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Quién era el "Popeye", la mano derecha de Pablo Escobar, y cómo se convirtió en celebridad

Jhon Jairo Velásquez, más conocido como "Popeye", falleció en la madrugada de este 6 de febrero a causa de un cáncer terminal al esófago.
6 de febrero, 2020
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Uno de los sicarios más famosos de Pablo Escobar falleció en la madrugada de este 6 de febrero a causa de un cáncer terminal al esófago.

Jhon Jairo Velásquez, más conocido como “Popeye”, se encontraba hospitalizado desde el 31 de diciembre de 2019, según informó el Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario de Colombia (INPEC).

El hombre fue capturado el 25 de mayo de 2018 y desde entonces cumplía condena por los delitos de extorsión y concierto para delinquir. La Fiscalía de Colombia lo vinculó con grupos de extorsión en la ciudad de Medellín.

 

Antes ya había pasado más de 23 años preso por su rol en el Cartel de Medellín, por el que se le atribuyen decenas de asesinatos (algunos medios señalan que hasta 300).

Una vez liberado, Popeye se convirtió en un activo usuario de redes sociales como Twitter y YouTube.

Previo a ser capturado nuevamente, hizo campaña a favor del actual presidente de Colombia, Iván Duque, y fustigó al postulante izquierdista Gustavo Petro.

Popeye en protesta contra Santos

AFP
Después de salir de la cárcel, Popeye se convirtió en comentarista de la política y crítico del proceso de paz con las FARC.

De la Armada a La Catedral

John Jairo Vásquez Velásquez nació en 1962 en un pequeño pueblo de Antioquia, Yarumal, como el cuarto hijo de un matrimonio de clase media.

Le decían “Popeye” por su mentón pronunciado, el cual se operó entre otras cirugías que al final ya eran evidentes.

Estuvo en la Armada y en la Policía hasta que un día fue a la hacienda Nápoles, la finca de Escobar.

En 2009, le dijo a la revista Don Juan: “Un día un ingeniero amigo me dijo que lo acompañara a una finca donde debía realizar un trabajo. Fuimos a la hacienda Nápoles y vi armas, mujeres bellas y animales exóticos y pensé: ‘esto es lo mío'”.

“Vi a ese señor (Pablo Escobar) y sinceramente vi a Dios. Desde ese momento hice todo lo que estuvo a mi alcance por estar cerca de él. Luego me convertí en conductor de su organización y después integré la banda de sicarios que trabajaba para el Cartel”.

Según declaraciones de miembros de la policía, Popeye era uno de los sicarios más difíciles de capturar.

Nunca lograron dar con él, pero entró a la cárcel en 1991 cuando Escobar negoció su entrega con el gobierno a cambio de una prisión hecha a su medida, conocida como La catedral.

Un año después, Popeye y Escobar se fugaron.

Popeye siendo fotografiado por fans

AFP
Con el tiempo, Popeye se convirtió en celebridad.

Testigo preferencial

Durante los últimos años, su historia fue contada en decenas de series, libros y perfiles periodísticos que usaban sus recuerdos para construir el personaje.

La confesión de sus crímenes ante la justicia colombiana le valió reducciones de penas, porque entre ellas se encontraban cruciales asesinatos como el del candidato presidencial Luis Carlos Galán, el periodista Guillermo Cano y la voladura de un avión de Avianca en 1989 que dejó 110 muertos.

Esa condición de testigo preferencial le redujo condenas, pero lo obligó a estar aislado durante años y le costó decenas de torturas y atentados de muerte.

Solía contar que el crimen que más le costó realizar fue el de Wendy Chavarriaga Gil, una amante de Escobar de la que él se había enamorado. Pero, al parecer, era informante de las autoridades.

Cómo se convirtió en celebridad

Popeye se convirtió en una celebridad cuando, entre 2010 y 2012, aparecieron series y libros que popularizaron la historia de Escobar.

Sebastián Marroquín, el hijo más famoso de Escobar, suele argumentar que Popeye era un “sicario más” que vive de “mentiras” para realzar su figura.

En la serie “El patrón del mal”, de 2012, Popeye es representado por un sangriento personaje llamado “El marino”. Vásquez dolía decir que la producción se quedaba corta en cuanto a su maldad real.

Popeye firma autógrafo

AFP
Gracias a sus opiniones políticas, muchos colombianos lo empezaron a admirar.

El periodista Rafael Poveda le hizo una serie de entrevistas, “Las confesiones de Popeye”, que hoy cuentan con cientos de miles de reproducciones en YouTube.

En 2014, Popeye salió de la cárcel y se dedicó a comentar noticias y aprovechar su habilidad para contar historias en las redes sociales.

Su canal de YouTube, Popeye Arrepentido, se hizo viral y en él manifestó su apoyo al expresidente Álvaro Uribe y su crítica a Gustavo Petro, la cual le valió denuncias penales que casi lo devuelven a la cárcel.

Popeye escribió tres libros y un guión para una serie que no se ha estrenado.


Análisis de Daniel Pardo, corresponsal de BBC Mundo en Colombia

Quizá nadie aprovechó tanto como Popeye la demanda de las audiencias por historias de narcotraficantes.

En el 2010, Popeye no era una figura recordada a nivel nacional hasta que aparecieron las series y libros que volvieron a realzar su figura.

El sicario usó esa plataforma, el perdón de algunas de sus víctimas y su capacidad retórica para convertirse en un prominente comentarista de la realidad nacional.

Sus opiniones conectaron con la de algunos colombianos críticos del proceso de paz que ven en el uso de la fuerza la única manera de resolver los problemas del país.

La veracidad de sus relatos ha sido cuestionada por algunos periodistas y la familia misma de Escobar, pero lo cierto es que Popeye murió sin que algunos de sus delitos más graves fueran del todo esclarecidos.


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Desalojan a 200 personas en fiesta de Edomex y a 700 personas en festival de Quintana Roo

En Chimalhuacán, Edomex, se desalojó una fiesta con 200 personas y en Playa del Carmen, Quintana Roo, se canceló un festival con 700 asistentes.
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18 de enero, 2021
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Alrededor de 200 personas fueron desalojadas de una casa en el barrio Tlaltenco de Chimalhuacán, Estado de México, después de que vecinos denunciaran la celebración de una fiesta con música alta, muchas personas, consumo de bebidas alcohólicas y, sobre todo, sin cubrebocas.

La policía municipal llegó a despejar el lugar en el que, según videos difundidos en redes sociales, imperaba la presencia de jóvenes, quienes desalojaron en masa, sin respetar la sana distancia.

Desde el pasado 18 de diciembre, tanto la Ciudad de México como el Estado de México se encuentran bajo el Semáforo Rojo epidemiológico, con el cual queda prohibida la apertura de actividades no esenciales y reuniones masivas.

Al corte del domingo 17 de enero, se registraron tres mil 630 casos positivos de COVID-19 en Chimalhuacán, y un total de 411 defunciones.

Por otro lado, a la misma fecha de corte, el Estado de México albergó 135 mil 747 casos confirmados de la enfermedad y 15 mil 125 decesos. 

Misma historia, otro estado

Estas actividades se han visto replicadas en diferentes puntos de la República, como en Quintana Roo, donde parece que las fiestas, festivales y cenas clandestinas no conocen la COVID-19.

El fin de semana pasado, un club de playa ubicado en Playa del Carmen fue suspendido por permitir la entrada de 700 personas a un festival de música electrónica.

Al lugar, acudieron elementos de la Comisión Federal de Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) y personal de la Secretaría de Finanzas y Planeación del estado de Quintana Roo (Sefiplan), quienes recibieron reportes de un festival en el que se presentó un famoso DJ.

En el club “El Encanto” se encontraban alrededor de 700 personas, quienes no respetaron la sana distancia, ni llevaban cubrebocas.

Hasta el 17 de enero, la entidad contaba con 17 mil 36 casos positivos de COVID-19 y dos mil 134 defunciones. Es uno de los 19 estados que se encuentran en Semáforo Naranja.

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