Por qué ahora menos mexicanos están regresando a su país desde EU
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Por qué ahora menos mexicanos están regresando a su país desde EU

Por primera vez en más de una década, los mexicanos que están regresando a su país luego de vivir en EU. son menos que los que están migrando. ¿Es el fin de la llamada "migración cero"?
1 de septiembre, 2021
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Hasta hace no mucho, la tendencia era que más migrantes mexicanos regresaban a su país desde Estados Unidos que los que iban a buscar el “sueño americano”.

El fenómeno fue llamado migración “cero” (las cifras incluso estaban por debajo de cero), pues la balanza se mantenía más cargada del lado del regreso de los mexicanos.

Pero eso podría estar cambiando.

El centro de estudios Pew Research Center (PRC) mostró que cada vez menos migrantes mexicanos vuelven a su tierra, mientras que los que migran al país del norte siguen haciéndolo en un número constante.

“Lo más reciente que vimos es que el retorno cayó. Volvió a niveles que habíamos visto más o menos de 1995 a 2000“, explica a BBC Mundo Ana González Barrera, autora del estudio del PRC publicado en julio.

“Y entonces, aunque no ha subido la migración de mexicanos hacia Estados Unidos, el número que se han regresado se detuvo. Y esto hizo que el flujo se volviera otra vez positivo. No había estado en números positivos desde hace más de una década“, señala.

Los cambios en la migración de mexicanos hacia/desde EE.UU.. La migración "cero" se sostuvo en el periodo de 2005 a 2014. Algunos años y periodos no son contados, o se sobreponen, debido a cómo se registra la migración en ambos países y la información disponible..

Sin embargo, para la investigadora sobre migración Luciana Gandini, de la Universidad Nacional Autónoma de México, los números aún no muestran que la migración “cero” esté finalizando.

Pero sí hay políticas más duras de EE.UU. que están deteniendo a los mexicanos migrantes en la frontera.

“Ese nivel de control fronterizo es el que está evitando el cruce de flujos de diverso tipo hacia EE.UU.”

¿Por qué se dio la migración “cero”?

Antonio Villanueva es uno de los cientos de miles de mexicanos que en la década pasada contribuyeron al fenómeno de la migración “cero”.

El hombre de 46 años, originario de Michoacán, llegó en 1998 al estado de Colorado y regresó a México en 2010, cuando el empleo en la rama de la construcción fue uno de los más golpeados por la crisis económica de 2008.

“No había nada. Todas las cuadrillas estaban paradas. (…) Yo andaba solo, no traje familia, así que pare mí fue más fácil la decisión de volver ”, explica a BBC Mundo.

https://www.youtube.com/watch?v=bvQq8iw2ghM&pp=sAQA

En las últimas dos décadas, la gran afluencia hacia el norte desde México fue decayendo e incluso tuvo un efecto inverso: en el periodo de 2005 a 2014 más mexicanos volvieron a su país que los que se fueron.

A eso se le consideró una migración “cero”, o “menos de cero”.

“El máximo de retornados a México desde EE.UU. fue sobre todo en el periodo entre 2005 y 2010, siendo el principal factor de esos años la pérdida de empleos derivada de la gran recesión de 2007 y 2008”, explica González Barrera.

La crisis económica de esos años afectó sectores que emplean a muchos mexicanos, entre ellos la agricultura y la construcción.

porcentaje de mexicanos en las industrias estadounidenses

Cecilia Tombesi / BBC

Pero también el endurecimiento de las leyes y estrategias migratorias generaron más deportaciones y detenciones, lo que desincentivó el cruce.

Villanueva, que había regresado a México en 2010, dice que se volvió a EE.UU. “en los tiempos de las autodefensas en Tierra Caliente”, un periodo de violencia en el estado de Michoacán en 2012.

“Batallé bastante en la frontera. Estuve cinco o seis meses en Matamoros porque estaba difícil cruzar”, explica el hombre que ahora vive en el sur de Florida.

Los controles fronterizos y las deportaciones en la época de Barack Obama inhibieron la migración mexicana hacia EE.UU., según el PRC.

Agentes de la patrulla fronteriza y un migrante

Reuters
EE.UU. ha incrementado su seguridad fronteriza más que nunca en las últimas dos décadas.

Sin embargo, también hubo en México factores demográficos que alteraron la balanza de la histórica migración mexicana al país vecino.

La población mexicana ha envejecido en su conjunto, lo que ha movido la fuerza laboral: ya no hay tantos jóvenes que necesitan las mejores oportunidades laborales que ofrece EE.UU., como en la segunda mitad del siglo XX.

Y las necesidades familiares ya no son las mismas: “Antes, en una familia de nueve personas, dos o tres de ellos vendrían, por ejemplo. Y ahora hay familias de 4 personas, incluyendo papás, por lo que no hay tantas personas dispuestas a hacer el viaje”, dice González Barrera.

Si bien la mayoría de migrantes retornados entrevistados a su retorno a México dijeron que volvían para reunificar la familia, tanto Gandini como González Barrera dicen que esa respuesta no suele ser el motivo único o principal.

¿Por qué los mexicanos vuelven a su país?. Principales motivos (%). .

De forma similar ocurre en el sentido inverso: “La gente que se quiere ir de México no solo es por un tema económico, es por la persecución del narco, por las violencias institucionales, por el crimen organizado. Querer salir de las comunidades tiene que ver con una situación mucho más compleja, quizás, que hace una o dos décadas atrás”, dice Gandini.

¿Qué está pasando ahora?

En Estados Unidos viven unos 47 millones de inmigrantes no nacidos en ese país (de 329 millones de habitantes), de los cuales una cuarta parte son de origen mexicano.

Ese número ha sido históricamente tan grande producto de lo que el PRC llama “una de las migraciones masivas más grandes de la historia moderna”: unos 16 millones entre 1965 y 2015.

Según el cambio visto por el PRC entre 2013 y 2018, en ese periodo unos 870.000 mexicanos migraron a EE.UU., pero solo 710.000 optaron por regresar, una diferencia de 160.000 a favor de la migración.

¿Por qué los mexicanos emigran a otro país?. Principales motivos (%). .

“Esto hizo que el flujo se volviera otra vez positivo, que no había estado en números positivos desde hace más de una década. Pero sigue estando a niveles muy bajos históricamente”, añade.

Para Gandini, sin embargo, 27.000 migrantes por año entre 2013 y 2018 (lo que da el número aproximado de 160.000) es una cifra muy pequeña: “En la época de oro o de bonanza de la migración, esos números rondaban alrededor del medio millón por año”.

“Entonces todavía estamos lejísimos de lo que era el patrón migratorio tradicional de México a Estados Unidos”, añade.

Además, en los últimos años los mexicanos han tenido mayores oportunidades de migrar legalmente a través de las visas de trabajo temporales que benefician tanto a trabajadores agrícolas como a profesionales, parte de los acuerdos de libre comercio.

La frontera de Tijuana

Getty Images
Hoy más mexicanos pueden entrar a EE.UU. legalmente que en las décadas pasadas.

“Sí nos hemos dado cuenta que en años recientes más mexicanos están aquí con un estatus legal que antes. Ahora la mayoría de mexicanos o más de la mitad está aquí con un estatus legal y antes, la década pasada, era al revés. La mayoría estaba con un estatus no autorizado”, dice González Barrera.

Un futuro incierto en la balanza

Para Antonio Villanueva, volver a México como lo hizo en 2010 está para “pensarse dos veces”.

“Con todo lo que ha habido con (el presidente Donald) Trump, está más caro y más difícil sobre todo regresar si las cosas no salen bien allá en Michoacán”, dice.

Estudios del PRC y otras instituciones estadounidenses señalan que la mejora de la economía en México es un incentivo para el retorno de mexicanos. Villanueva dice que sí hay mejores condiciones que cuando se fue la primera vez en 1998, “pero no tanto”.

Planta de producción automotriz en México

Getty Images
El empleo manufacturero en México, como las plantas automotrices, han dado oportunidades a los mexicanos.

Gandini explica que las cifras no muestran una mejora económica en México. La pobreza en 2008 y 2018 era prácticamente la misma (49%), así como el empleo informal (48%-52%).

“Las condiciones de origen están igual o peor, depende cómo se lo mire”, dice.

En los últimos años, los mexicanos siguen intentando emigrar a EE.UU. pero se han encontrado con políticas como la “deportación exprés” instaurada en el gobierno de Trump.

“La detención tenía una duración de 96 minutos. Imagínate lo que implica esto, que no te alcanzan ni a preguntar el nombre”, dice Gandini.

“Y eso hace que no puedas contabilizar ese flujo porque la gente no cruza, o cruza pero es deportada inmediatamente. Entonces no puedes medir esa cantidad de personas”.

Gráfico de detenciones en la frontera EE.UU.-México

BBC

González Barrera coincide en que no es claro qué pasará con la balanza de la migración, si seguirá siendo positiva hacia los cruces a EE.UU. o se mantendrá en la tendencia “cero”.

“Los últimos datos del lado mexicano muestran que el retorno de mexicanos sigue a la baja hasta 2020. Y es probable que sigamos viendo la misma tendencia hasta antes de la pandemia, que cambió muchas cosas”, señala.


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Pemex

Ojo de fuego en Golfo de México: ambientalistas y científicos denuncian opacidad en acceso a información

Científicos aseguran que medir los impactos de un accidente como el provocado por la fuga en el gasoducto de Pemex es muy difícil, por lo que no es posible descartar de lleno la posibilidad de que el ecosistema haya sido afectado.
Pemex
Por Agustín del Castillo/Mongabay Latam
10 de julio, 2021
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El accidente del pasado 2 de julio en las inmediaciones de la plataforma KU-Charly, en el Golfo de México, de donde se extrae más de un tercio del petróleo que produce el país, dio la vuelta al mundo: un derrame de gas tras la fractura de un ducto 80 metros bajo el mar ocasionó un espectacular “ojo de fuego”.

Petróleos Mexicanos (Pemex), la empresa estatal más grande del país, reportó que la fractura del ducto fue producto de una tormenta eléctrica intensa y que hidrocarburo, al migrar hacia la superficie marina, se  incendió debido a las descargas eléctricas que cayeron en el mar. El incendio consumió todo el gas y la fuga fue reparada al sellarse con nitrógeno, señala el comunicado. La empresa aseguró, además, que ya está bajo control el incidente y el gobierno mexicano descartó algún daño permanente a los ecosistemas al haberse liquidado la totalidad del gas en unas cinco horas.

Lee: Pemex descarta daño ambiental por incendio en zona de plataformas de Campeche

Sin embargo, científicos y ambientalistas aseguran que, por tratarse de una zona restringida por el gobierno mexicano, no han tenido acceso al lugar, por lo que no han podido corroborar que efectivamente no haya habido daños. Además, expertos apuntan a que determinar los impactos de un accidente como este en el  mar es particularmente difícil debido a la dispersión de los contaminantes.

En ese sentido, el investigador Héctor Reyes Bonilla, de la Universidad Autónoma de Baja California (UABC), señala que es muy complicado tener certeza de las afectaciones a los ecosistemas, debido a que “los arrecifes están muy lejos; para cuando uno llega a ver qué pasó, el océano ya mezcló y diluyó todo”, dice. El experto sostiene que, por ejemplo, “los accidentes del Ixtoc (1979) o del Deepwater Horizon (2010), en el mismo Golfo de México, fueron miles de veces mayores, y aun así costó trabajo encontrar afectaciones ecológicas a largo plazo”.

Lo que sí se sabe es que el evento generó una masiva emisión de contaminantes a la atmósfera. “Los datos de Copernicus (una plataforma virtual de observación a partir de imágenes satelitales utilizada por investigadores) indican una elevación monstruosa de NO2 que se extendió hacia todos los estados costeros de esa región del país”, agrega Reyes Bonilla, lo que, según el experto, representa un serio problema de salud pública que se invisibiliza al tener efectos crónicos y no agudos.

Unas 25 organizaciones de la sociedad civil solicitaron al gobierno que investigue y sancione los hechos que dieron lugar al incendio y que se elabore un estudio detallado de los impactos, así como un plan de reparación del daño.

“El valor de los arrecifes en la Sonda de Campeche, donde ocurrió el accidente, es muy grande, conecta a otros arrecifes del golfo y del mar Caribe, por eso hay que hacer evaluaciones y revisar el efecto de los posibles impactos”, dice Lorenzo Álvarez Filip, investigador de la Unidad Académica de Sistemas Arrecifales de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

La opacidad de la información

La doctora en derecho ambiental por la Universidad de Guadalajara, Carla Aceves Ávila, señaló que “llama la atención el escaso rigor técnico con que se ha tratado esta emergencia, y el evidente desaseo al evitar dar una explicación general de lo ocurrido”. Además, agrega que “la ambigüedad que se ha observado en las muy escasas declaraciones de las autoridades responsables evidencia una gran opacidad y hermetismo incompatibles con la transparencia y rendición de cuentas”.

Pero la falta de información preocupa a la comunidad científica y a los ambientalistas no solo respecto del accidente el pasado 2 de julio, sino sobre la posible frecuencia con que pueden estar ocurriendo incidentes “menores” con un alto potencial de daños crónicos para las poblaciones de más de 5 mil especies marinas que habitan el área.

El investigador Lorenzo Álvarez Filip recuerda que en octubre de 2019 se registró otro incidente, “menos espectacular, que no llenó los periódicos, pero que a diferencia de éste último, fue derrame de petróleo crudo y esos miles de litros afectaron al Cayo Arcas”, dice. “Petróleos Mexicanos demoró cinco meses en reconocerlo públicamente”, asegura el experto. “El punto es que esto fue muy impresionante y dio la vuelta al mundo, pero el estrés crónico de incidentes menores puede ser más dañino, menos espectacular, pero a la larga hacer más daño y es de lo que no hay información puntual”, añade.

“Es evidente el riesgo que las instalaciones petroleras y su escaso mantenimiento implican para el medio ambiente y para la seguridad de las personas”, difundió Greenpeace México. Sin embargo, de acuerdo a un informe elaborado por la organización civil Cartocracia, dedicada a promover la transparencia y el acceso público a la información socioambiental georreferenciada, “en México no se realizan mediciones directas de emisiones en el sector de hidrocarburos, no se tiene un sistema de inspección y vigilancia eficiente, y no se puede constatar que las instalaciones del sector se encuentren en un estado adecuado”.

Por lo mismo, Álvarez destaca la relevancia de que Pemex no solo permita la total transparencia sobre esta clase de incidentes, sino que informe a la sociedad sobre los recursos que destina al mantenimiento de su infraestructura. Álvarez coincide con Reyes Bonilla en que “debe haber monitoreo sistemático, estratégico y abierto”, aunque agrega que “posiblemente haya datos, pero no necesariamente se abren al público, y eso debe ser fundamental”.

Organizaciones exigen el cumplimiento de los compromisos

El activista Rodrigo Navarro, miembro de la Fundación Ocean Futures Society, presidida por Jean-Michel Cousteau, asegura que mantener una apuesta fuerte por los combustibles fósiles y buscarlos cada vez más en lo profundo del mar, traerá consecuencias negativas al patrimonio natural del país. “Cada vez es más común hacer exploraciones de petróleo en ductos muy profundos […] el problema es que al ser tan profundos, cualquier mal tiempo, que ahora también son más comunes, puede ocasionar daños en la infraestructura y fugas con altísima probabilidad de incendiarse”, dice Navarro.

Y no solo eso, agrega el experto, sino que la posibilidad de que se derramen miles de litros de crudo produciría “la muerte de toda la cadena alimenticia en muchos kilómetros cuadrados a la redonda”, asegura.

Foto: Pemex

Por otra parte, el activista repara en que “la exploración petrolera en mar profundo es un sinsentido en esta época en que se trata de no vivir de los combustibles fósiles”. Sobre todo en un país que en 2019 se ubicaba en el cuarto nivel mundial en emisiones de dióxido de azufre, según un análisis de Greenpeace realizado a partir de datos rastreados por la NASA.

El pasado 5 de julio, 25 organizaciones ambientalistas y de derechos humanos de México, encabezadas por la Alianza Mexicana contra el Fracking, señalaron en un comunicado conjunto a la opinión pública que el complejo Ku-Maloob-Zaap, donde ocurrió el accidente, aporta alrededor de 40% de los 1,68 millones de barriles diarios de crudo que produce Pemex.

Las organizaciones señalaron que, de acuerdo a la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos, cada barril de petróleo extraído emite cerca de 235.7 kilogramos de dióxido de carbono (CO2), “por lo que este complejo emite cada día 158 390 toneladas de CO2 a la atmósfera, contribuyendo al calentamiento global”. De hecho, en 2020 las emisiones de gases de efecto invernadero de la petrolera aumentaron 12.5%, según un reporte de la misma paraestatal.

Puedes leer la nota completa en Monbagay Latam

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