Paro nacional en Colombia: 3 factores inéditos que hicieron del 21 de noviembre un día histórico - Animal Político
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Reuters

Paro nacional en Colombia: 3 factores inéditos que hicieron del 21 de noviembre un día histórico

La huelga del jueves puede ser recordada como el día demostró que Colombia, para bien o para mal, ya no es el país de antes. Pese a los disturbios y destrozos usuales, el paro nacional mostró facetas inéditas en un país sin tradición de protesta.
Reuters
23 de noviembre, 2019
Comparte

En un país sin tradición de protesta como Colombia, el paro nacional del 21 de noviembre de 2019 fue histórico.

La huelga estuvo originalmente convocada por las centrales obreras, pero se convirtió en una protesta en contra de las reformas pensional, laboral y educativa y a favor del acuerdo de paz firmado con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

En suma, la población se movilizó en contra del poder establecido, hoy materializado en el presidente, Iván Duque, un aliado del expresidente Álvaro Uribe que en un intento de ser moderado ha generado rechazo entre la izquierda y la derecha.

A medida que las manifestaciones en Ecuador, Chile y Bolivia aumentaron, dejaron decenas de muertos y generaron cambios políticos importantes, la expectativa ante el paro en Colombia se tomó la agenda nacional durante días.

El gobierno militarizó partes del país, acuarteló el ejército, cerró las fronteras y otorgó facultades extraordinarias a gobiernos locales para “mantener el orden”; se produjeron allanamientos; el partido de gobierno, el derechista Centro Democrático, alertó de la supuesta injerencia de gobiernos chavistas.

Y, como suele pasar en jornadas de protesta en América Latina y el mundo, en el paro hubo —según reportaron medios locales— disturbios, saqueos, daños a la infraestructura pública y abusos de fuerza por parte de las autoridades.

Dicho eso, es probable que la historia recuerde al paro nacional del 21 de noviembre en Colombia como el día en que los colombianos, una población traumatizada por un conflicto armado de 60 años, mostraron su disposición a salir a la calle. Pese a la lluvia. Pese a la represión.

Este paro tuvo una magnitud que ninguna protesta tuvo en 60 años“, le dice a BBC Mundo el reconocido historiador y columnista Jorge Orlando Melo.

“La protesta en Colombia siempre fue localizada, y siempre recibió una respuesta negativa del Estado, que la convertía en peligro”.

“Pero esta salida (al paro) de tanta gente no organizada en todo el país, que buscan una política social más clara y un cumplimento genuino del proceso de paz, puede ser la oportunidad de una alternativa no tradicional sin antecedentes en el país”, concluye Melo.

Tres cosas inéditas demuestran el carácter histórico de la jornada.

Protesta en Colombia

AFP
Cuando parecía que las protestas habían terminado tras la represión policial, miles de colombianos volvieron a salir para reiterar su grito de protestas contra, entre otras cosas, el neoliberalismo.

1. El paro en sí mismo

Colombia no ha tenido la tradición de protesta de países como Chile, Argentina o México por varias razones, pero se destacan la baja tasa de representatividad sindical, de menos del 5%, y la vigencia de un conflicto armado que distorsionó el escenario político clásico de izquierdas y derechas y laceró la viabilidad política de la izquierda democrática, que nunca ha llegado al poder en el país.

El último gran paro nacional se produjo en 1977. Convocado por los sindicatos, el paro fue asumido por profesores, trabajadores y estudiantes y puso contras las cuerdas al gobierno del liberal Alfonso López Michelsen, que enfrenaba una dura crisis económica y una disputa con los militares.

Durante los últimos años, por supuesto, han habido huelgas importantes, como el paro de corteros e indígenas contra el gobierno de Uribe en 2008 y el paro agrario contra Juan Manuel Santos en 2013.

También hubo grandes manifestaciones, como la marcha contras las FARC en 2008 y la que pedía la implementación del acuerdo de paz un día después de que fuera rechazado en un plebiscito en 2016.

Pero al menos desde 1977, y guardando las diferencias de carácter histórico, Colombia no había vivido una jornada de huelga cívica como la del 21 de noviembre.

Prácticamente todos los gremios acataron el paro; en cada rincón del país hubo protestas; la mayoría de quienes no protestaron vivieron una suerte de día feriado; el país estuvo paralizado por un día.

Solo el comercio, por ejemplo, se vio paralizado en un 50%, según la Federación Nacional de Comerciantes (Fenalco), lo que equivale a pérdidas de US$60 millones.

En un país históricamente institucionalista, el shock político, económico y cultural que significó el paro del 21 es inédito.

Protesta en Colombia

EPA
Marchas masivas ha habido antes en Colombia, pero esta es la primera vez que un paro es acatado por prácticamente todos los sectores de la economía.

2. El cacerolazo

Al final de la tarde del jueves, cuando las marchas parecían ya haberse apaciguado tras la dispersión policial, miles de colombianos volvieron a las calles.

De noche, muchos en piyama, con el ambiente festivo y musical que marcó el inicio de la jornada, muchos salieron a la calle a reanudar su grito de protesta.

Y con un detalle que es usual en Venezuela, Argentina o Chile, pero que en Colombia no se había visto —o escuchado— en historia reciente: la cacerola.

Desde la calle o desde sus casas, en Bogotá y en otras ciudades del país, un inédito cacerolazo se tomó al país al cabo del día, justo cuando Duque daba un mensaje televisado de 4 minutos en el que criticó los actos “vandálicos”, apoyó a las fuerzas de seguridad y llamó al “diálogo social”.

El cacerolazo se escuchó en barrios de diferentes sectores socioeconómicos y se espera que se reactive en los próximos días.

Protesta en Colombia

AFP
Aunque en Bogotá se vieron las protestas más grandes, en ciudades como Medellín (foto) protestas se vieron en casi todo el país.

3. Protesta en ciudades uribistas

Si los colombianos, en general, históricamente han preferido gobiernos de centro-derecha o derecha, hay ciudades donde esa afiliación política parecía inamovible.

Y una de esas es Medellín, la segunda ciudad más importante del país, tierra del hoy senador y líder del partido de gobierno, Álvaro Uribe, el político más popular de la historia reciente del país gracias a su política de mano duro contra las guerrillas.

Las imágenes de la masiva marcha del jueves en Medellín terminaron de demostrar que la capital de Antioquia se ha diversificado políticamente.

Hace un mes, en unas elecciones regionales en las que el uribismo fue el gran derrotado a nivel nacional, los paisas eligieron como alcalde a un ingeniero de 39 años que apoya el proceso de paz, no hace parte de las maquinarias políticas y marchó el jueves: Daniel Quintero.

La marcha del jueves dejó claro que Medellín ya no es tierra sagrada del uribismo.

Y no fue la única: ciudades tradicionalmente uribistas como Montería, Neiva y Pereira también vieron sus calles tomaras por el paro nacional.

Otra razón para pensar que Colombia, para bien o para mal, ya no es el mismo país del pasado.


Ahora puedes recibir notificaciones de BBC News Mundo. Descarga nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=ZxEkMGziyDU

https://www.youtube.com/watch?v=rCXa2gRXlcM

https://www.youtube.com/watch?v=MwE1aP9WWS0

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
Foto: Presidencia

Crónica desde Palacio: Las frases y ausencias que marcaron el segundo Informe de AMLO

El presidente habló de la "arrogancia de sentirse libres" del fiscal general y del ministro Arturo Zaldívar, al no atender su invitación de acudir a Palacio.
Foto: Presidencia
1 de septiembre, 2020
Comparte

Para Andrés Manuel López Obrador, un signo de independencia entre poderes es que el Presidente de la República mande invitaciones que no son atendidas. El mandatario hizo notar la ausencia del ministro Arturo Zaldívar y del Fiscal Alejandro Gertz Manero en su Segundo Informe de Gobierno. Sí los invitó, dijo, pero declinaron asistir, porque ahora tienen la “arrogancia” de la libertad y al Presidente ya se le puede decir que no.

“Miren cómo han cambiado las cosas: invité al Fiscal General de la República y al presidente de la Suprema Corte de Justicia, y no pudieron asistir. En otros tiempos eso no pasaba, porque ellos tienen la arrogancia de sentirse libres. Este es el cambio”, dijo López Obrador en el Patio de Honor de Palacio Nacional ante invitados selectos, cuya presencia, sobre todo, sirvió para resaltar la ausencia de los que no asistieron.

Entérate: Segundo informe de AMLO: presume menos delitos y recuperación económica

El Presidente destacó que su relación con los empresarios ha sido buena, quizá demasiado, pensarán algunos en su gabinete. Quién iba a pensar que López Obrador tendría motivos alguna vez para dar las gracias a las televisoras, pero llegó el día, y, sentados entre los invitados, fueron testigos el dueño de Tv Azteca, Ricardo Salinas Pliego (quien también es asesor del mandatario), y el vicepresidente de Televisa, Bernardo Gómez.

“Las televisoras de empresas particulares nos están apoyando para transmitir clases por radio y televisión a 30 millones de estudiantes. No tengo más que decirles: gracias, en nombre del gobierno y de nuestro pueblo”, dijo el mandatario.

Quien no estuvo presente fue Víctor Toledo, todavía Secretario de Medio Ambiente, para escuchar cuando López Obrador criticó a los “pseudoecologistas”, reprobó los transgénicos y aseguró que el actual gobierno ha cuidado el ambiente como ningún otro en el pasado.

Aún no se confirma oficialmente que Toledo deje la Semarnat, pero el empresario Bosco de la Vega, presidente del Consejo Nacional Agropecuario y defensor del uso del herbicida glifosato, festejó como si se tratara de un triunfo.

“Celebramos que nuestro gobierno está haciendo ajustes, y todo el respaldo a la integración de un gabinete más eficiente, más competitivo, donde las ideologías no se opongan a la ciencia”, dijo a su llegada a Palacio Nacional.

El líder empresarial sostuvo que la oposición de Toledo al uso del glifosato es “ideológica” y anticientífica, pues todos los países lo utilizan, excepto Vietnam, dijo. Lo que no mencionó es que los suelos del país asiático continúan intoxicados por el efecto de otro herbicida, el agente naranja, rociado por el ejército estadounidense hace más de 50 años.

El jefe de la Oficina de la Presidencia, Alfonso Romo, un empresario convertido a funcionario público, se lavó las manos por la supuesta dimisión de Toledo, quien señaló al regiomontano de impulsar el uso del glifosato a espaldas de López Obrador.

“Pregúntenle al Presidente, porque él es el que cambia y pone”, zanjó.

Aprisa, la Secretaria de Bienestar, María Luisa Albores, se escabulló por la puerta de Corregidora y eludió aclarar a la prensa si tomará el lugar de Toledo en la Semarnat.

Por allá entró el senador Eduardo Ramírez Aguilar, amigo de Manuel Velasco que llegó a convertirse en presidente del Senado con el cobijo de Ricardo Monreal. En cambio, la Cámara de Diputados no estuvo representada en el informe presidencial, porque la panista Laura Rojas concluyó su mandato en la Mesa Directiva y Morena impidió ayer la sucesión del mando al PRI.

Dolor y sufrimiento aparte, la pandemia de coronavirus ha fortalecido el amor en las familias, dijo López Obrador en su informe. En la primera fila del Patio de Honor estuvieron su esposa, la escritora Beatriz Gutiérrez, y dos de sus cuatro hijos. Un poco más atrás se sentó otro pariente político, el empresario Miguel Rincón, compadre del Presidente. Hablando de penurias familiares, no asomó el nombre de Pío López Obrador, hermano incómodo del mandatario, que fue captado en un video recibiendo dos millones de pesos en efectivo.

“Este gobierno no será recordado por corrupto”, asentó el Presidente.

A propósito, el director de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), Manuel Bartlett, cuyo hijo vendió a sobreprecio ventiladores respiratorios al IMSS para atender a pacientes graves con COVID-19, alabó la lucha anticorrupción del actual gobierno.

–¿Usted sí cree que va a ser recordado (este gobierno) por la no corrupción?

–¡Claro! –dijo Bartlett, a quien se le cayó el sistema en 1988.

–¿A pesar de los escándalos, y los de usted?

–Yo no estoy en ningún escándalo –aclaró–. Vamos a ser siempre criticados y atacados, pero el trabajo en contra de la corrupción es definitivo.

La Secretaria de la Función Pública, Irma Sandoval, que impuso a la revista de crítica Nexos una inhabilitación de dos años y una multa de 1 millón de pesos, secundó el optimismo de Bartlett.

“Hemos demostrado con hechos que en la ‘Cuarta Transformación’ no se tolera la impunidad”, dijo.

Mientras transcurría el informe presidencial, se formaba en la fila de Atención Ciudadana una mujer de 67 años, bastón en mano, que vino desde Zumpango para denunciar que la deuda de su casa del Infonavit ha crecido en lugar de bajar, y eso que lleva pagando 10 años.

“Yo desde niña he seguido al PRI, pero ha habido tantas desilusiones; le conozco la vida completa a Carlos Salinas, ha sido el mayor saqueador, yo lo sé, porque yo fui ‘IBM’ de la sede del PRI en Revolución, durante 10 años yo les fui a traer todo: ‘y veme a traer esto’, ‘y veme a traer lo otro’; yo en la casa del PRI estuve oyendo de todo y conocí de todo”, dijo.

Su nombre es Elizabeth Huerta, padece de diabetes y osteoporosis, le removieron cuatro costillas y parte de la rodilla a raíz de una caída, y ahora, acusa, le quieren quitar su casa. Entonces dice que tiene un segundo nombre: “Me llamo Pueblo y me apellido Patria”.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.