Presidente de El Salvador tendrá poder absoluto con control del Legislativo
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Nayib Bukele: qué supone que el presidente de El Salvador tenga 'poder absoluto' con el control del Legislativo

Los resultados provisionales, con el 80% de actas contadas, dan una victoria histórica al partido de Bukele. ¿Qué consecuencias puede haber?
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1 de marzo, 2021
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Aunque su nombre no estuvo en las boletas, el presidente de El Salvador, Nayib Bukele, se perfila como el gran ganador de las elecciones legislativas y municipales de este domingo.

Con más del 80% de las actas procesadas, su partido, Nuevas Ideas, y sus socios obtendrían dos tercios de la Asamblea Legislativa (Congreso), la mayoría absoluta, un hecho que no se veía en el país centroamericano desde hace más de dos décadas.

El TSE indicó que votaron más del 50% de los inscritos en el padrón electoral, en un país de más de 7 millones de habitantes, una cifra menor que en las pasadas elecciones presidenciales pero mayor que las dos anteriores legislativas.

La ya casi segura victoria no solo le permitirá a Bukele pasar leyes y aprobar presupuestos sin el contrapeso de la oposición, sino que también lo llevará a controlar prácticamente todas las ramas del gobierno.

“Las elecciones del Legislativo son las que llevan a lo que en El Salvador se conoce como elección de segundo grado o de funcionarios de segundo grado, que van desde el fiscal general, un tercio de los magistrados de la Corte Suprema, el procurador general hasta la procuraduría de derechos humanos, Corte de Cuentas, entre otras instituciones”, explica a BBC Mundo la analista política salvadoreña Bessy Ríos.

Conteo de votos en El Salvador.

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El conteo de votos se ha prolongado durante varias horas de la madrugada del lunes.

“Esto significa que si el partido del presidente domina el Legislativo, tiene también la oportunidad de controlar el poder judicial y los órganos de segundo grado, como la fiscalía, lo que le da un poder bastante considerable y sin contrapesos”, agrega.

Es la oportunidad para que el presidente pueda poner en práctica la agenda de su gobierno y fomentar medidas en beneficio popular sin los lastres y los enfrentamientos que había tenido ahora con el Legislativo.

“Esto implica un gran desafío para Bukele, porque tradicionalmente se ha quejado de que no puede hacer cosas porque no tiene poder. Aquí hay dos elementos: o cumple y le va bien, o no cumple y se le acabará su luna de miel con los salvadoreños”, opina Ríos.

Sin embargo, los más críticos con el gobierno temen que un “poder absoluto” pueda ser el “fin de la institucionalidad” en el país latinoamericano.

“Desde que llegó a la presidencia, Bukele no solo ha mostrado rasgos importantes de autoritarismo, sino que ha debilitado significativamente las instituciones y ha ignorado muchos de los controles impuestos a la acción ejecutiva” le dice a BBC Mundo José Miguel Cruz, experto en El Salvador de la Universidad Internacional de Florida, en Miami.

Nayib Bukele el pasado 22 de febrero.

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Los más críticos con el gobierno temen que la victoria de Nuevas Ideas sea el “fin de la institucionalidad” del país, ya que opinan que Bukele ha mostrado “rasgos importantes de autoritarismo”.

“Dados estos precedentes, existe el temor entre muchos sectores de que esta acumulación excesiva de poder pueda significar la destrucción definitiva de las instituciones democráticas en el país”, agrega.

El carismático y popular gobernante de 39 años que gobierna El Salvador desde mediados de 2019 niega las acusaciones de autoritarismo y afirma que sus adversarios se oponen a sus políticas porque con el ascenso de su proyecto ven amenazados “sus privilegios”.

El vicepresidente de El Salvador, Félix Ulloa, rechazó también los señalamientos cuando periodistas le preguntaron este domingo acerca de varias cartas y documentos que congresistas de EE.UU. publicaron en los últimos meses y en los que alertaban de un posible autoritarismo, de vulnerar las instituciones democráticas y de ataques a la prensa por parte del gobierno salvadoreño.

Según el sitio web elsalvador.com, Ulloa dijo a los congresistas: “Deberían venir acá y observar lo que sucede, porque normalmente ellos reciben información sesgada, tergiversada, interesada de algunos grupos de oposición. Lo mejor es que vengan y vean (…), que revisen todas las encuestas (…) donde el nivel de aceptación del presidente sobrepasa el 90%”.

“Les invito personalmente a que vengan, para que observen cómo está la situación a nivel nacional, y no informarse por noticias o reportes que no siempre son objetivos”, insistió en un ataque a los medios como al que acostumbra Bukele.

¿Cómo se llegó aquí?

La aparente victoria del partido de Bukele es extraordinaria en la historia reciente de El Salvador y no sólo porque logró hacerse con una mayoría en el Congreso a poco menos de tres años de ser creado.

“Es excepcional porque en las últimas décadas, los gobiernos necesitaron de alianzas entre partidos en el Congreso, lo que llevaba a que se distribuyeran los funcionarios de segundo grado. Ahora, por primera vez en años, el presidente no requerirá de esas alianzas o de partidos bisagras”, dice.

Los contextos en los que ocurre también son inéditos.

Los salvadoreños han dado su voto de confianza a un partido que ha gobernado en alguno de los momentos más difíciles de la nación en las últimas tres décadas y que ha tomado también algunas medidas que han levantado cuestionamientos en organizaciones de derechos humanos.

Durante el año pasado -y a raíz del coronavirus y de desastres naturales- se profundizó con creces la deuda del país, se perdieron más de 80,000 empleos y el producto interno bruto cayó en 8.6%.

“El país está en condiciones muy difíciles, con un endeudamiento muy fuerte, con una parálisis productiva importante por la pandemia y los desastres naturales”, le dice a BBC Mundo Jose María Tojeira, exrector de la Universidad Centroamericana de El Salvador y director de su Instituto de Derechos Humanos.

Salvadoreños reclaman la necesidad de comida tras la caída de remesas por las restricciones del coronavirus.

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A raíz del coronavirus, muchos problemas se han agudizado en El Salvador.

“A eso también se han sumado otras medidas por parte del Ejecutivo que han despertado cierta preocupación en el plano de los derechos civiles y humanos y de respeto a la institucionalidad”, agrega.

Y es que el gobierno no solo fue señalado de asumir medidas coercitivas “extremas” para frenar la pandemia, sino que se enfrentó abiertamente a los medios de comunicación, a políticos que lo cuestionan y también al poder legislativo y judicial, al punto de que Bukele envió militares al Congreso y desafió abiertamente a la Corte Constitucional.

“Sin embargo, nada de esto ha impedido que la popularidad del presidente haya crecido y que sea muy bien aceptado en los sectores más desfavorecidos. No había dudas previo a las elecciones de que obtendría una mayoría”, agrega.

¿Cómo se explica la popularidad de Bukele y su partido?

Una encuesta realizada por la consultora Mitofsky a mediados del año pasado ubicaba a Bukele no solo como el mandatario más popular de la región, sino que lo colocaba por encima de líderes de Australia, Asia o Europa, como Angela Merkel.

Y cuando los resultados de las encuestas para las elecciones de este domingo comenzaron a salir, muy pocos dudaron que el partido Nuevas Ideas alcanzaría una mayoría.

Bukele tras votar junto a su esposa, Gabriela Rodríguez.

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“Bukele es un extraordinario comunicador, muy efectivo y carismático”, opina el experto José María Tojeira, sobre una de las claves de la popularidad del mandatario.

Según los expertos consultados por BBC Mundo, la victoria de Bukele en estas elecciones y su creciente popularidad obedecen a tres factores principales:

  • “Los salvadoreños sienten un rechazo casi mortal hacia los partidos que tradicionalmente se han repartido el poder del Ejecutivo y el Legislativo en los últimos 30 años de posguerra. Es un sentimiento que Bukele ha sabido aprovechar y que ha hecho ver a Nuevas Ideas como la alternativa”, dice Ríos.
  • “Bukele es un extraordinario comunicador, muy efectivo y carismático, hace un manejo muy hábil de las redes sociales y los medios de comunicación, lo que le ha hecho llegar a muchas personas de una forma muy directa”, opina Tojeira.
  • “Desde que llegó al poder, ha implementado una gran campaña de patronazgo y clientelismo en el país, en la que distribuye regalías y bonos entre la gente más necesitada. Con la pandemia, esto se ha incrementado y lo ha llevado a una campaña sostenida de distribución de recursos que le han hecho ganar el voto de los sectores más populares”, considera Cruz.

¿Qué pasa ahora?

Los expertos consultados por BBC Mundo coinciden en que el control del Parlamento le da a Bukele un “poder casi absoluto” sobre el país, con limitados contrapesos para su acción.

“Tradicionalmente, hemos oído a Bukele quejarse de que no tiene poder como presidente. Y eso es cierto, porque desde el fin de la dictadura, se crearon varios mecanismos para limitar el poder del Ejecutivo. Ahora tiene un gran desafío, un compromiso muy fuerte para materializar su plan de gobierno”, opina Ríos.

“Ahora lo que muchos temen es que los contrapesos para ese poder ya no van a estar. ¿Por qué? Precisamente porque venimos de ahí, porque por nuestra historia sabemos que el poder total puede ser mal consejero, que se puede caer en la tentación de conducir el país con autoritarismo, sin tomar en cuenta las minorías. Y ahí vienen los abusos, la corrupción”, dice.

Protestas antiBukele en El Salvador el pasado 9 de febrero.

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Varios expertos apuntan que, a pesar de tener más poder, Bukele tendrá un gran desafío por delante.

Cruz, por su parte, recuerda que en la historia latinoamericana reciente, las experiencias similares de poder absoluto por parte del Ejecutivo no han llegado a buen puerto.

“Este caso recuerda lo que ha sucedido en otros países latinoamericanos en tiempos recientes, como el caso de Venezuela o Nicaragua, con Ejecutivos extremadamente fuertes que llegan al poder por medios democráticos pero que cambian las reglas para mantenerse en el poder de manera indefinida e ignorar las normas democráticas, a pesar de haber ganado por la vía electoral”, considera.

“Por eso, existe el temor entre un sector de la población en que esto sea el primer paso para que Bukele promueva una reforma constitucional para mantenerse en el poder por un segundo mandato consecutivo y que se afiance la postura autocrática que ya había manifestado con anterioridad”, agrega.

La votación de este domingo llevó a una confrontación entre Bukele y el Tribunal Supremo Electoral, luego de que el mandatario convocara una conferencia de prensa para denunciar supuestas irregularidades y convocar a sus seguidores a salir a votar, lo que fue considerado como una violación del silencio electoral.

Durante esa presencia ante los medios, Bukele encuadró su esperada victoria en una especie de paso lógico tras ganar las presidenciales de 2019 y en su deseo de contar con una Asamblea “que trabaje de la mano” con el Ejecutivo.

“Si usted votó el 3 de febrero 2019 (cuando ganó las presidenciales), hoy es el día para que terminemos de cerrar lo que comenzamos (…) Terminemos de cerrar lo que iniciamos ese día logrando tener una Asamblea Legislativa que trabaje de la mano con el Gobierno (…)”, dijo.

Por su parte, Tojeira opina que “solo en el futuro veremos cuál es el resultado real de estas elecciones“.

“Si con la victoria electoral el partido Nuevas Ideas se comenzara a dialogar más con quienes tienen un pensamiento crítico y con los que tienen ideas diferentes, si se evidenciara que hay un plan sólido de gobierno, si se toman medidas dentro de las normas de la democracia, no sería malo”, afirma.

“El problema es que de momento no se ve una agenda democrática y de desarrollo clara, con apertura al debate… Pero hay que mirar a ver qué pasa en el futuro”.


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Cuartoscuro

Pandemia disparó hasta 40% las muertes por infartos, diabetes y neumonía, confirma Inegi

Entre enero y agosto de 2020 las otras enfermedades distintas al COVID dejaron 76 mil muertos más de lo que estaba pronosticado. Casos mal diagnosticados o fallas en atención, entre las hipótesis.
Cuartoscuro
28 de enero, 2021
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La pandemia sanitaria elevó la muerte de personas en México no solo por COVID-19, sino también por otros padecimientos. Entre enero y agosto de 2020 se dispararon hasta 40% los decesos por enfermedades como diabetes, cánceres, neumonía y problemas del corazón, confirmó Inegi.

Un análisis preliminar de los certificados de defunción expedidos en los primeros ocho meses de 2020 y publicado este jueves por el instituto, revela que en ese lapso murieron 184 mil 917 personas más de lo que se esperaba. De ellos solo 108 mil 658 fueron por COVID-19, mientras que los 76 mil 259 restantes corresponden a muertes en exceso relacionadas con otro tipo de padecimientos.

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Casi la mitad de las muertes extra no COVID son fallecimientos por problemas del corazón, la primera causa de muerte en México. De acuerdo con Inegi, la cifra esperada de fallecimientos por esta enfermedad entre enero y agosto era de 100 mil 624 casos, pero en realidad se registraron 139 mil 436 fallecimientos.

Se trata de 38 mil 812 muertes más por encima de lo esperado, equivalentes a un exceso de mortalidad del 38.6%. Para ponerlo en proporción, la tasa de defunciones por afecciones al corazón pasó de 8.2 muertes por cada 10 mil habitantes de enero a agosto de 2019, a 11.1 muertes en el mismo periodo de 2020.

Los decesos catalogados como influenza/neumonía crecieron en un porcentaje aún mayor. Los casos de enero a agosto pasaron de 20 mil 297 que se esperaban a 29 mil 228 muertes registradas, un disparo del 44% que representa 8 mil 931 muertes arriba del promedio. La tasa creció de 1.7 a 2.3 muertes por cada 10 mil personas.

Las muertes por diabetes mellitus, la segunda mayor causa de mortalidad en el país, se ubicaron en 98 mil 220 casos en enero a agosto, que son 25 mil 782 por encima de las que se esperaban originalmente. El crecimiento en la mortalidad de esta enfermedad fue de 35.6%.

Para ponerlo en dimensión. Entre 2012 y 2019 la tasa de muertes por diabetes fluctuó entre los 5.2 y 5.5 casos ocurridos por cada 10 mil habitantes en México, pero en 2020 dicha tasa se ha disparado hasta los 7.8 decesos.

En el caso de los “tumores malignos”, como se clasifican a los cánceres, la cifra se elevó de 57 mil 863 casos esperados en los primeros ocho meses de 2020 a 59 mil 346 que se registraron realmente. Ello equivale a 1 mil 483 muertes por cáncer arriba de lo esperado, un crecimiento del 2.6%.

En menor proporción, pero también con un exceso de mortalidad, están los decesos por padecimientos cerebrovasculares, donde se ubican las embolias entre otros padecimientos. Se esperaban 24 mil 247 decesos por esta causa, pero ocurrieron 24 mil 437, que es un exceso de mortalidad del 0.8%.

En donde no se registraron mayores cambios – al menos hasta agosto pasado – es en los padecimientos relacionados con enfermedades del hígado. La cifra registrada fue de 27 mil 382 decesos, que son solo tres casos por encima de lo que se esperaba.

¿Por qué suben las otras enfermedades?

De acuerdo con especialistas del Inegi, establecer las razones precisas por las cuales se han incrementado los decesos de otras enfermedades que no son COVID requiere de un estudio técnico y científico de parte de las autoridades de salud. No obstante, el instituto plantea dos hipótesis.

Por un lado, se advierte que podría haber casos que fueron reportados como infartos o diabetes, pero donde pudo existir COVID que no fue diagnosticado. Esta hipótesis se refuerza por el hecho de que, según Inegi, el 58% de las muertes ocurren en casa, y no en un hospital donde hay un seguimiento más preciso.

La segunda hipótesis es que hubo fallas o descuidos en la atención médica que propiciaron un alza en los decesos. Lo anterior como resultado de haber priorizado en el sector salud los recursos materiales y humanos para atender solo COVID, en detrimento de otros padecimientos.

En septiembre Animal Político publicó que al cierre del primer semestre de 2020,  un millón y medio de personas se quedaron sin la posibilidad de ser hospitalizados o recibir atención de urgencias por otros padecimientos tan solo en hospitales del sector público.  

Ello sumado a que, en el mismo periodo, la detección de enfermedades como diabetes, cánceres y obesidad se había desplomado hasta 50%.

Autoridades sanitarias de Ciudad de México, Oaxaca, Guerrero entre otros, confirmaron que los datos eran correctos y existía una caída en la atención de diversos padecimientos, aunque sostuvieron que los padecimientos más graves o urgentes continuaron siendo atendidos.

Pero los funcionarios consultados para esos reportajes también advirtieron que muchas personas decidieron por cuenta propia no acudir a un hospital, ya sea por temor a contagiarse o para no trasladarse a otro mas lejano si el suyo estaba reconvertido. Es una situación que también genera pérdida de atención hospitalaria.

Lee más: “El COVID no es una pandemia”: científicos creen que es una sindemia (y qué significa)

En cambio: muertes accidentales caen 20%

A diferencia de lo ocurrido con las enfermedades mencionadas, la pandemia sanitaria provocó un descenso en una de las principales causas de mortalidad en el país: los decesos por hechos accidentales.

De acuerdo con el informe de Inegi, en los primeros ocho meses de este año se esperaban 25 mil 736 muertes accidentales, sin embargo, solo se registraron 20 mil 611. Se trata de 5 mil 125 casos menos que equivalen a una reducción en la mortalidad de casi el 20%.

En Inegi consideraron que esto obedece a la desmovilización que en distintos momentos se ha registrado en el país como parte del confinamiento sanitario. Por ejemplo, una parte importante de los accidentes son vehiculares, pero en 2020 jse redujeron este tipo de viajes por suspensión de clases presenciales y la priorización del trabajo en casa.

Del análisis de los certificados de defunción también se detectó una disminución en los decesos causados por homicidio (agresiones intencionales) que es la octava causa de muerte general en el país. En este caso se esperaban 23 mil 729 defunciones, pero ocurrieron 22 mil 182, un 6.5% por debajo de lo calculado. En este caso no existe claridad de si dicha reducción obedece a la pandemia o si es resultado de las dinámicas criminales. Sobre todo porque de acuerdo con los datos de las fiscalías del país, el 2020 cerró casi con la misma cifra de víctimas de homicidio registradas en 2019.

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