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Qué es futoko, el fenómeno por el que miles de niños se niegan a ir a la escuela en Japón

El absentismo escolar no para de aumentar y muchos se preguntan si se trata más de un problema originado por del sistema que por los alumnos. Ante eso, están floreciendo las "escuelas libres".
26 de diciembre, 2019
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En Japón, cada vez más y más niños se niegan a ir a la escuela: se trata de un fenómeno conocido como “futoko”.

Y como el absentismo escolar no para de aumentar, muchos se preguntan si se trata más de un problema originado por del sistema que por los alumnos.

Yuta Ito, de 10 años, esperó hasta las vacaciones de la Semana Dorada (del 29 de abril al 5 de mayo) para decirles a sus padres cómo se sentía y les dijo que no quería seguir yendo a clases.

Sin embargo, aunque renuente, por meses el joven continuó asistiendo a la escuela. Con frecuencia se negaba a ir: Ito era acosado y se peleaba con sus compañeros de manera constante.

Finalmente, para sus padres quedaron solamente tres opciones: llevar a Yuta a terapia con la esperanza de que las cosas mejoraran, educarlo en el hogar o mandarlo a una escuela libre. Y eligieron la última opción.

Ahora Yuta emplea sus días de escuela haciendo lo que quiere y es mucho más feliz.

Estudiantes japoneses

Getty Images
El término futoko ha sido traducido de diversas formas: absentismo, fobia o negación a ir a la escuela.

Un pasado como enfermedad mental

Ito es uno de tantos futoko japoneses, definidos por el ministro de Educación como niños que no van a la escuela por más de 30 días por razones no relacionadas con las finanzas familiares ni la salud.

El término futoko ha sido traducido de varias formas: absentismo, fobia o negación a ir a la escuela.

La actitud hacia este grupo de personas ha cambiado durante décadas. Hasta 1992, el absentismo escolar, en ese entonces llamado tokokyoshi (resistencia), era considerada una enfermedad mental.

Pero en 1997 la terminología cambió y se comenzó a utilizar futoko, un término más neutral y que simplemente significa absentismo.

El 17 de octubre, el gobierno anunció que el absentismo en alumnos de la escuela primaria y la secundaria había batido récords. En 2018 hubo 164.528 niños que se ausentaron por más de 30 días, una cifra superior a los los 144.031 casos registrados en 2017.

Estudiantes en una escuela en Japón.

Stephane Bureau du Colombier
En Japón ha incrementado el número de estudiantes que acuden a escuelas no tradicionales.

Escuelas alternativas

El movimiento de la escuela libre comenzó en Japón en los 80 como respuesta al incremento de los futokos.

Se trata de escuelas alternativas que operan sobre los principios de libertad e individualismo.

Si bien son una opción diferente a la educación obligatoria y a la educación en el hogar, no ofrecen una cualificación reconocida.

El número de estudiantes de estas escuelas alternativas se ha disparado con el paso de los años, pasando de 7.424 en 1992 a 20.346 en 2017.

Abandonar los estudios puede provocar consecuencias a largo plazo y existe un alto riesgo de que los jóvenes se aíslen de la sociedad por completo y se encierren en sus habitaciones. A este fenómeno se le conoce como hikikomori.

Preocupa aún más el número de estudiantes que se ha suicidado. En 2018, los suicidios escolares alcanzaron su pico en 30 años con 332 casos.

Esto provocó que el gobierno japonés introdujera una ley en 2016 con recomendaciones especiales para las escuelas.

Escuela libre de Tamagawa.

Stephane Bureau du Colombier
Las escuelas libres establecen sus propias reglas.

Problemas personales y ‘bullying’

Entonces ¿por qué tantos niños evitan la escuela en Japón?

Circunstancias familiares, problemas personales con compañeros y el bullying se encuentran entre las principales causas, según una encuesta realizada por el Ministerio de Educación.

En general, los que abandonaron la escuela aseguraron que no se entendían bien con otros estudianteso, en algunos casos, con los propios maestros.

Ese fue el caso de Tomoe Morihashi.

“No me sentía cómodo con mucha gente”, dice la niña de 12 años. “Mi vida escolar fue difícil“.

Morihashi sufría de mutismo selectivo, que le afectaba cada vez que salía en público. “No podía hablar fuera de mi casa o lejos de mi familia”.

También le resultaba difícil obedecer el rígido conjunto de reglas que existen en las escuelas japonesas.

“Las medias no pueden ser de colores, no te puedes pintar el cabello, hay un color establecido para los elásticos del cabello y estos no pueden ponerse en la muñeca”, explica.

Dos niñas uniformadas.

Getty Images
Tomoe Morihashi, de 12 años, se queja de las rígidas normas que los alumnos deben seguir en las escuelas japonesas.

Muchas escuelas en Japón controlan todos los aspectos relacionados con la apariencia de sus alumnos, forzándolos a teñirse sus cabellos castaños de negro y prohibiéndoles que usen medias o abrigos, incluso cuando hace frío.

En algunos casos, incluso deciden el color de la ropa interior que los alumnos deben ponerse.

Entre los años 1970 y 1980, una serie de estrictas reglas escolares fueron introducidas como respuesta a la violencia y el acoso escolar. Dichas normas fueron relajadas en la década de los 90, pero recientemente se han intensificado.

Se les conoce como las normas de las “escuelas negras“, un concepto que hace referencia a las “empresas negras”, la manera en la que se conoce a las compañías que explotan a sus trabajadores.

Ahora Morihashi e Ito, asisten a la Escuela Libre Tamagawa en Tokio, donde los estudiantes no necesitan llevar uniforme y son libres de elegir sus propias actividades, de acuerdo con un plan acordado entre la escuela, los padres y los alumnos. Se les incentiva a seguir sus habilidades e intereses personales.

Hay salas con computadoras donde se imparten clases de japonés y matemáticas, así como una biblioteca con libros y mangas (cómics japoneses).

Dos alumnos en la Escuela Libre Tamagawa.

Stephane Bureau du Colombier
En las escuelas alternativas, los alumnos pueden elegir qué tipo de actividades hacer.

El ambiente es muy informal, como si fuera una gran familia. Los estudiantes se reúnen en espacios comunes para conversar y jugar.

“El propósito de esta escuela es desarrollar las habilidades sociales de las personas”, dice Takashi Yoshikawa, director de la escuela.

Ya sea haciendo ejercicio, jugando o estudiando, lo importante es aprender a no entrar en pánico cuando están en un grupo grande.

La escuela se mudó recientemente a un lugar más grande, y alrededor de 10 niños asisten todos los días.

Zapatos afuera de la escuela.

Stephane Bureau du Colombier
Cerca de 10 niños asisten a diario a la Escuela Libre Tamagawaa.

Yoshikawa abrió su primera escuela alternativa en 2010, en un apartamento de tres pisos en el barrio residencial de Fuchu en Tokio.

“Esperaba estudiantes mayores de 15 años, pero en realidad los que vinieron tenían solo 7 u 8 años“, asegura.

“La mayoría de los alumnos guardaban silencio y tenían mutismo selectivo, en la escuela no hacían nada”.

El director cree que la negación de los niños de ir a la escuela está extremadamente vinculada a problemas de comunicación.

Takashi Yoshikawa abrió su primera escuela alternativa en 2010.

Stephane Bureau du Colombier
Takashi Yoshikawa abrió su primera escuela alternativa en 2010.

Compañerismo, la clave

Su paso por la escuela también fue inusual. Renunció a su trabajo como “hombre asalariado” en una empresa japonesa a los 40 años, cuando decidió que no quería aspirar a un puesto más alto.

Su padre era médico y, como él, quería servir a su comunidad, por lo que se convirtió en trabajador social y padre adoptivo.

La experiencia le hizo descubrir los problemas que enfrentan los niños. Se dio cuenta de cuántos estudiantes sufrían porque eran pobres o víctimas de abuso en el hogar, y cuánto impactaba esto en su desempeño en la escuela.

Parte del desafío que enfrentan los alumnos es el gran número de niños por clase, dice el profesor Ryo Uchida, experto en educación de la Universidad de Nagoya.

“En aulas con alrededor de 40 estudiantes, que deben pasar un año juntos, pueden suceder muchas cosas”.

El profesor explica que el compañerismo es el ingrediente clave para sobrevivir en Japón, porque la densidad de población es muy alta: si no te la llevas bien y cooperas con los demás, no sobrevivirás. Esto no solo se aplica a las escuelas, sino también al transporte público y otros espacios públicos, que están superpoblados.

Estudiantes en una clase en Ichihara.

Getty Images
El compañerismo es el ingrediente clave para sobrevivir en las escuelas.

Pero para muchos estudiantes la necesidad de amoldarse es un problema. No se sienten cómodos en aulas superpobladas donde tienen que hacer todo con sus compañeros en un espacio pequeño.

Sentirse incómodo en tal situación es normal“, explica el profesor Uchida.

Además, en Japón, los niños permanecen en la misma clase año tras año, por lo que si se presentan problemas, ir a la escuela puede ser doloroso.

“En ese sentido, el apoyo brindado por las escuelas alternativas es muy significativo”, asegura el profesor.

En estos centros “les importa menos el grupo y tienden a valorar más los pensamientos y los sentimientos de cada estudiante”.

Niños jugando en la escuela Tamagawa.

Stephane Bureau du Colombier
Niños jugando en la escuela Tamagawa.

Críticas en aumento

Pero aunque este tipo de escuelas representan una alternativa, los problemas dentro del propio sistema educativo persisten.

Seún Uchida, el no desarrollar la diversidad de los estudiantes es una violación de sus derechos humanos, y muchos están de acuerdo.

Las críticas a las reglas de las “escuelas negras”y al entorno escolar japonés están aumentando en todo el país.

En una columna reciente, el periódico Tokyo Shimbun las describió una violación a los derechos humanos y un obstáculo para la diversidad estudiantil.

En agosto, el grupo de campaña Black kosoku o nakuso! Project [¡Eliminemos las black rules de la escuela!] presentó una petición en línea ante el Ministerio de Educación firmada por más de 60.000 personas, solicitando una investigación sobre estas exageradas reglas escolares.

La prefectura de Osaka les ordenó a todas las escuelas secundarias a que revisen sus reglas, y el 40% lo hizo.

Uchida dice que el Ministerio de Educación parece aceptar ahora el absentismo no como una anomalía, sino como una tendencia.

Él ve esto como una prueba de que los niños futoko no son el problema, sino que están reaccionando a un sistema educativo que no proporciona un ambiente inclusivo.


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Cuartoscuro

Metro firmó contrato para verificar tramo elevado en L12, tres días antes de la tragedia

En una revisión a las contrataciones hechas por el Metro, se advirtió que esta no es la primera en su tipo pues en 2019 el organismo pagó 4.9 millones de pesos a la misma empresa para que realizara una supervisión y seguimiento idéntico del tramo elevado de la Línea 12.
Cuartoscuro
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El 3 de mayo de 2021, justamente el día cuando una parte del viaducto elevado de la Línea 12 del Metro colapsó, estaba previsto el inicio de los trabajos de verificación y seguimiento al comportamiento del tramo elevado de la Línea Dorada, un servicio que el Metro de la Ciudad de México había contratado por 3.4 millones de pesos a la empresa Ingeniería, Servicios y Sistemas Aplicados (ISSA).

Se trata del contrato SDGM-GOM-IR-1-07/21 que el Metro firmó el 30 de abril de 2021, apenas tres días antes de la tragedia que cobró la vida de 26 personas y dejó 104 lesionadas.

El documento estipulaba que las labores, que fueron ordenadas por la Subdirección General de Mantenimiento del Metro y se encontraban contempladas en el Programa Anual de Obras Públicas del STC para el 2021, debían comenzar el 3 de mayo y concluir el 30 de noviembre de 2021.

En una revisión a las contrataciones hechas por el Metro, se advirtió que esta no es la primera en su tipo pues en 2019 el organismo pagó 4.9 millones de pesos a la misma empresa para que realizara una supervisión y seguimiento idéntico del tramo elevado de la Línea 12. 

Para el 2020 el Metro confirmó que no se llevó a cabo contratación de este servicio porque no se trata de un trabajo anual.

Este lunes, El País reveló el contenido del tercer informe de la empresa DNV en el que se informa que la falta de mantenimiento e inspecciones a la Línea Dorada fueron un factor importante en el colapso del viaducto elevado. 

En conferencia de prensa, la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, confirmó que esta información está contenida en el tercer informe de DNV e insistió que las bitácoras de mantenimiento son públicas en el sitio de transparencia habilitado por la administración local, sin embargo, los registros dispuestos para la ciudadanía solo contemplan las labores de mantenimiento a las vías que lleva a cabo la firma TSO.

Sin embargo, en lo que refiere al mantenimiento de la estructura, estas bitácoras e informes no son públicos.

De hecho, por la tarde de este lunes y luego de que Sheinbaum cambiara de opinión e informara que dará a conocer el contenido del tercer informe, se filtró un reporte de nueve páginas atribuido a DNV en el que se hace referencia a los trabajos de supervisión y verificación del tramo elevado hechos por ISSA en 2019, empresa que para este 2021 había sido contratada para realizar las mismas inspecciones. 

“ISSA realizó evaluaciones e inspecciones de mantenimiento preventivo en 2019, que incluyeron evaluaciones de las columnas, los cimientos de las columnas, y las condiciones del suelo; sin embargo no incluyeron análisis para identificar deformaciones o daños de los elementos estructurales de acero, incluidas las vigas o los marcos transversales (…) la falta en la realización de las inspecciones al tramo elevado y cumplir con los requerimientos de inspección del manual de mantenimiento es una causa raíz de la falla”, revela el informe.

“El mantenimiento pudo haber fallado, pero no es determinante”

En entrevista con Animal Político, el exdirector del Metro, Jorge Gaviño, defendió el mantenimiento que se dio a la Línea Dorada mientras él estuvo al frente del organismo y explicó que las bitácoras o informes que deben ser públicos sobre las labores de mantenimiento que ha recibido la Línea 12 del Metro son las que tienen que ver con el mantenimiento predictivo, es decir, de aquellos fallos que se detectaron con anterioridad y se intervinieron a fin de que no hubiera consecuencias mayores.

Según explicó, en la mayoría de los casos son las propias estructuras las que “avisan” que algo está sucediendo, por ejemplo, pandeos o cuarteaduras y es a partir de ahí que se debe intervenir.

“Aquí hay dos situaciones: si no avisó la estructura, es decir, si no se pandeó, si no se rajó, si no hay fisuras en el cemento o flechamientos en el acero (…) y de pronto se cae es que no es un asunto de mantenimiento, sino un asunto de diseño, supervisión y construcción.”, dijo Gaviño, actualmente diputado local.

“Ahora, si se cae después de que se está cuarteada la estructura, que está avisando, es un elemento también del predictivo y había que apuntalar”.

Después del sismo del 19 de septiembre de 2017, recordó, recibió el aviso de problemas con dos estructuras de la Línea 12: una columna a la que le faltaba acero y presentaba cuarteaduras graves, y que había una flecha en las curvas 10 y 11 por lo que se procedió a apuntalar y cerrar el servicio en tanto se intervino la estructura. 

“Si DNV dice que hubo falta de mantenimiento tienen que demostrar -no con fotografías de Google-, no, tienes que decir cuántos grados, si era previsible, si era visible… todo esto lo debes decir para decir (sic) que hubo falta de mantenimiento”, subrayó. 

El 4 de mayo de 2021, horas después del colapso del viaducto elevado de la Línea 12, la entonces directora del Metro, Florencia Serranía, informó que la última revisión que se le había hecho a la línea había sido en enero y que no se había detectado ninguna anomalía.

“La última revisión de la infraestructura de la línea y –como les informé– fue en enero 20, recibimos la información del monitoreo de todo el viaducto elevado de la Línea 12, y no mostró ninguna anomalía en ese momento; en junio del 2020, después del sismo, se hizo una revisión protocolaria después de sismos en la Línea 12 y el resto de los viaductos elevados del Metro, que se encuentran en varias líneas”, dijo aquella ocasión.

Sin embargo, vecinos de la zona ya habían denunciado las condiciones en las que se encontraba específicamente el tramo colapsado. 

Gaviño dijo mantenerse al pendiente de la publicación íntegra del reporte de DNV en el que señala a la falta de mantenimiento como un factor que influyó en el colapso de un tramo del viaducto elevado, sin embargo, afirmó que mientras él estuvo al frente de la dirección del Metro de la Ciudad entre julio de 2015 y mayo de 2018 sí se dieron en tiempo y forma todos los servicios de mantenimiento que la línea dorada requería. 

“Nosotros suspendimos dos o tres veces (el servicio de la Línea 12) porque había la sospecha de que podía haber una falla estructural. Se detenía, se revisaba, se apuntalaba y seguía cuando ya teníamos la seguridad, pero nunca supimos que había problemas de diseño, problemas de construcción y de supervisión, eso nunca lo supimos”, sostuvo el ex director del Metro.

“El mantenimiento pudo haber fallado, pero no es determinante para que se haya caído”, concluyó.

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