresos por COVID a hasta siete por día, aún no llegamos a los niveles de junio y julio, pero está subiendo y ya el desgaste ha sido mucho”.  

También lo ha sido el riesgo. México es el país con más defunciones por COVID-19 entre los trabajadores de salud. De acuerdo con un informe de Amnistía Internacional, hasta agosto de 2020 habían muerto 1,320; en Estados Unidos, 1,077; en Reino Unido, 649 y en Brasil, 643 integrantes del personal sanitario. 

Arriba, abajo y otra vez arriba 

El 1 de abril de 2020, los datos del Sistema de Información de la Red IRAG, donde las instituciones están reportando su nivel de disponibilidad, indicaba que había solo 8 unidades médicas con 70% o más de ocupación en camas de hospitalización general y solo 2 con ese mismo nivel en camas con ventilador en Unidades de Cuidados Intensivos (UCI). Los hospitalizados por infección respiratoria aguda grave (IRAG) eran apenas 93. 

El 22 de abril, poco más de 20 días después, ya había más del triple de hospitales, 27, con 70% o más de ocupación en hospitalización general, y 14 con el mismo lleno en camas con ventilador en UCI. Los hospitalizados IRAG eran ya 2,857. 

Para el 20 de julio, los hospitales que reportaron 70% o más de ocupación en hospitalización general llegaron hasta los 222, más de 27 veces más que los de principios de abril, y 125 con ese nivel de lleno en camas con ventilador en UCI. Los pacientes IRAG alcanzaron los 16,142. 

Eran los días de esa atmósfera de muerte y miedo al contagio. Salas de espera vacías, pasillos por donde caminaban en silencio uno o dos de los integrantes del personal, los módulos de comida y las cafeterías cerrados. 

Eran los días en los que Janeth Cortés, jefa de enfermeras en el área de terapia intensiva del Hospital Juárez contó a Animal Político el dolor y la frustración de ver a los pacientes morir uno tras otro, pese al esfuerzo del equipo médico y la confianza que los enfermos les depositaban. 

“Tuve un paciente con el que estábamos platicando, riendo un poquito, eso fue cuando recién entré a la guardia. Pero al paso de las horas se fue agravando. Ya se estaba cansando porque no podía respirar. Había que intubarlo. Él decidió que sí. Me dijo que se ponía en nuestros manos y falleció”, las lágrimas interrumpieron la narración de Janeth en ese punto. 

El mismo dolor y frustración tenía el personal de todos los hospitales donde pacientes COVID fallecían de a cinco por turno, ante un virus que parecía indomable. El dolor y la rabia era también, es todavía, por sus compañeros infectados y fallecidos.

Después vino una leve tregua. Desde agosto los casos de COVID y los ingresos a los hospitales empezaron a bajar. Para el 10 octubre, ya se reportaba que los hospitales con 70% o más de ocupación eran 80, y 70 con ese nivel en camas con ventilador en UCI. Los pacientes IRAG descendieron a 8,693. 

Pero el descenso se interrumpió de pronto. Solo 10 días después, el 20 de octubre ya eran 109 los hospitales que reportaban 70% o más de ocupación en hospitalización general, 77 en camas con ventilador en UCI y 10, 396 hospitalizados IRAG. 

Lee más: Cómo el COVID-19 generará la mayor deuda pública mundial de la historia (y por qué no es necesariamente algo malo)

La movilidad se había incrementado en el país, la gente volvió a hacer muchas de sus actividades en el espacio público y eso se reflejó en los ingresos a hospital. 

A principios de mayo, de acuerdo a los registros de Facebook presentados por la Secretaría de Salud, la movilidad en Chihuahua, por ejemplo, había bajado alrededor de 45%, a finales de agosto ya era hasta 15% más alta que en los meses de enero y febrero, previos a la pandemia. 

En Durango pasó algo muy similar y también en Aguascalientes, Coahuila, Nuevo León y Querétaro. 

En la CDMX, la gente salió, pero menos. A principios de mayo, la movilidad en la capital cayó más de 65%. A partir de entonces ha ido a la alza, con su punto más elevado en la primera semana de noviembre cuando ya solo era 20% menor que en enero o febrero de 2020. 

Carolina Gómez Moreno, médico adscrito al área de urgencias del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán (INCMNSZ), decía hace un mes, a mediados de octubre, en referencia a que la actividad había vuelto casi a la normalidad y la gente andaba en la calle, “es como si el resto del mundo hubiera seguido con su vida y nosotros estamos aquí, como si nada más nosotros siguiéramos en la pandemia, yo sé que la realidad no es así, pero parece que la gente ya decidió que ya tuvo suficiente”.

La médica estaba ya frustrada. “Ver a la gente salir, si me da como el sentimiento de no manches yo no he visto a mis papás (viven en Aguascalientes), no he visto a mi mamá, no he ido a ver a mi familia en tantos meses por ser empático, por no estar regando el virus, y la gente sale así como si nada, eso sí me da mucho sentimiento”.

Para el 21 de noviembre había ya 145 hospitales reportando 70% o más de ocupación, 78 con el mismo nivel en camas con ventilador en UCI y 12, 083 pacientes IRAG. 

Samantha, la enfermera del Hospital General en la CDMX, dice que ella y sus compañeros esperan otro repunte, por culpa del Buen Fin. 

“Cuéntale dos semanas a partir de las filas por el Buen Fin y seguro ya estamos llenos, en menos de dos semanas las terapias de las cuatro torres del hospital ya serán COVID de nuevo”, dice la enfermera con tono de resignación. 

Eso del Buen Fin debieron pararlo, dice, “pero pues hay intereses políticos y económicos ahí. Y nosotros, sobretodo, los contratados por Insabi seremos de nuevo la carne de cañón frente al virus y para qué, para que sigan sin darnos la plaza y no nos paguen ni prima por trabajar domingos y días festivos”. 

Aurelia, la enfermera del IMSS, dice que frente al repunte siente mucha frustración. “Parece que a la gente no le importa lo que pasa aquí en los hospitales y es desgastante. Nosotros nos restringimos de salir para no arriesgar a los demás, no arriesgar a nuestra familia. Un compañero enfermero falleció por COVID, tenía 37 años, era joven, sano y dejó a una niña, parece que a nadie le importa eso”. 

El poco consuelo que hay en estos días entre el personal de salud es que el repunte de contagios no va a la par de un repunte en muertes. 

La gente está llegando antes al hospital, dice Elvira, eso nos da un mayor margen al personal sanitario para salvarles la vida.

En los primeros meses de la epidemia, dice, “los pacientes llegaban ya cuando estaban muy complicados, directos a la intubación. Ahorita ya tienen más conocimiento sobre la enfermedad y llegan menos graves, eso nos abre las posibilidades de salvarlos. Por ejemplo si vemos que un paciente se está agravando, le avisamos al médico y se valora si es candidato a intubarse de forma oportuna, en lugar de que esté tan grave que llegué al paro respiratorio aun con el soporte o de que muera en la intubación”.

Entre las estrategias del gobierno para ampliar la atención a los afectados, el martes 17 de noviembre en la conferencia del presidente Andrés Manuel López Obrador anunció que se ampliaba el convenio con hospitales privados, esta vez no solo para transferir a pacientes no COVID, como en los meses anteriores, sino también para atender a personas afectadas por el coronavirus. 

“Se ha optado para que en hospitales privados se atienda también a enfermos graves de COVID. Esto no se contempló en la primera etapa del convenio, se atendían a enfermos de otros padecimientos en hospitales privados para liberar espacios, camas, en los hospitales públicos y atender a enfermos de COVID”, dijo el presidente. 

La ampliación del convenio le permitirá al sector salud disponer de 150 camas en 50 hospitales privados. Se espera que la medida ayude a quitar presión en las instituciones públicas, mientras hospitales temporales como el del Citibanamex reportan lleno total en sus camas con ventilador.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.