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Por qué deberías definir con tu pareja qué es una infidelidad

Pese a su prevalencia, muchas parejas no hablan de las infidelidades. Los psicólogos sugieren que deberíamos tener conversaciones mucho más abiertas sobre el tema.
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2 de julio, 2019
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Mike Pence se niega a cenar solo con ninguna mujer que no sea su esposa. Para el vicepresidente estadounidense es un signo de respeto hacia su esposa, Karen, y una regla guiada por sus fuertes convicciones religiosas.

Lo que para algunos es una solución para los hombres que no pueden controlarse, otros lo consideran condescendiente, sexista e insultante. (Sin embargo, no es una actitud tan extraña: en un estudio, alrededor del 5.7% de las personas encuestadas pensaban que comprar comida para alguien del sexo opuesto se puede considerar un acto de infidelidad).

Cualquiera que sea tu opinión sobre las justificaciones de Pence, al menos él y su esposa tienen límites claros sobre lo que consideran apropiado hacer con personas del sexo opuesto. Eso es más de lo que pueden decir muchas parejas heterosexuales.

Prevalencia

Mucha gente no tiene claro lo que significa ser infiel, y se subestima enormemente la probabilidad de que ocurra algún tipo de traición. Tampoco tienen mucha idea de cómo lidiarían con una infidelidad si ocurriera (la reacción de muchas personas es sorprendente).

La falta de comunicación y comprensión está causando mucha angustia, y muchos psicólogos sugieren que deberíamos tener conversaciones mucho más abiertas sobre la infidelidad.

Descubrir cuántas personas son o han sido infieles es un desafío, sobre todo porque los investigadores dependen de las confesiones honestas de los infieles. Como resultado, las estimaciones de infidelidad pueden variar enormemente y a menudo se ven afectadas por la forma en que se recopilan los datos.

Pareja comiendo una hamburguesa.

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Alrededor del 5,7% de las personas encuestadas pensaban que comprar comida para alguien del sexo opuesto es un acto de infidelidad

En el extremo superior de las estimaciones, el 75% de los hombres y el 68% de las mujeres admitieron haber sido infieles de alguna manera, en algún momento, en una relación (aunque investigaciones más actualizadas de 2017 sugieren que hombres y mujeres tienen tasas similares). Una de las tasas más bajas de infidelidad publicadas es del 14%, un número considerable.

Sin embargo, solo el 5% de las personas cree que su pareja ha sido infiel o lo será en algún momento de su relación, lo que significa que incluso las estimaciones más conservadoras sugieren que sucede con mucha más frecuencia de la esperada. Quizás confiamos demasiado en nuestras parejas.

“Aquellos que generalmente no estamos deprimidos tenemos una idea muy exagerada de que sucederán cosas buenas y una sensación demasiado baja de que sucederán cosas malas”, dice Susan Boon, de la Universidad de Calgary, en Canadá.

“Una posibilidad es que la baja presunción de que nuestras parejas nos engañarán es una manifestación de eso. Alternativamente, cuando estás en una relación, podría ser útil tener fe en la pareja porque sería poco saludable monitorear su comportamiento todo el tiempo”.

Qué significa ser infiel

Este es uno de los problemas: la infidelidad significa diferentes cosas para diferentes personas.

Los investigadores pueden predefinir qué constituye ser infiel, pero todo el mundo tiene una interpretación diferente, por lo que los entrevistados podrían no estar de acuerdo con ellos.

“La gente sobreestima el grado en que otros aprueban y se involucran en una infidelidad”, dice Boon.

“No estoy segura de por qué la gente no habla de ello teniendo en cuenta la frecuencia con la que lo ves en películas o canciones. Parte de esto es que no somos conscientes de la variabilidad de los estándares. Suponemos erróneamente que lo que yo considero como una infidelidad es lo que consideras tú también”.

Hombre quitándose anillo de casado.

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En el extremo superior de las estimaciones, el 75% de los hombres y el 68% de las mujeres admitieron haber sido infieles de alguna manera, en algún momento, en una relación.

Alrededor del 70% de las personas no han discutido con sus compañeros lo que cuenta como infidelidad. ¿La descarga de una aplicación de citas cuenta, por ejemplo?

Entre el 18% y el 25% de los usuarios de Tinder están en una relación mientras usan la aplicación de citas. Presumiblemente, quedar con personas que conoces en Tinder cuenta. Como era de esperar, los usuarios de Tinder que ya están en relaciones tienen más probabilidades de tener sexo casual.

Las personas que respondieron a la pregunta sobre si creían que su pareja había sido infiel alguna vez, eran libres de interpretar la infidelidad de la forma que eligieran. Tal vez eso hace que la estadística del 5% sea aún más sorprendente. Para algunas personas, ser infiel puede incluir solo sexo, pero para otras ya lo es coquetear con alguien.

Con la libertad de interpretar la infidelidad como deseemos, aún así somos muy optimistas al pensar que nunca nos sucederá.

Infidelidad emocional

Definir la infidelidad emocional es particularmente difícil. Un lugar donde pueden ocurrir transgresiones emocionales es en el puesto de trabajo, donde los intereses personales y profesionales se superponen y resultan en relaciones cercanas. Por tanto, es posible que se presenten oportunidades para transgredir, desde amistades inocuas a algo más íntimo.

En un estudio, investigadores entrevistaron a mujeres sobre sus actitudes hacia las relaciones en el lugar de trabajo. A estas mujeres, todas entre los 30 y 40 años y comprometidas en relaciones, se les preguntó cuándo sentían que las líneas entre las relaciones apropiadas e inapropiadas en el lugar de trabajo se difuminaban.

“No puedo mentir, espero verlo en el trabajo”, dijo una entrevistada. “Te sientes como una colegiala estúpida, sabes, como cuando te enamoras de alguien y lo ves y ‘¡oh!’ te emocionas”.

Pareja con sus teléfonos en cama.

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Entre el 18% y el 25% de los usuarios de Tinder están en una relación mientras usan la aplicación de citas.

Las entrevistadas concluyeron que la intimidad física no es necesaria para provocar sentimientos de infidelidad emocional. Retener información, confiar en otra persona, incluso pensar en la otra persona si te impide pensar en tu pareja es suficiente. Estas son todas cosas que podrían suceder teniendo en cuenta la cantidad de tiempo que pasamos en el trabajo y la naturaleza de establecer relaciones cercanas con los compañeros de trabajo.

Los entrevistados hablaron de “salvaguardar las relaciones”: predefinir reglas básicas sobre qué es y qué no es apropiado. También dijeron que la elección de confiar en sus parejas era importante para mantener una relación saludable.

El comportamiento de parejas amigas puede ser esclarecedor en cuanto a tus propias actitudes sobre la infidelidad. Cuanto mayor sea la proporción de amigos que crees que han sido infieles en sus relaciones, es más probable que hayas sido infiel en el pasado y tienes más probabilidades de decir que podrías serlo de nuevo en el futuro. Tendemos a rodearnos de personas igualmente adúlteras o no adúlteras.

¿Admitirlo?

Está claro que la mayoría de las personas en relaciones monógamas piensan que engañar es moralmente incorrecto. Pero, si alguien ha sido infiel, ¿es mejor admitirlo?

Cuando los investigadores hacen esta pregunta, las personas tienden a decir que sí. De hecho, más del 90% de las personas encuestadas dicen que querrían saber si su pareja las había engañado.

Una investigación sugiere que la importancia de parecer leal y puro es una razón clave por la cual las personas hacen esos juicios morales. De hecho, mantener la lealtad es más importante que proteger los sentimientos de alguien.

Pareja.

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La infidelidad es la causa número uno de divorcio en Estados Unidos.

Pero si lo más importante era no causar daño, entonces la gente diría que mantener el asunto en secreto era más ético que confesar.

Si en realidad es o no lo mejor que podemos hacer es otro asunto. La infidelidad es la causa número uno de divorcio en Estados Unidos.

Admitir el engaño claramente dañará los sentimientos de tu pareja, pero varía mucho la forma cómo reacciona la gente.

Greg Tortoriello, psicólogo de la Universidad de Alabama, en EE.UU., ha estudiado los efectos de lo que se percibe como un fracaso, particularmente en gente cuya personalidad hace que reaccionen mal ante el fracaso. Un ejemplo son los narcisistas, que buscan la aprobación de los demás y son muy conscientes de cómo se presentan en público.

“Evaluamos dos tipos de narcisistas: narcisistas grandiosos y narcisistas vulnerables“, dice Tortoriello.

“Un narcisista grandioso tiene un sentido inflado de autoestima vinculado a una mayor autoestima, mientras que un narcisista vulnerable es sensible a los juicios de otros y generalmente tiene una menor autoestima. En ambos casos, las amenazas leves pueden activar un comportamiento agresivo”.

En un estudio realizado por Tortoriello, los participantes imaginaron que su pareja estaba involucrada en varios tipos de infidelidad. Algunas de las infidelidades imaginarias estaban basadas en experiencias emocionales -tu pareja habla tarde por teléfono con otra persona y responde a su mensaje en lugar de al tuyo- y otras eran sexuales.

“Los narcisistas grandiosos querían afirmar su poder y control sobre sus relaciones cuando existía una amenaza de infidelidad emocional”, dice Tortoriello. “Esto tomaba la forma de amenazas verbales, amenazas físicas y vigilancia”.

Los narcisistas vulnerables pasaron más tiempo preocupándose y tenían más emociones negativas después de la infidelidad emocional.

Mujer

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Rasgos de la personalidad como el narcisismo pueden influir fuertemente en cómo las personas responden a una infidelidad.

En términos clínicos, los diagnósticos de narcisismo como un trastorno patológico tienden a ser extremos: o eres narcisista o no lo eres. La mayoría de los psicólogos del comportamiento, como Tortoriello, ven el narcisismo como una escala: todos tenemos algunas de estas cualidades en mayor o menor grado.

En este estudio, observó específicamente a personas que estaban por encima del promedio en estos rasgos pero que no eran patológicamente narcisistas.

“Si estás en una relación con una de estas personas y la engañas sexualmente, parece que tratarán de afirmar el dominio y eso se manifestará en conductas bastante destructivas, pero se complica más con la infidelidad emocional”, dice Tortoriello.

“Es posible que los narcisistas vulnerables no comuniquen que existen estas preocupaciones en torno a la relación y que se genere una confusión. Si tuviera que proponer algo, diría que encontrar formas de cultivar la comunicación, específicamente en estas relaciones donde hay muchas emociones negativas interiorizadas, es importante”.

El perdón es más probable cuando el engaño es un incidente aislado y cuando se ofrece una disculpa.

Sin embargo, Tortoriello y Boon reiteran que las personas reaccionan de manera muy diferente en situaciones hipotéticas y en la realidad. “Por unanimidad, la gente dice que romperían con alguien por una infedilidad, pero no es la manera en la que responde la gente en la realidad”, dice Boon. “A veces es el fin de los matrimonios, pero no siempre”.

Tortoriello ha comenzado a pensar en recopilar datos de la vida real y está interesado en explorar la versión de los eventos de los dos miembros de la pareja. ¿Nuestras parejas creen que estamos siendo más infieles que nosotros? ¿Ven engaño donde otros ven flirteo inofensivo?

Una cosa a considerar es que, aunque la prevalencia de la infidelidad durante toda la vida es alta -es probable que le ocurra a muchas personas en algún momento-, las probabilidades de que se dé en un año en particular probablemente sean bastante bajas.

Por eso no parece particularmente apremiante hablar de eso ahora.

Puedes leer la nota original en inglés en BBC Future.


https://www.youtube.com/watch?v=WHVHsbI4oYs&t=

https://www.youtube.com/watch?v=d4L-tZXPhxY

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Cuartoscuro

En 8 años, las solicitudes de asilo en México se disparan 100 veces, mientras el sistema para atenderlas se ve rebasado

De mil 296 solicitudes de asilo que se registraron en 2013, la cifra pasó a 130 mil 627 en 2021. Personas principalmente de Centroamérica y el Caribe hacen sus peticiones, mientras deben esperar meses y son desmotivadas por las propias autoridades, señalan activistas.
Cuartoscuro
Por Marcela Nochebuena y Manu Ureste
2 de junio, 2022
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En los últimos ocho años, las solicitudes de asilo han crecido más de 100 veces en México. Con ello, mientras que en 2013 fueron mil 296, alcanzaron 130 mil en 2021, de las cuales cerca de 90 mil se presentaron en la ciudad fronteriza de Tapachula, Chiapas. En los primeros cuatro meses de este año, las solicitudes siguen aumentando, pues ya suman 40 mil. 

Mientras tanto, el sistema de asilo del país está rebasado y sin los recursos y la capacidad suficientes para dar respuesta, lo que provoca retrasos y sufrimientos innecesarios, según documenta la organización WOLA (Advocacy for the Human Rights in The Americas) en su reporte Luchando por sobrevivir: la situación de personas solicitantes de asilo en Tapachula, México.

La reticencia de las autoridades mexicanas para facilitar el acceso a otras soluciones legales tiene el efecto de relegar a las personas al sistema de asilo como si fuera la única opción para buscar un estatus legal de permanencia en México, añade el documento. 

Los migrantes y solicitantes de asilo que llegan a la frontera de Tapachula, la ciudad fronteriza de México donde se realiza la mayoría de solicitudes, se enfrentan a servidores públicos que frecuentemente son descritos como parte de “un sistema para desmotivar a las personas”, lo que se conoce como “política de desgaste”.

Esto no se refiere a una política escrita, sino a los efectos combinados de una serie de acciones y omisiones del gobierno mexicano, que provocan que las personas tengan que luchar para sobrevivir, de la misma manera que las dejan expuestas al abuso y trato arbitrario de las autoridades mientras tratan de resolver múltiples procesos legales. 

“Estas condiciones no contribuyen a atender la migración forzada hacia o a través de México, sino que únicamente incrementan el sufrimiento y riesgos que las personas en movilidad enfrentan”, señala el reporte. 

En 2021, cuando México registró el récord de 130 mil 627 peticiones de asilo, las tres nacionalidades que más aplicaron fueron haitianos, hondureños y cubanos. Los primeros fueron los que representaron el crecimiento más grande de 2020 a 2021, al pasar de 5 mil 917 a 51 mil 337. Hijos e hijas de padres haitianos también representaron un alto número de solicitantes de asilo provenientes de Chile y Brasil, que pasaron de mil 170 en 2020 a 10 mil 749 en 2021.

Lee: “Estoy destrozada”: el infierno de ser mujer, migrante y negra en México

El “boom” de las solicitudes a partir de 2019

De acuerdo con el informe de WOLA, aunque las solicitudes de asilo se han incrementado año con año desde 2013, fue entre 2018 y 2019 cuando crecieron a más del doble, al pasar de 29 mil 574 a 70 mil 327, y aunque durante 2020, año de la pandemia, tuvieron un registro a la baja (40 mil 954), en 2021 alcanzaron un crecimiento, de nuevo, casi del doble respecto de 2019, pues sumaron 130 mil 627.

Cuestionada acerca de los motivos de este “boom” en las solicitudes de asilo, Stephanie Brewer, directora para México de WOLA, explicó en entrevista que hay “un conjunto de factores” que pueden explicar esta situación: en primer lugar, durante 2021, luego del cierre de fronteras en muchos países de la región en 2020 al inicio de la pandemia, los flujos migratorios volvieron a los niveles “prepandémicos”, e incluso se incrementaron precisamente por los efectos de la crisis sanitaria. 

“Estamos viviendo un momento de elevados niveles de migración, y de migración forzada provocada por la violencia y también por los impactos económicos de la pandemia”, expuso Brewer. “A eso hay que añadir que los desastres climáticos están teniendo un papel cada vez más relevante en la decisión de las personas a migrar”.

Estos aumentos en los flujos, recalcó la directora de WOLA en México, es lo que en buena medida explica el disparo en las solicitudes de asilo, pues buena parte de la población migrante que sale de los países del Triángulo Norte de Centroamérica está huyendo de la violencia. Aunque Brewer precisó, igualmente, que dentro de esa población que migra también hay personas con “otras necesidades”, que no necesariamente encajan en la definición de una persona refugiada.

“Sin embargo, la falta de disponibilidad de otras vías legales, y la reticencia de las autoridades a otorgar, por ejemplo, visas humanitarias, empuja también a esas personas a querer recurrir al sistema de asilo para regularizar su estancia en México. Y este factor también explica el aumento de las solicitudes”, apuntó. 

La respuesta de las autoridades

En 2021, la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (Comar) resolvió 38 mil 054 casos de asilo, con un nivel de 72% de peticiones otorgadas, por encima del promedio de aprobación nacional de Estados Unidos, que alcanza el 37%. Sin embargo, hubo disparidades significativas en la tasa de aprobación según los diferentes lugares de los que provenían las personas.

Las nacionalidades en las que se observó el mayor porcentaje de aprobación de solicitudes de asilo el año pasado fue entre los venezolanos (97%), hondureños (85%) y salvadoreños (85%). La Comar regularmente evalúa las aplicaciones de personas originarias de esos países como parte de los criterios de la Declaración de Cartagena. En tanto, entre los haitianos se registró la tasa más baja de aprobación con 23%.

El informe Luchando por sobrevivir: la situación de personas solicitantes de asilo en Tapachula, México también describe que las personas solicitantes de asilo generalmente deben esperar a que sus casos se resuelvan en el estado donde tramitan su petición, por lo que cientos de solicitantes se ven obligados a vivir en Chiapas —un estado con un porcentaje de pobreza de 75.5%—, donde se localiza Tapachula.

En la práctica, “las autoridades mexicanas buscan confinar estas familias e individuos no solo al estado, sino a la ciudad de Tapachula; por eso, es conocida como la ‘ciudad cárcel”. Esta política de contención ha llevado a una serie de consecuencias negativas, que incluyen la falta de acceso a servicios básicos y a medios de supervivencia, lo que orilla a las personas solicitantes de asilo a tratar de encontrar maneras de abandonar la ciudad. 

A esto se suma que, según el documento, aunque las Fuerzas Armadas no son responsables de definir el proceso de asilo, tienen un papel relevante en la contención de la migración, así como contacto directo con familias y personas que llegan a México, con consecuencias que pueden impactar en el acceso de las personas a solicitar asilo. 

Lee: “Temblaba de miedo”: la historia de ‘Natalie’, migrante extorsionada por la Guardia Nacional

Hasta abril de este año, 28 mil 542 integrantes de las Fuerzas Armadas han sido desplegados en las fronteras del país. La Guardia Nacional tiene, en particular, un papel relevante en las detenciones en contexto migratorio, lo que priva a cientos de migrantes de la libertad que tenían en años recientes. 

Una vez expuesto este panorama, Brewer señaló que uno de los grandes objetivos del informe que publica hoy WOLA es transmitir el mensaje a las autoridades mexicanas, estadounidenses y centroamericanas de que  esa es la realidad, y que no va a solucionarse a corto ni mediano plazo, por muchas iniciativas positivas y programas sociales que se estén implementando para abordar las causas de la migración desde la raíz. 

“A corto y mediano plazo, los niveles de llegada de personas migrantes y solicitantes de asilo van a ser los que estamos viendo ahora mismo. Y, por ello, el sistema de migración y de asilo tiene que adaptarse a esos niveles y dar una respuesta a miles de personas. Esto no puede ser a través de un modelo que solo busca la contención de miles de personas en una sola ciudad, en Tapachula”, agregó. 

Sobre la situación en esa ciudad, la activista explicó que, de acuerdo con los testimonios recabados en el documento, existe una especie de política no oficial entre las autoridades de migración para generar “un desgaste” en los solicitantes de asilo para que se desistan de su petición y acaben siendo deportados. 

“Es un sistema de desgaste hacia las personas, que las mantiene en un limbo jurídico durante meses, en la incertidumbre de cuándo resolverán sus casos, sin poder acceder a un empleo, viviendo en condiciones precarias, con problemas para acceder a servicios básicos y corriendo el riesgo de ser detenidas, a pesar de que son solicitantes de refugio”, detalló Brewer, y precisó que si bien esta “política de desgaste” no es nueva en México, sí se “agravó” en la administración de Andrés Manuel López Obrador y el gobierno del estadounidense Donald Trump. 

Por eso, la directora de WOLA dijo que en el marco de la próxima Cumbre Iberoamericana, que se celebrará entre el 6 y el 10 de junio próximos en la ciudad de Los Ángeles, en Estados Unidos, el mensaje a enviar para los gobiernos de la región es que “reconozcan que las políticas que ponen más obstáculos y sufrimientos a las personas migrantes no solucionan las causas de la migración ni de la migración forzada, ni ofrecen soluciones a las personas solicitantes de asilo, ni les conviene a los propios estados”.

“La única solución para estabilizar a la población desplazada en la región es facilitar el acceso al refugio, y otras vías legales complementarias para ofrecer soluciones duraderas a las personas en movilidad”, concluyó Brewer.

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