"Pasé 8 meses trabajando para un cártel del narcotráfico México" - Animal Político
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync

"Pasé 8 meses trabajando para un cártel del narcotráfico México"

Cuando le surgió una oportunidad de trabajo bien remunerada, aunque potencialmente peligrosa, este joven decidió arriesgarse. ¿Qué hizo cuándo se vio obligado a reconocer que estaba trabajando para un cártel de narcotraficantes?
15 de agosto, 2019
Comparte

Eduardo*, 28 años

Si soy sincero conmigo mismo, supe para quién estaba realmente trabajando desde la primera vez que vi a mis jefes entrar a la oficina cargando enormes paquetes de dinero en efectivo.

Puntuales como un reloj, todos los días, a las 3:00 pm 10 hombres aparecían con lo que debían haber sido millones y una empleada los llevaba al banco. Nadie nunca hizo preguntas.

En ese momento me convencí de que lo que temía era verdad: estaba trabajando para un cártel de narcotraficantes.

Siempre supe de los cárteles, grupos del crimen organizado involucrados con el narcotráfico, incluso cuando era niño.

Mientras crecía, en México, la amenaza que representaban estas bandas criminales similares a la mafia siempre estuvo en el trasfondo de la vida cotidiana.

La mayoría de las veces, era posible bloquear los interminables informes de noticias o los rumores de asesinatos sangrientos.

Pero cuando finalmente se metieron en mi vida, me preocupaba no poder escapar.

Ilustración narcotráfico mexicano

BBC Three / iStock

Crecí en el tipo de lugar donde todos se conocen y las noticias viajan rápido.

Y empecé a comprender mejor lo peligrosos que eran los cárteles cuando tenía unos 15 años.

Era 2006, y un nuevo presidente, Felipe Calderón, acababa de asumir el cargo. Llegó al poder con la promesa de restaurar “el estado de derecho” en México, librando una guerra sangrienta contra el narcotráfico. Recuerdo que estaba tan decidido a luchar contra los cárteles que envió al ejército tras ellos.

Fue presidente hasta 2012, pero la batalla continuó después de que dejó el cargo. Y desde 2006, más de 200,000 personas murieron o desaparecieron en México como resultado de la guerra contra las drogas.

Los cárteles comenzaron a dividirse en grupos más pequeños, extendiéndose desde las áreas que originalmente controlaban.

Históricamente, gran parte del norte de México estaba controlada por el cártel de Sinaloa, liderado por El Chapo Guzmán, mientras que Los Zetas, un cártel formado por desertores del ejército, controlaban gran parte del este.

Pero las áreas controladas cambiaron y se fragmentaron a medida que surgieron nuevos cárteles y otros de dividieron. Se peleaban con AK-47 en el medio de la ciudad, nunca había visto algo así. Había personas que eran asesinadas y sus cuerpos arrojados a la calle.

Recuerdo que cuando era adolescente una vez iba caminando por la ciudad y escuché disparos a lo lejos. Me dieron escalofríos. No vi el momento del asesinato, pero más tarde vi el cuerpo tirado en la calle. Fue la primera vez que vi algo así. Fue horrible y quedé profundamente conmocionado.

Pero, lamentablemente, pronto se volvió normal.

Ilustración narcotráfico mexicano

BBC Three / iStock

Es impactante para mí ahora recordar cómo esta brutal violencia se convirtió en parte de nuestras vidas.

Algunas personas que conocía tenían miedo de iniciar negocios porque los miembros del cártel venían y trataban de extorsionarte. Si veían que usted tenía un negocio, como una tienda, venían y exigían una parte de las ganancias a cambio de “protección”; en otras palabras, “deme su dinero o lo mato“.

También los veía por ahí cuando salía de fiesta con mis amigos, cuando era adolescente. Por lo general, era un tipo grande con un montón de cadenas doradas, rodeado de mujeres hermosas, y yo me preguntaba qué lo hacía tan atractivo.

Una vez, el compañero de uno de ellos me amenazó. Me acusó de agarrar un trago de la mesa del jefe y me dijo que no quería volver a verme. Estaba aterrorizado: salí corriendo del club con el corazón a mil.

Atraído por el dinero

Cuando era niño, quería ser arqueólogo, porque me encanta la historia antigua, creo que inspirado por las películas de Indiana Jones.

Pero cuando se trataba de elegir una carrera, me decidí por algo que pensé que me haría ganar más dinero: el marketing. Un amigo mío me consiguió un trabajo en una revista local y, en poco tiempo, me labré una reputación.

Luego, un contacto que trabajaba para una agencia exitosa, cuyos clientes incluían restaurantes y bares propiedad de los cárteles de la droga, me preguntó si quería un trabajo independiente para ayudarlos con sus materiales promocionales.

Los cárteles tienen que actuar como negocios normales para poder ocultar el dinero que ganan con actividades ilegales. Y cuando descubrí lo que pagaban (el equivalente a más de 1,000 por el trabajo de un fin de semana), no pude decir que no.

Eso es casi 25,000 pesos mexicanos y el salario mínimo en México es de 102 pesos por día.

"Cuando descubrí lo que pagaban (el equivalente a más de US$1.000 por el trabajo de un fin de semana), no pude decir que no. ", Source: "Eduardo", Source description: , Image:

El dinero me atrajo. Tenía 21 años y comencé a presumir un montón, a vivir como una estrella de rock, a divertirme y a invitar a tragos a todos mis amigos.

Sin embargo, no me fui de la casa de mis padres. No quería presumir demasiado, en caso de que la gente comenzara a hacer preguntas. Tenía mis sospechas en ese momento de que estas personas estaban involucradas con los cárteles, pero no sentía que fuera parte de eso. Todo lo que estaba haciendo era ayudarlos a promocionar sus bares y restaurantes.

Mis padres se preocuparon por mi estilo de vida y el tipo de personas para las que trabajaba. Me dijeron que tuviera cuidado pero, al principio, todo estuvo bien. No conocí a nadie del cártel, solo hacía mi trabajo y recibía mi dinero. Pero después de algunas semanas, uno de los jefes entró a la oficina.

Inmediatamente tuve la sensación de que algo no estaba bien y que no podía confiar en él. Estaba vestido de pies a cabeza con ropa de diseñador y había llegado en un auto grande.

A estos muchachos les encanta presumir y algunas personas piensan que son íconos de la moda. Cuando varios miembros del cártel fueron arrestados con una determinada camisa de polo de diseñador en 2010, todos querían esa camisa. Incluso hay un hashtag #narcofashion en Instagram.

Y el jefe me preguntó si quería más trabajo y más dinero. Dijo que iba a comenzar a hacer shows con cantantes de corridos, que es un tipo popular de música popular mexicana, y quería que yo ayudara con la promoción.

Ilustración narcotráfico mexicano

BBC Three / iStock

A veces, los capos de la droga hacen que estos cantantes escriban canciones sobre ellos, para hacerlos famosos.

Y en algunas partes de México, es ilegal cantar narcocorridos o canciones sobre narcotraficantes, porque embellecen la violencia del mundo del cártel. Hay una canción que dice: “Con cuerno de chivo y bazuca en la nuca, volando cabezas al que se atraviesa…”.

También es peligroso: algunos cantantes han sido asesinados por cárteles rivales por cantar sobre el narcotraficante equivocado.

Para ese entonces, sin embargo, no sabía cuán involucrados con los cárteles podían estar esos conciertos de música. Se llevaban a cabo en granjas locales con unos 30,000 asistentes. Comencé a ir a los conciertos y había muchachos con armas enormes.

No me sentí seguro. Esa fue la primera vez que realmente tuve miedo de morir, porque simplemente no sabías si iba a aparecer un cártel rival e iba a estallar una pelea, o si la policía iba a irrumpir con armas de fuego.

Nada de eso pasó, pero sabía por las noticias de enfrentamientos entre cárteles, lo cual siempre era una posibilidad. Al mismo tiempo, sin embargo, también me sentí bastante protegido debido a toda la seguridad.

Y, de alguna manera, pasar el rato con estos tipos era divertido, si intentaba olvidar quiénes eran. Una vez que comencé a hacer los conciertos, me llevaron a mí y a mis colegas a lugares elegantes para cenar y tomar algo. Pero siempre fui consciente de que uno de ellos podía dispararme si quería.

Dilema moral

La cuestión moral de trabajar para estas personas también pesaba mucho en mi mente. Cuanto más me involucraba con estos tipos, más seguro estaba de que eran parte de un cártel.

Y aunque no estaba haciendo ninguna de las cosas realmente malas, como transportar drogas o matar gente, y tampoco fui testigo de que hicieran ese tipo de cosas, sabía que eso estaba sucediendo en alguna parte. No era miembro de ninguna pandilla criminal, pero aún así estaba involucrado, me pagaban con su dinero. Se sentía mal.

Para ese entonces iba más a la oficina y fue entonces cuando vi a los muchachos entrar con los paquetes de dinero en efectivo. El jefe también me llevó a algunas mansiones que estaba construyendo en las montañas. Eran enormes.

Vi a su jefe, el gran jefe, varias veces. Se mantenía alejado de las cosas, y principalmente se ocupaba del lado comercial de las cosas desde su casa. Tenía un jaguar como mascota y una bella esposa.

Ilustración narcotráfico mexicano

BBC Three / iStock

Le pregunté a mi jefe directamente: “¿Eres parte de un cártel?”

Su respuesta fue ambigua.

“¿Quieres saber más, o quieres fingir que no sabes nada?”, me preguntó. Miré a mi alrededor, incómodo, pensando en la situación en la que me encontraba. Dije: “Vamos a fingir”.

Seguía yendo a los espectáculos en las granjas, pero me estaba sintiendo cada vez más incómodo. Ya no quería hacerlo, pero me preocupaba que dejarlo fuera peligroso.

Comencé a distanciarme de mis colegas de la agencia de marketing. Ya no me sentía protegido por estar cerca de estos tipos: era consciente de que, si alguna vez los llamaba para que me ayudaran, les debía un favor para siempre. Además, no soy el tipo de persona que se mete en problemas, y todo se estaba poniendo demasiado complicado para mí. Y un día, recibí una llamada del jefe.

“¿Todavía quieres trabajar con nosotros?”, preguntó.

Respiré hondo y decidí decir la verdad. “Para ser honesto, no”, le dije.

“Está bien, buena suerte“, respondió.

Le dije que iría a la oficina y recogería mi computadora y la cámara con la que solía tomar fotos promocionales. Hubo una pausa. “Está bien”, dijo de nuevo. “Buena suerte.”

Empecé a entrar en pánico. “¿Qué quieres decir? Son mis cosas”, le pregunté.

“Bueno, están en mi oficina”, respondió.

Sentí que me estaba amenazando y que algo malo podría pasarme si iba a buscar mi equipo. Decidí que era demasiado peligroso ir a buscar mis cosas, así que nunca las recuperé. Eran costosas, pero el riesgo no valía la pena.

Seguí haciendo el mismo tipo de trabajo, pero en conciertos y eventos que no estaban vinculados a los cárteles. En total, trabajé para ellos durante unos ocho meses.

Cuando hay un ataque terrorista, uno lo escucha en todo el mundo, y los mexicanos se emocionan realmente enviando apoyo en las redes sociales a París o Londres, o donde sea que haya ocurrido el último ataque horrible. Pero eso me hace pensar que no miramos a nuestro propio país.

Si hay un asesinato aquí, es como, ‘Oh, otra cabeza en la calle’. Amo a México, pero creo que es triste que estemos tan acostumbrados.

Quizás contar mi historia ayudará a las personas a darse cuenta de cómo es la vida allí y de cómo algo tan terrible puede parecer casi normal. Me alegro de ya no ser parte de ese mundo.

* Los nombres han sido cambiados.

Testimonio recogido por Thea de Gallier para BBC Three.


Recuerda que puedes recibir notificaciones de BBC News Mundo. Descarga la última versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=d4L-tZXPhxY

https://www.youtube.com/watch?v=g3pWZBp0-HQ

https://www.youtube.com/watch?v=66i-1a6yoR0

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
Foto ilustrativa Cuartoscuro

Crece caso de Mafia Rumana: indagan a 30 por lavado y van contra fiscal y policías por abusos en cateo

El dinero obtenido de la clonación de tarjetas se invirtió en bienes inmuebles, en apuestas y casinos, o en paraísos fiscales. La UIF denunciará la filtración de la lista bancaria de posibles implicados.
Foto ilustrativa Cuartoscuro
17 de febrero, 2021
Comparte

Los delitos y la corrupción detrás de la operación de un grupo criminal de origen rumano dedicado a la clonación de tarjetas bancarias, el cual operaba desde Cancún, Quintana Roo, van en ascenso.

La Fiscalía General de la República (FGR) inició una carpeta de investigación en contra de 15 personas y 15 empresas posiblemente fantasma, que conformaron una presunta red de lavado de dinero a través del cual se ocultaron millones de dólares provenientes del fraude en inversiones inmobiliarias y paraísos fiscales.

La indagatoria inició a partir de la denuncia formal que el pasado 12 febrero presentó la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) de la Secretaría de Hacienda que, además, interpondrá una segunda querella en contra las instituciones bancarias que filtraron la lista de personas cuyas cuentas fueron bloqueadas como parte de las indagatorias.

Todo esto se suma a una indagatoria que la Fiscalía ya tenía abierta por la denuncia de un banco de origen español sobre el fraude con las tarjetas clonadas.

A su vez, la FGR ha solicitado a jueces federales audiencias para proceder penalmente en contra de al menos siete exfiscales y policías federales que el año pasado participaron en un cateo al domicilio del empresario Florian Tudor, supuesto líder del grupo criminal según las indagatorias, del que fueron sustraídos múltiples objetos de valor.

Lee: FGR detecta abusos en cateo contra presunto jefe de mafia rumana en Cancún

“Estamos ante un entramado de corrupción de múltiples niveles, donde la clonación de tarjetas bancarias solo fue el inicio. A partir de ahí vienen las complicidades con autoridades y funcionarios para blanquear los capitales en el sistema financiero, pero también los abusos e irregularidades registrados en las indagatorias del caso” dijo a Animal Político un funcionario federal con pleno conocimiento del caso.

De acuerdo con las autoridades, un juez federal y otros mandos de la policía de Quintana Roo y de la propia FGR, también estarían siendo investigados por irregularidades o negligencias en el caso. Florian Tudor, por su parte, ha negado en múltiples ocasiones ser parte o líder de grupo delictivo alguno.

La gran red de lavado

De acuerdo con los datos a los que este medio tuvo acceso, la denuncia presentada el 12 de febrero por la UIF va dirigida en contra de 30 sujetos, de los cuales 15 son personas físicas (individuos) y 15 son personas morales (empresas), estas últimas presuntas simuladoras de operaciones, es decir, compañías fachada.

La carpeta de investigación iniciada a partir de dicha denuncia por el delito de operaciones con recursos de procedencia ilícita y los que resulten quedó a cargo de la Subprocuraduría de Control Regional, Procedimientos Penales y Amparo (SCRAPPA) de la Fiscalía General.

Lo que Inteligencia Financiera reporta es que esta red fue tejida y coordinada por ciudadanos de origen rumano pertenecientes a la denominada “Banda de la Riviera Maya”, que según una investigación periodística internacional habría obtenido ganancias por al menos 1 mil 200 millones de dólares gracias a la clonación de tarjetas bancarias con las cuales se retiraba dinero de cuentahabientes de diversos países.

El objetivo de dicho entramado criminal era reingresar al sistema financiero el dinero proveniente de los fraudes para darles una fachada lícita. El uso de las empresas fantasma, posiblemente ligadas a una misma estructura corporativa, tuvo la finalidad de simular operaciones que justificaran el movimiento del dinero.

Los cuantiosos recursos ilícitos, destaca la UIF, fueron movidos de distinta forma, a veces con retiros o depósitos en efectivo, pero también invirtiéndolos en bienes de lujo, en bienes raíces, en apuestas y sorteos, entre otros. Se detectaron además transferencias injustificadas a cuentas bancarias en paraísos fiscales.

La relación oficial de personas y empresas denunciadas por la UIF no ha sido detallada por dicha autoridad para no afectar las indagatorias. No obstante, el titular de dicha unidad, Santiago Nieto, dijo en diversas declaraciones que entre los indagados, además de ciudadanos de origen rumano, habría políticos y exfuncionarios públicos mexicanos.

Una investigación del diario Milenio reveló la semana pasada que entre las personas implicadas en la red delictiva están el diputado del Partido Verde, José de la Peña Ruiz de Chávez, así como Jonathan Medina, exfiscal del fuero común en Quintana Roo. A ellos se suman Israel López Salazar y Luis Miguel Zetina, presuntos colaboradores de René Bejarano.

La lista filtrada

El empresario Florian Tudor – quien en distintas indagatorias ministeriales y periodísticas ha sido señalado de encabar a la denominada “Banda de la Riviera Maya” o “Mafia Rumana – ha negado reiteradamente su implicación en el fraude. La última de ellas fue en una carta abierta publicada el pasado 14 de febrero, donde destaca que ni su familia ni sus empresas figuran en las indagatorias de Inteligencia Financiera.

Lee: Ley de Banxico debe analizarse para evitar lavado de dinero, dice Inteligencia Financiera

Para sostener lo anterior, Tudor publicó una respuesta que la UIF le dio en julio de 2020 donde le indicaba que no estaba en la lista de personas bloqueadas. Pero, además, el empresario publicó otro documento que la UIF envió el 4 de febrero pasado a la Comisión Nacional Bancaria y de Valores para notificarle el bloqueo de las cuentas bancarias de diversas personas que estaban bajo investigación, entre las que no figura dicho empresario. 

En respuesta a estas publicaciones, funcionarios de la UIF confirmaron que interpondrán una denuncia de carácter penal en contra de la institución financiera que resulte responsable por la filtración de dicho documento.

En la unidad destacaron que se trataba de un documento confidencial que no debió haberse dado a conocer, y que solo estaba en poder de la CNBV y de los bancos. Sobre el rol de Tudor las fuentes confirmaron que se trata de uno de los posibles implicados en el caso, pero indicaron que no es posible revelar otros detalles.

Los abusos confirmados

El 28 de mayo de 2020 Animal Político reveló que las fiscalías especializadas en Combate a la Corrupción y Asuntos Internos de la FGR investigaban a por lo menos 20 funcionarios y exfuncionarios de distintos niveles debido a diversos abusos cometidos en un cateo realizado a la vivienda de Florian Tudor, en mayo de 2019.

Las indagatorias arrojaron que durante dichas inspecciones fueron sustraídos de forma ilícita objetos de valor de cajas fuertes que se ubicaban en dicho domicilio. Pese a que la inspección ministerial solo tenía la finalidad de ubicar posibles armas de fuego, del domicilio fueron robados relojes y pulseras de lujo, joyas, dinero en efectivo, documentos, todo ello valuado en al menos dos millones de dólares. También se llevaron equipos electrónicos diversos.

En ese contexto, la FGR ha decidido ahora proceder penalmente en contra de cuatro expolicías federales, dos policías ministeriales y un agente del Ministerio Público que participaron en dicha diligencia por su probable responsabilidad en el delito de ejercicio indebido del servicio público y lo que resulte. Los nombres de los implicados se mantienen bajo reserva.

De acuerdo con los funcionarios consultados, las imputaciones se encuentran listas desde el año pasado, sin embargo, los jueces federales de control han diferido en varias ocasiones la fecha de audiencia inicial debido a la contingencia sanitaria, y a otros aspectos de tipo burocrático.

Se prevé que sea a más tardar en marzo cuando se retomen las referidas audiencias iniciales en juzgados federales de Quintana Roo y Ciudad de México, en las que la FGR solicitará la vinculación a proceso de los implicados.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.