Qué es el 'efecto Matilda' que invisibiliza a las mujeres en la ciencia
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Qué es el 'efecto Matilda' que invisibiliza a las mujeres en la ciencia

Existe un prejuicio sistemático en contra de reconocer sus logros y cuyo trabajo a menudo se atribuye a sus colegas masculinos. El "efecto Matilda" responde a este fenómeno y una campaña busca visibilizarlo y revertirlo.
8 de marzo, 2021
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Fotografía del libro de cuento de @NoMoreMatildas

@NoMoreMatildas
¿De qué se trata el “efecto Matilda”?

“¿Te imaginas qué hubiera pasado si Einstein habría nacido mujer? Probablemente hoy no sabríamos quién es Einstein”.

Con esta pregunta disparadora y una respuesta para la reflexión, comienza la campaña “No more Matildas” (No más Matildas), impulsada por la Asociación de Mujeres Investigadoras y Tecnólogas (AMIT) de España.

La iniciativa -que empezó en el país europeo en enero y ya traspasa fronteras traducida a varios idiomas- busca concientizar a la sociedad sobre la poca visibilidad que tienen las mujeres en el ámbito científico.

También pretende recuperar los nombres de las mujeres de la ciencia que fueron silenciados y olvidados, llevándolos a los libros escolares con la idea de despertar ejemplos y la vocación científica de las niñas.

“Ya iba siendo hora que se recuperen tantas figuras perdidas, no solo porque es de justicia histórica, sino porque pueden ser modelos que cambien para siempre la percepción que tienen las niñas acera de la ciencia y lo adecuadas que son para ellas”, le dice a BBC Mundo Carmen Fenoll, presidenta de AMIT.

Pero ¿por qué les dicen Matildas a las mujeres de diferentes ámbitos de la ciencia que fueron silenciadas? ¿Quién empezó a llamarlas así?

“Efecto Matilda”

Este fenómeno de suprimir la contribución de las mujeres en el desarrollo de inventos o en la investigación, y también el reconocimiento frecuente de su trabajo a sus colegas masculinos no es nuevo. Ha pasado durante siglos.

Una de las primeras mujeres en denunciarlo públicamente fue Matilda Joslyn Gage, una sufragista y abolicionista de finales del siglo XIX en Estados Unidos que luchó por los derechos de las mujeres y de las minorías.

Matilda Joslyn Gage

Getty Images
Matilda Joslyn Gage fue una de las primeras que denunció la invisibilidad de las mujeres en la ciencia.

Ella escribió un ensayo publicado en 1883 con el nombre Woman as an inventor (“Mujeres inventoras”) en el que describe este fenómeno pero no le pone un nombre.

“Aunque la educación científica a la mujer le fue negada enormemente, algunos de los inventos más importantes del mundo se deben a ella”, escribió enumerando varios ejemplos.

Sin embargo, “la proporción de inventores femeninos (con patentes) es mucho menor que la de masculinos, lo que se debe al hecho de que la mujer no posee la misma de libertad que el hombre“, analizó Gage en el artículo publicado en la revista The North American Review.

Ella fue víctima de ese mismo efecto que denunciaba. No porque fuera una inventora opacada por un hombre que le robara crédito sino porque fue silenciada por sus colegas y no reconocida debidamente por la historia, opinan investigadores.

Gage era una ferviente luchadora del derecho al voto de las mujeres y, sin embargo, fue apartada por sus propias compañeras feministas Susan B. Anthony o Elizabeth Cady Stanton (con quién escribió History of Woman Suffrage) y escasamente recordada en la historia del movimiento.

“Se pelearon y luego, cuando se escribió la historia, se eliminó a Matilda (…) Ella no recibió crédito”, dice Margaret W. Rossiter, la historiadora científica estadounidense que acuñó la expresión “efecto Matilda”.

Ilustración de una científica con una brújula.

@NoMoreMatildas
Aún existen muchos estereotipos que alejan a las mujeres de la ciencia.

Rossiter, quien es profesora retirada de la Universidad Cornell, de Estados Unidos, dedicó toda su vida a buscar nombres perdidos de mujeres científicas no documentadas en los libros. Y escribió tres. “Mientras más buscaba, más encontraba”, asegura.

En su investigación, observó que este patrón de invisibilidad femenina se repetía una y otra vez en la ciencia.

Desde el hecho de que los hombres toman el crédito del trabajo de las mujeres, que las mujeres no ganan tantos premios como ellos, que no consiguen empleo en campos científicos o que son recluidas.

Claro que hay nombres conocidos como la doble Premio Nobel Marie Curie. “Ella era notable, pero era la excepción”, advierte Rossiter.

Así en 1993 la historiadora decidió que este efecto de invisibilizar a las mujeres debería tener el nombre de Matilda Gage y lo escribió en un artículo académico.

“Fue más como una broma, pero llamó la atención de todo el mundo, lo cual es sorprendente”, cuenta en una conversación telefónica con BBC Mundo.

“Microdesigualdades”

La desigualdad de género no es una novedad. Hasta hace no mucho tiempo, las mujeres en países occidentales no tenían derecho a estudiar en una universidad, por ejemplo.

Y pese a que esto ya no es así, hay muchas inequidades y prejuicios que siguen vigentes en la sociedad.

Marie Curie.

PA Media
La científica Marie Curie es la excepción al “efecto Matilda”.

“En muchas disciplinas científicas no es fácil entrar, tampoco hay modelos para las propias universitarias y las aguerridas interesadas que se animan a hacerlo pueden encontrarse con entornos que son bastante hostiles, muchas veces de un modo subconsciente o no explícito”, describe Fenoll.

“Los estereotipos que hay acerca del papel que juegan las mujeres en la ciencia siguen estando: ‘las mujeres son menos brillantes’, ‘las mujeres se esfuerzan menos’; ‘está bien que las mujeres estén en los equipos de investigación, pero los que son brillantes normalmente son ellos'”, enumera.

A nivel global, las mujeres son menos de un tercio de los investigadores y solo el 3% de Nobel en ciencia han sido otorgados a mujeres, señala la Organización de las Naciones Unidas para la Igualdad de Género y el Empoderamiento de las Mujeres en un estudio de septiembre de 2020.

“Para la región de América Latina y el Caribe, en 2017, del total de investigadores en ingeniería y tecnología, solo el 36% eran mujeres en Uruguay; el 26%, en Colombia; el 24%, en Costa Rica; el 17%, en El Salvador; en Honduras el 21,5%; y en Bolivia y Perú alrededor del 19%”, añade el reporte.

Según la presidenta de la AMIT, en el mundo científico español hay solo entre un 20 y 25% de mujeres.

Y con la pandemia este número se agravó. “El 40% de las científicas tuvo que dedicar bastante tiempo a los cuidados de los hijos y a veces al de sus padres, contra solo el 15% de los hombres”, añade Fenoll, citando fuentes del Ministerio de Ciencia e Innovación de España.

Entre las disciplinas donde hay menos mujeres están las ciencias más duras y las tecnologías, como matemática, física, informática y el desarrollo de la inteligencia artificial.

Fenoll ve una probable explicación de este escaso número es el perjuicio.

Una parte importantísima del problema es la percepción que tiene la sociedad de que las niñas son peores en matemáticas, que no tienen visión espacial, que son incapaces… Y si son capaces, se piensa que no les va a ir bien. Si eso te lo están diciendo en tu casa o en el colegio continuamente terminas creyéndotelo”, opina.

Ilustración de una científica con hombres detrás.

@NoMoreMatildas
Si hay menos mujeres en la ciencia, también hay pocas mujeres en la toma de decisiones.

“Hay menos mujeres tomando las decisiones. Claro que no todo el mundo quiere estar en la cúspide, pero no me creo que de entrada las mujeres prefieran no llegar a ser catedráticas”, afirma.

“Hay muchas microdesigualdades, por sí solas ninguna de ellas es suficiente para explicar lo que pasa pero cuando todas se suman terminan siendo determinantes”.

“No encajaba”

El movimiento #NoMoreMatildas no solo está respaldado por científicas, sino por escritoras, instituciones y medios de comunicación.

La iniciativa incluye la publicación gratuita de cuentos sobre Einstein, Fleming y Schödinger, como si hubiesen sido mujeres, y biografías de científicas reales como la geóloga danesa Inge Lehmann, la bióloga estadounidense Bárbara Mcclintock y la química británica Rosalind Franklin, por nombrar algunas.

Ilustración científica.

@NoMoreMatildas
“Hay muchas microdesigualdades” en la ciencia, dice Carmen Fenoll, presidenta de la Asociación de Mujeres Investigadoras y Tecnólogas (AMIT) de España.

La campaña busca visibilizar e inspira a las niñas a que persigan carreras científicas.

“No se dejen intimidar por las científicas famosísimas. La mayoría de las científicas no somos famosas, somos personas normales que hacemos un trabajo que nos gusta mucho”, dice Fenoll.

La historiadora científica Margaret Rossiter también alienta a las niñas a que sigan sus pasiones científicas.

“Siempre me dijeron que no encajaba. Y pensé. Entonces eso es algo bueno. Yo no quiero encajar. No es mi objetivo en la vida”, afirma.

“¡Sigue adelante, no sabes lo que depara el futuro! Y si los niños aún dicen que las niñas no pueden estudiar matemáticas. Deberías responder: ‘¡Oye, lo hacemos igual de bien!'”.


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Cuartoscuro Archivo

El apoderado de Emilio Zebadúa, clave en La Estafa Maestra, compró 4 casas en EU con 1 mdd provenientes de presunta corrupción

José Ramón Zebadúa, hermano del exoficial mayor de Sedesol y Sedatu, también es su apoderado legal. En EU, gastó más de 1 millón de dólares en comprar propiedades, operaciones que dieron pie a una investigación.
Cuartoscuro Archivo
28 de marzo, 2022
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Emilio Zebadúa, exoficial mayor de las secretarías de Desarrollo Social (Sedesol) y de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu) y uno de los principales implicados en La Estafa Maestra, nombró a su hermano José Ramón Zebadúa como su apoderado legal, quien sin registrar el origen de sus ingresos compró cuatro inmuebles en Estados Unidos valuados en 1 millón 131 mil dólares. Autoridades sospechan que dichos recursos provienen de presuntos actos de corrupción cometidos por el exfuncionario.

La Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) comenzó a investigar a los hermanos Zebadúa en 2019 y entre los hallazgos que logró estuvieron una serie de transferencias bancarias hacia Estados Unidos. Animal Político siguió la pista y detectó que, con ese dinero, José Ramón Zebadúa compró una casa y luego constituyó una empresa mediante la cual adquirió tres departamentos más en Florida entre 2018 y 2019. 

Por este tipo de actividades financieras y la sospecha de lavado de dinero, la Fiscalía General de la República (FGR) está investigando a Emilio Zebadúa por posible enriquecimiento ilícito, presumiblemente a partir del presupuesto público desviado a través de La Estafa Maestra.

Además, la UIF interpuso una denuncia en su contra en 2019 ante la FGR, por el delito de operaciones con recursos de procedencia ilícita, debido a que dichos recursos “posiblemente provengan de actos de corrupción ejecutados por Emilio Zebadúa González”.

Aunque en esa denuncia también se solicitó congelar sus cuentas bancarias, hasta el momento el exfuncionario mantiene todo su patrimonio disponible. También está acusado de ejercicio indebido de la función pública, el mismo delito que ha mantenido a la exsecretaria Rosario Robles en prisión desde 2019, pero él ni siquiera ha pisado un juzgado, gracias a los amparos que ha interpuesto durante tres años.

Pese a haber sido el funcionario que manejaba el presupuesto de las dependencias donde hubo un desvío de al menos 5 mil millones de pesos, buscó obtener un criterio de oportunidad, es decir, beneficios legales a cambio de la declaración ministerial que hizo en 2020, en cual que acusó al exsecretario de Hacienda, Luis Videgaray, y a la propia Robles, de orquestar La Estafa Maestra. Por ello, fue considerado un testigo clave en contra de la exfuncionaria.

En la investigación, la UIF detectó que José Ramón Zebadúa era el apoderado legal de su hermano Emilio y que gastaba 70% más de lo registrado como ingresos lícitos ante el Servicio de Administración Tributaria (SAT). De ahí que “en los instrumentos financieros manejados por el apoderado legal se identificó un esquema de operatividad incongruente”. 

Entre los gastos de José Ramón Zebadúa estuvieron las transferencias bancarias por 470 mil dólares entre 2018 y 2019 a Estados Unidos, de las cuales 335 mil dólares terminaron en la compañía Fox Partners Enterprise, LLC, pero la investigación oficial se quedó hasta ahí porque las autoridades no identificaron alguna “relación comercial”.

Animal Político detectó que Fox Partners Enterprise era una compañía financiera mediante la cual José Ramón Zebadúa y su esposa, Cecilia Martínez Herrejón, compraron una casa en Apopka, en el condado de Orange, Florida, por 336 mil 500 dólares. De acuerdo con el acta notarial encontrada en los archivos públicos de Estados Unidos, la compra se concretó el 28 de noviembre de 2018, justamente cuando Emilio Zebadúa terminaba el cargo como oficial mayor de la Sedatu. 

Ve el documento aquí

  

Dos meses después, el 23 de enero de 2019, José Ramón Zebadúa y su esposa constituyeron la empresa Winter Oak Company, LLC, y registraron como sede la dirección de la casa previamente comprada en Apopka, la que también era su residencia, según asientan en sus declaraciones de impuestos en EU.  

Mediante Winter Oak Company, el matrimonio adquirió tres departamentos en Lake Buena Vista Resort Village el mismo día, el 7 de junio de 2019, según los registros notariales de Florida. 

Ve el documento aquí

  

Solo de estos cuatro inmuebles suman un gasto por 1 millón 131 mil dólares, sin que corresponda a los ingresos de José Ramón Zebadúa, por lo que el dinero “posiblemente provenga de actos de corrupción ejecutados por Emilio Zebadúa”, advierte la investigación de la UIF. 

En junio de 2021, José Ramón Zebadúa y su esposa vendieron la primera casa y compraron otra en Lake Mary, Florida, domicilio que es también la nueva sede de Winter Oak Company, de acuerdo con el aviso de cambio de dirección publicado en el registro del estado en enero de 2022.  

Antes, en 2017, José Ramón Zebadúa había comprado un inmueble en el Estado de México por 3 millones de pesos y había gastado 48 millones 300 mil pesos en su tarjeta de crédito.

En contraste, sus ingresos declarados ante el SAT fueron de 21 millones de pesos entre 2015 y 2018, más 18 millones de pesos en “préstamos” y 700 mil pesos por concepto de “salarios” de las empresas Innovaciones Intelectuales Javornik y RH Actinom.

Por lo tanto, la UIF consideró como “irregular” que José Ramón Zebadúa realizara erogaciones por un monto que supera sus ingresos, “máxime cuando resulta evidente que los mismos no encuentran justificación en una actividad lícita, y puede ser una estrategia para evitar que el verdadero origen de los recursos operados sea conocido por la entidad financiera y con ello lograr el ocultamiento de recursos provenientes de actividades ilícitas”. 

La sospecha de lavado

Tanto Emilio Zebadúa como sus hermanos José Ramón y Lourdes, Rosario Robles y su exasesor, Ramón Sosamontes, fueron denunciados en 2019 por la UIF por el delito de operaciones con recursos de procedencia ilícita.

Sin embargo, en la investigación sobre cuentas bancarias y gastos, ni Robles ni Sosamontes presentan movimientos sospechosos. La exfuncionaria, por ejemplo, tuvo ingresos por 19 millones 181 mil pesos entre 2015 y 2018 como parte de su salario como secretaria de Estado, mientras tuvo gastos en consumos en su tarjeta American Express por casi 4.5 millones de pesos y 2.1 millones de pesos de su hija, Mariana Moguel.

Emilio Zebadúa, en cambio, recibió 9 millones de pesos de salarios como oficial mayor entre 2015 y 2018, pero solo los gastos de su tarjeta American Express en el mismo periodo fueron de 14.8 millones de pesos, lo que hace “probable que percibiera distintas cantidades en efectivo por la comisión de actos de corrupción”, advirtió la UIF en su denuncia de 2019.

En tanto, en la dirección que Emilio Zebadúa tiene registrada como su domicilio, en la carretera México-Toluca en Cuajimalpa de Morelos, vivía su hermana, Lourdes Zebadúa, que ni siquiera hace declaraciones de impuestos ante el SAT.

En cambio, gastó 26 millones de pesos en tarjetas de crédito entre 2014 y 2019, además de 58 millones 600 mil pesos en casinos. Esto último es considerado como una “fuente importante de blanqueo de activos, mismos que provienen de actividades ilícitas y son invertidos en fichas de casinos o certificados de regalo con la finalidad de dar apariencia de licitud a los recursos operados”, dice la UIF. 

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