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Qué es el "cisne verde" que alarma a los economistas y por qué podría desencadenar una crisis financiera

Por primera vez los expertos en el mundo de las finanzas globales están hablando de la existencia de cisnes verdes. BBC Mundo te cuentan qué son y por qué representan una amenaza.
11 de febrero, 2020
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Cuando el dinero corría a raudales por los pasillos de Wall Street y la fiesta parecía inagotable, pocos advirtieron que se venía una brutal crisis financiera cuyos efectos dejarían huellas profundas en el resto del mundo.

Después de la Gran Crisis de 2008, la urgencia por tratar de anticiparse a la aparición de este tipo de eventos creció tanto como el temor a que vuelvan a repetirse.

Fue por ese entonces que los economistas comenzaron a utilizar el concepto de “cisne negro” para referirse a los eventos raros que tienen un fuerte impacto negativo o catastrófico.

La semana pasada, el Bank for International Settlements (BIS), conocido como “el banco de los bancos centrales”, con sede en Basel, Suiza, publicó el libro “El Cisne Verde”, una investigación hecha por Patrick Bolton, Morgan Despres, Luiz Pereira da Silva, Frédéric Samama y Romain Svartzma.

Tomando la figura del cisne negro, los autores crearon la metáfora de un cisne verde para referirse a una crisis financiera provocada por el cambio climático.

“Los cisnes verdes son eventos con un potencial extremadamente perturbador desde el punto de vista financiero”, le dice a BBC Mundo Luiz Pereira da Silva, director general adjunto del BIS y coautor del estudio.

El efecto cascada

El experto explica que los fenómenos meteorológicos extremos, como los incendios en Australia o los huracanes en el Caribe han aumentado su frecuencia y magnitud, provocando grandes costos financieros.

Esos costos, asociados a recortes en la producción, alzas repentinas de precios o destrucción física de centros productivos, pueden tener un impacto directo tanto en el crecimiento económico de un país, como en la salud financiera de empresas e instituciones financieras.

Huracán Dorian Bahamas

Getty Images
Un cisne verde es un evento raro, asociado al cambio climático, que provoca un fuerte impacto negativo o catastrófico y puede desestibilizar el sistema financiero.

“Si hay un efecto cascada en la economía, otros (sectores) también sufrirán pérdidas. Todo esto podría terminar en una crisis financiera“, dice Pereira da Silva.

A ese escenario se suman otros riesgos que el experto llama “riesgos de transición”, los cuales son altamente peligrosos.

Estos ocurren cuando, por ejemplo, hay un cambio abrupto en las regulaciones, como podría ser una repentina prohibición para extraer combustibles fósiles.

O si se produce un cambio inesperado en la percepción del mercado y, por ejemplo, los dueños de ciertos activos financieros deciden deshacerse de ellos repentinamente.

En este caso, si produce un efecto cascada, el pánico contagia a otros inversores que terminan tirando activos a la basura.

Todos estos riesgos están en la mira de los bancos centrales y los reguladores del sistema financiero para tratar de encontrar alguna forma de anticipar o prepararse ante la llegada de un cisne verde.

¿Cómo enfrentar la llegada de un cisne verde?

Lo cierto es que en los círculos financieros no hay una respuesta. Los autores del libro advierten que los modelos predictivos del pasado no están diseñados para responder a esta nueva amenaza climática.

Por eso urgen a los expertos para que desarrollen nuevas fórmulas que permitan enfrentar los riesgos asociados a eventos climáticos extremos.

Ilustración de un huracán de dólares

Getty Images
Un evento climático catastrófico puede provocar un “efecto cascada” en el sistema financiero.

Pero más allá de eso, los autores advierten que si se produce una crisis financiera como ocurrió en 2008, los bancos centrales ya no tendrían cómo “salvar al mundo”.

En esa oportunidad, los bancos centrales jugaron un rol vital para contener una catástrofe económica bajando las tasas de interés a niveles históricamente mínimos.

Pero más de una década después, las tasas aún están bajas, lo que no les deja poco espacio de maniobra para estimular las economías y empujar el crecimiento económico.

El libro también plantea que las regulaciones actuales que le exigen a los bancos contar con niveles mínimos de capital acumulado para enfrentar crisis, no serían suficientes para mitigar los efectos de un cisne verde en el sistema financiero.

“Estamos al borde de un cambio fundamental del sistema financiero”

El tema ha traspasado ampliamente el debate técnico.

Larry Fink, director ejecutivo de BlackRock, el mayor fondo de administración de activos del mundo, advirtió a mediados de enero que el cambio climático está a punto de desencadenar una gran reforma.

“Estamos al borde de un cambio fundamental del sistema financiero”, escribió Fink en su carta anual a los accionistas.

Wall Street

Getty Images
El director ejecutivo de BlackRock advirtió que el cambio climático está a punto de provocar un cambio fundamental en el sistema financiero.

En ella explica que “el cambio climático se ha convertido en un factor determinante en las perspectivas a largo plazo de las empresas” y anticipa que tendrá lugar una importante reasignación de capital “antes de lo previsto”.

“El cambio climático es casi siempre el tema principal que los clientes de todo el mundo le plantean a BlackRock. Desde Europa a Australia, América del Sur a China, Florida a Oregón, los inversores preguntan cómo deberían modificar sus carteras de inversión”, agregó.

Y aunque Fink no es una autoridad política ni monetaria, su empresa administra activos valorados en casi US$7 billones. Por eso, cuando habla, es escuchadocon atención.

Incendio en el pueblo de Moyura, en Nueva Gales del Sur, Australia.

Getty Images
Eventos meteorológicos extremos, como los incendios en Australia, han aumentado su frecuencia y magnitud.

“Durante los 40 años de mi carrera en finanzas, he sido testigo de una serie de crisis y desafíos financieros: las alzas de inflación de los años 70 y principios de los 80, la crisis monetaria asiática en 1997, la burbuja puntocom y la crisis financiera mundial “, apuntó.

“Incluso cuando estos episodios duraron muchos años, todos fueron, en un amplio sentido, de corto plazo en su naturaleza. El cambio climático es diferente“.

5 grandes riesgos

En el “Cisne Verde”, los autores identifican cinco tipos de riesgos asociados al cambio climático que pueden contribuir a que se produzca una crisis financiera.

  • Riesgo crediticio: el cambio climático puede inducir un deterioro en la capacidad de los deudores para pagar sus compromisos. Además, la posible depreciación de los activos utilizados como garantía de los préstamos, también puede contribuir a aumentar los riesgos crediticios.
  • Riesgo de mercados: si hay un cambio brusco en la percepción de rentabilidad de los inversores, pueden producirse ventas rápidas de activos (liquidaciones a precios bajos), lo que podría desencadenar una crisis financiera.
  • Riesgo de liquidez: el riesgo de liquidez también podría afectar a los bancos y a las instituciones financieras no bancarias. si no logran refinanciarse a corto plazo, algo que podría conducir a…
  • Riesgo operativo: se produce cuando, producto de un evento climático extremo, las oficinas, los sistemas informáticos o los centros de datos pueden verse afectados.
  • Riesgo de cobertura: en el sector de las aseguradoras, podría desencadenarse una cantidad de reclamos mayor a la esperada, poniendo en jaque a las empresas.

El tema de los efectos financieros y económicos del cambio climático ocupó un lugar destacado en el Foro Económico Mundial de Davos de este año, donde se reúne la élite empresarial y política del mundo.

Trump en el Foro Económico de Davos, Suiza.

EPA
Trump insistió en Davos en que los activistas climáticos son “profetas de la fatalidad”.

Ahí se encontraron el presidente de Estados Unidos Donald Trump y la activista sueca Greta Thunberg, dos de los rostros que simbolizan las visiones opuestas sobre el cambio climático.

Pese a las advertencias de científicos, economistas y una extensa bibliografía de la cual forma parte el “Cisne Verde”, Trump reiteró una vez más su postura frente al tema, argumentando que hay “profetas de la fatalidad” durante su discurso.

Pidió un rechazo a las “predicciones del apocalipsis” y dijo que Estados Unidos defendería su economía.

A los activistas climáticos los llamó “alarmistas que siempre exigen lo mismo: poder absoluto para dominar, transformar y controlar cada aspecto de nuestras vidas”.

Son “los herederos de los tontos adivinos del pasado”.

Al igual que Trump, hay otros gobernantes como el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, que tampoco ven en el cambio climático una amenaza global y rechazan las advertencias de los grandes fondos que administran las fortunas del mundo como BlackRock, o de expertos que representan la visión de los bancos centrales como los autores del “Cisne Verde”.


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Cuartoscuro

'Por primera vez escuchamos que hay una solución': solicitantes de asilo ante anuncio de EU de que los recibirá

El plan prevé tres puertos de entrada principales: Tijuana, Ciudad Juárez y Matamoros. Acnur y OIM colaboran con la iniciativa para facilitar los trámites y pruebas COVID.
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Gabriel lleva año y medio atrapado en Matamoros, Tamaulipas. En noviembre de 2019 cruzó a Estados Unidos para pedir asilo junto a su esposa y dos hijos de 15 años y 14 meses, respectivamente. Se entregó a los oficiales y les explicó que había escapado de San Pedro Sula, en Honduras, que pandilleros le amenazaban de muerte para que pagase la extorsión. No sirvió de nada. El hondureño fue incluido en el programa “Quédate en México” y obligado a esperar su caso al sur del Río Bravo, en Matamoros.

Durante casi un año durmió en una carpa en el campamento para solicitantes de refugio, pero su esposa quedó embarazada y una organización les dio apoyo para rentar un cuarto, donde se encuentran actualmente.

Leer más: EU recibirá a los solicitantes de asilo expulsados por el programa Quédate en México

“Estuvimos abandonados. El campamento no es un lugar saludable y menos para una mujer que espera un hijo”, explica en conversación telefónica desde Matamoros. Su caso quedó paralizado desde que las autoridades estadounidenses cerraron las cortes a causa de la pandemia de COVID-19. Tuvo una única audiencia en febrero de 2020. Luego llegó el coronavirus y su expediente, como el de miles de personas que buscan protección, quedó en el limbo. 

El anuncio del gobierno de EU de que recibirá a los solicitantes de asilo que esperan en México le ha dado esperanza. “Es la primera vez que escuchamos que hay una solución”, dice. Como él, cientos de centroamericanos, venezolanos y cubanos atrapados en ciudades del norte del país confían en poder cruzar a Estados Unidos y pelear su caso de refugio en un entorno seguro.

Las autoridades de EU consideran que hay unos 25 mil solicitantes de asilo con el caso abierto. En total EU devolvió a 70 mil tras el acuerdo entre Donald Trump y Andrés Manuel López Obrador de diciembre de 2018, pero muchos expedientes se cerraron por no presentarse en su audiencia.

La llegada a la Casa Blanca de Joe Biden ha supuesto un cambio radical. Primero anunció que no habría más “Quédate en México” ni personas obligadas a esperar su cita en ciudades peligrosas como Matamoros. Luego llegó el anuncio de que los que fueron expulsados podrán ingresar al país. A partir del próximo 19 de febrero se les permitirá cruzar la frontera. Ahora, sin embargo, deben esperar mientras se prepara la logística. 

Cerrar el campamento de Matamoros, convertido en símbolo de las condiciones de vida inhumanas provocadas por “Quédate en México” es una de las prioridades de la administración Biden, aseguró la coordinadora de la Casa Blanca para la frontera sur, Roberta Jacobson. En un encuentro telefónico con periodistas, Jacobson dio detalles sobre la logística del programa: comenzará el próximo 19 y antes de poder cruzar los solicitantes de asilo deberán registrarse en una plataforma en internet. 

“Queremos ofrecer la oportunidad de solicitar asilo y tener un proceso legal en EU”, dijo Jacobson, quien señaló que la nueva administración trabaja con organismos internacionales como Acnur, OIM y Unicef para poner en marcha el mecanismo que permita ingresar a los solicitantes de asilo. 

En primer lugar, todos tendrán que inscribirse en una página web en la que está trabajando Acnur y esperar que se les entregue una cita. Después se establecerá un protocolo para que se realicen las pruebas de COVID-19, que quedarán a cargo de la OIM. Está previsto que la semana que viene se conozcan más detalles, ya que a partir del 19 comenzarían a recibirse a los primeros solicitantes de asilo.

El objetivo del gobierno de EU es recibir a 300 personas al día por las dos entradas principales: Tijuana, Baja California, y Juárez, Chihuahua. La otra prioridad es Matamoros por la urgencia para desmantelar el campamento. 

Una de las preocupaciones de Washington es dejar claro que esto no es un “puertas abiertas”. Que estas medidas solo afectarán a las personas que estaban con un proceso abierto en “Quédate en México”. Al resto, Jacobson insistió en el mensaje de que “no vengan” a la frontera y que no crean los rumores lanzados por coyotes de que EU permitirá ahora el ingreso. 

Para Soraya Vázquez, de Families Belong Together, en Tijuana, “preocupa” que solo se esté hablando de un colectivo muy específico, los que tenían caso abierto en “Quédate en México”. “Está bien lo que hacen con ellos, pero deberían aportar más información sobre otros casos a los que dejan en la misma incertidumbre”, dice. 

Para los afectados directamente, los anuncios han generado satisfacción y también nerviosismo. Son muchos meses de espera sin ninguna perspectiva. 

“Ahora con este nuevo aviso que han dado, me han dado mucha alegría, felicidad y emoción”, dice Ada, de 37 años, originaria de Tegucigalpa, Honduras. “Por fin voy a estar en un país en el que se hace justicia y no tendré miedo de que maten a mis hijos”, afirma en conversación telefónica desde Tijuana. 

La historia de Ada y su familia es la de una huida. Primero, de Honduras, donde escapó de su expareja, integrante de la pandilla Mara Salvatrucha o MS-13, que junto al Barrio 18 son las dos principales estructuras criminales que operan en Centroamérica. 

Junto a su esposo y sus dos hijos se establecieron en Tapachula, Chiapas, a principios de 2019. La idea era quedarse en México y pedir protección en el país, pero en mayo recibieron un nuevo golpe: se encontraron con dos de las personas que los hostigaban en Tegucigalpa y tuvieron que escapar de nuevo. Su destino fue Tijuana, aunque el objetivo era pedir asilo en Estados Unidos. “Tenía miedo a la frontera, no quise arriesgarme a cruzar ilegalmente”, explica. 

Así que se inscribieron en la lista que organizaba los cruces en el paso de El Chaparral. Tardó seis meses hasta que tuvo su primera cita, en noviembre de 2019. 

En el año transcurrido en Tijuana sufrió un intento de agresión sexual y un ataque en el que una persona trató de arrebatarle a su hija. 

Por eso anhela una vida con mayor seguridad en EU. Sin embargo, reitera que ella nunca quiso dejar su país. 

“Mi sueño no era EU, no era España. Nos fuimos por la protección. Necesito que alguien cuide de mis hijos, que no durmamos pensando que no vamos a amanecer”, asegura. 

Gabriel, quien espera en Matamoros, tampoco quiso marcharse nunca. Aunque finalmente tuvo que emprender el mismo camino que hizo su hermana siete años antes: huir a EU para evitar la extorsión y las amenazas de muerte. 

“Lo que buscamos es tener una oportunidad de poder trabajar en seguridad. SI lo logro vuelvo a poner un negocio”.

De su estancia en México le queda una idea: “es un país difícil, en el que es mejor no hablar mucho de las cosas que pasan”. 

Uno desde Matamoros y el otro desde Tijuana, los dos hondureños tienen ahora una esperanza: la frontera de la que fueron expulsados hace más de un año cuando llegaron para pedir ayuda se abrirá nuevamente y les permitirá cruzar. A partir de ahí, será un juez quien determine si reciben el asilo. Pero, al menos en un primer momento, estarán seguros. 

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