Cómo el mundo puede acabar dividido en dos según el riesgo de COVID
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Cómo el mundo puede acabar dividido en dos según el riesgo de COVID

Ricos y pobres, países vacunados y no vacunados. Esa podría ser la realidad global en unos meses. Pero varios expertos advierten que un virus del covid-19 incontrolado en un país supone un riesgo para los demás.
27 de marzo, 2021
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A medida que avanzan los programas de vacunación contra la covid-19 en distintos países, especialmente en los más ricos, el mundo podría quedar dividido a final de año por zonas de riesgo.

Según el virólogo Julian Tang, de la Universidad de Leicester, en Reino Unido, se espera que las naciones europeas, las de Oceanía, Israel y partes de Asia como Singapur y Corea del Sur, restablezcan el comercio, el turismo y los viajes entre estos territorios desde mediados de año, posibilitando que sus economías vuelvan a funcionar.

Los países que no completen la vacunación de la población y no controlen la aparición de nuevas variantes pueden terminar aislados del resto del mundo y clasificados de manera oficial o informal como zonas de riesgo “amarillas” o “rojas”.

Mapa

BBC
¿Acabará el mundo dividido en dos?

“Podríamos ver una división por zonas de riesgo. Por ejemplo, el sudeste asiático y Europa serán verdes. El naranja es para la India y parte de África. Y el rojo puede ser Sudáfrica, Brasil y Estados Unidos, donde vemos altas tasas de transmisión y vacunación insuficiente”, ejemplifica Tang.

“ pueden existir oficialmente, para viajar, o incluso solo en la mente de las personas”.

Las naciones que sufrirán mayor aislamiento son aquellas que no han adoptado sistemáticamente medidas de control del covid-19 ni negociado con anticipación la compra de vacunas, como es el caso de Brasil, que ya superó los 300.000 muertos por coronavirus y es visto por los científicos como una potencial fuente de variantes.

Hasta la fecha, alrededor de 9 millones de personas han recibido al menos una dosis de vacuna en el país. El número puede parecer alto, pero representa solo el 4,26% de la población brasileña.

Hoy, Brasil solo tiene dosis de las vacunas Oxford-AstraZeneca, que serían insuficientes para inmunizar a toda la población mayor de 18 años en 2021.

El 15 de marzo, el ministro de Salud, Eduardo Pazuello, prometió comprar más de 100 millones de dosis de vacunas de Pfizer y Johnson & Johnson.

Vacunación en Brasil

REUTERS/Ricardo Moraes
Brasil vacunó a 9 millones de personas, lo que es impresionante en números absolutos. Pero eso representa poco más del 4% de la población y faltan dosis para el resto.

Los países pobres, que carecen de recursos para adquirir vacunas, también sufrirán el aislamiento, lo que aumentará la desigualdad social entre los hemisferios norte y sur, dice el profesor Peter Baker, subdirector del departamento de Salud Global y Desarrollo del Imperial University College de Londres.

“Podríamos terminar el año con un sistema de zonificación, con partes del mundo vacunadas y partes no”, dijo a BBC News Brasil.

“Y si decidimos adoptar políticas basadas en la inmunidad adquirida por los países a través de la vacunación, veremos limitaciones en los derechos, los viajes y la economía de los países pobres que ya están teniendo dificultades para acceder a las vacunas”.

Turismo en zonas verdes

Actualmente, los países de los que han surgido variantes preocupantes del coronavirus -Brasil, Sudáfrica y Reino Unido- son los que acumulan más restricciones de entrada a otras naciones, según una encuesta del diario Folha de S.Paulo.

Pero Reino Unido puede salir de esta “zona roja”, ya que después del actual confinamiento, impuesto a principios de enero, la tasa de infección se ha reducido en dos tercios.

La previsión es que toda la población mayor de 18 años reciba al menos una dosis de vacuna antes del 31 de julio.

Durante este período, otras naciones europeas y asiáticas también deberían haber alcanzado el nivel del 60% al 70% de la población vacunada, porcentaje necesario para que la circulación del virus comience a ralentizarse incluso en ausencia de medidas de contención.

Para el profesor Julian Tang, es probable que estas naciones en la “zona verde” mantengan durante todo el año y parte de 2022 restricciones de vuelo a regiones del mundo que no han logrado vacunar a sus poblaciones.

Pero incluso si eso no sucede, dice, la demanda de viajes a países en la zona roja se reducirá de forma natural debido a los riesgos.

Es decir, los países no vacunados con tasas de contagio aún elevadas pueden acabar aislados por el resto del mundo, principalmente para contener el riesgo de que nuevas variantes del coronavirus salgan de estos territorios y se propaguen en grandes cantidades.

La Abadía de Westminster se ha convertido en un centro de vacunación

REUTERS/John Sibley
El confinamiento en vigor desde enero en Reino Unido ha reducido las infecciones por coronavirus en dos tercios. El pronóstico del gobierno es vacunar a todos los mayores de 18 años para fines de julio.

“Lo que creo que sucederá es que la gente se sentirá cómoda viajando entre países que han vacunado a sus poblaciones, como entre Reino Unido y Europa, o Reino Unido y el sur de Asia, Australia, Nueva Zelanda”, dice el profesor de la Universidad. de Leicester.

“Pero es posible que estas personas no estén dispuestas a viajar a regiones como Brasil, por ejemplo, porque el virus no está controlado mediante vacunación y, por eso, puede surgir una variante resistente a la vacuna”.

Pasaporte verde

La realidad de Israel, el país con la mayor tasa de vacunación hasta la fecha, da pistas sobre cómo se producirá esa división a nivel mundial.

Según datos de la plataforma Our World in Data, de la Universidad de Oxford (Reino Unido), el país tiene hoy la tasa de vacunación más alta del mundo, con 98,85 dosis administradas por cada 100 habitantes.

A modo de comparación, la tasa brasileña es de 4,58 dosis administradas por cada 100 habitantes.

En Israel no es obligatorio vacunarse, pero en la práctica, las personas que no se vacunen terminarán aisladas del resto de la población, sin poder frecuentar la mayoría de los espacios públicos.

Esto se debe a que las personas vacunadas reciben el llamado “pasaporte verde”, un documento electrónico que permite el acceso a restaurantes, gimnasios, teatros, cines y otros establecimientos.

El país inició la apertura gradual de la economía después de tres confinamientos con duras medidas de contención.

En cierto modo, esta división entre vacunados y no vacunados, con el segundo grupo aislado, es lo que podría replicarse a escala global.

“Se espera que la mayoría de los países ricos vacunen a sus poblaciones este año. Pero la mayor parte del mundo no podrá hacerlo. Y estas dos cosas, desafortunadamente, están ligadas entre sí”, dice el profesor Peter Baker.

“Los países ricos están comprando dosis de vacunas por encima de lo que necesitan y esto está limitando el acceso a otros países. Y, en naciones como Tanzania y Brasil, el mensaje político está afectando la demanda de vacunas, lo cual es un problema”, agrega el profesor británico.

Según los investigadores entrevistados por BBC News Brasil, el mayor problema de tener partes del mundo sin inmunización masiva contra la covid-19 es la aparición de variantes que resisten el efecto de las vacunas.

El virus incontrolado en un país es una amenaza global

El investigador Charlie Whittaker, del Imperial College, advierte que, aunque se imponen restricciones de viaje entre países, el mundo solo estará completamente protegido de la covid-19 si todas las naciones inmunizan a sus poblaciones.

Personas comparten un coche abarrotado en Sudáfrica, uno de los países más afectados por el covid-19

REUTERS/Siphiwe Sibeko
Los países ricos compraron gran parte de las dosis de vacunas disponibles en 2020, dejando a las naciones pobres sin acceso, advierten los investigadores entrevistados por BBC News Brasil.

Whittaker dirigió una investigación sobre la variante de Manaos, en Brasil, que reveló que esa cepa es entre 1,4 y 2,2 veces más transmisible que el virus original.

El estudio también demostró que esta variante, apodada P.1, es capaz de evadir al sistema inmunológico de infecciones previas en un 25% a un 61% de los casos.

Esto significa que puede reinfectar fácilmente a cualquiera que haya tenido covid-19.

Aunque muchos países han impedido vuelos desde Brasil e impuesto cuarentenas y pruebas de covid-19 a quienes desembarcan desde allí, ya se ha detectado P.1 en 25 países.

También la variante del Reino Unido se ha extendido a EE.UU., y la de Sudáfrica llegó a Europa.

“Nadie está a salvo hasta que todos estén a salvo. Y asegurarnos de que estamos a salvo significa limitar la posibilidad de que surjan variantes. Las medidas de control son útiles para lograr esto, pero quizás aún más importante es garantizar una estrategia de vacunación global justa. Ningún país debería quedar atrás”, le dijo a Whittaker a BBC News Brasil.

Y para que el hemisferio sur no se quede atrás, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha estado abogando por que los países ricos donen sus vacunas excedentes a los países pobres y contribuyan económicamente a la compra de vacunas para las regiones más afectadas por el covid-19.

El Director General de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, llegó a declarar que “el mundo está al borde de un fracaso moral catastrófico” al criticar el hecho de que los jóvenes ya están recibiendo la vacuna contra la covid-19 en los países ricos, mientras que los ancianos en países pobres podrían tener que esperar hasta 2021 y 2022 sin acceso a la primera dosis siquiera.

Dejar países tendrá un coste para todos

El profesor de Salud Global Peter Baker, del Imperial College, advierte que dejar descontrolado el virus en países emergentes y pobres puede generar costos humanos y económicos para todas las naciones, ya que pueden surgir nuevas variantes, totalmente resistentes a las vacunas.

Si esto ocurre, será necesario desarrollar y administrar a todas las poblaciones la tercera y cuarta dosis de las vacunas existentes en la actualidad.

“En lugares de infección descontrolada y bajas tasas de vacunación, probablemente aparecerá una variante que sea fuertemente resistente a las vacunas. Entonces tendremos que reajustar nuestras vacunas, rehacer la investigación y rehacer los procesos regulatorios”, dice.

“Es preocupante ver que varios países del hemisferio sur se han quedado atrás porque los países desarrollados han comprado la gran mayoría de las vacunas. La experiencia con las variantes de Brasil, Reino Unido y Sudáfrica muestran que el virus no respeta las barreras internacionales. Para solucionar este problema, necesitamos una iniciativa global “, concluye el investigador Charlie Whittaker.


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'Ya no va a volver': dolor de las familias de los migrantes asesinados en Tamaulipas al recibir los cuerpos

Los cuerpos de los migrantes guatemaltecos asesinados en Camargo regresaro a sus lugares de origen. En México siguen las investigaciones para saber qué ocurrió.
Angel Ballesteros - Muzungu Coop
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“Él ya jamás va a volver y no lo vamos a mirar. Nunca vamos a escuchar su voz”. Maximiliano Mauricio López, de 69 años, lamenta la muerte de su nieto Anderson Marco Antulio Pablo Mauricio, de 16, la víctima más joven de la masacre de Camargo, Tamaulipas. Junto a otros miembros de su familia, el hombre observa por televisión la llegada de los cuerpos de los 16 migrantes guatemaltecos asesinados en México cuando trataban de alcanzar Estados Unidos. 

La familia de Anderson sigue la llegada de los cuerpos por televisión. Crédito: Simone Dalmasso/ Plaza Pública

En el caserío La Nueva Esperanza, aldea Tuilelen, en Comitancillo, el luto se arrastra desde que el pasado 22 de enero se confirmaron las sospechas de la matanza. Los cuerpos llegaron por la tarde al estadio de la cabecera municipal, donde fueron recibidos por cientos de vecinos. Con los entierros, que tendrán lugar en las próximas horas, se avanza en el luto. Queda el dolor del recuerdo, la pobreza que les empujó a migrar y las deudas contraídas por las familias de las víctimas para pagar a los coyotes. 

“Es una pena para nosotros, una tristeza y un dolor”, dice Mauricio López, agricultor como todos los hombres en esta zona. Explica el hombre que su nieto, con apenas 16 años, era el mayor de ocho hermanos. A causa de la pandemia por COVID-19 tuvo que dejar de estudiar y ayudando a su papá en el campo comenzó a tramar su plan: iría a Estados Unidos para ayudar a su familia.

Lee: Concluye identificación de víctimas de masacre en Camargo; la repatriación será el 12 de marzo

No era una idea descabellada. Muchos de los amigos de Anderson ya emprendieron el camino antes que él. Esta es una zona humilde, de casas de lámina o bloc, donde los familiares de quienes migraron al norte pueden levantar viviendas más robustas gracias a las remesas. 

“Nosotros no ganamos un dinero bonito. Es poquito lo que ganamos. El patojo sintió el peso de la necesidad que tiene en la casa”, dice su abuelo. Cuenta que, en la familia de Anderson, ocho menores más sus padres, viven todos en una pequeña casita, durmiendo en el mismo espacio. “Él se decidió buscando un cambio”, explica, mientras señala el lugar donde el adolescente proyectaba levantar la nueva vivienda familiar. “Lastimosamente no fue así”, dice. 

Mientras que el hombre habla hay un trasiego a su alrededor. Como manda la tradición en la zona las familias preparan tamales para ofrecer alimentos a quienes les acompañen en el velorio. 

“Aquí en la casa el único trabajo que hay es de agricultor. Y se escucha que allá se gana un poco más. Todos sus amigos ya llegaron a Estados Unidos. Él se fue para conseguir una mejor vida”, repite. 

Entérate: Poder Judicial de Tamaulipas reserva las declaraciones de los policías acusados de la masacre de Camargo

Una parte de la historia reciente de Centroamérica se concentra en esta pequeña comunidad rural. Jóvenes de escasos recursos que salen hacia el norte con la esperanza de tener una vida mejor, como antes lo hicieron otros amigos o familiares.

Lo mismo le ocurrió a Santa Cristina García Pérez, de 20 años. Cuenta su mamá, Olga García Pérez, que llevaba todo el año insistiendo para iniciar el viaje. “Quería apoyar más y sus amigas le llamaban desde EU, diciéndole que ahí se gana un buen dinero”, explica. Aunque la joven trabajaba en Zacapa, un municipio cercano a la frontera con Honduras, sentía que no estaba aportando lo suficiente a la economía familiar. 

Esta conversación es demasiado habitual en Guatemala, Honduras o El Salvador. Una madre reacia al viaje que termina cediendo al empuje de su hija: en el norte hay trabajo, oportunidades, solo hay que jugársela en el viaje. 

Dice García Pérez que el gran motivo que impulsó a su hija para hacer las maletas fue conseguir el dinero suficiente para operar a su hermana pequeña. Esta padece labio leporino, un defecto congénito que abre un orificio en la zona superior. “Tenía miedo de que la discriminasen”, explica. 

Por eso su plan era claro: endeudarse para llegar a Estados Unidos y trabajar día y noche para pagar la deuda y la operación de su hermana. 

Tanto presionó Santa Cristina que sus papás accedieron. Pidieron un crédito y empeñaron la propiedad de su vivienda para pagar al coyote. Aún tratando de convencerla, la madre le decía: “no te vayas, tenemos comida”. Pero ella, segura de que todo saldría bien, respondía con un “quiero sacarles de la pobreza”. 

Cuenta la mujer que su familia está destrozada desde aquel día en el que su esposo, Ricardo, llegó llorando con un mensaje: “Nuestra hija se fue y solo quedaron las cenizas. Nos dijeron que no hay que reclamar los restos”. 

La detención de doce policías estatales fue recibida por esta madre con escepticismo. “Dicen que están detenidos. Quién sabe si serán ellos o no. Ellos no son quién para quitar la vida a nadie”, reflexiona. 

México es un lugar muy peligroso para los centroamericanos que tratan de alcanzar el norte. El presidente guatemalteco, Alejandro Giammattei, centró su discurso en la Fuerza Aérea, donde se recibió el avión con los restos, en señalar a los coyotes como responsables. Pero García Pérez, que sabe que si su hija viajó fue por pura necesidad, mira hacia México. “Qué les cuesta a los hermanos dar paso. Aquí también hay mexicanos”, dice. 

La de Anderson y la de Santa Cristina son historias que simbolizan la necesidad. Jóvenes que deciden jugarse la vida en un trayecto arriesgado porque saben que solo así podrán dar otra vida a sus familias. A ellos la fatalidad les convirtió en víctimas de una masacre de la que nada se sabe hasta el momento. Apenas hay doce policías detenidos y cinco sobrevivientes están en EU como testigos protegidos. El Poder Judicial de Tamaulipas reservó las declaraciones de los agentes, así que se desconoce cuál fue su papel o qué han argumentado. 

Ahora en Guatemala es tiempo de luto y de enterrar a los muertos. Luego llegará el momento de exigir justicia. 

 

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