La emotiva carta de despedida de la hija de Edith González tras el fallecimiento de la actriz - Animal Político
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Getty Images

La emotiva carta de despedida de la hija de Edith González tras el fallecimiento de la actriz

Constanza Creel, única hija de la fallecida actriz mexicana Edith González, escribió una carta de despedida a su madre. En el documento, la adolescente de 14 años describe a su madre como "una persona formidable" que "venció al mundo con amor".
Getty Images
19 de junio, 2019
Comparte

“Mi mamá fue una persona formidable. Era una excelente madre. Nunca tomó como excusa su trabajo para no serlo”.

Son palabras de la carta de despedida de la adolescente Constanza Creel, hija de la popular actriz mexicana Edith González, que falleció el pasado jueves víctima de cáncer de ovario.

La joven de 14 años es la única hija de la estrella de telenovelas, quien en 2016 fue diagnosticada con uno de los tipos de cáncer más comunes en la mujer.

“De pequeña, me acuerdo que no importaba qué tan cansada llegaba de trabajar. Siempre me daba un beso y, a la mañana siguiente, no le importaba que la levantara a las 6 am para jugar”, dice en la misiva, que fue leída este lunes por su tío Víctor González durante el programa “Ventaneando” de la cadena mexicana TV Azteca.

El hermano de la actriz, cuya muerte conmocionó no solo a México sino a gran parte de América Latina -muchas de sus casi 40 telenovelas gozaron de popularidad en la región-, también compartió detalles sobre el ingreso en el hospital.

Según González, la familia creía que el malestar de la mujer de 54 años estaba relacionado con “un problema de metabolismo”.

“Sentía un leve dolor en la espalda y oclusión intestinal. No podía metabolizar. Pero ella estaba entera. Entró con una sonrisa al hospital“, comentó.

View this post on Instagram

Edith González 13 junio 2019

A post shared by Edith Gonzalez Lazo (@edithgonzalezmx1) on

Constanza Creel cumplirá 15 años en agosto próximo. Fuentes cercanas a la familia dijeron que la fallecida tenía planes de hacer una gran fiesta de Quinceañera para la joven.

Su padre es el político Santiago Creel, del cual la actriz estaba divorciada.

“Venciste al mundo con amor”

“Nunca tomó ser buena madre como una excusa para no ser buena en su trabajo. Me acuerdo que siempre me decía algo: ‘la carta de renuncia de un actor es la muerte’. Y así lo hizo”, escribió la joven.

“A ella le encantaba aprender. Casi siempre que íbamos de viaje era mi guía turística. Y, si no sabía, preguntaba y aprendía.

“Me llevó a recorrer todo el mundo: Egipto, Galápagos, París, Londres, Myanmar, Camboya, Vietnam, Tailandia, Perú, Colombia, Canadá, Madrid, para mencionar algunos, al igual que la República Mexicana.

Víctor Manuel González junto a foto de Edith González.

Getty Images
Víctor González, hermano de la actriz, leyó la carta durante un programa televisivo transmitido en México.

“Recuerdo también que me enseñaba películas y yo a ella. Y música. Cómo nos echábamos 3.500 veces ‘La novicia rebelde’, por ser mi película. Cómo le hice ver ‘El resplandor’ y ‘Psicosis’, pese a que ella era una miedosa.

“Cuando yo tenía 4 años, mi mamá se fue a Colombia a hacer una telenovela llamada ‘Doña Bárbara’. Y ella fue Doña Bárbara, la mejor Doña Bárbara.

“Mamá, aunque Doña Bárbara es un personaje muy fuerte, independiente y macho, ya hubiera querido ser la mitad de mujerón que fuiste tú, porque a comparación de ella, en lugar de enfrentar al mundo con odio, lo venciste con amor. Te amo, mamá”.

Aunque las telenovelas fueron el principal formato que ayudó a popularizar el rostro de la actriz, Edith González también figuró en unas 18 películas y una decena de obras de teatro.

Involucrada en el mundo de la actuación desde su infancia, algunos de los títulos más populares en los que participó son “Los ricos también lloran”, “Salomé”, “Rosa Salvaje”, y “Corazón Salvaje”.

Enfermedad “invasiva”

Ella misma había hecho pública su enfermedad cuando fue diagnosticada hace tres años luego de presentar fuertes dolores en el abdomen.

En ese momento compartió que los “tejidos cancerosos” habían sido “retirados en su totalidad”.

Durante el mismo programa televisivo, su hermano dijo que los médicos le habían informado a la familia que “había posibilidades”, tras el último ingreso hospitalario de la actriz.

“Dijeron que iban a aplicarle una nueva quimioterapia”.

Ataúd de Edith González en servicio funerario.

Getty Images
La muerte de la actriz conmocionó no solo a México, sino a gran parte de América Latina, donde muchas de sus telenovelas gozaron de popularidad.

El hombre negó la posibilidad de negligencias médicas y dijo que su hermana había estado “en buenas manos”.

“En este tipo de cáncer de ovario la recurrencia es sorpresiva e invasiva“, comentó.

Según especialistas consultados por BBC Mundo, el cáncer de ovario es uno de los más difíciles de detectar en etapas tempranas, lo cual tiene un impacto negativo en los niveles de mortalidad.

Si es detectado a tiempo, el 90% de las mujeres logra superarlo.

Sin embargo, ese porcentaje se reduce a un 40 o un 30% si se descubre en etapa avanzada.


Recuerda que puedes recibir notificaciones de BBC News Mundo. Descarga la nueva versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=5pk11p8vZEY

https://www.youtube.com/watch?v=OPBtbIkRIUc

https://www.youtube.com/watch?v=lEHkbTEf9FY

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
Cuartoscuro

Trabajadoras del hogar son despedidas u obligadas a seguir trabajando durante pandemia

Especialistas llaman a hacer conciencia de la difícil situación que tienen estas mujeres y pensar en que es justo que ellas también dejen de salir por su salud, pero que no se queden sin ingresos.
Cuartoscuro
3 de mayo, 2020
Comparte

Alicia es trabajadora del hogar en Puebla, en una casa en la que está de planta de lunes a sábado. Su último día de trabajo fue el 18 de abril, pero no por las medidas tomadas ante la pandemia de COVID-19, sino porque un día después, se tuvo que ir al hospital a parir.

A pesar de tener 9 meses de embarazo, sus jefes le dijeron que si no se sentía mal, tenía que seguir yendo a trabajar, y le sugirieron tomarse solo ocho días para recuperarse del parto y volver —aunque no lo ha hecho—. No solo eso: el último mes le pagaron menos porque ya no podía hacer todas las labores de limpieza de la casa. De los mil 200 pesos que le daban por los seis días de trabajo semanal, que es menos de dos salarios mínimos, le rebajaron a solo mil, es decir, 167 pesos por día.

Los empleadores de Alicia (nombre cambiado por confidencialidad), además, ignoraron todas las advertencias de las autoridades de salud respecto a que las mujeres embarazadas son parte de la población con mayor riesgo de contagio y que, aun sin serlo, debieron garantizarle medidas de sanidad y distanciamiento social.

Lee: Sueldo íntegro y permitir que trabajadoras del hogar se queden en casa, pide Conapred a empleadores

Hasta su último día de trabajo, y de embarazo, siguió saliendo de la casa el fin de semana para tomar sus descansos y volver el lunes. Se compró ella misma cubrebocas para subirse a la combi en la que hacía una hora de camino hasta su destino.

Es originaria de un pueblo en el municipio de San Sebastián Tlacotepec, en el extremo este de Puebla, que hace frontera con Veracruz y Oaxaca, pero renta un cuarto en las afueras de la capital poblana, en la colonia Nueva San Salvador, donde viven muchos migrantes provenientes de comunidades mazatecas de Oaxaca que se dedican a la albañilería o a limpiar casas.

Alicia, de 21 años, se está haciendo cargo sola de la nueva bebé, porque el hombre no quiso asumir su responsabilidad y desapareció en cuanto se enteró. Se atendió en un hospital  público donde le cobraron 2 mil pesos por el parto: el sueldo de dos semanas, que es el tiempo que lleva sin ir a trabajar y, por lo tanto, sin cobrar. Solo un hermano la está apoyando y un vecino, hijo de otra trabajadora de limpieza, que se organizó para recabar donativos y repartir despensas entre las mujeres de la colonia que están en situaciones similares.

Como Alicia, muchas trabajadoras del hogar están siendo víctimas de empleadores que no respetan sus derechos laborales, ya sea porque las hacen exponer su salud para seguir trabajando, porque las retuvieron en casa, o porque les dijeron que dejaran de acudir durante la emergencia sanitaria, que al terminar podían recuperar su trabajo, pero mientras no les están pagando nada.

“Tenemos el reporte de que muchas trabajadoras están siendo despedidas o descansadas sin goce de sueldo. Algunas siguen yendo a sus trabajos y parece que con buenas medidas de seguridad y de protección. A algunas no las dejan salir de las casas en las que trabajan, aunque ellas quieran salir, lo cual es una situación muy preocupante de casi esclavitud”, señala Marcela Azuela, de la organización Hogar Justo.

Entérate: Estos trámites frenan el registro de trabajadoras del hogar en el IMSS

Encerrada en el lugar de trabajo

A diferencia de la jefa de Alicia, a la de Lola sí le preocupó que estuviera saliendo para ir a su casa y pudiera contraer el virus en sus traslados, entre la casa de Tecamachalco, zona de clase alta del Estado de México, y Cuajimalpa, donde vive. Entonces la empleadora le propuso hace dos semanas que mejor se quedara en cuarentena ahí con ella.

Lola antes trabajaba también en otra casa los martes y jueves, pero al iniciar la emergencia sanitaria de ahí ya no quisieron que siguiera yendo. Al perder eso y como la convivencia con su jefa de Tecamachalco es buena, Lola aceptó quedarse con ella.

“No me pareció tan buena idea, pero viendo cómo está todo esto… lo pensé, estuve yendo a mi casa. Vi que la gente estaba asustada y pensé ya mejor me quedo, por mi salud”, cuenta a Animal Político. “Hasta que pase la contingencia no puedo salir. Estamos aislados de todo”.

Pero Lola tiene dos hijas, de 15 y de 23 años, y aunque ya no son unas niñas, es divorciada, así que están solas. Es lo que le molesta de estar encerrada, aunque su jefa le ha dicho que si quiere ir a verlas puede hacerlo pero viajando en Uber, no en transporte público.

Lo que más le importa en estos momentos, justo porque ella es la que lleva el dinero a su familia, es no perder su trabajo y fuente de ingresos por esta contingencia. De por sí ya dejó de ir a otra casa en la que también limpiaba. Y aquí, aunque ahora está de planta y sin poder salir, le siguen pagando los mismos 2 mil pesos a la semana, 333 por día trabajado.

La académica del Centro de Investigación y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS), Noroeste Séverine Durin, advierte del riesgo de que las trabajadoras limpieza, sobre todo las que son de planta, se queden en cuarentena en las casas de sus empleadores, porque si no se establecen acuerdos y horarios claros, puede implicar que no tengan descansos y se les incrementen las labores sin ningún aumento de sueldo.

Durin se ha especializado en los últimos 10 años en el estudio de las trabajadoras del hogar en Monterrey, Nuevo León, que suelen ser indígenas migrantes de la zona de la Huasteca.

En esa ciudad, Azuela supo de un caso de un fraccionamiento de clase alta en el que por seguridad, no dejarían volver a entrar al personal doméstico  durante la contingencia, una situación que considera que da la sensación de ser discriminación. Mientras que Durin ha sabido de bastantes casos en los que empleadores han preferido que la cuarentena incluya a las empleadas.

“Así como hay mujeres a las que no han dejado regresar a trabajar, muchas no han podido salir. Porque estamos frente a un tipo de empleadores que tienen un habitus como de servidumbre; es decir, personas que están acostumbradas a tener personal de limpieza en sus casas y que no han aprendido desde su socialización a limpiar una casa, incluso a hacerse cargo de ciertas cosas con sus hijos, pero no de todas las tareas de crianza”, señala.

Entre el despido y la sobreviencia

Petra llevaba 15 años haciendo la limpieza de una casa de Puebla. Pero hace dos meses, por culpa del coronavirus, se quedó sin ese empleo.

“Tuvieron miedo porque para transportarnos nosotras tenemos que usar transporte público. Me dijo que ya no fuera, que íbamos a esperar dos semanas, porque le preocupaba mi salud, y principalmente la de ellos, me dijo… Le dije que sí, que me avisara, pero pasaron las dos semanas, y luego pasaron otras dos, y luego hasta ahorita y no me ha hablado”, lamenta.

Solía ir cuatro días por semana, pero nunca fue fijo: su jefa le llamaba cada vez que quería algo, y ella iba. Poco a poco le había ido aumentando el sueldo y ya cobraba 300 pesos al día, pero no recibió ninguna compensación ante la situación actual.

“No me dio nada. Una muchachita que yo recomendé para un trabajo, apenas llevaba dos semanas y mejor a ella sí le están pagando la mitad de su sueldo, ¡y eso que apenas entró! Pero esta señora… no sé… como dice mi primo, sí tienen dinero pero no quieren dar. Porque yo le digo: si salen de viaje, se van de vacaciones, se compran ropa, pues yo digo que sí tienen, le digo. Pero no me han llamado para nada”.

A pesar de llevar tantos años en la misma casa, como la mayoría de trabajadoras del hogar, no tenía contrato, ni la habían inscrito en la prueba piloto del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) para dar seguridad social, que en un año apenas ha tenido menos de 20 mil afiliadas, según datos del propio organismo, de los más de 2 millones de trabajadoras de este tipo que hay en el país.

Petra tiene dos hijos y está separada del papá, así que aunque su hija le pide dinero, solo le da “para sus tortillas”, dice. El más chico estudia el bachillerato, pero como no está teniendo clases, se están ahorrando los gastos de ir y venir y comer fuera.

Su salvación económica han sido sus pocos ahorros y que a una tía suya la operaron y entonces la está cubriendo en hacer también limpieza en la casa de un señor extranjero con el que prácticamente no tiene contacto físico. Va una vez por semana y le paga 350 pesos, de los que 50 se los gasta completos en tomar tres camiones de ida a Angelópolis y tres de regreso a la colonia Nueva San Salvador. Y aunque le preocupa el contagio de COVID-19, más le preocupa quedarse sin dinero.

¿Qué hacer para no dejarlas en el desamparo? 

Las especialistas llaman a hacer conciencia de la difícil situación que tienen estas mujeres y pensar en que es justo que ellas también dejen de salir por su salud, pero que no se queden sin ingresos.

“El llamado que hacemos desde Hogar Justo y desde otras organizaciones es que seamos responsables con quien trabaja en nuestra casa, cuidemos a quienes nos ha cuidado haciendo las labores de limpieza y también a veces de cuidado de nuestros hijos, de nuestros adultos mayores. Que seamos más comprometidos y si nos bajan el sueldo, que también está pasando o la gente se está quedando sin poder trabajar en sus negocios, pues si les tenemos que bajar, se les baja proporcionalmente, no despedirlas absolutamente dejándolas a su suerte”, dice Marcela Azuela.

La investigadora Séverin Durin explica que debemos partir de que todos tenemos los mismos derechos, así que ellas tienen derecho a la salud y deben estar resguardadas en su casa con goce de sueldo. También hace un llamado a que precisamente en estos momentos se les inscriba ante el IMSS, porque “una persona que tiene la capacidad económica de emplear a una trabajadora del hogar puede hacer la aportación que le corresponde, que es mínima. Es momento de garantizar el derecho a la salud”.

En el caso de trabajadoras de planta, que son alrededor del 10% del total, subraya que si se van a quedar en la casa de los empleadores, hay que establecer pago de horas extras, y no solo eso, sino también hacer acuerdos de los horarios laborales y los días de descanso, para no caer en explotación.

Como va a aumentar el trabajo de higienización en las casas, también recomienda no cargarles la mano, entonces descargarlas de otras labores: si le piden limpiar más, que hagan menos de cuidado, por ejemplo. Y para ello, sugiere que los miembros de la familia también asuman más labores del hogar, como encargarse de las niñas y niños que están sin ir a la escuela, porque la empleada no puede estar detrás de ellos a la vez que limpia y cocina.

Por último, proveerlas de cubrebocas y alcohol en gel si son quienes van a estar saliendo de la casa a hacer las compras. Y garantizar que mantengan el contacto con sus familias y seres queridos, ya que van a estar lejos de ellos.

Para donar despensas a las trabajadoras del hogar mazatecas de la colonia Nueva San Salvador, en Puebla, como Alicia y Petra, puedes depositar a la cuenta 1164903072, CLABE 012650011649030729, de BBVA, a nombre de Hugo Carrera Guerrero con el asunto “despensa trabajadoras”.

Con información de Alberto Pradilla

 

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.

close
Información verificada del COVID-19 #CoronavirusFacts