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3 factores que explican por qué se ha disparado el número de personas que llegan a la frontera sur de EU

Las detenciones de migrantes en la frontera de Estados Unidos con México llegó en mayo a su nivel más alto en más de una década. Tanto autoridades como especialistas ven que hay al menos 3 factores que están llevando a un número sin precedentes a intentar cruzar la frontera.
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13 de junio, 2019
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La irrupción masiva de migrantes en la frontera de Estados Unidos el 29 de mayo pasado causó, una vez más, la irritación del presidente Donald Trump.

Cientos de personas cruzaron corriendo un canal de aguas pluviales que divide la ciudad mexicana de Ciudad Juárez y la estadounidense de El Paso, lo cual fue captado por una cámara de vigilancia la madrugada de ese día.

El mandatario aseguró en Twitter que la Patrulla Fronteriza detuvo al “mayor grupo de extranjeros ilegales de todos los tiempos”. En total fueron 1.045 personas, según confirmaron luego las autoridades migratorias.

Un par de horas después de ese mensaje, Trump anunció que impondría sanciones arancelarias contra México a no ser que la inmigración ilegal a través del país vecino se detuviera, amenaza que retiró tras un acuerdo migratorio alcanzado la semana pasada con el gobierno de Andrés Manuel López Obrador.

En medio de esa disputa, la oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, por sus siglas en inglés) presentó las estadísticas sobre detenciones de migrantes en la frontera sur.

En mayo se registró el más grande aumento de aprehensiones de indocumentados de los últimos 13 años, lo cual históricamente ha sido un reflejo del número de migrantes que buscan llegar a EE.UU.

Además, hubo un número record de grandes grupos detenidos.

Tanto autoridades como analistas apuntan a varios factores que están llevando a cientos de miles de personas a intentar cruzar la frontera desde México como no se veía en mucho tiempo.

Detenciones en la frontera de EE.UU. con México. Personas que han sido detenidas o rechazadas.. .

1. El temor del “ahora o nunca”

Tan solo en mayo, la Patrulla Fronteriza detuvo a 132,887 migrantes y rechazó la entrada de 11,391 más en los puntos de control fronterizo, dando un total de 144,278 personas no admitidas al llegar a la frontera.

Los números muestran que en 2017, año en que Donald Trump asumió la presidencia de EE.UU., se dio el más bajo número de detenciones de los últimos 5 años (casi 300,000 en el periodo febrero-diciembre).

Sin embargo, el siguiente año llegó al doble (cerca de 600,000) y en los primeros 5 meses de este 2019 ya se produjeron casi 500,000 detenciones.

Detención en El Paso

CBP
Más de 1.000 migrantes, muchos de ellos menores de edad, fueron detenidos en El Paso el 29 de mayo.

Trump ha hecho de la migración uno de sus ejes temáticos de su gobierno, con la construcción de un muro como bandera, además de la implementación de políticas estrictas como la separación de familias o el envío de los solicitantes de asilo a México.

Eso ha generado entre los migrantes la percepción de que cada vez será más difícil llegar a EE.UU.

La jefa de la Patrulla Fronteriza, Carla Provost, dice que uno de los factores de “atracción” de esta oleada de migrantes es que “se les dice que ahora es el momento de venir”, principalmente por parte de los traficantes de indocumentados.

“Los contrabandistas no se preocupan por estas personas. Las están poniendo en riesgo cuando están haciendo ese peligroso viaje”, señaló Provost a la cadena CNN.

Migrantes cruzando un río fronterizo

Reuters
Las autoridades migratorias de EE.UU. dicen que los indocumentados se ponen cada vez más en riesgo para cruzar la frontera.

Al respecto, la analista de migración Sarah Pierce, del Instituto sobre Política Migratoria -un centro de análisis con sede en Washington-, considera que las políticas severas y erráticas de Trump han contribuido a la necesidad apremiante de migrar que sienten muchos en Centroamérica.

“Esto ha generado una gran cantidad de caos a lo largo de la frontera sur y realmente ha creado urgencia en las mentes de los migrantes que piensan que tienen que venir ahora antes de que llegue el próximo martillazo”, explica la analista Sarah Pierce a BBC Mundo.

2. La seguridad de las caravanas

Hombres, mujeres y niños que viajan por México en su camino hacia EE.UU. han sido víctimas de secuestros, extorsiones y hasta reclutamiento forzado de bandas criminales en la última década.

De ahí que la organización de caravanas migrantes, en las que grupos de cientos o miles de personas viajan juntas, se convirtieron en un medio para atravesar México de forma más segura.

Una caravana migrante

AFP
Las caravanas se han convertido en una forma de movilización de migrantes de Centroamérica en los últimos 3 años.

Rafael Hernández, un experto en estudios de migración, considera que estos grupos ofrecen dos cosas: seguridad para los centroamericanos al pasar por México y una bandera política para demandar atención gubernamental.

Pero también advierte que su gran visibilidad se ha tornado contraproducente en los últimos meses.

“Ha tenido un impacto en las reacciones del gobierno estadounidense que, en consecuencia, ha presionado mucho al gobierno mexicano para desarticular estos movimientos masivos”, indica Hernández.

Y a diferencia del pasado, estos grandes grupos no intentan eludir a las autoridades para lograr su paso a EE.UU., sino lo contrario.

Migrantes detenidos en la frontera de EE.UU.

Mani Albrecht/CBP
La Patrulla Fronteriza detuvo 180 grupos catalogados como “grandes” (de más de 100 personas) en la frontera, mientras que el año pasado solo fueron 13 y el anterior 2.

Muchos de ellos buscan a los guardias para entregarse y solicitar asilo, explica a BBC Mundo la analista Doris Meissner, quien fue la encargada del Servicio de Inmigración y Naturalización del gobierno de Bill Clinton (1993-2001).

“Son familias y tienen niños pequeños y están tratando de encontrar a la Patrulla Fronteriza para que puedan pedir protección. Y no sabemos cuáles podrían ser elegibles para permanecer en Estados Unidos y cuáles no hasta que escuchemos y decidamos sus casos”, indica.

3. La compañía de los menores

Un fenómeno que ha tenido un gran crecimiento en los últimos meses es la detención de adultos con menores de edad bajo su custodia, lo que el CPB llama “unidades familiares”.

Mientras que en enero fueron detenidas 24,198 unidades familiares, para marzo ese número se duplicó hasta las 53,208 y en mayo alcanzó el record de 84,542.

Una niña migrante

Reuters
Los menores de edad no pueden pasar más de 20 días bajo detención tras pisar suelo de EE.UU.

Autoridades y analistas coinciden en que traer a un menor es una estrategia que ha sido explotada en los últimos meses para conseguir abrir un caso de asilo tras llegar a la frontera. Ello explica el aumento de “unidades familiares” detectadas.

La jefa de la Patrulla Fronteriza, Carla Provost, señala que hay una “laguna que está siendo explotada”.

“El hecho es que ellos saben que si traen a un niño, y nos dicen eso (que está bajo su custodia), serán admitidos en Estados Unidos. Hemos detenido más de 230,000 niños traídos al país ilegalmente a los puertos de entrada este año solamente. Esas son cifras que no tienen precedente”, dijo.

La norma a la que se refiere la funcionaria es el “Acuerdo Flores” -firmado tras el caso de la salvadoreña Jenny Flores en 1985- que obliga a las autoridades a liberar a un menor detenido en la frontera en menos de 20 días.

Un migrante sostiene un sobre

AFP
Los migrantes que consiguen solicitar asilo son liberados mientras se da un juicio que resuelve su petición.

“Nuestro sistema de tribunales de inmigración está muy saturado, por lo que (los migrantes) no ven a un juez en 3 o 5 años. y, desafortunadamente, esto crea un incentivo perverso para las personas con solicitudes de asilo menos legítimas”, señala la analista Sarah Pierce.

“Efectivamente funciona como una llave al país”, añade.

Las causas históricas

Más allá de esos factores, la migración de mexicanos y centroamericanos a Estados Unidos históricamente responde a problemas económicos y sociales

En el caso de México, en dos décadas se ha dado una importante disminución en el número de ciudadanos que deciden emigrar al vecino del norte.

Migrantes marchan con banderas al frente

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Las detenciones de guatemaltecos pasaron de 16,396 en 2008 a 116,808 en 2018.

En cambio, los centroamericanos del llamado Triángulo Norte –Guatemala, Honduras y El Salvador– han migrado cada vez más a lo largo de dos décadas y son mayoría en las caravanas.

La falta de oportunidades y la violencia han sido históricamente las causas que han llevado a los centroamericanos a migrar.

Sin embargo, un estudio de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) de Naciones Unidas publicado el mes pasado indica que hay tres factores que son causas estructurales para la migración actual.

Uno es el crecimiento de la población, el cual ha provocado, en los últimos años, un aumento de jóvenes en edad de trabajar, dice la Cepal.

Una mujer en el campo de Guatemala

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La producción agrícola ha decrecido en Centroamérica, lo cual genera problemas económicos y de empleo.

Esa causa se conecta con el segundo problema: la falta de empleos formales que se combina con la histórica generación de empleos en EE.UU. que se ha registrado desde 2015.

Y como tercera causa está el bajo nivel de sueldos y las malas condiciones de trabajo que hacen que muchos vean en la migración su única opción para mejorar sus condiciones de vida.

“La situación de estos países se ha agravado y la violencia parece imparable, por lo que la posibilidad de obtener empleos dignos y con una remuneración que alcance para satisfacer la necesidad de las personas es cada vez más lejana”, considera el experto en migraciones Rafael Hernández.

“Las condiciones son más que propicias para que, ante cualquier llamado, dejen sus lugares de origen”.


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AFP

Fábricas de ataúdes y funerarias, con sobredemanda por rebrote de COVID; fallecidos tardan hasta 8 días en ser cremados

Con las fiestas decembrinas se disparó la demanda de servicios funerarios. Una fábrica de ataúdes vio cómo se vaciaba su bodega por el rebrote.
AFP
Por AFP
4 de febrero, 2021
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Cuando Miguel enfermó de COVID-19 en México, a finales de diciembre, comenzó un viacrucis para su familia, que tuvo que buscarle frenéticamente oxígeno y cama en un hospital y luego esperar varios días para cremarlo.

El aumento de las defunciones es escalofriante, con 32,593 solo en enero, el mes más mortal de la pandemia. La situación desborda hospitales, funerarias, cementerios y crematorios.

“Nos decían que (el abuelo) estaba en la fila, por todas las personas que ya fallecieron y habían comprado el servicio, que había muchísimas personas”, relata la nieta, de 32 años, a la AFP.

Lee: La estrategia de vacunación contra COVID-19 en México: a tiempo de cambiar el rumbo

Ese día habían muerto en el país otras 1,064 personas, así que la funeraria les notificó: “tienen que esperar”, recuerda la mujer. Miguel finalmente fue cremado el 8 de enero. 

México, de 126 millones de habitantes, acumula 159,100 decesos por COVID-19. Entre enero y agosto de 2020, el exceso de mortalidad fue del 38% respecto al mismo periodo del año anterior, según cifras oficiales.

Es el tercer país más enlutado por la epidemia en números absolutos y el decimonoveno en muertes por 100,000 personas. Se suman 1.8 millones de contagios, incluido el del presidente, Andrés Manuel López Obrador. 

Apocalíptico  

Roberto García, líder gremial y director comercial de la funeraria Olimpia, en Ciudad de México, dice que en promedio están pasando ocho días entre el fallecimiento y la cremación. 

Antes de la pandemia, la espera máxima era de 24 horas, cuenta García, luego de que su equipo se encargue del ataúd envuelto en plástico de una víctima del coronavirus. 

A sus espaldas, un pizarrón señala los nombres de los difuntos que esperan ser recogidos al día siguiente en los centros médicos.

Entérate: México registra más de 1,700 muertes por COVID y supera las 161 mil defunciones

Mientras el crematorio asigna turno, los cadáveres pueden permanecer en el hospital, pero ante el riesgo de saturación algunas funerarias los llevan a sus instalaciones refrigeradas.

“Es ya una sobredemanda”, afirma García en medio de los féretros y urnas de exhibición. 

Aunque un gran número de familias busca cremaciones, otras prefieren inhumar a sus seres queridos. Para ello también hay lista de espera. 

Pedro Jaramillo, administrador de una fábrica de ataúdes metálicos, dice que la demanda se “disparó” en diciembre, durante las festividades navideñas. 

“Teníamos las bodegas llenas, pero en el momento en que revienta (el brote) se empiezan a vaciar, hasta que se volvió una situación apocalíptica”, explica Jaramillo.

Su empresa, ubicada en el suburbio de Ecatepec, próximo a Ciudad de México, fabrica diariamente 70 féretros. Cerca de él, un grupo de mujeres da los últimos toques colocando herrajes en las esquinas y tela satinada al interior.

Aunque quisiera, Jaramillo no puede aumentar la producción de la noche a la mañana. “Es un oficio especializado, lo tienen que mover manos que conozcan el proceso. Decir ‘duplicamos la producción’ no es posible”. 

Servicio negado

El panteón Jardines del Recuerdo, en el norte de la capital, no da abasto, cuenta su gerente de ventas, Margarita Beristáin.

“La demanda de servicios por defunciones covid incrementó enormemente (…), hasta el grado de nosotros no tener la capacidad de proporcionarlos y tener que negarlos”, afirma Beristáin en este parque repleto de tumbas. 

Lee: Alerta la OPS por aumento de casos de COVID en estados turísticos de México

Vestida de negro, la mujer explica que la capacidad depende de la “sala blanca”, el recinto donde están los cuerpos en refrigeración para poder cremarlos o inhumarlos, y que puede albergar 44 cadáveres. 

“Cuando negamos un servicio es porque no tenemos dónde resguardar el cuerpo y no vamos a engañar a las familias”, dice. 

Ante esta situación, los responsables del cementerio comenzaron a cavar más fosas y extendieron los horarios, lo que implica a veces terminar las cremaciones en la madrugada. 

A unos metros de la mujer, decenas de personas entran y salen de las oficinas; otras, cargando coronas de flores, escoltan las carrozas que no cesan de pasar. 

 

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