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"Lo que diga mi dedito": Así es como AMLO evade temas de los que no quiere hablar
El presidente de México ha respondido en varias ocasiones con la frase "lo que diga mi dedito", evadiendo un tema que no quiere enfrentar.
12 de abril, 2019
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Una periodista le preguntó al presidente de México Andrés Manuel López Obrador (AMLO) si estaba de acuerdo con las declaraciones del expresidente de Estados Unidos, Barack Obama, de que “la gente que tiene miedo construye muros”, haciendo referencia al presidente Donald Trump.

La pregunta al presidente mexicano fue hecha el pasado 4 de abril durante su conferencia de cada mañana y se refería a la intervención de Obama durante la Cumbre Mundial de Comercio, que se realizó en Sevilla, España.

La respuesta de AMLO fue: “Lo que diga mi dedito”, mientras agitaba su índice derecho de lado a lado, en señal de un no.

Luego continuó hablando de algo completamente distinto a lo que le preguntaron.

Vamos a batear, aunque sea teóricamente“, dijo, tal vez confesando así su intención de enviar lejos el tema.

“Me gustaría batear en una práctica de béisbol, pero no he podido. Antier fui un ratito al campo de la universidad”, continuó.

“Estuve bateando bien, bien. Veía yo en la pelota algunas cositas que no me gustaban y macaneaba yo fuerte, le daba yo en el mero centro. Y así saca uno también, se relaja, es como suspirar profundo, pero bueno, bateo, bateo”, relató el mandatario mexicano.

“No es la primera vez”

No es la primera vez que el presidente de México alude al movimiento de su dedo como respuesta para evadir un tema del que no quiere hablar. Lo hacía desde que era el jefe de gobierno de la Ciudad de México entre 2000 y 2005, coinciden los distintos analistas entrevistados por BBC Mundo.

Y AMLO también recurrió al gesto -y la frase- en su campaña electoral, por ejemplo para negar las acusaciones de corrupción en contra de la exdiputada y candidata de MORENA Eva Cadena, en abril de 2017; o, en marzo del año siguiente, para negarse a polemizar con el entonces secretario de Gobernación Miguel Osorio Chong.

El entonces candidato explicó entonces que pensaba recurrir a la estrategia para rehuir a las provocaciones.

Voy a usar lo que hace como 16 o 18 años usaba yo: lo que diga mi dedito. Si me preguntan ‘¿Te vas a pelear?’ ‘Lo que diga mi dedito’. ‘¿Vas a contestar? Que dijeron que te faltan pantalones’. ‘Lo que diga mi dedito'”, adelantó entonces.

“Cuando AMLO hace lo del dedito da una respuesta de negación, pero también de evasión“, explica Lorena Umaña, coordinadora de la carrera de Sociología en la UNAM.

Según Umaña, en su discurso el mandatario acostumbra combinar los argumentos racionales y los emocionales.

“El tema del muro, en específico, es uno de los que responde de forma más emotiva, con gesticulaciones, reiteración con el dedo, con dichos o modismos. AMLO evade el tema de las relaciones entre México y Estados Unidos“, destaca.

“En otros temas, como la corrupción o el aeropuerto, si utiliza argumentos más racionales”, le dice a BBC Mundo.

Según la especialista de análisis de discurso político, el primer tipo de respuesta se relaciona con unabúsqueda de empatía, de solidaridad,con sus interlocutores.

Con esto, AMLO, “trata de evadir el conflicto, de mantener una distancia de cordialidad muy cuidadosa”, dice Umaña.

Y, con la analogía del béisbol, lo que está diciendo es “no vamos a responder de manera agresiva a esa provocación”, asegura.

Por ejemplo, en otra ocasión, tras las amenzas de Trump de cerrar las fonteras AMLO, explicó que no quería adelantarse a esa situación.

“Yo prefiero el amor y paz”, dijo entonces.

Polémicas innecesarias

Por otra parte, para Umaña las amenazas de Trump -aunque beligerantes e incómodas para el gobierno de su país vecino- son sobre todo “una estrategia discursiva de campaña”.

“Más que querer una confrontación con el gobierno mexicano, a poco tiempo de las elecciones, lo que está haciendo es hablarles a su votantes en EEUU”, asegura.

En esto último concuerda el vocero de AMLO, Jesús Ramírez, para quien el presidente usa ahora menos frecuentemente la expresión del dedo.

“Tiene que ver con su derecho a no emitir una opinión cuando considera que no es conveniente”, dice Ramírez a BBC Mundo.

“Ante las estrategias mediáticas de Trump, que tiene que ver más con una situación interna, se ha preferido no caer en el juego político electoral, no entrar en polémicas innecesarias”, asegura Ramírez.

El vocero presidencial advierte que el gobierno de México no estará respondiendo a cada tuit de Trump, pero que tiene una estrategia.

Esta es “mantener una relación estable, con líneas bien planteadas: que tienen que haber un plan y un acuerdo de cooperación para el desarrollo en México y Centroamérica para que haya una solución a largo plazo a la migración”, explica.

“Prensa fifí”

El dedito no es, en cualquier caso, la única estrategia de AMLO para evitar hablar de aquello que no le conviene o interesa

Según la especialista en discurso político de la UNAM, el mandatario usa también argumentos de descalificación, como el término “fifí”, que”es un recurso evasivo de corte emotivo; un argumento que usa un cliché”.

El primer presidente mexicano de izquierda ha popularizado esta término que el diccionario de la Real Academia Española define como “persona presumiday que se ocupa de seguir las modas”.

Y además de a las clases altas, AMLO ha calificado a un segmento de la prensa como fifí, con lo que da a entender que no merece una respuesta.

“Existe una prensa fifí, no es una invención. Existe el partido de los fifí, existe el conservadurismo en México y creo que nunca ha desaparecido. No están de acuerdo con nosotros, son nuestros adversarios”, dijo en su conferencia del 25 de marzo.

Pero el uso de ese y otros términos despectivos para referirse a los periodistas le ha valido críticas y encontronazos, como el que tuvo el 13 de marzo con un periodista que le mencionó un estudio de Artículo 19, una organización para la defensa de la libertad de expresión, y la Universidad ITESO de Guadalajara.

El estudio asegura que las “declaraciones estigmatizantes (de AMLO) hacia la prensa con calificativos como prensa ‘fifí’ y ‘periodistas chayoteros’ (vendidos) contra cualquier voz crítica de su gobierno, puede legitimar e incentivar ataques en contra de las y los periodistas en lo digital, en lo físico y afecta la pluralidad del debate público”.

Y el 26 de marzo, tras asegurar que “jamás vamos a atentar contra la libertad de expresión”, el mandatario volvió a decir que “siempre ha existido una prensa conservadora, una prensa fifí. Yo no inventé lo de fifí”.

Un periodista le respondió que sí había inventado el término. Pero AMLO explicó entonces fifí se usó para caracterizar los opositores de Francisco I. Madero, un expresidente revolucionario que él admira.

“Los fifís fueron los que quemaron la casa de los Madero, los que hicieron una celebración en las calles cuando asesinaron atrozmente a Gustavo Madero. Cuando los militares lo sacrificaron, que es una de las cosas más horrendas y vergonzosas que ha pasado en la historia de nuestro país, salieron los fifís a las calles a celebrarlo y había toda una prensa que apoyaba esas posturas”, aseguró.

Y precisamente las “clases de historia” que a veces da en sus conferencias son, para algunos analistas, otra forma de evadir los temas de los que no quiere hablar.

“Afirmaciones no verdaderas”

“AMLO evade hasta un tercio de las preguntas que le hacen sus conferencias, dice que no sabe en ese momento, que no tiene el dato, que luego lo dará”, asegura Luis Estrada, director de SPIN, una asesoría de comunicación política que ha seguido las 89 conferencias de prensa que ha dado hasta el 9 de abril.

Y, según el analista, con sus conferencias matutinas no se logran los objetivos que se debería: posicionar los temas o controlar las crisis.

Generan ruido y dan de que hablar, pero es diferente de poner la agenda. Da la impresión de que está trabajando todos los días desde temprano, pero no es cierto”, afirma.

Según Estrada, y con base en el seguimiento de las conferencias entre el 1 y el 5 de abril, AMLO hizo 80 “afirmaciones no verdaderas”, entre las que se encuentran desde promesas que no se puede saber si se cumplirán, hasta datos falsos.

Y el analista también cita un documento obtenido vía el Instituto Nacional de Transparencia que dice que la información que el presidente da en su conferenciasno necesariamente cuenta con un respaldo documental.

“El hecho de que el Presidente de la República comunique a la sociedad, a través de conferencias de prensa, comunicados de prensa o mensaje públicos de diferentes materias de interés público no conlleva a establecer la obligación por parte de la Oficina de la Presidencia de la República a poseer el soporte documental respectivo”, se lee en el documento.

El diario El Economista informó que tal respuesta se dio a conocer tras pedir el documento que sustentaba el “plan conjunto para combatir el robo de hidrocarburos en Pemex” que presentó AMLO el 27 de diciembre pasado.

Aprobación del 64%

Sin embargo, la popularidad de AMLO sigue en aumento.

Esto, según el profesor de sociología de la Universidad La Salle Felipe Gaytán, se debe a que gran parte de las personas que votaron por él siguen expectantes de los programas sociales y entrega de recursos que prometió.

Y también porque “ante su discurso moral, que simplifica entre buenos y malos, es difícil que las personas digan estar en contra de cosas como el combate a la corrupción o al robo de gasolina”.

“La popularidad se sustenta en el qué y por qué de las acciones que se miden en los sondeos y no en el cómo y en las consecuencias“, asegura Gaytán.

Y, por lo pronto, según un estudio del Grupo de Economistas y Asociados e Investigaciones Sociales Aplicadas publicado el 27 de marzo, la aprobación a la gestión del presidente aumentó 7 puntos porcentuales desde que tomó el poder, pasando del 57 al 64 por ciento.


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Cuartoscuro Archivo
Auditoría interpuso 125 denuncias por desvío de 6 mil mdp de educación, pero no hay sentencias
123 de las denuncias interpuestas por la ASF desde 2016 se encuentran en integración, una tiene un amparo y la otra fue desechada, de acuerdo con una investigación de México Evalúa.
Cuartoscuro Archivo
15 de mayo, 2019
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Por el presunto desvío de 6 mil millones de pesos del presupuesto educativo, entre 2008 y 2016, la Auditoría Superior de la Federación interpuso 125 denuncias penales ante la entonces Procuraduría General de la República (PGR). A tres años, 123 se encuentran en integración, una tiene un amparo y la otra fue desechada.

Así lo indica la investigación “La impunidad en la nómina magisterial”, realizada por México Evalúa, en la que revisa “el uso y el abuso” del Fondo de Aportaciones para la Nómina del Gasto Educativo (FONE).

En el estudio se calcularon irregularidades por 147 mil 432 millones de pesos entre 2008 y 2017, lo que equivale a 1.2 veces el presupuesto ejercido en becas para la educación media superior, en los últimos siete años.

Leer: En México, estudiantes más pobres tienen un retraso de aprovechamiento educativo de dos años

Peor aún, “de cada 10 pesos identificados como irregularidades, sólo dos se han recuperado a través de devolución, 5 han logrado ser aclarados por los estados, pero 3 aún están en proceso de recuperarse”, advierte el estudio encabezado por Marco Fernández, coordinador del Programa de Educación de México Evalúa.

Entre las anomalías detectadas está el gasto de mil 66 millones de pesos en el pago a 9 mil comisionados sindicales, entre 2015 y 2018, es decir, maestros que no están dando clase sino haciendo labores del SNTE. Incluso, algunos llegaron a sumar hasta 3 millones de pesos de salario en un trimestre.

Este dinero es equiparable a capacitar a 1 millón 215 mil profesores, casi 100% de los maestros de educación básica; financiar por cuatro años a los más de mil docentes de inglés que se buscaron contratar para dar clases en las escuelas normales, o atender a un 25% más de los 164,743 alumnos que hay en preescolar.

Chihuahua, Aguascalientes y Coahuila fueron los estados con la mayor erogación en este concepto, pues destinaron más de 100 millones de pesos en pagos a comisionados sindicales, de 2015 a 2018. En contraste, Baja California y Yucatán fueron las entidades donde dicha problemática fue menor.

Leer: ASF detecta anomalía de 200 mdp en gasto educativo durante el último año de César Duarte

Sin embargo, la distribución de los recursos ejercidos de manera irregular también muestra el uso político de las comisiones, pues las más favorecidas son aquellas que representan el “músculo político” de las secciones del sindicato.

En Veracruz, por ejemplo, se encuentra la sección 32 del SNTE, y sus dirigentes ganaron entre 2015 y 2017 salarios por arriba de los 500 mil pesos, pese a no estar frente a grupo. Ese fue el caso de Julio Muñoz Díaz, jefe del sector 3 de las escuelas secundarias técnicas, quién recibió por la primera comisión sindical un pago de 46 mil pesos en el primer trimestre del 2016, y por la segunda 466 mil pesos adicionales, durante el cuarto trimestre del mismo año.

El salario más alto fue en beneficio de Miguel Ángel Cristales Montaño, en Puebla, al recibir en un trimestre un pago de 545 mil 927 pesos por ser Coordinador de Educación Física. Esto, después de ocupar la cartera de Secretario de Asuntos Labores de Educación Física y Deporte de la sección 23 del SNTE.

En tanto, la fuerza de la sección sindical 27 en Sinaloa también fue beneficiada entre el primer trimestre de 2015 y el segundo trimestre de 2017; la responsable del Colegiado de Negociación del SNTE en Coahuila, María Galván, ganó 3 millones de pesos en un trimestre. El responsable de la comisión de Cultura de la sección 6 del SNTE en Colima, Daniel Ortiz, con 2 mil 107 millones de pesos.

En Tlaxcala, Alfonso Cortés, responsable de atención de grupos sociales de la Secretaría de Educación del Estado, ganó 1 millón 772 mil pesos, de acuerdo con el análisis de los investigadores, con base en la información del portal del FONE, la SEP e información periodística de distintos periódicos locales y nacionales, revisados hasta julio de 2018.

Sin embargo, el pago de comisiones sólo fue una de las irregularidades, que equivalen a 12.2%.

De los 141 mil 645 millones de pesos de la nómina educativa usados irregularmente, 18% fueron “gastos sin acreditar”; 14.3%, transferencias bancarias a cuentas no reconocidas; 13.7% compensaciones a bonos y estímulos no reconocidos por la SEP; 13.3%, recursos no ejercidos; 10% fueron recargos por pagos extemporáneos; 9.6%, gastos de operación no financiables; 5.6% fue pago a personal irregular, y 3.3%, terminó en centros de trabajo no financiables o clausurados.

Las denuncias

De las auditorías practicadas al Fondo de Aportaciones a la Educación Básica (FAEB), utilizado hasta y el Fondo que lo sustituyó, el FONE, la Auditoría Superior de la Federación presentó 125 denuncias entre 2008 y 2015 por el presunto desvío de 6 mil millones de pesos, pero ninguna ha sancionado a algún responsable.

Del total de denuncias, 123 todavía se encuentran en proceso de integración y sólo se investigan por “uso ilegal de recursos del FONE”.

La mayor parte de estas denuncias se han interpuesto por no comprobar el destino de los recursos, o realizar pagos a comisionados sindicales o a personal no identificado, durante el proceso de las auditorías.

En este caso se encuentran el Estado de México, con 7 denuncias, y Chiapas, entidad con 3 denuncias y un monto de irregularidades por 188 millones de pesos.

Los investigadores advierten que este dato es relevante porque la Auditoría no ha emitido nuevas denuncias de hechos desde 2016, pese a que persisten as irregularidades y “es indicativo del rezago que la autoridad competente (PGR/FGR) presenta en procesar las denuncias presentadas por dicho organismo fiscalizador para integrar las averiguaciones previas o carpetas de investigación, anulando la posibilidad de que los delitos sean sancionados por un juez para que los responsables sean procesados penalmente, y en demérito del combate a los actos de corrupción”.

Chihuahua fue denunciada en 17 ocasiones y es la entidad con el mayor número, entre 2008 y 2015. Le sigue Morelos, con 12 denuncias; Tlaxcala, 11; Chiapas, 8, igual que el Estado de México. Y con seis denuncias respectivamente: Michoacán, Nuevo León, Oaxaca, Querétaro, Veracruz y Zacatecas, pero en ningún caso han terminado en juicio.

Esto implica que las irregularidades siguen quedando impunes, “ya sea por la indolencia de distintas autoridades que no cumplen con sus obligaciones legales para reportar y perseguir dichas irregularidades, o que cuando lo hacen, los organismos fiscalizadores, federales o estatales, y de investigación penal, no continúan adecuada y oportunamente los procedimientos de substanciación, para sancionar a los funcionarios que han permitido pagos indebidos de nómina con cargo al erario”.

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