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Pareja denuncia a clínica de fertilidad en EU porque la mujer tuvo dos hijos que no eran suyos

Una pareja asiática que intentó concebir con un tratamiento de reproducción in vitro aseguró que un error cometido por la clínica de fertilidad en California hizo que la mujer quedara embarazada de los niños equivocados.
10 de julio, 2019
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Una pareja asiática que intentó concebir con un tratamiento de reproducción in vitro aseguró que un error cometido por la clínica de fertilidad en California, Estados Unidos, hizo que la mujer quedara embarazada de los niños equivocados.

Una demanda presentada en Nueva York dice que la pareja se quedó atónita tras el nacimiento, al ver que sus hijos eran dos niños varones no asiáticos, señalaron medios estadounidenses.

Según el documento, pruebas de ADN confirmaron que los niños no están relacionados biológicamente con la pareja y por esta razón la pareja renuncia la custodia.

Hasta el momento, la clínica no ha respondido a las acusaciones.

La pareja -identificada en la demanda solo como AP y YZ para minimizar “la vergüenza y la humillación- dice que por años intentó concebir antes de gastar más de 100,000 dólares en el tratamiento (que incluye el procedimiento de fertilización in vitro, medicación, pruebas de laboratorio, viajes y demás costos).

El tratamiento de fertilización in vitro (IVF, por sus siglas en inglés) consiste en fertilizar el óvulo fuera del cuerpo de la mujer para introducirlo luego en su útero para que crezca y se desarrolle.

Abogados de la pareja le dijeron a la BBC que sus clientes sufrieron a causa de la “conducta groseramente negligente e imprudente” de la empresa involucrada.

“Nuestro objetivo con esta demanda es obtener compensación por las pérdidas de nuestros clientes así como garantizar que esta tragedia nunca vuelva a ocurrir”, señalaron los abogados.

Tampoco son hermanos

La demanda, presentada la semana pasada, acusa a CHA Fertility y a dos hombres identificados como sus dueños y directores de cometer ofensas incluidas mala praxis y provocación intencional de angustia emocional.

El documento señala que tras el nacimiento el 30 de marzo, la pareja “quedó en shock al ver que los bebés, que según les habían dicho habían sido gestados con su material genético, no parecían serlo”.

Tratamiento in vitro

Getty Images
Según el documento de la demanda, pruebas de ADN muestran que los niños no están vinculados genéticamente ni entre sí ni con la pareja.

Las primeras señales de que algo no estaba bien aparecieron durante una ecografía que reveló que se trataba de dos varones, pese a que los médicos les habían dicho que no se habían usado embriones de varones durante el tratamiento.

Los médicos señalaron en ese momento que las ecografías eran imprecisas.

Además de no estar genéticamente relacionados con la pareja, los bebés no están vinculados entre sí, dice la demanda.

En su página, CHA Fertiliy dice ofrecer “el más alto grado de cuidados personalizados…” y asegura tener un “elevado sentido del deber”.

La BBC contactó a la compañía para pedir un comentario pero hasta el momento no obtuvo respuesta.


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Cuartoscuro Archivo

No nos dan equipo, lo compramos o lo hacemos nosotras: enfermeras ante riesgo por COVID-19

Ante el material escaso y en algunos casos deficiente con el que cuenta el personal de salud de los hospitales, ellos mismos se están protegiendo.
Cuartoscuro Archivo
Por Nayeli Roldán y Andrea Vega
6 de abril, 2020
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Al personal médico que atiende a los casos sospechosos de COVID-19 no le dan, en la mayoría de los hospitales, un traje especial para evitar algún posible contagio. Los googles que usan son tan herméticos que se les empañan y no cuentan con caretas protectoras. Las mascarillas N95 se las dan contadas. Al resto de los empleados apenas les tocan tapabocas de los sencillos, uno para ocho horas.

Mariana, a quien llamaremos así para proteger su identidad, enfermera del Hospital Regional 10 de Tijuana, dice que la falta de material ha sido una constante en las más de dos décadas que lleva trabajando en el IMSS, pero “ahora es exagerado, es de terror”, y se se ha exacerbado aún más ante la crisis de COVID-19, al grado tal que cada trabajador compra su propio jabón desde el año pasado.

Entérate: Con pocas camas de hospital y baja proporción de médicos México enfrenta al COVID-19

Y ante la propagación del coronavirus sin que la autoridad les haya provisto de los insumos necesarios, los trabajadores de la salud han tenido que comprar su propio equipo: cubrebocas N95, batas y botas desechables, googles, gel desinfectante, gorro, guantes.

Mariana ha gastado 4 mil pesos en su equipo. Es eso o estar expuestos directamente a posibles contagios y, peor, contagiar a sus propias familias, dice. “Y no soy la única, la mayoría de los compañeros compraron sus cosas porque los kits para atender a posibles enfermos ya se acabaron”.

En un día, dice, entregan 4 cubrebocas N95, aunque son 16 enfermeras, más los médicos, camilleros y personal de limpieza.

“Nos dijeron la semana pasada que iban a llegar los insumos, pero seguimos esperando y así tenemos meses esperando”, menciona.

“Quisiera que todos se enteraran de lo que nos está pasando. Aunque digan que todo está bien, que todo está bajo control, es mentira. Yo veo al Presidente en las mañanas y me da mucho coraje porque no es posible que diga esas mentiras. Vengan al hospital, que vean la realidad que estamos viviendo”.

En el Hospital Regional 1o de octubre, del ISSSTE en la Ciudad de México, los médicos tampoco han recibido insumos suficientes para atender el contagio de coronavirus, por eso, dice uno de los doctores, una compañera médica vende cubrebocas N95 a 200 pesos cada uno, cuando su precio es de entre 10 y 38 pesos.

Pero la mayoría del personal compra. “Se nota cuando la compañera llega porque tiene una fila ahí para vender los N95, los acaba enseguida”. Algunos los compran porque cada vez temen más al contagio, dice uno de los doctores.

Si no nos cuidan, nos cuidamos nosotros

“Yo he estado usando mi uniforme blanco abajo, y luego un uniforme quirúrgico arriba, pero no desechable, porque de esos no hay. Ese uniforme nos deja descubierto de las rodillas a las pantorrillas, por ejemplo, por eso algunos médicos han optado por comprarse el traje blanco especial (el tipo astronauta), por su cuenta y con su dinero, pero cuesta alrededor de 700 pesos”, dice Aurelia, nombre ficticio para reservar su identidad, quien es enfermera del área de urgencias del Hospital General de Zona 47 del IMSS.

Para las enfermeras ese es un costo muy alto, así que se las han ingeniado.

“Todo el turno de la noche, incluidos los médicos, unos 20 compañeros en total, decidimos que mandaríamos a hacer uniformes desechables si aquí no nos daban. Sacamos el molde, conseguimos el material, nos recomendaron que fuera forro de cartera, el rollo para unos 25 uniformes cuesta 800 pesos y una persona que maquila ropa los está ya cortando y cosiendo”.

También piensan mandar a hacer los trajes desechables tipo astronauta. De esos el rollo de material les saldría en 2,200 pesos. “Ya tenemos la muestra y el material, que se llama semicanasta, y lo vamos a llevar ya a que saquen el molde”, cuenta Aurelia.

Lo que ya se hizo el equipo de urgencias nocturnas de lunes, jueves y sábado de este hospital son sus caretas. Al principio, hace unas dos semanas, cuando llegó el primer paciente tenían unos googles con hoyos, para evitar que se les empañaran con el sudor, pero por esos hoyos podía colarse un virus.

Pidieron entonces googles herméticos, pero se encontraron con que se empañaban, así que han decidido volver a usar los primeros, con hoyos, pero con una careta encima que ellos mismos fabricaron.

“Compramos acetatos, esponja, fommy y resorte y ya las hicimos. Así nos hemos ido organizando, también para trabajar y recibir a los pacientes, cuidándonos entre nosotros y estamos más tranquilos”, dice la enfermera.

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