Prueba del coronavirus: para qué sirven y para qué no los distintos tests
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Prueba del coronavirus: para qué sirven y para qué no los distintos tests de la covid-19

Existen multitud de pruebas para saber si estamos infectados de coronavirus o lo hemos estado en el pasado. ¿Para qué sirve cada una? ¿Qué información nos dan?
26 de noviembre, 2020
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Conforme avanza la pandemia la población se va anegando en una terminología médica que hace menos de un año desconocía.

Los términos anticuerpo, antígeno y PCR son ya habituales en las conversaciones, aunque muchas veces no se tenga clara la utilidad y la repercusión de cada uno de ellos en la salud individual y colectiva.

La introducción reciente de nuevas pruebas diagnósticas como la prueba de detección de antígenos, más fiable ahora que al inicio de la pandemia, ha hecho que se amplíe el número de herramientas disponibles para la detección de infecciones por SARS-CoV-2.

Con ello, aumenta la necesidad de disponer de guías que ayuden a decidir qué prueba se debe realizar en cada caso particular y cómo interpretar sus resultados.

Entornos diferentes necesitan pruebas diferentes

Son muchas las situaciones en las que es necesario aplicar pruebas diagnósticas pero, en líneas generales, podemos plantear los siguientes escenarios:

  • El cribado masivo de la población asintomática.
  • El cribado de la población de alto riesgo (por ejemplo, en residencias de la tercera edad y a personal sanitario).
  • La investigación de los contactos estrechos que ha tenido una persona infectada.
  • El diagnóstico clínico de una persona sintomática.
  • El seguimiento de la severidad de la enfermedad una vez diagnosticada o de la duración de la infectividad del paciente.
  • El estudio serológico poblacional de infecciones pasadas.

Hasta la fecha ninguna prueba diagnóstica cumple los requerimientos para ser aplicada con fiabilidad en todos y cada uno de estos escenarios.

Esta situación ha generado mucha confusión en la interpretación de los resultados obtenidos por las distintas pruebas en cada uno de estos escenarios. No solo entre la población sino a veces entre los propios sanitarios.

Cada prueba, con sus limitaciones, puede tener utilidad en un entorno concreto y es necesario conocerlas para poder tomar las decisiones clínicas oportunas en función de sus resultados.

En la siguiente tabla se muestra un resumen de las situaciones clínicas donde se puede aplicar cada prueba y cuáles, dentro de las aplicaciones recomendadas, son aquellas situaciones donde hay más probabilidad de que se obtenga un falso positivo (un positivo en personas no infectadas) o un falso negativo (un negativo en personas que sí están infectadas).

Todo esto asumiendo que no ha habido errores en la toma de muestras, su transporte y el procesado preanalítico.

Pruebas que detectan infección pasada o en fases finales

Las pruebas serológicas consisten en la detección de anticuerpos (IgM, que indica infección resolviéndose, e IgG, que indica infección pasada). Pueden ser útiles en las encuestas epidemiológicas a nivel poblacional en las que se quiere evaluar la prevalencia de personas que han estado en contacto con el virus.

En concreto, los anticuerpos IgM aparecen a los 6-7 días del inicio de la infección y se detecta mayor positividad a los 15 días. Alrededor del día 20 desde el inicio de los síntomas ya no se detectan.

Los anticuerpos IgG aparecen aproximadamente a los 15 días del inicio de la infección y confieren probable inmunidad (aunque en la actualidad se desconoce por cuánto tiempo).

Este es el caso de las encuestas de seroprevalencia realizadas en España desde el Instituto de Salud Carlos III y en las que se pudo conocer la prevalencia y características de la población que se había contagiado durante la primera ola de la pandemia, a través de la medición de los anticuerpos IgG .

Tubo con muestra para prueba molecular de covid-19

Getty Images
Si te has hecho la prueba contra el covid-19, ¿sabes qué tipo de análisis te has hecho?

Sin embargo, estas pruebas tienen un uso muy limitado (si es que tienen alguno) en la evaluación de la infección activa, a pesar de que con este fin se estén aplicando erróneamente en algunas comunidades autónomas y en otros ámbitos.

Además, tienen importantes limitaciones, especialmente las relacionadas con la presencia de resultados falsos positivos por su reacción cruzada con otros virus.

Existen diferentes técnicas para la determinación de anticuerpos: ELISA (Enzima-Inmunoensayo) y CLIA (Quimio-luminiscencia) (pruebas de referencia para la determinación de anticuerpos) e inmunocromatografía (o también llamada prueba rápida).

Los resultados de las pruebas de ELISA/CLIA son cuantitativos. Es decir, se indica el título (o número) de anticuerpos presentes.

Por otra parte, los resultados de las pruebas rápidas son cualitativos (presencia o ausencia de anticuerpos).

La sensibilidad y especificidad es mayor en las pruebas de ELISA y CLIA que en las pruebas rápidas. No obstante, dada la facilidad de realización de las pruebas rápidas (muestra de sangre capilar frente a suero o plasma y menor complejidad en su realización), se ha extendido su uso, sobre todo en laboratorios privados, a pesar de la mayor probabilidad de resultados falsos negativos y positivos.

Pruebas que detectan infección activa

Entre las pruebas para detectar la presencia del virus, el uso de la PCR -que detecta el genoma viral- se ha establecido como la prueba de oro para la detección de infección activa.

Entre sus limitaciones, además de la complejidad en términos de equipamientos de laboratorio, coste y tiempo, hay que destacar los falsos negativos que pueden depender del inicio de los síntomas o la carga viral, así como falsos positivos en función de las características del entorno en que se realizan y la dinámica temporal de la infección.

En general, en personas con baja probabilidad de estar infectadas (como ocurre en los cribados de población general) aumenta la probabilidad de obtener falsos positivos.

Por otro lado, un resultado positivo semanas después de la aparición de los síntomas puede ser debido a la detección de fragmentos no viables del virus en personas que ya no tienen capacidad infecciosa.

Dentro de esta categoría de pruebas infección activa se encuentran las nuevas pruebas de detección de antígenos que se consideran “rápidas y baratas”.

Detectan la presencia de proteínas virales de SARS-CoV-2 y tienen las ventajas de dar resultados en 15-30 minutos y poderse realizar fuera del ámbito del laboratorio clínico, en el ámbito cercano al paciente.

Su recibimiento por parte de la población y la clase política ha sido entusiasta.

No obstante, su sensibilidad (especialmente en poblaciones asintomáticas) es menor a la de la PCR, con una mayor tasa de falsos negativos, por lo que un resultado negativo en alguien con sospecha de estar infectado necesita confirmación con una determinación por PCR.

Raspado nasal para aplicar una prueba molecular de covid-19 a un paciente.

Getty Images
La prueba molecular se aplica sobre muestras del tracto respiratorio del paciente.

La OMS y el ECDC han recomendado su uso en ámbitos donde no es posible realizar la PCR o se necesita un resultado rápido para la toma de decisiones clínicas (aislamiento, hospitalización, inicio de tratamiento específico, etc.), aun señalando que deben realizarse dentro de los 5 días desde el comienzo de los síntomas.

Estas pruebas no se aconsejan para la detección de personas infectadas entre los casos asintomáticos, ya que su rendimiento diagnóstico en esta población es bajo.

Los estudios en estas poblaciones en nuestro país (España) sitúan su sensibilidad entre el 45% y 57% (un estudio que la eleva hasta al 79%, pero en una población con una prevalencia de enfermedad muy alta).

En el caso de los niños sintomáticos, con una sensibilidad en torno al 62 %, también podría ser preferible la PCR.

Pruebas en farmacias y administradas por los propios pacientes

Algunas pruebas de infección pasada (anticuerpos) se han empezado a comercializar en las farmacias comunitarias para su uso por los propios pacientes tras prescripción médica.

Igualmente, algunas Comunidades Autónomas -regiones en España- y colegios farmacéuticos han abierto el debate sobre la realización de pruebas de antígenos en las farmacias comunitarias.

Una práctica que ya se da en países como Francia, un país con un sistema sanitario muy diferente al español.

En el Sistema Nacional de Salud español (no tanto en las aseguradoras privadas) las pruebas de antígenos están disponibles en los centros de atención primaria y hay que evaluar cuidadosamente la necesidad de remitir a las farmacias comunitarias una prueba que puede hacerse inmediatamente en el propio centro.

No obstante, en la situación tan excepcional que estamos viviendo, y con la necesidad de ampliar la capacidad de detección del virus, son iniciativas a evaluar.

Pese a las discusiones en los medios sobre las competencias de cada profesión y el lugar de realización de las pruebas, el problema importante se debe centrar en el hecho de que una prueba diagnóstica exige una interpretación rigurosa de sus resultados en función de la situación clínica del paciente o la persona en que se realiza.

Esto es lo que se debe asegurar en cada caso.

El hecho de que una prueba pueda dar falsos positivos y negativos no significa que no sea útil, sino que debe ser realizada en el entorno en el que es más útil y ser interpretada teniendo en cuenta la información clínica del paciente y la prevalencia de la infección en el ámbito de actuación.

Por tanto, las iniciativas en las que es el propio paciente el que recoge el test de anticuerpos en la farmacia para hacerlo en su casa puede llevar a múltiples situaciones confusas.

Estas suponen un riesgo tanto para la salud individual como para la colectiva.

Interpretación apropiada de pruebas imperfectas

Buena parte del lío en torno a las pruebas de covid-19 deriva de la confusión entre asintomáticos y presintomáticos, del valor informativo de cada prueba en la dinámica temporal de la infección y del falso discurso de “cuantas más, mejor”.

Al mismo tiempo se olvida que, como en cualquier otra enfermedad, la medicina científica exige el uso de la prueba adecuada, en la persona adecuada y en el momento adecuado.

Más allá de la confusión, el uso de pruebas diagnósticas de covid-19 requiere no olvidar algunas reglas de extrema importancia:

  • Las personas con síntomas o que sean contacto estrecho de caso de covid-19, aunque sean asintomáticas, deben ser aisladas y controladas por los servicios de atención sanitaria. Todo esto aunque los resultados de sus pruebas, sean cuales sean, den negativo.
  • Un resultado negativo de una prueba de antígenos (o una PCR) no excluye el desarrollo de enfermedad o la posibilidad de contagiar (especialmente en los días inmediatamente siguientes). Tampoco permite relajar ninguna medida de distanciamiento social (mascarillas, distancia, aforos, etc.).
  • Una prueba de anticuerpos positiva no es un pasaporte biológico. No garantiza que una persona concreta haya pasado la infección o que no la pueda volver a contraer, sobre todo si se ha llevado a cabo mediante test rápidos.

* Blanca Lumbreras es catedrática de medicina preventiva y salud pública de la Universidad Miguel Hernández y Salvador Peiró es investigador de Fisabio Salud Pública.

Este artículo se publicó originalmente en The Conversation. Puedes ver la versión original aquí.


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Zedryk Raziel

Las campañas en Guerrero olvidan a indígenas de la Montaña

Los gobiernos pasan, los partidos pasan, los políticos pasan, y lo único que permanece es la pobreza en la Montaña, donde habitan indígenas del pueblo Na’savi, Me’phaa y Nahua.
Zedryk Raziel
3 de junio, 2021
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La familia de Eulogio Guzmán Solano descansa bajo una techumbre de metal en la que resuena el espeso aguacero. El padre, la madre, hijos, nueras y nietos —12 personas en total— pasarán la noche en la Casa del Jornalero de Tlapa, ubicada en la región de la Montaña de Guerrero, y mañana partirán en una camioneta a Yurécuaro, Michoacán, a unos 800 kilómetros y a más de 10 horas de camino.

Originaria de Santa María Tonaya, Tlapa, la familia ha hecho este mismo viaje desde hace 12 años. Entre junio y octubre trabajan en la cosecha de jitomate y chile en Michoacán, y en diciembre vuelven a migrar, ahora a Villa Unión, en Mazatlán, Sinaloa, donde permanecen hasta marzo. El poco tiempo que están de vuelta en Guerrero es para ver cómo su comunidad sigue sin tener agua potable ni drenaje.

Los gobiernos pasan, los partidos pasan, los políticos pasan, y lo único que permanece es la pobreza en la Montaña, donde habitan indígenas del pueblo Na’savi, Me’phaa y Nahua.

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“Ahí andamos, hay que buscar de a poquito a poquito, para pasarla, pues, porque, si uno se queda aquí, pues nada”, dice Eulogio Guzmán, que suda y viste una playera sin mangas en una tarde en que la lluvia ha desprendido el calor de la tierra. “Mi señora hace petates, pero esos petates los hace en 2 o 3 días, y para vender por 100 pesos. ¿Qué hiciste? Casi no sale nada. Tienes que comprar las palmas. No se gana nada. ¿De tres días vas a gastar 100 pesos para comer? No sale, pues. Por eso nosotros cada año nos vamos a migrar, a trabajar, ahí sale”.

Sobre las mesas y sillas de plástico la familia puso las cosas que se llevan en cajas de huevo y en bolsas de nailon, especialmente ropa y trastes. También llevan una estufa y cubetas. Alrededor corretean las niñas y niños, que juegan a escapar del lobo del bosque.

De otros lobos huyen los adultos. Eulogio cuenta que él y otras familias de jornaleros son contratadas por “patrones” que les pagan 200 pesos al día, o bien, 4 pesos por cubeta de verdura recolectada. Durante el tiempo que viven en Michoacán y Sinaloa, ellos mismos deben pagar su comida y el alquiler de viviendas, con lo que sus ingresos se ven aún más reducidos. Y, aún así, sigue siendo la mejor opción para vivir.

Eulogio un día antes de partir con su familia a campos de Michoacán

Eulogio un día antes de partir con su familia a campos de Michoacán

“Un patrón nos contrata, ellos compran, ‘ven para acá, aquí hay trabajo’, ¡pues vamos!, nos juntamos unas 30 o 40 gentes para un carro, unas dos o tres camionetas de gente, ahí vamos todos. Pagan bien. Ahorita está duro mantener la familia, como yo, pues, ya tengo mi edad. ¿Qué vamos a hacer aquí? Aquí no hay trabajo, hay obra (albañilería), pero pequeña, dura un día, no alcanza”, dice.

El Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan ha documentado que, desde febrero de 2020, han migrado 12 mil 900 personas jornaleras hacia campos agrícolas ubicados en estados del norte y el bajío, donde son objeto de abusos y explotación laboral. De ese total, registró la organización, el 99% no era beneficiario de ningún programa oficial, una estadística en la que se incluye Eulogio, que ha oído que el gobierno reparte abono o da becas para que los jóvenes estudien, pero no en su familia.

“Con el viejito (López Obrador) ahorita medio nos estamos enojando, porque inventó en todo, está ayudando a los ricos, y a los campesinos nada; los ricos son como un comprador: ellos compran barato y ganan lo doble. Morena está con los ricos, ellos ganan el doble. A nosotros no nos ha dado nada, nada, solamente a los demás sí los está ayudando, por eso hay problemas”, critica.

“Primero Dios, mañana llego donde hay trabajo, pasado mañana estoy trabajando, ya tengo siquiera para mis hijos, ¿pero él, qué te va a ayudar? ¡Nada! Así está la cosa. Morena ya anda mal, como el PRI, así hizo el PRI la primera vez: ¡Nada! Entró el PRD y ahí sí nos ayudó poquito, pero el PRI y Morena ahorita ya, adiós; entre más nos maten a los viejos, mejor”.

El Centro Tlachinollan señala que los jornaleros son trabajadores que, siendo esenciales, no fueron prioritarios para el gobierno federal en la estrategia contra la pandemia de COVID. La organización ha registrado que al menos un adulto mayor de 66 años y dos niños se contagiaron durante las migraciones agrícolas y fallecieron.

“El tema migratorio no preocupa a los políticos, el tema de los jornaleros no es un tema, lo hemos planteado más de 20 años a los gobiernos de los tres niveles y no lo toman en cuenta; obviamente lo ven como incosteable, porque saben que es una población ‘golondrina’ (flotante) que ni siquiera les va a dar su voto”, expone Abel Barrera, director del Tlachinollan.

“En pandemia, son los trabajadores esenciales que no tienen ninguna seguridad ni ninguna protección. Ellos son los que tendrían que ser vacunados como una población de riesgo, pero nada, es algo que nos ha costado mucho trabajo visibilizar”.

Los dos principales candidatos a la gubernatura de Guerrero, Evelyn Salgado Pineda, de Morena, y Mario Moreno Arcos, de la alianza PRI-PRD, visitaron el centro de Tlapa en mayo e hicieron campaña. Para cuando sea el día de la elección, el 6 de junio, el jornalero Eulogio y su familia llevarán una semana cosechando en un campo de Yurécuaro, Michoacán, donde les paguen 200 pesos al día o 4 pesos por bote de jitomate o chile recolectado, sin seguridad social y sin haberse vacunado contra el nuevo coronavirus.

Aumentan desapariciones y feminicidios

A nivel municipal, Tlapa es gobernado por Dionicio Pichardo García, de Morena, quien hace campaña nuevamente por la reelección. En su gestión, en octubre de 2019, el activista Arnulfo Cerón Soriano fue desaparecido en este municipio, considerado el corazón de la región de la Montaña guerrerense. A su vez, el director del Tlachinollan, Abel Barrera Hernández, fue recientemente objeto de actos de intimidación afuera de su domicilio.

Entre septiembre de 2019 y agosto de 2020, la organización ha documentado un incremento en la violencia en la región, principalmente en Tlapa. En ese periodo hubo 32 personas desaparecidas (6 de ellas mujeres), y también fueron recuperados siete cuerpos y 106 restos óseos en fosas clandestinas. La violencia feminicida también escaló, al registrarse 25 asesinatos violentos de mujeres y niñas, 17 más que en el periodo anterior. Recientemente, también, se dio a conocer la práctica de la venta de mujeres y niñas, sobre todo en Metlatónoc.

“Aquí, en Tlapa, la gente sabe que, a pesar de que votó por Morena, este partido se comportó a nivel municipal como el PRI: que hubo asesinatos, desapariciones, ha crecido la violencia”, explica Barrera Hernández en entrevista.

“Lo peor de todo es que no solo hablamos de Tlapa, sino de la mayoría de municipios; los partidos tienen sus alianzas con los grupos de la delincuencia, y estos grupos son los que están haciendo ahora el trabajo sucio, el trabajo de asesinar selectivamente, de causar temor, de presionar a la población para que en cierta medida no proteste”.

El defensor y antropólogo describe que la Montaña ha vivido históricamente una tensión entre la insurgencia y la represión del Estado —a través de la guerra sucia—, a la que ahora se añade el acecho del crimen organizado, derivada de una larga pugna entre los grupos criminales de Los Rojos y Los Ardillos.

El activista recuerda que Alcozauca, en la Montaña, fue el primer municipio en la historia de México en ser gobernado por la oposición, con el triunfo electoral del Partido Comunista Mexicano en 1980. La región también fue un bastión de la guerrilla resurgida en la década de los 90. Ahora, dice el director del Tlachinollan, prácticamente no quedan municipios libres de violencia.

Abel Barrera, director del Tlachinollan

Abel Barrera, director del Tlachinollan

Por ejemplo, expone, las zonas de siembra de amapola se han expandido en Cochoapa, Acatepec, Alcozauca, Atlixtac, Metlatónoc y Zapotitlán, mientras que la explotación del bosque y la tala ilegal ha cobrado fuerza en Iliatenco, Cochoapa, Metlatónoc y Zapotitlán.

“Se ha ido creando una red delincuencial que está permeando a ciertos sectores de la población, como a los taxistas, a los que tienen cantinas, a quienes están metidos en el transporte público; van permeando, van metiéndose, empiezan a tener más tentáculos dentro de los sectores económicos, van ganando lugar, y obviamente en el ámbito público”, explica Barrera.

“Y ese tema se le ha dejado a la Guardia Nacional (GN); los mismos gobiernos municipales y estatales se han desentendido, y como que la GN vino a ser la panacea de la seguridad, pero resulta que ni hay suficientes elementos, y su rol es solamente patrullar, nunca intervenir, no ha realizado trabajos para desmantelar las estructuras de la delincuencia, no los toca, y esto pasa en todas las regiones del estado”.

Gobierno sin indígenas

El próximo 7 de junio, el día después de la jornada electoral en Guerrero, cuando alguno de los candidatos a la gubernatura del estado celebre su triunfo, se cumplirán seis años de la muerte de Antonio Vivar Díaz, un joven asesinado por elementos de la Policía Federal en un choque con civiles.

Comunidades de la Montaña habían “tomado” en 2015 el Palacio Municipal de Tlapa y anunciaron que no permitirían la realización de las elecciones, en protesta por la desaparición de los normalistas de Ayotzinapa, ocurrida menos de un año antes. 

Ahora, las elecciones nuevamente siguen su curso, mientras el asesinato del Comandante Toño”continúa impune. Para el director del Centro Tlachinollan, esto demuestra que la institución democrática en México y en Guerrero se desenvuelve ajena a los intereses y necesidades de las comunidades indígenas de la Montaña, a las que los partidos discriminan y tratan como botín electoral.

“Es todavía una contienda electoral muy precaria en términos de la participación ciudadana, porque aquí la gente tiene otra cultura: la cultura de la población indígena es la cultura de la asamblea, de la toma de decisiones en espacios donde todos tienen el derecho de hablar, de levantar la mano, es decir, es una democracia más desde la cultura oral, y esto es una democracia de papel, del que sabe escribir, excluye al analfabeta en términos de lo que significa ejercer tu derecho ciudadano para votar”, expone.

Su organización de derechos humanos ha recopilado testimonios de pobladores que han denunciado que, en Xalpatláhuac, el PRI ofrece pagar 3 mil pesos por votos, mientras que, en Acatepec, el PRD ha repartido láminas y despensas a las familias.

“La estructura del fraude está intacta, y estas prácticas de la coacción y compra siguen siendo las más efectivas. La compra del voto es el mecanismo más efectivo para asegurarte de que los sufragios están seguros. Los partidos se focalizan en sectores que consideran que son seguros, permeables”, detalla Barrera Hernández.

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